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Madrid deja escapar población a Valladolid por primera vez en 25 años: "La calidad de vida es mejor"
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VUELCO MIGRATORIO

Madrid deja escapar población a Valladolid por primera vez en 25 años: "La calidad de vida es mejor"

Desde 1997, el saldo migratorio entre la capital y la de la provincia castellanoleonesa era negativo para esta última, pero en 2023 y 2024 la tendencia se ha revertido

Foto: Carlos Perfecto en la estación de Valladolid, centro del intercambio. (Ana Ayuso)
Carlos Perfecto en la estación de Valladolid, centro del intercambio. (Ana Ayuso)

La estación central de tren de Valladolid alberga a una turba de viajeros desde las 6.30 horas, cuando parte el primer tren hacia la capital, hasta las 19.45, cuando llega el último desde Clara Campoamor-Chamartín. La mayoría son personas que viven en esta provincia, pero mantienen sus centros de trabajo en Madrid.

David, Santiago, Mario y Miguel cumplen con este perfil. Son originarios de la provincia de Valladolid y todos ellos tomaron la decisión en los últimos años de retornar al lugar en el que se criaron. Buscaban una vida más “tranquila”, señala David Carpizo, que desarrolla su profesión en el área de Administración y a la Asesoría Fiscal de una empresa con sede en Madrid, sin renunciar a “los salarios elevados y el futuro profesional” de la capital.

Van a Madrid y vuelven a Valladolid cada jornada o algunos días a la semana para trabajar, y la mayoría de ellos monta en el AVE que les lleva a Chamartín en menos de una hora, como si de un cercanías o un metro se tratase. Desde la pandemia, cada vez más personas abandonan su vida en la capital para asentarse en Valladolid. Así lo demuestran las estadísticas que el Ayuntamiento de esta ciudad ha remitido a El Confidencial.

Desde 1997 —y todo apunta a que años antes, también—, el flujo migratorio se deslizaba de la ciudad castellanoleonesa a Madrid, pero en 2023 y 2024 la tendencia se revirtió. De acuerdo con los datos del Área de Hacienda, Personal y Modernización Administrativa del Consistorio de Valladolid, en los últimos dos años en los que se tienen registros, la capital de la provincia ha recibido a 758 personas, en términos de saldo migratorio neto, desde la Comunidad de Madrid, 491 de ellos procedentes de la ciudad de Madrid. Este dato no sería llamativo si durante los 25 años anteriores el recorrido de las furgonetas de mudanzas hubiese transcurrido del centro al norte. Pero no ha sido así.

Desde el Ayuntamiento de Madrid están registrando a su vez una pérdida de población cada vez mayor hacia Castilla y León. No sólo Valladolid se beneficia de este fenómeno, también Segovia, Zamora, Palencia y Salamanca, con conexiones de alta velocidad con Madrid, y Ávila, con trenes de media distancia y regionales. De acuerdo con datos del consistorio, entre 2017 y 2023, las emigraciones de la capital a poblaciones de Castilla y León se han incrementado en un 85%, y el punto álgido de ese movimiento se produjo en 2020, con la llegada del covid-19, cuando 7.477 residentes en Madrid se mudaron hacia esta región.

Casas que "ni oleríamos" en Madrid

Santiago Villaverde y su familia fueron los primeros de todos los entrevistados en tomar la decisión de asentarse en Valladolid y recurrir al tren para seguir creciendo laboralmente en Madrid. Él lo hizo en 2018, después de pasar una temporada en la capital. Sus raíces y la calidad de vida, algo en lo que “no puedes comparar a Valladolid con Madrid”, primaron a la hora de decantarse por esta localidad mediana. “Tiene todos los servicios que puede ofrecer Madrid, con las ventajas de una ciudad mucho más recogida”, argumenta.

placeholder David Carpizo, en Chamartín. (A.A.)
David Carpizo, en Chamartín. (A.A.)

Los entrevistados comparten un perfil común, aunque aparezcan otros diferentes entre quienes se han mudado de la capital a Valladolid: son hombres, trabajadores, todos ellos cualificados, la mayoría pueden teletrabajar y su centro de operaciones se ubica en Madrid. También sus rangos de edad conectan, puesto que ninguno acaba de salir al mercado laboral ni se jubilarán en pocos años.

La Encuesta de Población Activa (EPA) evidencia que Madrid pierde trabajadores en la franja de edad de 35 y 44 años de manera progresiva desde la pandemia: en el primer trimestre de 2021 contaba con casi 950.000 personas de estas características y, en el último trimestre de 2023 —hasta donde se han publicado datos—, se habían reducido a algo menos de 910.000. El resto de tramos de edad, salvo los más jóvenes, de 16 a 19 años, siguen creciendo.

La irrupción del covid-19 trajo consigo la implantación de teletrabajo, que se ha mantenido en algunas empresas privadas y administraciones públicas. Esa posibilidad de desarrollar la jornada laboral desde casa ha permitido el cambio en la tendencia migratoria. El encarecimiento del acceso a una vivienda en Madrid, ya sea alquiler o compra, también ha jugado un papel relevante en esta tendencia.

El Peral, Covaresa, Callejón de la Alcoholera y La Victoria reúnen nuevos proyectos

Mario, de 43 años, trabaja en el área directiva de un grupo financiero de capital riesgo. Él vivió en Madrid, alejado de su familia entre semana, hasta que nació su segundo hijo. “Mi mujer estaba en Valladolid y la carga para ella era elevada. Todo se alineó y decidí volver”, afirma.

Se compraron entonces una casa que “ni la oleríamos en Madrid”. Una vivienda “bastante buena, que no me la podría permitir en la capital ni aunque ganase el doble”. Una búsqueda rápida en Idealista respalda esta apreciación. Un luminoso piso exterior a la plaza Cantarranas, en pleno centro de Valladolid, con un pequeño balcón, reformado, tres habitaciones, dos baños y 124 metros cuadrados útiles, 224.000 euros.

El exilio madrileño

Carmen Rahona, gerente de Promociones de AEDAS Homes en Valladolid, sostiene que esta ciudad se ha convertido en los últimos años en un “mercado residencial estratégico” para la compañía. AEDAS ha lanzado siete proyectos con más de 500 viviendas en diversas zonas de la ciudad como El Peral, Covaresa, Ciudad de la Comunicación, Callejón de la Alcoholera y La Victoria, parte de ellas de protección oficial.

El perfil va desde parejas jóvenes hasta matrimonios 'senior'

Identifica un perfil de demanda “muy variado”, que va desde “parejas jóvenes que tienen alguna relación con Valladolid y que ahora, aprovechando el teletrabajo, vuelven a la ciudad y adquieren una vivienda” a profesionales que “trabajan en Valladolid y, en lugar desplazarse a diario, optan por comprar una vivienda”, pasando incluso por “matrimonios senior” con algún arraigo en la ciudad que regresan a sus orígenes. Aunque, “por lo general”, son clientes que siguen trabajando en Madrid y que van y vuelven en tren los días que no pueden teletrabajar.

La presión “horrorosa” de acceso a la vivienda en Madrid, señala Elisa Brey, profesora de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), está perjudicando incluso a “familias de clase media”. “La mancha de la turistificación, la gentrificación y los fondos de inversiones está llegando a afectar a sectores más acomodados”, señala. Y, ante esta situación, algunos buscan soluciones fuera de Madrid. “Lo que se está generando en Valladolid es impresionante”, confirma Carlos Perfecto, presidente de la Asociación de Usuarios de Alta Velocidad de Castilla y León.

El corredor de tren más demandado de España

Santiago Villaverde trabaja en Getafe, por lo que pasa unas cuatro horas en un tren: una en el Avant de Valladolid a Madrid y otra en el Cercanías de Chamartín a esta localidad del cinturón sur, con sus respectivas vueltas. Cuando se instaló en Pucela, los abonos de Avant no tenían el mismo precio que ahora. Él gastaba “mínimo” 550 euros al mes en ir y venir, como explicó El Confidencial en su día.

placeholder Santiago Villaverde en la estación de AVE de Valladolid. (A.A.)
Santiago Villaverde en la estación de AVE de Valladolid. (A.A.)

Villaverde es miembro de esta asociación, que se fundó en 2018 en Valladolid, se extendió a todas las capitales provinciales de Castilla y León entre 2020 y 2021 y se convirtió en federación de ámbito nacional en 2023. Interpelaron a la Junta y al Gobierno central para que aplicasen descuentos en los abonos Avant para que los trabajadores no se dejasen miles de euros al año en el transporte que los llevaba a su trabajo y ambos respondieron: primero, el Ejecutivo con un 50% de descuento y, después, la Junta con un 25%.

Carlos Perfecto insistía en las conversaciones con los políticos en que Castilla y León, por su cercanía con “el aspirador que se llama Madrid” y por las conexiones de alta velocidad, tenía en sus manos “la herramienta para fijar población y para recuperar los talentos que se habían ido”, declara, pero “no nos creían”, porque se entendía que el objetivo de estos trenes era atraer visitantes. “La alta velocidad es para utilizarla, no para ofrecerla al turismo”, zanja. Los datos de migraciones interiores y los de viajeros les han dado la razón.

El corredor Avant Valladolid-Segovia-Madrid se ha posicionado un año más como el más demandado a nivel nacional, con más de 2,8 millones de clientes y un incremento de usuarios del 4,2% con respecto a los datos que registró Renfe en 2023. Se trata de un récord en toda la serie histórica. Los viajeros con bono Avant de Medina del Campo, como David Carpizo, también crecen: un 14% más en el corredor Ourense-Zamora-Medina-Madrid, según Renfe.

Recuerda Carlos Perfecto que en Castilla y León el “principal problema” se llama “despoblación, pero ahora la ciudad con más habitantes de la región experimenta un crecimiento “gracias a la alta velocidad, que está atrayendo gente nueva y talentos que se fueron y ahora quieren volver por cuestiones económicas, laborales, calidad de vida o porque tienen aquí a su familia”. “La alta velocidad está generando riqueza”, lanza.

Miguel Fernández es funcionario de la Agencia Tributaria, mismo empleo que desarrolla su mujer, ambos destinados en Madrid. Ellos ni siquiera llegaron a mudarse a la capital. Aprovecharon que obtuvieron plaza en los años del covid, con su posibilidad de teletrabajo mediante, para asentarse en Valladolid y formar una familia que acaba de ampliarse a cuatro miembros.

“Si hubiésemos tenido que residir en Madrid, no sé si nos habríamos aventurado a comprar un piso, estaríamos de alquiler, vendríamos a Valladolid cada dos fines de semana y nuestro proyecto de iniciar una familia se habría demorado”, afirma. En Pucela, en cambio, viven “más cómodos” y tienen cerca a sus padres. Todos valoran ese punto, contar con lo que Elisa Brey denomina “cuidado intrafamiliar”, que “los abuelos estén disponibles” para ayudar con los nietos.

Cuenca, Toledo, Guadalajara, Ávila o Palencia pueden crear una identidad local

Paliar la despoblación sin ser una ciudad dormitorio

Elisa Brey considera que las capitales de provincia limítrofes a la Comunidad de Madrid tienen la “oportunidad” de, en vez de perder población hacia Madrid, como ha ocurrido históricamente, “absorberla” como en el caso de Valladolid. “Nosotros contribuimos a frenar la despoblación. Aunque Valladolid esté decente en ese aspecto, Castilla y León, no. Aportamos fiscalmente y con nuestro consumo”, recalca Miguel Fernández. Se trata, para Carlos Perfecto, de una medida de “éxito total en Europa”. Pero quieren cuidarse de que su municipio se convierta en una ciudad dormitorio.

Se opondrían de esta manera, quizá sin saberlo, a una teoría que gana protagonismo desde hace unos años. Aquella a la que Begoña Villacís, entonces vicealcaldesa de la capital, llamó Madrid Distrito Capital, y a la que el arquitecto y urbanista Fernando Caballero denominó Madrid DF. La premisa: que Madrid supere los diez millones de habitantes y se convierta en una “metrópolis poderosa, capaz de competir con otras ciudades globales dentro de una economía que pone en jaque el poder de las naciones”, decía la sinopsis del ensayo Madrid DF (Arpa, 2024).

“Están tratando de posicionar a Madrid a nivel internacional para fondos de inversión, para propietarios internacionales, sean de Suiza, sean de Venezuela”, apunta Elisa Brey, lo que empuja a parte de la población, no sólo la más vulnerable, sino también “la clase media” a trasladarse fuera del centro e incluso fuera de la ciudad. Los “expulsa” de Madrid y utiliza a “las zonas limítrofes”, a Guadalajara, a Valladolid, a Segovia, a Seseña, como localidades de acogida de quienes no pueden asentarse en la megaurbe, como ocurre en Francia con París y Orleans, separadas a hora y media en tren.

Ante esa intención de convertir a las ciudades medianas de alrededor en un “apéndice de Madrid”, la profesora de Sociología de la UCM propone que Valladolid, pero también Cuenca, Toledo, Guadalajara, Ávila o Palencia, “canalicen bien” la oportunidad de crecer en población “construyendo una nueva identidad local alejada del planteamiento neoliberal de Madrid”. Un proyecto de ciudad verde, con turismo sostenible, cultura y de cercanía. Algo que les caracterice, que les diferencie de Madrid. Que aporte aquello de lo que Madrid presume en vano.

“Aparte del de la vivienda, también valoramos el precio de la vida en general. Sentarnos a tomar una caña o salir a cenar en Valladolid y ver que en Madrid los precios están duplicados. Incluso el supermercado”, indica David Carpizo, que asevera que el precio de un tercio en el lugar en el que ahora vive es de 2,5 euros; 3,5 euros si se lo toma en una discoteca. “Y el doble de la capital, que es una caña aquí, son dos euros. En Madrid, si pagaba una ronda de cuatro o cinco amigos, me temblaba el mes”. Él también valora poder hablar con quienes le rodean. “En Madrid, me podía cruzar con 10.000 personas y estaba solo. Aquí, me cruzo con 100 y estoy acompañado”.

De todos los perfiles entrevistados, él es el único que ha iniciado un proyecto de emprendimiento en el lugar en el que reside: la app Raíces, enfocada en informar a la población más mayor de Medina del Campo de los eventos que tienen lugar en esta localidad de 20.000 habitantes. Aún no se observa un crecimiento significativo en el tejido empresarial de la provincia y “Valladolid sigue siendo una ciudad tremendamente dependiente de Madrid”, que funciona como una “esponja” en ese aspecto, declara Santiago Villaverde.

La única descentralización privada es el nuevo centro de PwC

Hay perfiles cualificados, pero falta una apuesta de descentralización privada, con la excepción del centro que PwC anunció que instalaría en Valladolid, y pública. Seguir eligiendo capitales de provincia como sedes de instituciones nacionales, como ocurrió en León con el INCIBE o en Sevilla con la Agencia Espacial Española. Impulsar “programas de arraigo educativo”, como Campus Rural, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Apostar por los servicios informáticos, con “perfiles muy demandados”, señala Santiago Villaverde, y no sólo por “el sector agroalimentario”. Convertir a Valladolid en una ciudad con una personalidad y con una “contranarrativa”, dice Brey, propias.

La estación central de tren de Valladolid alberga a una turba de viajeros desde las 6.30 horas, cuando parte el primer tren hacia la capital, hasta las 19.45, cuando llega el último desde Clara Campoamor-Chamartín. La mayoría son personas que viven en esta provincia, pero mantienen sus centros de trabajo en Madrid.

Valladolid Ministerio de Transportes Tren
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