Un error de comunicación dejó sin auxiliar más de una hora a las víctimas del Alvia
Juanma Moreno admite que los servicios de emergencia solo se percataron de que había otro tren cuando llevaban tiempo trabajando en el Iryo, pese a que se llamó al 112 desde el Alvia y Adif sabía que la supervisora estaba herida
Imagen de las vías de Adamuz donde se produjo el accidente. (Europa Press/Joaquin Corchero)
Supervivientes del tren Alvia accidentado en Adamuz denuncian que estuvieron al menos más de una hora esperando a que llegasen los primeros servicios sanitarios. Pasajeros que no presentaban heridas graves tuvieron que ir por su propio pie a través de las vías hasta el tren Iryo, a unos 800 metros de distancia. Seguían las luces de emergencia que veían a lo lejos sin entender por qué nadie acudía en su auxilio tras llamar insistentemente al 112. "El primer guardia civil llegó como a la hora y los sanitarios como 10 o 15 minutos después", dice a El Confidencial Lola, pasajera del vagón 5 del Alvia. Este es solo uno de los testimonios que en las últimas horas han sacado a relucir otro de los fallos alrededor de la tragedia.
En ese momento, los del tren Alvia no sabían de la existencia de un trenque había descarrilado a 800 metros. Al mismo tiempo, los del Iryo tampoco sabían de la existencia del Alvia. Pero unos y otros, como Lola, usaron sus móviles en el momento del accidente para llamar a sus familias y al 112. A partir de todas las fuentes consultadas por este periódico, se acredita que los servicios de emergencia y sanitarios que se desplazaron en plena noche al lugar atendiendo a las llamadas de los pasajeros tardaron en caer que había un segundo tren siniestrado. El Alvia, que llevaba a 186 personas entre el pasaje y la tripulación, estaba en una zona de más difícil acceso y parte del convoy se había caído por un talud.
"Todo era muy dantesco", recuerda Lola, que habló por teléfono varias veces con su hermano en el tiempo que pasó esperando la llegada de los servicios de emergencias. En esas conversaciones fue cuando se dio cuenta de que había un segundo tren. Su hermano se extrañaba de que no hubiera sanitarios atendiéndola mientras veía en televisión cómo los bomberos ya habían llegado al lugar del accidente. "Al rato me dijo que había otro tren, que no sabían que estábamos aquí", admite la joven onubense, que pudo salir de su vagón para ir a buscar a una amiga que iba en la parte delantera del tren, aunque no pudo llegar a esa zona.
Fue en ese momento cuando llegó un guardia civil con una linterna. "Vio lo que había y empezó a llamar al resto de efectivos", relata Lola, que comenzó a andar camino del otro tren por indicación del agente y los primeros bomberos que llegaron al lugar donde estaba ella. "Yo me cruzaba con los bomberos y me decían que no mirase a la izquierda", en alusión a la zona de las vías donde había ya fallecidos. Todos los supervivientes que, como ella, podían moverse por su propio pie hicieron lo mismo por indicación de los agentes.
Los pantallazos del móvil de Lola que acreditan la línea temporal. (Cedido)
La joven onubense llegó al lugar donde estaba el Iryo a las 21:42, como refleja la foto que hizo con su móvil a esa hora. Y allí recuerda que hubo pasajeros del Iryo que se extrañaron cuando contó que su tren iba hacia Huelva. "Me miraban como diciendo '¿De dónde sale esta gente?", relata esta joven onubense. Allí no sabían que había otro tren accidentado 800 metros más abajo.
A las 22:15 se encontró con los primeros médicos y enfermeros, dos horas y media después de su llamada al 112, a las 19:51. "Los primeros efectivos que yo me crucé son guardias civiles y bomberos, ni siquiera son sanitarios", añade Lola, que vio cómo los médicos empezaban a dirigirse al Alvia con camillas mientras ella caminaba hacia el primer tren de Iryo. "No sabíamos dónde estábamos, estábamos en mitad de la nada", abunda esta onubense, que se cruzó con la niña de seis años de Punta Umbría que ha perdido a su familia en el siniestro e incluso se ofreció a ayudar a otros heridos que tenían dificultades para andar.
Lola recuerda también la oscuridad y los gritos del resto de heridos que había en el tren de Renfe. Uno de ellos era su amiga Elena, que iba en el primer vagón del Alvia y que no podía andar porque se había roto el pie y la pelvis. A ella la sacó otro compañero, pero estuvo cuatro horas en los restos del tren siniestrado. "Su vida no corría peligro y la dejaron por lo menos cuatro horas", afirma Lola, que asegura que parte de ese tiempo lo pasó con un fallecido al lado e incluso tuvo los primeros signos de hipotermia. "Han pasado muchas cosas en España y no estamos preparados, sigue siendo un caos", lamenta esta pasajera del tren que iba hacia Huelva.
Adif sí sabía que había otro tren
El error de pensar que solo había un tren siniestrado se agrava si se tiene en cuenta que Adif sí sabía que había dos trenes. Minutos después del accidente, a las 19.49 minutos, el control central de Madrid había hablado con la interventora del Alvia y sabían que estaba herida, con sangre en la cabeza y que no sabía si podría llegar, como le pedía el control, hasta el maquinista, que ya había muerto. En la rueda de prensa que ofreció el miércoles el ministro de Transportes, Óscar Puente, intervino el director de tráfico ferroviario de Adif, Ángel García de la Bandera. Según explicó, siguieron el protocolo ante grandes catástrofes.
Significa que Adif delegó la gestión de la emergencia en la administración autonómica, en este caso la Junta de Andalucía, y la Guardia Civil. Este periódico se ha puesto en contacto con el Ministerio de Transportes para ampliar esta información y conocer detalles de la confusión que se vivió, pero no ha obtenido respuesta.
Santiago también calcula en "al menos una hora" el tiempo que tardó en ver a los primeros sanitarios de los servicios de emergencias. Iba en el vagón 3 del Alvia que salió de Madrid a las 18:05. Como Lola, fue capaz de recorrer por su propio pie los 800 metros que había hasta el otro convoy y allí, junto al edificio técnico de Adif, fue cuando vio las ambulancias y vehículos de la Guardia Civil. "Estoy magullado, pero vivo", señala este pasajero, que fue atendido en el hospital de campaña que los efectivos de la Junta montaron en Adamuz, donde se evaluaba el estado de los supervivientes antes de decidir si eran trasladados hasta un hospital y a donde llegó en un autobús.
La versión de la Junta
Ante estas denuncias de los pasajeros del Alvia, el Gobierno andaluz afirmó inicialmente que la llegada de los servicios de emergencia a los dos trenes se produjo al mismo tiempo, pero el propio presidente autonómico, Juanma Moreno, explicó que los sanitarios llegaron al Iryo primero, concretamente a las 20:02, apenas 17 minutos después de la primera llamada al 112.
"En el Iryo había una necesidad, había fallecidos y personas accidentadas", detalló el político malagueño. Fue allí donde los guardias civiles informaron que había otro tren y cuando los sanitarios empezaron a trasladarse hasta el punto donde estaba el Alvia destrozado. Según el relato del presidente de la Junta, llegaron 39 ambulancias en apenas 40 minutos tras activarse los destacamentos de Montoro, Villa del Río, El Carpio, Bujalance, Bailén y Jaén. "El primero que estaba era el Iryo y se pasaron después al segundotren que tenía un mayor impacto", abundó Moreno.
Alejandro RequeijoFotografía: Pedro PascualEC Diseño
El jefe del Ejecutivo andaluz reconoció además cómo los profesionales le trasladaron la dificultad de este proceso. "Había personas pidiendo auxilio, aturdidos, de noche y sin luz", relató el presidente de la Junta, que aseguró que los sanitarios fueron andando hacia el Alvia guiados por las luces de los móviles de los supervivientes y en una zona de difícil acceso. Moreno recordó incluso cómo en ese trayecto de 800 metros había 5 o 6 cadáveres de las víctimas mortales para dar cuenta de la "situación de caos" que vivieron los servicios de emergencia.
Han pasado cuatro días desde la tragedia. Tras el trauma inicial, los ingresos hospitalarios y el dolor por los seres queridos fallecidos aparecen nuevos testimonios que suponen una revisión de las primeras horas. Rocío es otra superviviente que iba en el vagón 4 del Alvia. Tiene dos costillas desprendidas y este jueves regresó al hospital porque los dolores no remiten. Cuenta que le han pinchado dicrofenaco con un valium y así ha podido dormir algo. De la noche del accidente tiene recuerdos difusos y no sabría ofrecer horas exactas.
Tiene varios vídeos en la galería de imágenes de su teléfono. Hay uno de las 20.15 donde se ven luces a lo lejos. A esa hora, Rocío ya había salido del tren. Los siguientes vídeos, ya con numerosas ambulancias en la zona, son de las 21.45, según dice. Cuenta que a ella la atendieron cuando estaba sentada en las vías del tren. Es otra de las pasajeras que emprendieron el camino hacia el Iryo. Confirma que fue en el recorrido por las vías cuando se empezaron a cruzar con los sanitarios, que atendían a los heridos a medida que se topaban con ellos.
Manuel Ángel MéndezMichael McloughlinGráficos: Unidad de Datos y EC Diseño
“Vinieron corriendo con linternas, no te puedo decir exactamente la hora. Tuvimos que caminar, las primeras ambulancias estaban como en un apeadero y ahí nos dimos cuenta de que había otro tren”, narra Rocío.
Se da la circunstancia de que los heridos más graves seguían dentro del Alvia sin poder moverse. A todos los fallecidos se les han practicado autopsias. Fuentes forenses consultadas por este periódico afirman que una autopsia puede determinar el momento de la muerte con relativa precisión, al menos “un intervalo temporal razonable”.
No obstante, señalan que en estos casos los trabajos suelen centrarse más en aclarar el motivo de la muerte que la hora, aunque “no sería extraño que alguno de los atrapados que estuviese gravemente herido finalmente falleciese por una combinación de las heridas que tuviese y de la hipotermia provocada por el intenso frío de la zona”.
"Ahí es cuando nos dimos cuenta"
El programa ‘La Linterna’ de Cope entrevistó el miércoles a una sanitaria del 061 de Córdoba. Fue la primera en llegar al Alvia. Preguntada por los tiempos, dijo que a ellos les dieron el aviso a las 20.50 y que previamente se activaron los SUAP (Servicios de Urgencias de Atención Primaria) de Adamuz, muy inferiores en número, que acudieron al Iryo.
“Ya había muchos pacientes que estaban siendo asistidos, teníamos unos cinco equipos médicos. Cuando eso estuvo más o menos organizado, escuchamos a la Guardia Civil gritar ‘¡que viene gente del fondo, que viene gente del fondo!’. Y ahí es cuando nos dimos cuenta de que había un segundo tren”, relata esta sanitaria. Atendiendo a los tiempos, eso fue sobradamente una hora después del accidente.
“Cuando íbamos andando –añade- hacia el Alvia nos íbamos parando con la gente, le íbamos preguntando cómo están y los propios pasajeros nos decían que fuésemos al fondo porque estaba la gente más grave. Había mucha gente atrapada. Lo que se escuchaba era ayuda y gritos. Llegamos con unos cuantos guardias civiles. Cuando llegamos al Alvia, nos dimos cuenta de la magnitud desbordante”.
"Pensaba: '¿por qué no vienen?'"
Augusto iba en el vagón cinco del Iryo y en el programa ‘Más de Uno’ de Onda Cero relató este jueves una escena que confirma los hechos: “Nos evacúan del tren. Somos el último vagón y nos llevan al vagón 2 y después nos llevan a una zona de espera a los que no teníamos heridas físicas, en una caseta del apeadero. Nos sacan del tren a las 20.45, una hora después del accidente. Mientras están la Guardia Civil, Protección Civil y Bomberos, no somos conscientes de que hay otro tren. Es verdad que pasa el otro tren, pero no somos conscientes de que ha golpeado”.
“De hecho –cuenta Augusto– hasta las 21.30, 21.45, dos horas después, no aparece una persona desde la vía andando solicitando ayuda. El tripulante que nos había calmado en el tren sube al coche 8 que está volcado y grita preguntando por favor si hay médico y dice ‘hay otro tren y está peor que nosotros’. Y en ese momento bomberos y ambulancias empiezan a correr por la vía desde nuestro tren hacia el Alvia. Nosotros no veíamos que estaba ahí. El hombre lo que dice es que veía las luces de emergencia y pensaba ‘¿por qué no vienen?’”.
Supervivientes del tren Alvia accidentado en Adamuz denuncian que estuvieron al menos más de una hora esperando a que llegasen los primeros servicios sanitarios. Pasajeros que no presentaban heridas graves tuvieron que ir por su propio pie a través de las vías hasta el tren Iryo, a unos 800 metros de distancia. Seguían las luces de emergencia que veían a lo lejos sin entender por qué nadie acudía en su auxilio tras llamar insistentemente al 112. "El primer guardia civil llegó como a la hora y los sanitarios como 10 o 15 minutos después", dice a El Confidencial Lola, pasajera del vagón 5 del Alvia. Este es solo uno de los testimonios que en las últimas horas han sacado a relucir otro de los fallos alrededor de la tragedia.