En Granada llevan varios días en los que no se ve el sol: las fuertes lluvias continúan y ya se nota en los caudales de los ríos. Las redes sociales se llenan de vídeos y fotografías del Genil o el Darro a su paso por la capital. Varias localidades como Benalúa y Huétor Tájar ya han sufrido inundaciones y desalojos. También preocupados están los vecinos de los pueblos de la ronda sur granadina. Las precipitaciones provocaron el desembalse preventivo del pantano de Quéntar, lo que ha llevado al desbordamiento del río Aguas Blancas, un afluente del Genil.
Los cortes en la carretera A-4026 comenzaron la semana pasada y este es el camino que toman varios habitantes de la periferia granadina para volver a sus casas del instituto, el médico, el trabajo o la compra. A día de hoy, un importante tramo se encuentra inundado por el Aguas Blancas. Por ella se llega a localidades como Pinos Genil, Güejar Sierra, Quéntar o Dúdar, entre otras.
Todos estos son pueblos del área metropolitana cuyos vecinos van con frecuencia a Granada. Tardan alrededor de quince o veinte minutos en llegar a la capital y en ella se encuentran varios servicios básicos: hospitales, institutos o supermercados. Una buena parte de la población de estos pueblos, trabaja o estudia en el centro.
Lo que desde Pinos Genil es, habitualmente, un trayecto de 9 kilómetros en línea recta para llegar a Granada, se ha convertido en uno de 25. Los habitantes tienen que conducir hasta Canales, un pueblo que se encuentra a las faldas de Sierra Nevada, para poder dar la vuelta y tomar la autopista que conecta la capital con la sierra.
Peor aún lo tienen quienes viven en Güejar Sierra, cuyo trayecto para llegar hasta la capital ha pasado a ser de casi una hora. Deben subir la carretera de Hazallanas para llegar hasta Canales y desde ahí, al igual que los vecinos de Pinos Genil, tomar la autovía que llega a la urbe.
Los pueblos de Dúdar y Quéntar, los más cercanos a la zona inundada, ni siquiera tienen la opción de tomar el desvío por la autovía de Sierra Nevada. "Si tuviéramos que ir ahora mismo al hospital, tendríamos que dar un rodeo por Beas de Granada y el Tocón hasta llegar a El Fargue y de ahí bajar al clínico San Cecilio. De normal para ir a Granada son quince minutos, ahora se tarda una hora o más", cuenta Antonio Fajardo, vecino de Dúdar a El Confidencial. "Y esa ruta alternativa, con la lluvia y las terreras que hay en la carretera, tampoco es que esté muy bien", añade preocupado.
“Es una situación excepcional, yo no recuerdo que haya pasado antes, es verdad que el río no se ha visto así”, explica Gabriel Gómez, alcalde de Pinos Genil, a El Confidencial. “Algunos cortijos de aperos del pueblo que estaban en la vega de Dúdar y Quéntar se han anegado y también el Centro de Recuperación de Especies Amenazadas”.
Pero, afortunadamente, no hay que lamentar daños personales. “Por suerte, en el pueblo no ha pasado nada. Lo bueno es que está lloviendo también en la sierra, entonces, aunque haya que dar mucha vuelta, no hay nieve en el camino alternativo”, cuenta Gómez. Eso sí, ha habido alteraciones en la vida cotidiana del municipio: “Es verdad que el autobús no baja a Granada porque hay algunas piedras en la carretera de Güejar Sierra a Pinos Genil”.
Varias localidades se quedan sin transporte público
En Quéntar y Dúdar, la línea 395 ha dejado de operar por las inundaciones. El autobús 390 es el único transporte público que conecta Güejar Sierra y Pinos Genil con la capital. Si en los últimos días pasaba con retraso por el gran rodeo que tenía que dar al pasar por Canales, canceló también su servicio por desprendimientos. “Trabajo en Granada y es un poco caótico porque no se sabe cuando ha pasado ni si va a pasar, ahora directamente no hay”, cuenta Lucía, una vecina del pueblo. “Estoy quedándome a dormir en casa de mi tía, en Cenes, porque me da miedo no poder llegar al trabajo”.
Los centros de educación secundaria, bachillerato y universidades también se encuentran en Granada capital. Estos días están siendo una odisea para los estudiantes del pueblo. “Llevamos casi una semana sin el autobús escolar que nos recogía por las mañanas para ir al instituto a Granada”, cuenta David Fernández, estudiante de secundaria de Pinos Genil. “Dejó de venir y teníamos que bajar al centro en el 390 y llegábamos casi siempre tarde. Ahora ni siquiera hay autobús y mis padres trabajan, así que menos mal que han cancelado las clases”, cuenta a El Confidencial.
“Estamos en contacto con la Junta de Andalucía y la Diputación, que nos han dicho que les comentemos con cualquier cosa que haga falta. Esperemos que siga así y que no haya ningún problema con las personas, sobre todo”, narra Gabriel Gómez. “Previsiblemente, la carretera estará cortada durante toda la semana”, rezaba un comunicado del Ayuntamiento del pueblo hace unos días.
Pero en estos pueblos granadinos ya empiezan a mirar al cielo con más hastío y preocupación que otra cosa. “Esperemos que las cosas vuelvan a su sitio en unos días y que pase esto, que no llueva tanto para ver si no hay terreras”, señala el alcalde. El futuro es incierto y no saben el día exacto que abrirán la carretera, pero todos desean con fuerza que todo vuelva a su cauce lo antes posible.
En Granada llevan varios días en los que no se ve el sol: las fuertes lluvias continúan y ya se nota en los caudales de los ríos. Las redes sociales se llenan de vídeos y fotografías del Genil o el Darro a su paso por la capital. Varias localidades como Benalúa y Huétor Tájar ya han sufrido inundaciones y desalojos. También preocupados están los vecinos de los pueblos de la ronda sur granadina. Las precipitaciones provocaron el desembalse preventivo del pantano de Quéntar, lo que ha llevado al desbordamiento del río Aguas Blancas, un afluente del Genil.