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Los 1.600 vecinos de Grazalema todavía no saben cuándo podrán volver a casa: el CSIC explora el suelo
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Los 1.600 vecinos de Grazalema todavía no saben cuándo podrán volver a casa: el CSIC explora el suelo

Los científicos buscan cavidades próximas a la superficie de la localidad para mapear el riesgo de deslizamientos y las administraciones no se atreven a dar una fecha para la vuelta de los residentes

Foto: Desalojados de Grazalema y Benaoján en el pabellón deportivo de Ronda donde han sido acogidos. (EFE / Jorge Zapata)
Desalojados de Grazalema y Benaoján en el pabellón deportivo de Ronda donde han sido acogidos. (EFE / Jorge Zapata)

Diez días después del desalojo de Grazalema, todavía no hay fecha para la vuelta de los 1.600 vecinos que abandonaron la localidad gaditana tras el episodio extraordinario de lluvias provocado por la tormenta Leonardo. El Gobierno andaluz, que tiene las competencias en materia de emergencias, no se atreve a dar un plazo mientras que más de medio centenar de científicos escrutan la sierra ante el temor a que se produzcan deslizamientos de tierra. Mientras tanto, la mayor parte de los habitantes de la localidad serrana se ha distribuido en casas de amigos y familiares, pero en torno a medio millar siguen acogidos en hoteles y casas rurales en Ronda y pasan las horas muertas en el centro deportivo El Fuerte.

Allí también hay vecinos de la localidad malagueña de Benaoján, donde el riesgo procede de la vecina presa de Los Caballeros, en Montejaque, un embalse que nunca se llenaba precisamente por las condiciones del suelo sobre el que se asienta. Es ahí abajo donde están puestas las atenciones de los investigadores del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto Andaluz de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos de la Universidad de Granada. Los miembros del organismo estatal y el autonómico trabajan codo con codo y hacen "todo lo posible" para poder arrojar certezas que permitan a la Junta plantear la vuelta a Grazalema.

Así lo explica Juan Carlos García, coordinador del Grupo de Asesoramiento y Desastres en Emergencias (GADE) del CSIC, aunque forma parte del Instituto Geológico y Minero de España. Este investigador es quien dirige los trabajos para conocer el estado del macizo calcáreo sobre el que se asienta Grazalema y gran parte de la sierra gaditana. Allí fue donde el pasado 5 de febrero, después de que cayeran casi 600 litros en apenas unas horas, se encendieron todas las alarmas cuando la Guardia Civil picó el suelo de un patio y encontró una oquedad de unos cuatro metros cúbicos.

Aquel hallazgo y la posibilidad de que hubiera más cavidades como esa, que podían poner en riesgo la estabilidad de la localidad serrana, obligaron al Gobierno andaluz a evacuar a su población en apenas unas horas. Desde entonces ha seguido lloviendo en un pueblo vacío, levantado sobre una superficie kárstica sometida a un importante estrés por la enorme cantidad de agua que había absorbido en unas pocas horas.

Foto: (Fuente: EFE)

"Había riesgo de colapsos y también lo hay ahora por el descenso de las presiones", ilustra García. Lo que ocurrió en el episodio de lluvia de los primeros días de febrero es que el suelo de Grazalema se colmató. Esto ocurrió después de un mes de enero con una cantidad inusual de precipitaciones, que ya había elevado el nivel del acuífero, que también provocó que las primeras capas del sustrato se llenasen. Por eso, cuenta el científico, se escuchaban estruendos generados por el choque de presión provocado por el agua que se filtraba al mismo tiempo que subía el nivel del acuífero. Y ese fue el motivo que llevó al agua a manar del suelo, de las paredes y de los enchufes de las casas de los grazalemeños.

El hallazgo de la cavidad llevó a pensar que era posible que existieran más oquedades como esa, por lo que los científicos han comenzado a elaborar una cartografía de esos posibles huecos bajo las calles y casas de Grazalema. Los investigadores del Instituto Andaluz de Geofísica son los que se están encargando de esa labor desde este jueves aprovechando la tregua que ha dado el cielo. Solo se puede utilizar el instrumental cuando el subsuelo se ha secado, aunque están previstas más lluvias que podrían ralentizar el proceso.

El objetivo de este mapeo es determinar qué zonas de la localidad serrana pueden ser más susceptibles de colapsar después de que la circulación del agua haya provocado "fatiga" en esas formaciones subterráneas. Sólo cuando esa cartografía se haya completado, la Junta podrá plantearse la vuelta de la población a Grazalema, aunque nadie se atreve a dar un plazo para que eso ocurra. Pero no es la única información con la que cuentan los científicos activados por las administraciones para poder volver cuanto antes a la normalidad.

García explica que también hay expertos que están pilotando drones para conocer el estado de la sierra desde las alturas. Incluso desde el espacio, ya que el CSIC activó al poco tiempo de desplegarse el sistema Copernicus de la UE para monitorizar y observar la tierra y que servirá para detectar posibles deslizamientos. Además, han colocado piezómetros que permiten conocer en tiempo real el nivel del acuífero que hay bajo Grazalema y Benaoján. "Es muy difícil, pero llevamos varios días trabajando de continuo muchos especialistas", destaca el coordinador de los trabajos.

Foto: la-presion-del-agua-bajo-grazalema-obliga-a-desalojar-ante-el-riesgo-de-deslizamientos

Este jueves el propio García se desplazó a El Bosque para reunirse con los alcaldes de las zonas afectadas por las lluvias para darles información sobre los trabajos que llevan a cabo. Y también pedirles que estén atentos ante los posibles deslizamientos que se den a pesar de que el episodio de precipitaciones está próximo a finalizar. "El agua necesita tiempo para penetrar y también para secarse", advierte el experto del CSIC, que pide prudencia a pesar de que el suelo se haya secado en estos días de sol.

Este investigador deja ver algo de optimismo en detalles como la constatación que han hecho los arquitectos que están colaborando con los científicos, que han certificado que no hay "patologías" en Grazalema que indiquen que se han producido hundimientos. Pero esta buena noticia no es suficiente para dar certidumbre a los vecinos desalojados. Quienes han ido a Ronda aseguran que hay ya un cierto cansancio, a pesar de que la atención de las autoridades ha sido rápida y cubre sus necesidades básicas.

Cada día se dan más de 650 comidas en el pabellón rondeño entre los efectivos de emergencias desplegados y los vecinos acogidos de Grazalema y Benaoján. Pero hay quien ya piensa en cómo organizar la contingencia si el problema se alarga, indican desde la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias que dirige Antonio Sanz. En el Gobierno andaluz contemplan ya escolarizar temporalmente a los estudiantes de Grazalema en las localidades donde están ahora y aseguran que hay comunicación directa con el Ejecutivo central para liberar ayudas económicas.

Diez días después del desalojo de Grazalema, todavía no hay fecha para la vuelta de los 1.600 vecinos que abandonaron la localidad gaditana tras el episodio extraordinario de lluvias provocado por la tormenta Leonardo. El Gobierno andaluz, que tiene las competencias en materia de emergencias, no se atreve a dar un plazo mientras que más de medio centenar de científicos escrutan la sierra ante el temor a que se produzcan deslizamientos de tierra. Mientras tanto, la mayor parte de los habitantes de la localidad serrana se ha distribuido en casas de amigos y familiares, pero en torno a medio millar siguen acogidos en hoteles y casas rurales en Ronda y pasan las horas muertas en el centro deportivo El Fuerte.

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