Castilla y León cifra la catástrofe natural: el fuego afecta a un tercio de sus espacios protegidos
No hay planes específicos de prevención para estos entornos singulares. Más de 23.000 vecinos de un centenar de municipios han sido desalojados de sus viviendas en algún momento de las últimas semanas
Un helicóptero colabora con la extinción del fuego en Sanabria, el pasado martes (Emilio Fraile/Europa Press)
Al menos un tercio de los espacios naturales protegidos de Castilla y León han sido golpeados por el fuego este mes pródigo en llamas y destrucción. Parques nacionales como Picos de Europa, regionales como Sierra de Gredos, monumentos naturales como Las Médulas o espacios como la Montaña Palentina forman parte de la decena de espacios protegidos que han resultado afectados por las llamas.
El volumen de la destrucción sufrida es todavía hoy difícil de evaluar. Así como no hay estimaciones precisas de hectáreas quemadas en muchos de los incendios que ha padecido la comunidad autónoma durante las últimas semanas, más tiempo requerirá cuantificar el daño específico sufrido por estos espacios naturales, la joya de la corona de la inmensa riqueza medioambiental de Castilla y León.
En concreto hay constancia de que el fuego ha afectado a Batuecas, Rebollar, Montaña de Riaño y Mampodre, Sanabria, y Sierra de Candelario, además de los citados espacios naturales de Las Médulas, Pico de Europa, Sierra de Gredos y Montaña Palentina. En total, 10 de los 33 espacios naturales de la comunidad, lo que da una idea de la magnitud del daño ecológico sufrido. Hay que tener en cuenta que mucho del arbolado que ha ardido en el incendio de Molezuelas (Zamora) era fruto de plantaciones forestales en zonas de cultivo abandonadas, con un valor medioambiental muy inferior que el de los espacios protegidos, que albergan una gran diversidad de fauna y flora. En Zamora, uno de los epicentros de los incendios, el parque del Lago de Sanabria es de los más afectados.
En algún caso, como el de Candelario, que es una extensión del fuego extremeño de Jarilla, el impacto quizás no haya sido demasiado elevado. Una primera evaluación de los técnicos de la Junta de Castilla y León apunta a que la afección en la zona salmantina parece haber sido "más bien pequeña". En otros, como la reserva de Iruela (Ávila), el fuego ha estado cerca, pero no ha llegado a alcanzar su arbolado.
Se da la circunstancia de que en el caso de Candelario el fuego amenazaba una vegetación autóctona única que vive por encima de los 1.200 metros, una altura a la que es muy difícil la vida. "La poca vegetación que hay es muy valiosa. Y, además, en esta zona alta de sierra la restauración es muy difícil", explica Nuria Blázquez, portavoz de Ecologistas en Acción.
"Lo que hemos vivido estas semanas ha sido un desastre absoluto. Se sabe que una de las grandes amenazas para los espacios protegidos son los incendios y ni siquiera existen planes de prevención específicos para estos espacios singulares", añade. Con todo, subraya que lo más grave es que ni siquiera se haya logrado proteger los pueblos "que es lo más importante".
Más de 23.000 vecinos de un centenar de municipios de la comunidad autónoma han tenido que ser desalojados hasta la fecha a causa del peligro para sus vidas que suponían las llamas en un escenario completamente insólito en las últimas décadas, cuando lo habitual podía ser desalojar algún pueblo aislado, pero no un volumen tan elevado. Cada familia desalojada recibirá 500 euros dentro del plan de reconstrucción aprobado por el Gobierno regional. Pero no es posible saber por ahora a cuantas familias representan esos 23.000 realojados. Con todo, el daño personal más grave han sido los tres operarios del operativo fallecidos mientras luchaban contra las llamas: un bombero y dos voluntarios, los tres fallecidos en la provincia de León.
El impacto del fuego en un espacio natural afecta a todo el ecosistema, no solo a su vegetación sino también a su fauna, e inevitablemente reduce su biodiversidad, que es, justamente, lo que les convierte en especialmente valiosos. Las aves pueden huir de las llamas volando, pero se verán obligadas a anidar en otros espacios menos adecuados. Y el impacto no se limita al presente, porque el próximo año tampoco tendrán donde asentarse.
Muchos otros animales seguramente habrán muerto al intentar huir. Otros, como los ciervos, sufrirán quemaduras, como mínimo en las patas, al pisar suelo con cenizas. Pero incluso los que hayan escapado tendrán difícil encontrar donde asentarse, dado el altísimo número de fuegos que han salpicado buena parte de la geografía regional. Más de 260 incendios han sido atendidos desde el 3 de agosto, según información facilitada por Medio Ambiente, que han destruido más de 100.000 hectáreas, fundamentalmente en las provincias de León y Zamora, el epicentro de la devastación. De ellos, más de una veintena siguen activos y ocho están considerados graves.
"Llevamos años advirtiendo de que esto podría llegar, por los efectos del cambio climático y del abandono del medio rural. El incendio de la Sierra de la Culebra de hace tres años debería haber servido de aviso, pero no se han tomado medidas", opina la portavoz de Ecologistas en Acción. Blázquez reconoce que se han producido "pequeñas mejoras" en el operativo antiincendios "pero no están a la altura de lo que necesitamos".
Incendio en Las Médulas (Europa Press/ Fernando Otero)
En materia de prevención, "lo mínimo sería que los cortafuegos estuvieran limpios, pero no todos los están", apunta a modo de ejemplo. "Y, si un cortafuegos está invadido por la vegetación, en vez de ayudar a frenar el fuego puede ayudar a propagarlo", lamenta. Otro problema es que, aunque existen retenes en los espacios naturales, "no todas las zonas están bien cubiertas".
El alcalde de Carucedo, Alfonso Fernández, lamentaba hace unos días justamente que no hubiera habido una brigada forestal en Las Médulas en el momento en el que se inició el drama. "Todo comenzó un sábado por la tarde con un pequeño fuego que hubiera podido ser apagado en el momento si hubiéramos tenido una brigada cerca", recuerda. Pero, aunque se dio aviso al 112, no había recursos próximos "y luego el viento cambió y lo empeoró todo. El domingo por la mañana ya era imparable". En el caso de Las Médulas, aparte de la destrucción de buena parte de sus castaños centenarios, pieza esencial de su riqueza paisajística y cromática, toda la economía de la zona, que dependía del turismo, está ahora en suspenso y sin ver claro el futuro.
Por otra parte, en la tarde del miércoles cerca de 3.000 personas salieron a la calle en Valladolid para protestar contra el Gobierno regional por su gestión de los incendios forestales. Los manifestantes solicitaron las dimisiones del consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, y del presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.
Al menos un tercio de los espacios naturales protegidos de Castilla y León han sido golpeados por el fuego este mes pródigo en llamas y destrucción. Parques nacionales como Picos de Europa, regionales como Sierra de Gredos, monumentos naturales como Las Médulas o espacios como la Montaña Palentina forman parte de la decena de espacios protegidos que han resultado afectados por las llamas.