Leonardo desborda ríos en Andalucía y convierte Grazalema en un pueblo fantasma: "Vienen días complejos"
La tregua de la lluvia coincide con crecidas inusuales en el Genil, el Guadalquivir y el Guadalete. Los desalojos superan los 5.500 y la situación se mantendrá, al menos, hasta el miércoles con una nueva borrasca a las puertas
Una familia deja Grazalema durante el desalojo de la localidad. (Reuters/Jon Nazca)
La paradoja de la situación anómala que vive Andalucía tras el paso de la borrasca Leonardo es muy llamativa. Los momentos más complejos de esta crisis, hasta el momento, coinciden con una tregua de la lluvia que lleva cayendo desde la noche del martes. Grazalema se ha convertido en el símbolo del temporal tras recibir casi 800 litros desde que comenzó a llover. Nadie ha dormido esta noche en la localidad serrana ante el riesgo de que la presión del acuífero que hay bajo el pueblo provoque deslizamientos de tierra y se lleve casas por delante. Aguas abajo, el Guadalete baja crecido y ha provocado también desalojos en Jerez de la Frontera y El Puerto de Santa María, las dos caras de una misma moneda que se reproduce a lo largo y ancho de la comunidad, con la excepción de Almería.
"Vienen días complejos", ha dicho el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha recorrido las zonas más afectadas de la provincia de Cádiz en helicóptero. Desde el puesto de mando avanzado de la localidad gaditana de San Roque, el jefe del Ejecutivo ha agradecido la "comprensión" de los afectados por las evacuaciones y ha agradecido la "perfecta coordinación y cooperación" con la Junta, Diputaciones y municipios. La Administración General del Estado ha desplegado 10.000 efectivos en la zona, ha dicho Sánchez, que ha aludido también a los trabajos de reconstrucción que, según ha avanzado, ya están planificándose. "Calma y prudencia", ha reclamado tras referirse a la borrasca que llegará desde este sábado.
Unas 1.500 personas fueron evacuadas de Grazalema en la tarde del jueves después de que así lo anunciara el presidente de la Junta, Juanma Moreno, y el alcalde de la localidad, Carlos Javier García. Por la mañana un grupo de geólogos acudió a la localidad para analizar la situación después de que en lo que va de año hayan caído 2.000 litros, que es lo que suele llover durante todo un año en este punto de la provincia de Cádiz.
La sierra del mismo nombre es el primer accidente geográfico que se encuentran las borrascas atlánticas cuando desembarcan en el suroeste de la península, pero el tren de bajas presiones de estas primeras semanas del año ha colmado el subsuelo. Grazalema se asienta sobre una formación de piedra caliza con una forma similar a la de un queso gruyere. El agua se ha colado por todas esas grietas hasta llenar el acuífero, que ha empezado a brotar de simas naturales, pero también de saneamientos e incluso enchufes. El problema es que ese agua en circulación por el subsuelo puede provocar pequeños temblores (hidrosismos). Y en su intento por salir a la superficie puede generar deslizamientos de tierra.
Esa posibilidad es la que los científicos trasladaron a las autoridades que decretaron el desalojo obligatorio de toda Grazalema a lugares más seguros, como Ronda y otras localidades de la comarca donde tengan familiares. Pero no hay que irse muy lejos para encontrar lugares donde también ha habido evacuaciones por la enorme cantidad de agua que ha caído sobre la sierra. Muchas de las cascadas improvisadas que se veían desde los drones de la Guardia Civil acabaron en el río Guadalete, que recorre las montañas gaditanas hasta El Puerto de Santa María y ha dejado estragos a su paso.
El siguiente punto crítico en el camino del agua son los pantanos de Arcos de la Frontera y Bornos. A media tarde dos grandes máquinas abrieron la segunda compuerta de la primera presa, que pasó a liberar 700 metros cúbicos de agua por segundo. "Esto alivia una presa sobre la que ha caído en un sólo día más de la mitad de lo que suele caer en todo un año", expresan fuentes conocedoras de la maniobra. Esa cantidad cae en el anexo embalse de Bornos, que también está al 100% de su capacidad y libera su agua en el Guadalete.
La Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias envió por la tarde un mensaje de ES-alert a toda la población que vive en los márgenes del citado río que va de Arcos a Jerez de la Frontera y de ahí a la desembocadura en El Puerto. En ese camino se concentra el grueso de personas desalojadas en Andalucía, que van desde el millar que hay en las barriadas rurales de Jerez a los 600 que viven el Poblado de Doña Blanca, en El Puerto de Santa María. También hay evacuaciones en Huelva, en Sanlúcar del Guadiana, donde el río que le da nombre también se ha desbordado por los desembalses de pantanos río arriba.
A la altura de Jerez, el punto de control de la red autonómica informaba a las 19:00 que el río Guadalete llevaba un nivel de 6,62 metros, una crecida histórica provocada por el desembalse que prepara las presas de la comunidad para la llegada de una nueva borrasca. Este río gaditano era, hace miles de años, la orilla sur del lago tartésico o lacus ligustinus. La orilla norte de esta vieja masa de agua que existía en época romana está hoy en el cauce final del río Guadalquivir, donde también hubo numerosos puntos críticos a lo largo de la jornada.
En Sevilla capital se rozó el nivel rojo sobre las 21:00, a la hora de la pleamar, ya que el gran río andaluz depende en su tramo último de las mareas que entran desde Sanlúcar. En la capital el Ayuntamiento ordenó el cierre de las compuertas del muro de defensa que hay en el Charco de la Pava, pero la mayor parte del riesgo estaba aguas arriba, en Cantillana y Lora del Río. "La noche va a ser complicada en Lora del Río", expresan desde el consorcio de Bomberos de la Diputación de Sevilla.
En Córdoba el viejo río Betis superó el nivel rojo en la tarde del miércoles y desde entonces el cauce no ha parado de crecer. Los desbordes que se veían perfectamente desde el puente romano provocaron también numerosos desalojos en la capital cordobesa, donde viven unas 400 familias que recibieron también el jueves un mensaje ES-alert en sus móviles. El mensaje no dista mucho del que han lanzado dirigentes como Juanma Moreno o Antonio Sanz: no hay que acercarse a los cauces ni cruzar arroyos por más que esté uno acostumbrado a hacerlo.
En la mitad oriental de Andalucía el foco está puesto en las localidades que cruza el río Genil, que también se colocó en nivel rojo en localidades como Pinos Puente y se llevó por delante una central hidroeléctrica en la localidad de Güéjar Sierra. En Granada se produjo el único herido del que se ha tenido constancia este jueves, un hombre al que cayó un muro encima en la Puebla de Don Fadrique. En la jornada anterior una mujer resultó herida en Jerez en el derrumbe de una casa y también hay que tener en cuenta que la Guardia Civil busca a una mujer que se precipitó a un cauce en la noche del miércoles en la localidad malagueña de Sayalonga.
El número de carreteras cortadas por la tarde alcanzaba las 74, algunas de forma muy llamativa, como la que une Arcos con Bornos, donde se produjo un gran socavón. En Arcos de la Frontera quedó vedado el tráfico en el puente que salva el pantano y durante horas estuvo cortada la AP-4, la autovía que une Sevilla y Cádiz. En total, hasta 15 localidades quedaron incomunicadas por los efectos del temporal y las crecidas de los ríos, lo que provocó el aislamiento de unas 14.000 personas sólo en las barriadas rurales de Jerez. Los desalojos superan además las 5.500 personas.
La Junta informó a última hora de la tarde del jueves que la suspensión de las clases presenciales en colegios e institutos se mantendría durante el viernes en las comarcas de Ronda y la sierra de Grazalema, además de aquellos situados en localidades aisladas y en centros dañados por el temporal.
La paradoja de la situación anómala que vive Andalucía tras el paso de la borrasca Leonardo es muy llamativa. Los momentos más complejos de esta crisis, hasta el momento, coinciden con una tregua de la lluvia que lleva cayendo desde la noche del martes. Grazalema se ha convertido en el símbolo del temporal tras recibir casi 800 litros desde que comenzó a llover. Nadie ha dormido esta noche en la localidad serrana ante el riesgo de que la presión del acuífero que hay bajo el pueblo provoque deslizamientos de tierra y se lleve casas por delante. Aguas abajo, el Guadalete baja crecido y ha provocado también desalojos en Jerez de la Frontera y El Puerto de Santa María, las dos caras de una misma moneda que se reproduce a lo largo y ancho de la comunidad, con la excepción de Almería.