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El cáñamo se abre paso a trompicones en Castilla y León: la losa del falso estigma de la droga
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"Hay mucho desconocimiento"

El cáñamo se abre paso a trompicones en Castilla y León: la losa del falso estigma de la droga

La ambigüedad normativa y el miedo a que los cultivos se usen como tapadera para la marihuana dificultan su expansión. La escasez de empresas transformadoras impide extraer todo el potencial de un producto versátil

Foto: Plantaciones de Cáñamo (Imagen cedida)
Plantaciones de Cáñamo (Imagen cedida)

El cultivo del cáñamo se abre paso lentamente en Castilla y León, frenado por el estigma de la droga. Su parentesco con la semilla que genera la marihuana, o con la que permite cultivos psicoactivos de uso medicinal, genera recelos en los potenciales usuarios y muchas trabas por parte de la administración. Y es un problema, porque, por un lado, el grano de cáñamo es un superalimento, con altos niveles de proteína y de ácidos omega, y, por otro, su tallo resulta un producto muy versátil de cara a la construcción, muy útil para la fabricación de hormigones ligeros.

Los argumentos apuntan a que debería tener un gran futuro en regiones como Castilla y León, que se han probado adecuadas para su cultivo. Pero la realidad demuestra que el avance es lento y a trompicones, frenado por el recelo y el desconocimiento. "Hay mucha ambigüedad normativa a la hora de cultivarlo. Está muy fiscalizado por el potencial pharma que tiene, como potencial medicamente psicoactivo", reconoce Antonio Castaño, cultivador y procesador de cáñamo en Salamanca. "También es verdad que ha habido algún pirateo que nos ha dado mala fama, gente que decía cultivar una semilla y cultivaba otra. Pero el resultado es que los agricultores van con pies de plomo".

La experiencia de Castaño es de las más positivas en Castilla y León. Tiene dos empresas PelletSolucion y De otro costal que le permiten desarrollar las dos facetas del cáñamo: su uso industrial y sus inmensas posibilidades alimentarias.

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En colaboración con el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), dependiente del Gobierno regional, Castaño ha desarrollado una hamburguesa vegetal especialmente nutritiva, así como leche vegetal y aceites de consumo humano. "Tiene rendimiento, pero está muy fiscalizado", asegura el empresario. Las cualidades del grano del cáñamo y de su aceite le hacen muy adecuado para alimentación infantil, pero el miedo infundado a que por allí pueda aparecer algún rastro de droga opera como un muro ante el que ceden las demás razones.

El grano del cáñamo está considerado un superalimento, explica Gustavo Galán, cultivador segoviano. Destaca por su riqueza en aceites, que ronda entre el 45% y el 50% del grano, principalmente ácidos grasos insaturados, y con una proporción entre omega-6 y omega-3 óptima, según precisan los técnicos de Itacyl. Además, tiene un alto contenido en proteína, que puede llegar a superar el 30% del grano, y una alta cantidad de fibra proteica. También es rico en minerales y vitaminas como la E y las del grupo B (B1, B3 y B6). "Todas estas características hacen de los cañamones un grano nutritivo y saludable", concluyen.

"Es un alimento formidable, pero cuesta hacer mercado porque hay mucho desconocimiento", asegura Galán. El agricultor segoviano reconoce que es un producto que se abre paso muy poco a poco. En su caso, son las ferias de alimentos y agrícolas las que le permiten dan a conocer su producto, pero muchos posibles compradores se resisten porque no saben qué hacer con él. "Es más fácil con los que están acostumbrados al sésamo".

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El uso más sencillo del grano de cáñamo es como ingrediente de ensaladas o como complemento de yogures, pero puede usarse como base también para productos de repostería, entre muchas otras opciones. También es una materia prima que permite sustituir las proteínas animales para la comida de las personas veganas.

Otro uso alimentario que puede tener mucho futuro es su utilización como materia prima para la alimentación en las piscifactorías. Hasta ahora, estas empresas han utilizado harinas elaboradas con pescado, pero buscan alternativas en alimentos de un origen no animal, y para eso podría servir el cáñamo. "De los estudios realizados, se ha observado que el cultivo del cáñamo en Castilla y León se adapta perfectamente a las condiciones climáticas de la Comunidad y que, en caso de generarse una industria transformadora, estamos hablando de un cultivo viable y rentable para los agricultores", aseguran los técnicos de Itacyl, quienes investigan el cáñamo desde 2020.

No solo eso, sino que es un producto ideal para la rotación de cultivos, muy adecuado para el verano, porque requiere poca agua y que, además, tiene la capacidad para mejorar el suelo, limpiándolo de metales pesados. También contribuye a que disminuyan las malas hierbas y las enfermedades de cereal. "Lo consideramos como una alternativa viable cuando se habla de sostenibilidad", remarcan los técnicos de la consejería de Agricultura de la Junta de Castilla y León.

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Pero las posibilidades del cáñamo no se limitan a los usos alimentarios del grano, sino que se extienden a la utilización de sus tallos como material de uso constructivo, que puede usarse para elaborar hormigones con cañamiza o como un ingrediente para las bio-espumas más complejas. Algo que no debería sorprendernos, pues, ya en tiempos del descubridor Cristóbal Colón, el cáñamo se usaba para las estructuras de los barcos, las velas e incluso para algunas ceras de las embarcaciones.

Esta faceta industrial es la otra línea en la que trabaja Antonio Castaño, quien transforma el tallo del cáñamo en pellet, con el fin de facilitar el almacenamiento y transporte. "Luego puede usarse para la construcción, como aislante o componente de hormigones ligeros. Pero también para el bienestar animal: el pellet de cáñamo puede usarse para crear un lecho para los animales que tiene un gran poder absorbente", asegura el promotor salmantino. En su día contactó con PelletSolución, una empresa interesada en usar el cáñamo para la industria textil, pero el posible proyecto que se contempló entonces está parado. "Lo que está claro es que hay interés en este sector".

La leonesa afincada en Galicia María José García, CEO de la empresa Manuela Hemp Lab, que distribuye semillas de cáñamo por toda España, ve muchas posibilidades en Castilla y León tanto para el desarrollo de la fibra de cáñamo como del grano. Pero reconoce que el desarrollo de este cultivo "está muy verde en todo el país porque la gente asocia cáñamo a droga". Un estigma que frena la aparición de una industria rodeada de buenas expectativas.

El cultivo del cáñamo se abre paso lentamente en Castilla y León, frenado por el estigma de la droga. Su parentesco con la semilla que genera la marihuana, o con la que permite cultivos psicoactivos de uso medicinal, genera recelos en los potenciales usuarios y muchas trabas por parte de la administración. Y es un problema, porque, por un lado, el grano de cáñamo es un superalimento, con altos niveles de proteína y de ácidos omega, y, por otro, su tallo resulta un producto muy versátil de cara a la construcción, muy útil para la fabricación de hormigones ligeros.

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