Una iglesia en obras, una Magdalena del Greco y un robo fallido en un pueblo a media hora de Sevilla
La localidad de Paradas, de menos de 7.000 habitantes, conserva una pintura del maestro de Creta que ahora está en la Catedral hispalense. Unos ladrones se llevaron la copia que está más accesible al público hace un mes
Una mujer observa dos versiones de la Magdalena penitente de El Greco en una exposición en Toledo, con la copia de Paradas a la izquierda. (EFE / Ismael Herrero)
Paradas está a unos 40 minutos de Sevilla capital. Es uno de esos pueblos agrarios que jalonan la campiña sevillana y se hizo célebre en la crónica negra del país por el todavía inconcluso crimen de los Galindos, que se produjo en un cortijo a las afueras. Hace unas semanas, en plena Navidad, Paradas volvió a aparecer en las crónicas de sucesos por un episodio no tan trágico, pero sí llamativo. Unos ladrones entraron en la víspera de Nochebuena y se llevaron uno de los cuadros que hay en el pequeño museo de la parroquia de San Eutropio. Se trataba de una copia de María Magdalena penitente, una obra de Doménikos Theotokópoulos, el Greco.
El original del pintor cretense estaba justo allí, pero las medidas de seguridad que lo protegen impidieron a los ladrones sustraer el cuadro, orgullo de la localidad. Y resulta lógico, ya que no hay mucha obra del Greco en Andalucía. En Sevilla solo pueden contemplarse las figuras alargadas del maestro afincado en Toledo en la segunda mitad de su vida en la iglesia de Paradas y en el Museo de Bellas Artes, que conserva un retrato de Jorge Manuel Theotokópoulos, su hijo. "No se sabe con seguridad cómo llegó aquí", cuenta Joaquín Ramón Pérez Buzón, profesor de historia jubilado de la localidad sevillana que conoce bien lo poco que se sabe de esta obra.
El docente admite que hay un inventario de 1850 que registra la presencia de la Magdalena Penitente en el pueblo, pero no está claro por qué se conserva en este municipio que no llega a 7.000 habitantes. Pérez Buzón encuadra la llegada de la pintura, datada entre 1580 y 1585, a la condición de Sevilla como puerta de América, pero no hay documentación parroquial que lo confirme, ya que el archivo de la iglesia se perdió en la Guerra Civil.
Para poder contemplarlo hay que pedir permiso al párroco de la iglesia, pero si algún curioso llega ahora a Paradas en busca del rastro del Greco no se encontrará con la Magdalena. El pasado 5 de enero, apenas unos días después del intento de robo, fue trasladado a la Catedral de Sevilla para proteger la pintura, no de los ladrones, sino de las obras de restauración que se llevan a cabo en el templo paradeño. Desde entonces comparte pared con otra Magdalena de Artemisia Gentileschi, una de las obras más importantes que hay en la seo hispalense.
"Se iba a traer por la obra, pero lo hemos acelerado por el suceso de la víspera de Nochebuena", explica Antonio Rodríguez Babío, delegado de Patrimonio Artístico de la Archidiócesis de Sevilla. El sacerdote señala el buen funcionamiento de las medidas de seguridad, que ahora se reforzarán antes de que el cuadro vuelva a su lugar original. "Es patrimonio del pueblo", abunda Rodríguez Babío, que alude a la "responsabilidad" que supone para la Iglesia la protección y conservación de obras de arte de este calibre.
La previsión es que los trabajos en San Eutropio acaben después del verano de 2027, pero antes de volver a Paradas la Magdalena penitente podrá verse en la catedral y también en una exposición en el Museo de Bellas Artes de Valencia. Y no es la primera vez que el Greco de esta pequeña localidad sevillana sale de los muros del templo. En 2014, cuando se cumplió el cuarto centenario del nacimiento de Doménikos Theotokópoulos volvió a Toledo para la exposición El Greco: arte y oficio.
La comisaria de aquella muestra, Leticia Ruiz Gómez, coloca a la obra como un buen ejemplo de la fórmula utilizada por el pintor cretense para la reproducción de muchas de sus creaciones. Según la experta, replica el modelo de Kansas City —en alusión a una versión allí custodiada—, pero adopta la cabeza de la santa de la versión de Worcester. Esta "sutil variación" igual que "la calidad de la factura" y la "intensa expresión" de Santa María Magdalena, le lleva a pensar que fue el maestro y no su taller quien elaboró la pintura de Paradas.
La práctica de las copias es habitual en las devociones más populares pintadas por El Greco, como la Magdalena, San Francisco o San Jerónimo, según cuenta Joaquín Ramón Pérez Buzón, que en 2014 también participó en unas jornadas por el centenario del pintor en su pueblo. El historiador afirma que la celebridad del cuadro responde a otra visita que hizo a Sevilla en la Exposición Iberoamericana de 1929 y afirma que también ha estado en exposiciones en Gante o Atenas, pero siempre ha vuelto a su pueblo, que está a punto de celebrar los 250 años de su independencia al separarse de la próxima localidad de Marchena.
"Se trata de un lienzo de extraordinario valor, profundamente enraizado en la tradición espiritual y cultural del municipio", reza la nota que informa de la exposición del cuadro en la Catedral de Sevilla, que destaca la interlocución con la versión de Artemisia Gentileschi de la misma temática, "una de las más representativas de la iconografía cristiana". A pesar del orgullo que hay en Paradas por su ilustre vecina, el alcalde de la localidad, Rafael Cobano, admite que hay quienes no conocen la pintura. Para ello, el Ayuntamiento colocó hace unos años una reproducción fotográfica de la Magdalena penitente con un código QR que permite informarse sobre los datos que se conocen de esta obra insólita por el lugar en el que se conserva.
Paradas está a unos 40 minutos de Sevilla capital. Es uno de esos pueblos agrarios que jalonan la campiña sevillana y se hizo célebre en la crónica negra del país por el todavía inconcluso crimen de los Galindos, que se produjo en un cortijo a las afueras. Hace unas semanas, en plena Navidad, Paradas volvió a aparecer en las crónicas de sucesos por un episodio no tan trágico, pero sí llamativo. Unos ladrones entraron en la víspera de Nochebuena y se llevaron uno de los cuadros que hay en el pequeño museo de la parroquia de San Eutropio. Se trataba de una copia de María Magdalena penitente, una obra de Doménikos Theotokópoulos, el Greco.