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La ciudad en la que se comen las mejores tapas de España: su centro histórico es impresionante y está a una hora de Madrid
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La ciudad en la que se comen las mejores tapas de España: su centro histórico es impresionante y está a una hora de Madrid

A orillas del Pisuerga se esconde una ciudad castellana que ha hecho del buen comer y del paseo por sus calles una experiencia única

Foto: La Catedral de Valladolid (Archivo)
La Catedral de Valladolid (Archivo)

Valladolid se ha ganado, a pulso, el título de capital del tapeo en España. Pocas ciudades pueden presumir de combinar tanta historia, belleza urbana y una oferta gastronómica que ha conquistado a chefs y visitantes de todo el mundo.

Hace años que la capital del Pisuerga dejó de ser un secreto gastronómico. El Concurso Nacional y el Campeonato Mundial de Tapas, celebrados cada noviembre, han situado a Valladolid en el mapa global de la cocina en miniatura. En la última edición, la tapa ganadora del mundo —el ya famoso Pucela Roll del restaurante Trasto— demostró que la creatividad culinaria de la ciudad no tiene límites: un hojaldre relleno de guiso de lechazo con curry japonés y pistachos que resume a la perfección su espíritu innovador y su amor por el producto local.

Además, las calles que rodean la Plaza Mayor se convierten durante esos días en un laboratorio de sabores. Allí, locales míticos como Los Zagales, El Corcho o La Sepia ofrecen sus especialidades, desde croquetas que rozan la perfección hasta trampantojos imposibles que juegan con la vista y el paladar. No es casualidad que algunos de estos bares se hayan convertido en parada obligatoria para quienes buscan la tapa perfecta.

Más allá de la gastronomía, el centro histórico de Valladolid es un recorrido por siglos de arte, cultura y arquitectura. Pasear por sus calles adoquinadas es descubrir palacios renacentistas, iglesias medievales y plazas llenas de vida. La Plaza Mayor, considerada la más antigua de España, conserva el encanto de las ciudades castellanas, rodeada de soportales y terrazas donde siempre huele a vino y a buena conversación.

De noche, la ciudad brilla literalmente gracias a su ruta Ríos de Luz, un itinerario que ilumina los principales monumentos, desde la Catedral hasta el Pasaje Gutiérrez, creando una atmósfera mágica perfecta para seguir de tapas o simplemente disfrutar del paseo. Cada rincón del centro invita a detenerse, observar y sentir ese equilibrio entre tradición y modernidad que caracteriza a Valladolid.

Arte, historia y vino: los otros sabores de Valladolid

La ciudad también es un destino imprescindible para los amantes del arte. El Museo Nacional de Escultura, considerado el más importante del país en su especialidad, alberga piezas de Berruguete o Juan de Juni, y se encuentra en el impresionante Colegio de San Gregorio, una joya del gótico español. A pocos pasos, el Palacio de Santa Cruz, primer edificio renacentista de España, recuerda el poder histórico de una urbe que llegó a ser dos veces capital del país.

Y si de maridajes hablamos, Valladolid también ofrece una experiencia vinícola inigualable. Rodeada por cuatro denominaciones de origen —Ribera del Duero, Rueda, Toro y Cigales—, cualquier terraza es buena para brindar con un vino de la tierra, ya sea un blanco afrutado o un tinto robusto. Esa unión entre vino y tapa es, precisamente, lo que hace que la ciudad sea una parada obligatoria para los viajeros gastronómicos.

Si, por casualidad, eres uno de los muchos residentes de Madrid, llegar a Valladolid es tan fácil como apetecible: una hora de AVE separa la estación madrileña de Chamartín de una ciudad que conserva su escala humana y su hospitalidad castellana. Perfecta para una escapada de fin de semana, ofrece la mezcla ideal de historia, sabor y ambiente. Su casco antiguo, su tapeo y su carácter acogedor la convierten en una joya que cada año atrae a más visitantes.

Valladolid se ha ganado, a pulso, el título de capital del tapeo en España. Pocas ciudades pueden presumir de combinar tanta historia, belleza urbana y una oferta gastronómica que ha conquistado a chefs y visitantes de todo el mundo.

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