Moreno abre un frente con el Gobierno por el reparto de inversiones para la red eléctrica
El Ejecutivo andaluz reclama casi un centenar de obras por valor de 365 millones ya que el planeamiento hasta 2030 sólo destina a la comunidad el 10% de los fondos a pesar de que acumula el 15% del consumo eléctrico
El consejero andaluz de Industria, Jorge Paradela, con Carolina España, portavoz de la Junta. (EFE/José Manuel Vidal)
En medio de la guerra por la financiación autonómica, el Ejecutivo andaluz de Juanma Moreno abre otro frente con el Gobierno central, aunque sin grandes alharacas ni declaraciones grandilocuentes. La batalla es menos ruidosa, pero no menos importante y tiene que ver con el reparto de los fondos para el desarrollo de las infraestructuras eléctricas, claves en el proceso de reindustrialización al que aspira la Junta y que está estrechamente vinculado a las energías renovables. La pugna se juega en la planificación de inversiones en la red eléctrica que el Ministerio de Transición Ecológica ha abierto para los próximos 5 años y en Andalucía consideran que su parte del pastel es insuficiente.
Sólo el 11,8% del dinero a repartir entre todos los territorios del país va para Andalucía, un porcentaje exiguo si se tiene en cuenta su peso poblacional o su superficie, que ronda el 17%. Pero también queda lejos del consumo eléctrico que supone la comunidad sobre el total estatal, en torno al 15% según los datos de la Consejería de Industria, Energía y Minas. "El documento no da respuesta a las necesidades energéticas, industriales y socioeconómicas de Andalucía", explican desde el departamento que encabeza Jorge Paradela, que lamenta que Transición Ecológica sólo haya tenido en cuenta un cuarto de las peticiones que hizo el Ejecutivo autonómico.
El ministerio que dirige Sara Aagesen sólo ha previsto en su planificación inicial obras por valor de 458 millones de euros, por lo que la Junta ha añadido otros 102 proyectos que elevarían la factura hasta los 823 millones. Se trata de iniciativas que el Gobierno andaluz traslada a Madrid tras consultar el interés por parte de las empresas que tienen proyectos energéticos previstos en la comunidad para el próximo quinquenio. La petición inicial ya contó con este proceso de escucha, pero ahora Paradela ha hecho lo mismo para actualizar las alegaciones que remitirá a Transición Ecológica, ya que han pasado casi dos años desde el inicio del diseño del plan.
La consulta ha contado con las empresas que tienen en cartera nuevos proyectos de generación, pero también con la industria que consume grandes cantidades de electricidad y también con las distribuidoras. Industria no ha querido informar de qué proyectos concretos son los que podrían verse afectados por cuellos de botella en caso de que no se atiendan las peticiones de la Junta, pero hay que tener en cuenta que Andalucía se ha convertido en el foco de iniciativas de calado, como el valle hidrógeno verde que pretende convertir al sur de la península en un lugar clave para la producción de este combustible ecológico.
De fondo está esa posibilidad de reindustrializar una comunidad que ha estado históricamente por detrás en este sector pero que ahora ve la oportunidad de darle la vuelta a la situación al convertirse en productora de energía barata. En el actual contexto internacional, con los conflictos con Rusia y la inestabilidad que provoca la Administración Trump en EEUU, el desarrollo de las energías renovables en Andalucía ha adquirido más importancia que nunca.
Andalucía contaba a fecha de 1 de junio con 16,1 GW de potencia renovable instalada, cuatro GW más que los que había en 2022, cuando Juanma Moreno colocó como meta llegar a los 20 GW. Todavía queda año y medio para alcanzar la meta, por lo que en Industria no lo descartan, sobre todo cuando la comunidad ha aportado un cuarto de toda la potencia renovable nueva en estos tres años. El porcentaje crece todavía más, hasta el 39%, cuando se observa sólo el último ejercicio, que va de junio de 2024 a junio de 2025.
"No incluir estas peticiones en la planificación estatal significaría perpetuar la situación de desventaja de Andalucía respecto al resto de comunidades", abundan desde el departamento de Paradela, que cifra en 119 proyectos los que dejarían de ser viables si no se hacen las infraestructuras que reclama la Junta. Las peticiones de Industria están encaminadas a mejorar la conexión eléctrica dentro de Andalucía, pero también los nexos que unen la comunidad con otras regiones del país e incluso con otros países, ya sea Portugal o Marruecos.
En concreto, la Junta reclama la construcción de 16 nuevas líneas, la repotenciación de seis ejes ya existentes, la construcción de 12 subestaciones y la instalación de tres nuevos transformadores. En ese catálogo destaca el refuerzo del eje Lancha-Peñarroya-Maguilla y una subestación en Peñarroya para garantizar las necesidades de demanda y generación en el Valle del Guadiato y los Pedroches (Córdoba), una zona clave para la conexión con Extremadura y también para la instalación de proyectos de generación y de almacenamiento.
También hay otras solicitudes para consumos industriales en Málaga, Cádiz, Sevilla y Granada, de generación renovable en Almería, Jaén, Cádiz y Huelva, centros de datos en Sevilla y Granada y el citado proyecto de hidrógeno verde que afecta, sobre todo, a Cádiz y Huelva. Industria se queja también de que más de la mitad de los fondos destinados (502 millones) son para actuaciones ya incluidas en la actual planificación pero no ejecutadas. Y el 60% de esos 502 millones buscan solucionar carencias y no poner en marcha nuevos desarrollos.
En medio de la guerra por la financiación autonómica, el Ejecutivo andaluz de Juanma Moreno abre otro frente con el Gobierno central, aunque sin grandes alharacas ni declaraciones grandilocuentes. La batalla es menos ruidosa, pero no menos importante y tiene que ver con el reparto de los fondos para el desarrollo de las infraestructuras eléctricas, claves en el proceso de reindustrialización al que aspira la Junta y que está estrechamente vinculado a las energías renovables. La pugna se juega en la planificación de inversiones en la red eléctrica que el Ministerio de Transición Ecológica ha abierto para los próximos 5 años y en Andalucía consideran que su parte del pastel es insuficiente.