Northstar se lanza al negocio de la tierra con 150 millones ante el tirón inversor del campo
La firma, que intermedia el 25% del trigo duro mundial, crea Agri Investments para canalizar inversión en fincas en un mercado especialmente al alza como el andaluz
El campo español —y de forma especialmente visible en Andalucía— ha dejado de ser únicamente un espacio de producción para convertirse también en un activo de inversión. En ese contexto, el mercado nacional de fincas rústicas mantiene un fuerte dinamismo. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 se registraron 167.453 compraventas, con un crecimiento interanual del 7,1%, en niveles cercanos a máximos de la serie reciente.
Andalucía se mantiene como uno de los principales motores de esa actividad. La región concentró cerca del 15% de las operaciones, con 24.827 compraventas y un incremento del 9,3%, lo que la sitúa como segundo mercado nacional, solo por detrás de Castilla y León. Provincias como Sevilla, Huelva o Jaén concentran buena parte de ese dinamismo.
Ese creciente interés inversor tiene reflejo directo en los precios. En Andalucía, el valor medio de la tierra agraria se sitúa en torno a los 17.000 euros por hectárea, tras varios años de subidas sostenidas que superan el 16% desde 2020. Más allá de la media, el mercado presenta una fuerte dispersión: desde fincas de secano con valores muy por debajo de los 10.000 euros hasta explotaciones intensivas —como los cultivos bajo plástico o determinadas producciones hortofrutícolas— que superan ampliamente los 100.000 euros por hectárea. Esa brecha, muy vinculada al acceso al agua y al tipo de cultivo, es la que está atrayendo capital hacia los activos con mayor capacidad productiva. El campo se revaloriza, pero no todo el campo vale lo mismo.
Este interés se apoya también en factores estructurales. La transformación de cultivos —con el avance del olivar intensivo y superintensivo—, la presión sobre los recursos hídricos y el papel creciente del sector agroalimentario en la seguridad de suministro europea están reconfigurando el valor de la tierra más allá de su rentabilidad inmediata.
En ese escenario, Northstar Brokerage, la firma sevillana especializada en intermediación de materias primas, ha puesto en marcha Agri Investments, una nueva unidad centrada en la compraventa de explotaciones agrícolas y activos agroindustriales.
El proyecto arranca con una cartera de 27 activos valorados en 150 millones de euros. La compañía plantea esta nueva línea no como una inmobiliaria rural tradicional, sino como un servicio de intermediación especializada orientado a inversores que buscan diversificar posiciones en un mercado que en 2025 volvió a registrar niveles próximos a máximos.
Según han confirmado a El Confidencial fuentes de la compañía, Agri Investments ya ha cerrado su primera operación: la compraventa de una explotación de olivar superintensivo en regadío, en plena producción, por un importe superior a los 5 millones de euros en Andalucía.
Northstar no parte de cero. Según datos de la propia compañía, desde sus operaciones se canaliza aproximadamente el 25% del trigo duro que se comercializa a nivel mundial. Con sede en Sevilla y presencia en Dubái, Madrid y Copenhague, la firma intermedia cada año en torno a cinco millones de toneladas de cereales, harinas proteicas y aceites vegetales, conectando productores, operadores industriales y grandes compradores en más de medio centenar de países.
Ese posicionamiento le ha permitido operar en mercados altamente volátiles, donde factores geopolíticos, climáticos o logísticos condicionan los precios y las decisiones de inversión. Es precisamente ese conocimiento del ciclo de las materias primas el que ahora la firma trata de trasladar al activo físico, la tierra, en un movimiento que amplía su perímetro natural de negocio.
Bajo la dirección de Andrés Pérez-Saborid, Agri Investments se apoya en esa red internacional para conectar activos con inversores nacionales e internacionales. La firma ofrece acompañamiento integral en las operaciones —desde el análisis técnico del activo hasta el asesoramiento fiscal y jurídico— en un mercado caracterizado por su fragmentación, opacidad y complejidad administrativa.
El lanzamiento se produce en un momento de cambio en el perfil del comprador. Frente al peso que tuvieron en años anteriores los fondos de inversión o las compañías energéticas —interesadas en suelo para proyectos renovables—, la demanda está virando hacia grupos agroalimentarios y grandes patrimonios familiares, con estrategias más vinculadas a la explotación directa y a la preservación de valor a largo plazo.
La oferta inicial de Agri Investments incluye explotaciones de secano y regadío, olivares —tanto en seto como tradicionales— y fincas de dehesa, junto a activos con potencial de transformación urbanística. A ello se suman infraestructuras como instalaciones de almacenamiento de grano y plantas agroindustriales, lo que permite incorporar parte de la cadena de valor a la inversión.
En un mercado donde la calidad del activo y su gestión resultan determinantes, la firma busca posicionarse como intermediario especializado en operaciones complejas, con capacidad para estructurar procesos y atraer capital, especialmente internacional.
Con este movimiento, Northstar amplía su actividad desde la intermediación de materias primas hacia la gestión de activos vinculados al origen de esa producción, en un mercado que sigue ganando peso dentro de las estrategias de inversión ligadas a la economía real.
El campo español —y de forma especialmente visible en Andalucía— ha dejado de ser únicamente un espacio de producción para convertirse también en un activo de inversión. En ese contexto, el mercado nacional de fincas rústicas mantiene un fuerte dinamismo. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 se registraron 167.453 compraventas, con un crecimiento interanual del 7,1%, en niveles cercanos a máximos de la serie reciente.