El Zaguán
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Juanma Moreno y el juego de pies
La amenaza a la mayoría absoluta del presidente de la Junta de Andalucía viene más por la derecha que por la izquierda
La vuelta de las vacaciones en la Andalucía política llega con aroma a final. Con una sensación similar a la que deben tener los estudiantes que afrontan su último curso antes de someterse a la prueba de los mil nombres anteriormente conocida como Selectividad. Con la diferencia de que quienes se examinarán aún desconocen la fecha en que lo harán. La teoría indica que será en junio, dentro de diez meses, pero nadie, ni siquiera la única persona que tiene la capacidad de adelantarla, está en condiciones de garantizarlo.
Si algo tiene claro Juanma Moreno es que quiere acudir a la cita con las urnas antes que Pedro Sánchez o, como mínimo, a la vez que él, en ningún caso después. Y la fragilidad parlamentaria del Gobierno de coalición y el convulso panorama judicial y político generan un escenario de incertidumbre respecto a que las elecciones generales se celebren cuando deben, esto es, en 2027. Así que solo queda adelantar el temario, no dejar todo para última hora y estar en condiciones de enfrentarse al reto en cualquier momento.
El presidente de la Junta de Andalucía inicia este último tramo de la legislatura desde una posición de privilegio, como si conociera las preguntas del examen. Todos los sondeos no solo mantienen intacta su mayoría absoluta, sino que apenas evidencian síntomas de desgaste tras casi siete años en el cargo. El relevo en el liderazgo del PSOE no ha mejorado sus expectativas, incluso las ha empeorado, y Moreno ha vivido unas plácidas vacaciones pese a algunos intentos de amargarle el descanso aprovechando algunas polémicas con denominación de origen madrileña.
Opinión Ni el revuelo con los currículums falsos o inflados le hizo mella pese a que la oposición rescató datos sobre su propio caso y el de algún miembro destacado de su gabinete. Tampoco se vio salpicado por las derivadas del "caso Montoro" y el evidente peso de la realidad ha demostrado que su situación en la gestión de los incendios no tenía nada que ver con la de Fernández Mañueco o Ayuso, pese a las insistentes tentativas socialistas por igualarlas.
Nada que ver su estilo sereno, coherente y prudente con el de la dirección nacional de su partido, que pese al teórico escenario favorable, con un Gobierno inestable y amenazado por mil frentes abiertos, se empeña en sabotearse a sí misma con bandazos inexplicables, sobreactuación innecesaria y tiros en el pie. Alguien podrá decir que no puede utilizar la misma estrategia un presidente con mayoría absoluta que un líder de la oposición que debe llegar al poder, y es cierto, aunque también lo es que cuando un guiso se está cociendo en su propia salsa a veces no necesita añadirle ingredientes externos que, en lugar de acelerar el proceso, pueden arruinar la receta. "Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error", que decía Napoleón. La campaña del 23J debería servir como ejemplo y enseñanza.
Este escenario no implica que el camino hacia el objetivo de revalidar la mayoría absoluta vaya a ser sencillo, ni que Juanma Moreno nunca cometa errores. Por ejemplo, reaparecer tras las vacaciones con un paseo por la Feria de Málaga y como espectador de una corrida de toros en lugar de con un acto más cargado de contenido ofreció una buena oportunidad a sus críticos. Aunque ya dicen que la política es como el boxeo, que si no te gusta recibir golpes, mejor no te metas. Claro, que con el nivel de polarización, agresividad e insultos que vive el panorama político, que solo puedan decir de ti que eres "un suavón que va con carita de bueno y manda a sus matones a decir lo que él no dice", como lo ha definido María Márquez, la vicesecretaria general del PSOE andaluz, a lo mejor no es tan malo del todo.
Opinión Lo que parece evidente es que el riesgo de perder la mayoría absoluta viene más por la derecha que por la izquierda. Un PSOE que sigue sin encontrar su sitio y cuenta con el hándicap de la mochila sanchista de María Jesús Montero no puede hacer tanto daño como un VOX al alza más gracias a debates nacionales como la inmigración, la corrupción o los males del bipartidismo que a un candidato que destaque. Aunque al menos ha aprendido del error de apostar por opciones contra natura como la de Macarena Olona y confía en la continuidad con Manuel Gavira.
En la brillantemente conmovedora "Million Dollar Baby", Frankie Dunn, el veterano entrenador de boxeo que encarna Clint Eastwood, sostenía que "el boxeo es un acto antinatural, en el boxeo todo va al revés; si quieres moverte a la izquierda, no das un paso a la izquierda, cargas sobre el pie derecho; para moverte a la derecha, usas el pie izquierdo. A veces, la mejor manera de dar un puñetazo es retrocediendo". Y a ese complicado ejercicio de alternar un lado con el otro deberá dedicarse los próximos meses Juanma Moreno, con la misma disciplina y tenacidad con que lo hacía Hilary Swank en la película. Con un permanente juego de pies y sin descuidar la guardia, siguiendo el consejo tan repetido en el viejo gimnasio de Dunn de que "la primera regla es protegerse en todo momento".
La vuelta de las vacaciones en la Andalucía política llega con aroma a final. Con una sensación similar a la que deben tener los estudiantes que afrontan su último curso antes de someterse a la prueba de los mil nombres anteriormente conocida como Selectividad. Con la diferencia de que quienes se examinarán aún desconocen la fecha en que lo harán. La teoría indica que será en junio, dentro de diez meses, pero nadie, ni siquiera la única persona que tiene la capacidad de adelantarla, está en condiciones de garantizarlo.