El nuevo hospital de Málaga toma forma: 543M para la obra civil más grande de España
La Junta coloca la primera piedra 18 años después del primer anuncio. Tendrá 815 habitaciones y será el centro sanitario más importante de Andalucía y una inversión de más de 1.000 millones
Han tenido que pasar 18 años y cinco presidentes de la Junta de Andalucía, pero las obras para levantar el tercer hospital de Málaga —oficialmente, Hospital Virgen de la Esperanza— ya son una realidad. Y no una cualquiera. El futuro complejo está considerado la mayor obra civil de España en la actualidad, con una inversión de 543 millones de euros, y vendrá a aminorar el déficit de infraestructuras sanitarias del que adolece la provincia. Para ello, se construirán cuatro torres de 15 plantas, 815 habitaciones, 48 quirófanos de última generación y 158 salas de especialidades médicas frente al Hospital Civil y el Materno Infantil, con los que se conectará a través de dos pasarelas, consolidando el nuevo centro como el más importante de la Costa del Sol y de Andalucía.
El primer paso oficial se ha dado este lunes con la colocación de la primera piedra, aunque los trabajos arrancaron la semana pasada con el derribo de algunas antiguas estructuras en el aparcamiento del Civil, donde se ubicará. Durante esta puesta de largo, el presidente andaluz, Juanma Moreno, calificó el hospital como el “nuevo buque insignia de la sanidad malagueña, andaluza y española” y aseguró que se trata de la obra “más grande en términos sanitarios que se acometa en la comunidad autónoma”. Pero no vendrá solo. Los trabajos para hacerlo realidad coinciden con una “gran remodelación de esta zona de la ciudad” con la prolongación de la línea 2 del metro y la reurbanización del entorno, lo que eleva el esfuerzo inversor público “a alrededor de 1.000 millones”.
Moreno subrayó que este proyecto no es “fruto de un capricho”, sino “una necesidad” porque la provincia sigue creciendo y tendrá en 2030 “más de dos millones de habitantes”. Al llegar al Gobierno en 2019, hizo hincapié, los números en materia de salud eran “terroríficos”, con Málaga ocupando “el último puesto de todas las sanidades públicas provinciales de España” y una ratio de “118 camas por cada 100.000 habitantes”; algo que paliará el Virgen de la Esperanza, elevando las plazas a 171. El presidente también insistió en que el Ejecutivo andaluz viene esforzándose en remodelar centros sanitarios o abrir hospitales que estaban cerrados. De estos últimos, son tres: el Guadalhorce, la ampliación del Costa del Sol y el de Estepona. Otro gran pendiente desde hace 30 años que ya va tomando forma es la construcción de un centro de alta resolución en el este de la ciudad, en el barrio de El Palo.
Aunque no todas las iniciativas han cubierto las necesidades de la provincia. La situación del Hospital de Estepona, muy criticado por su “infrautilización”, provoca malestar. Pese a ello, la Junta ha anunciado que lo dotará solo al 80% y que lo reforzará con 58 profesionales, lo que ha reactivado las protestas de los trabajadores, que exigen su puesta en marcha total casi cinco años después de su inauguración oficial. A ello se añade la no apertura del Hospital Pascual, que es privado y fue cedido, bajo gestión pública. El inicio de su actividad estaba previsto para el primer trimestre de 2023, sin embargo, aún no se ha producido. La Consejería de Salud lo presentó a finales de 2022 como una “solución inmediata” al déficit de camas, ya que aportaría casi 200, pero de momento nada se sabe.
De las reacciones negativas tampoco se ha salvado el Virgen de la Esperanza, que se construirá en una zona que ha generado dudas sobre su idoneidad desde hace años por parte del personal sanitario y diferentes colectivos sociales. Durante la presentación de este lunes, tres decenas de manifestantes del movimiento ciudadano Por una alternativa al macrohospital y para salvar los 700 árboles del Civil increparon el proyecto, mostrando su rechazo frente a autoridades y medios presentes.
Desde la plataforma señalan que situarlo en pleno casco urbano supone un “error de planificación sanitaria” y afirman que “en ninguna ciudad europea de importancia se le ha ocurrido a nadie” colocar un complejo de estas dimensiones en un sitio semejante. De la misma forma, lamentan el impacto ambiental de la obra, que implicará la tala de la arboleda de la zona.
La Junta de Andalucía tomó nota de parte de estas críticas hace unos días y se ha comprometido a neutralizar el daño ecológico plantando 15.000 árboles en la ciudad y a trasladar 71 de los que se hallan en el aparcamiento, preservando así una porción del patrimonio natural que condensa esta área.
La gestión de la Consejería de Salud está siendo uno de los puntos más delicados de esta legislatura de Moreno, que confió el pasado octubre este departamento, el más dotado en los presupuestos, a uno de sus hombres de confianza: el consejero de Presidencia, Antonio Sanz. Un nombramiento que se produjo con vistas recobrar la normalidad tras la dimisión de la anterior consejera, Rocío Hernández, a raíz de la crisis de los cribados de cáncer de mama que afectaron a 2.317 mujeres, según los últimos datos disponibles.
La construcción del Virgen de la Esperanza supone, por tanto, un balón de oxígeno para la Junta, en la medida en que se trata de la propuesta sanitaria estrella de Juanma Moreno, quien la prometió al llegar a la presidencia e incluso llegó a realizar una presentación formal del proyecto en 2021. La previsión esbozada aquellos días es que estuviera listo para 2024, luego se amplió a 2026 —también su capacidad se ha modificado en ese intervalo: creció a 1.000 camas y volvió a bajar a 800—. La fecha que se fija ahora es 2032.
“Ya no tiene vuelta atrás”, enfatizó Moreno, que reconoció que en más de una ocasión llegó a dudar de que pudiera salir adelante, dado que ha sido un plan “plagado de problemas”. “Hemos conseguido algo que yo me había marcado como hito y si no, me iba: que estuviera adjudicado y comenzaran las obras antes de que terminara esta legislatura”.
Tan bien como él lo saben sus antecesores socialistas. La primera vez que el Ejecutivo andaluz planteó el hospital fue en diciembre de 2007, cuando la entonces consejera de Salud y actual ministra de Hacienda, María Jesús Montero, presentó un proyecto inicial de 110 habitaciones, 50 millones de euros y un plazo de cuatro años, que nunca se materializó.
Ocho meses después, la propuesta cambió radicalmente: se anunció un megahospital de 1.500 camas y 600 millones destinado a sustituir al Hospital Regional —el más importante de Málaga—. Aunque se avanzó sin suelo ni financiación, y con la ubicación trasladada a Los Asperones, el barrio chabolista que la Junta quiere desmantelar desde hace 38 años. Más tarde llegarían los dos planes de los consejeros Aquilino Alonso y Marina Álvarez antes del cambio de color político de la Junta, que igualmente quedaron en papel mojado. Después de 18 años de medidas sin concretar, las máquinas ya trabajan en el terreno. Queda por ver si, ahora sí que sí, todo estará acabado para 2032.
Han tenido que pasar 18 años y cinco presidentes de la Junta de Andalucía, pero las obras para levantar el tercer hospital de Málaga —oficialmente, Hospital Virgen de la Esperanza— ya son una realidad. Y no una cualquiera. El futuro complejo está considerado la mayor obra civil de España en la actualidad, con una inversión de 543 millones de euros, y vendrá a aminorar el déficit de infraestructuras sanitarias del que adolece la provincia. Para ello, se construirán cuatro torres de 15 plantas, 815 habitaciones, 48 quirófanos de última generación y 158 salas de especialidades médicas frente al Hospital Civil y el Materno Infantil, con los que se conectará a través de dos pasarelas, consolidando el nuevo centro como el más importante de la Costa del Sol y de Andalucía.