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De las rosas al cannabis: la odisea de unos sorianos que cultivan una medicina prohibida
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DIFÍCIL ENCAJE LEGAL

De las rosas al cannabis: la odisea de unos sorianos que cultivan una medicina prohibida

Ondara realiza en Garray los primeros cultivos del psicotrópico y se prepara para recuperar una plantilla que lleva tres años en ERTE a la espera de recibir las autorizaciones necesarias para su nueva actividad

Foto: Plantaciones de cannabis de Ondara (Imagen cedida)
Plantaciones de cannabis de Ondara (Imagen cedida)

Una empresa asentada en la localidad soriana de Garray (760 habitantes) se ha convertido en una de las poquísimas autorizadas en nuestro país para cultivar cannabis medicinal. Tras cuatro años de estudios y trámites, hace un mes creó su primer lote de cultivo, que da pie al inicio de una producción regular. La paradoja es que el producto que la empresa Ondara va a producir, flor seca de cannabis sativa, con propiedades psicotrópicas y medicinales, aunque cuenta con las autorizaciones y bendiciones legales, no puede venderse en España, donde no hay todavía una legislación que lo regule. Hasta entonces, sus flores de cannabis se consumirán en países como Alemania, Reino Unido o Australia.

"Sufrimos el problema del estigma del cannabis, que hace que vayamos más retrasados que en otros países de nuestro entorno", admite Víctor Cabrerizo, director de la planta soriana. "Hoy es fácil recetar fentanilo, que es un derivado de la morfina, pero dispensar o vender cannabis está prohibido y genera recelo".

El uso medicinal del cannabis está orientado a la mitigación del dolor, especialmente en aquellas enfermedades crónicas que provocan un malestar intenso que no se ve aliviado con otro tipo de fármacos menos eficientes. O que obliga a recurrir a productos más peligrosos y con mayor riesgo para el paciente. Añadamos una segunda paradoja a la que acabamos de relatar: en España es legal el consumo de cannabis si se realiza en el contexto de clubes de usuarios de carácter restringido y que operan con limitaciones. No está al alcance de cualquiera, pero la expansión de estas asociaciones lo hace cada vez más posible.

placeholder Producción de cannabis en Ondara (Imagen cedida)
Producción de cannabis en Ondara (Imagen cedida)

Es posible que la compañía Ondara no fuera del todo consciente del lío en el que se metía cuando en el año 2020 decidió comprar un ambicioso invernadero de 14 hectáreas, Aleia Roses, dedicado a la producción de rosas de alta gama en Garray. Ondara quiso, en un primer momento, mantener la actividad original, pero enseguida vio que no era viable y apostó por una idea entonces muy pionera: reorientarse hacia el cannabis medicinal, que parecía tener un futuro prometedor.

Pero el camino hacia el cambio no iba a ser nada sencillo. Ni para la empresa, ni especialmente para los 250 trabajadores que la empresa había contratado para su primera idea. Si dejas de fabricar rosas, y no puedes producir tu nuevo producto, tus empleados no tienen nada que hacer. Esto obligó a Ondara primero a despedir a 150 trabajadores y luego a activar en 2022 un primer ERTE que se ha ido extendiendo con prórrogas, y en el que todavía está la mayor parte de la plantilla, formada hoy por unos 60 trabajadores.

Unos empleados a los que Ondara debe importantes cantidades de dinero, que no ha podido pagar por falta de ingresos. "Las constantes demoras han cansado a los trabajadores y sindicatos", admite Víctor Cabrerizo, director de la planta, quien confía en que la situación se despejará y que los operarios podrán reincorporarse progresivamente.

Foto: fentanilo-medicamentos-problemas-de-suministro

El camino soriano hacia el cannabis no ha sido sencillo. La adaptación del invernadero original al nuevo proyecto, que incluye una nueva zona de procesado de la planta, requirió una inversión de 6 millones de euros. Pero lo más laborioso fueron los permisos. Primero tuvieron que conseguir autorización de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios para poder cultivar lotes de validación. Es decir, lotes de la planta que sirven de prueba para confirmar que el proceso que desarrolla la compañía es correcto y que cumple los exigentes requisitos establecidos por la agencia. Luego, la compañía tuvo que ejecutar los lotes de validación y someterlos a revisión. Como resultado, Ondara obtuvo en junio de 2023 el certificado de cumplimiento de Normas de Correcta Fabricación, y en julio de 2023 la autorización como fabricante de principios activos estupefacientes.

Podría parecer que eso suponía llegar al final del camino, pero en realidad era más bien el comienzo. Todavía quedaba solicitar la licencia definitiva de cultivo y obtener autorización para importar los esquejes y plantas necesarios para empezar a trabajar. La autorización final la obtuvo Ondara en julio de este año, pero con unas cantidades muy limitadas de producción, lo que obligó a pedir una ampliación de la capacidad productiva que, en esta ocasión, se tramitó en un tiempo récord, pues fue aprobada el 5 de agosto.

"Gracias a esta actualización, la empresa podrá incrementar la cantidad previamente autorizada y escalar progresivamente su actividad productiva, activando un nuevo calendario de trabajo", asegura Víctor Cabrerizo. Esto permitirá sacar del ERTE progresivamente a los trabajadores y dotar a la empresa de condiciones para buscar recursos financieros con los que afrontar los gastos.

Foto: 15-000-m-de-invernadero-y-62-toneladas-anuales-asi-es-la-nueva-macroplanta-de-marihuana-en-portugal

En julio Ondara alcanzó un gran hito al crear su primer lote real de cultivo de cannabis sativa L, con fines médicos, generado a partir de plantas madre mediante clonación. Todo ello fue posible con el pequeño grupo de trabajadores que se mantiene activo, apenas una docena "debido al reducido volumen de trabajo asociado a esta fase piloto". Una vez en marcha la empresa fabricará una flor seca que venderá como materia prima a empresas que la usarán para producir el producto comercializable. Pero esa misma flor seca podría considerarse producto final si se inhalara, si bien ese mercado queda fuera de los propósitos de la empresa soriana Ondara.

Ilegal en España

Si el cannabis psicotrópico medicinal todavía no está autorizado en España, sí lo está, en cambio, el consumo de cáñamo, que se comercializa como infusión relajante y que carece de la molécula principal THC propiamente estupefaciente. El componente del cáñamo es el CBD, mucho más suave, y que entra en los parámetros legales.

"Se empieza a consumir cáñamo por curiosidad, porque alguien te dice que te puede ayudar a dormir y aliviar el estrés, y luego se difunde boca a boca", explica Edi Mesa, propietaria de una tienda CBD en Valladolid. "Es una herramienta, pero no es una solución mágica y no sustituye a la medicación". Sea como fuere la planta del estigma parece que va abriéndose camino de una u otra forma.

Una empresa asentada en la localidad soriana de Garray (760 habitantes) se ha convertido en una de las poquísimas autorizadas en nuestro país para cultivar cannabis medicinal. Tras cuatro años de estudios y trámites, hace un mes creó su primer lote de cultivo, que da pie al inicio de una producción regular. La paradoja es que el producto que la empresa Ondara va a producir, flor seca de cannabis sativa, con propiedades psicotrópicas y medicinales, aunque cuenta con las autorizaciones y bendiciones legales, no puede venderse en España, donde no hay todavía una legislación que lo regule. Hasta entonces, sus flores de cannabis se consumirán en países como Alemania, Reino Unido o Australia.

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