Las lluvias persistentes asociadas a la borrasca Leonardo están dejando una estampa poco habitual en buena parte de Andalucía. Ríos desbordados, calles convertidas en canales improvisados y vecinos desalojados forman parte de un escenario que, en muchos municipios, no se recordaba desde hace décadas. Las imágenes que circulan estos días reflejan con crudeza la fuerza del agua y la fragilidad de las zonas más expuestas.
La provincia de Cádiz es uno de los territorios más golpeados. Grazalema, en la sierra, ha superado registros históricos de precipitaciones en apenas unas horas, con el río saliendo literalmente por las calles y obligando a desalojar a decenas de vecinos de las zonas bajas. El Guadalete, a su paso por Jerez y El Puerto de Santa María, mantiene en vilo a las autoridades por el alto caudal que arrastra, mientras se preparan posibles evacuaciones preventivas en áreas especialmente sensibles.
Llevo más de 20 años trabajando como #reportero. Por desgracia, he visto y contado temporales e inundaciones de todo tipo. Pero lo vivido ayer en #Grazalema impactado como nunca. Era de auténtico terror. Mi admiración y respeto a todos los compañeros que ayer informamos pic.twitter.com/Xl1F4QnROJ
También en el interior gaditano se repiten escenas de emergencia. En Arcos de la Frontera, la presión sobre los embalses ha acelerado los desalojos en barrios cercanos al río, y en pequeños núcleos rurales los accesos han quedado cortados por el agua o por desprendimientos. Las fotografías muestran viviendas rodeadas por el caudal y carreteras convertidas en auténticos ríos de barro.
El embalse de Arcos de la Frontera desagua 450m3 por segundo pero no da abasto para soltar todo el agua que baja de Grazalema y hay dos máquinas excavadoras porque tal vez deban forzar las compuertas para que salga aún más agua @CSurNoticiaspic.twitter.com/Jvlguu5oYy
Granada no se queda atrás en este episodio de lluvias continuadas. El Genil y el Darro bajan con una fuerza inusual a su paso por la capital, mientras en el área metropolitana varios municipios han sufrido inundaciones y cortes de carreteras clave. El desembalse preventivo de algunos pantanos ha provocado el desbordamiento de afluentes como el Aguas Blancas, dejando tramos enteros de vías bajo el agua y obligando a largos rodeos a quienes dependen de la ciudad para trabajar, estudiar o acceder a servicios básicos.
En Málaga, la situación también es delicada. La crecida de ríos y arroyos mantiene activados los protocolos de emergencia, con imágenes que muestran cauces completamente desbordados y zonas rurales incomunicadas. En Sayalonga, continúa la búsqueda de una mujer arrastrada por la corriente.
El Guadalquivir, por su parte, ha alcanzado niveles de alerta en distintos puntos de su recorrido por Andalucía. En Córdoba y Sevilla, las imágenes del río rozando umbrales críticos han llevado a activar medidas excepcionales, como el cierre de compuertas en la capital hispalense para proteger barrios cercanos a la ribera. Escenas que evidencian hasta qué punto el agua ha recuperado un protagonismo absoluto en el paisaje urbano.
Las lluvias persistentes asociadas a la borrasca Leonardo están dejando una estampa poco habitual en buena parte de Andalucía. Ríos desbordados, calles convertidas en canales improvisados y vecinos desalojados forman parte de un escenario que, en muchos municipios, no se recordaba desde hace décadas. Las imágenes que circulan estos días reflejan con crudeza la fuerza del agua y la fragilidad de las zonas más expuestas.