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La Málaga de los grandes proyectos (frustrados): 15 propósitos que no se cumplieron
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HITOS QUE NAUFRAGARON

La Málaga de los grandes proyectos (frustrados): 15 propósitos que no se cumplieron

A la provincia se le atragantan infraestructuras como el tren litoral o el auditorio, pero tuvo planes aún más grandes que no se materializarán. El tren supersónico Hyperloop, el circuito de F1 en Fuengirola o el Mundial 2030 lo recuerdan

Foto: Prototipo del tren Hyperloop expuesto en el Mobile World Congress de Barcelona. (EFE/Alejandro García)
Prototipo del tren Hyperloop expuesto en el Mobile World Congress de Barcelona. (EFE/Alejandro García)

¿Quién no se ha pasado de frenada alguna vez con sus propósitos de año nuevo? A las administraciones y a las empresas también les ocurre. La Costa del Sol, con un largo expediente de proyectos prometidos, lo sabe bien. Pero más allá de esos planes sumidos en eternas tramitaciones —el tren litoral o el auditorio, por poner dos ejemplos— convive un larguísimo historial de variopintas ideas que nunca llegaron a materializarse.

Algunas de ellas rayaron lo surrealista: ¿Quién no se quedaría boquiabierto con una isla artificial para el turismo de lujo en Puerto Banús? Otras se olvidaron: ahora mismo, pocos recuerdan que Rincón de la Victoria quiso ser la nueva Tierra Media. Y unas cuantas, pese a ser razonables, nunca salieron adelante por diferentes motivos, como la Expo27.

A continuación, una recopilación de 15 de aquellos planes llamados a transformar Málaga y que hoy solo ocupan un lugar en la hemeroteca.

Isla artificial frente a Puerto Banús

Nadie encarnó tan bien el espíritu de la obra faraónica en la Costa del Sol como Jesús Gil. Quien fuera alcalde de Marbella entre 1991 y 2002 se prodigó en anuncios grandilocuentes y promesas desmesuradas que rara vez pasaron de los titulares. En diciembre de 1995 anunció la construcción de una isla artificial en Puerto Banús que —siempre según su versión— cambiaría el rumbo turístico del municipio. Estaría centrada casi en exclusiva en el visitante de alto standing.

La isla, de 75.000 metros cuadrados, habría reflejado bien lo que era el gilismo. Debía albergar un casino y un puente levadizo para conectarlo al litoral. Gil aseguró que la haría realidad aunque "tenga que poner en juego todo mi patrimonio". El presupuesto rondaba los 9.000 millones de pesetas (unos 109 millones de euros teniendo en cuenta la inflación). Como tantos planes de su etapa todo se quedó en una excentricidad más. Pero marcó una época.

Eurovegas

Olvidado el fiasco de Eurovegas en Alcorcón en 2012, el grupo canadiense Triple Five —propietario de gigantes comerciales como West Edmonton Mall y Mall of America— se fijó en Málaga en 2018 para hacer un proyecto similar al que planteó en su día Las Vegas Stands.

La propuesta contemplaba un megacomplejo de ocio con casinos, hoteles, tiendas y parques temáticos, con una inversión no apta para cardiacos de 3.400 millones de euros. Tras descartar Extremadura por sus limitadas comunicaciones, la compañía exploró Manilva y Marbella, atraída por el aeródromo malagueño, la autovía A-7 y la autopista AP-7. Una vez conocida la noticia, varios alcaldes negaron haber mantenido negociaciones serias y nada volvió a trascender sobre el tema.

Foto: madrid-rechaza-eurovegas-casinos

Hyperloop

El concepto lo popularizó Elon Musk en 2013. Sería el tren del futuro. Virgin Hyperloop One soñó con llevarlo a España. Consistía en cápsulas que recorrerían tubos al vacío a 1.200 kilómetros por hora mediante levitación magnética. La idea desembarcó en Málaga en 2018 bajo la promesa de realizar un centro europeo de desarrollo e investigación en Bobadilla (Antequera).

Pero esta tecnología, que nunca ha terminado de hacerse realidad, chocó además con la burocracia y la falta de fondos. Los 126 millones en ayudas públicas nunca llegaron y la inversión total, de 430 millones, quedó en promesa. Finalmente, la compañía cerró a finales de 2023, despidió a la mayoría de su plantilla y comenzó a vender sus activos, poniendo fin a un sueño que se detuvo antes de que arrancara el primer convoy.

Aeropuerto de Antequera

Planteado a mediados de los 2000, el aeropuerto privado de Antequera habría contado con una pista de 3,7 kilómetros para aviones de máximo tonelaje, 9.000 metros cuadrados de terminal, otros 57.500 de estacionamiento de aeronaves y capacidad para 1,2 millones de viajeros al año. También se pensó en una ciudad aeroportuaria con parque logístico, comercial, residencial y equipamientos.

La operación requería una gran recalificación de terrenos y fue tachada de "pelotazo" por los críticos, sobre todo por su cercanía a los aeródromos de Málaga, Sevilla y Granada. En 2007 recibió la declaración de interés general del Ministerio de Fomento dirigido por Magdalena Álvarez. El problema ambiental —su construcción afectaría a la protegida Laguna de la Herrera— y la falta de compromisos económicos con la crisis hicieron que se abandonara.

placeholder Proyecto American Dream de Triple Five, similar al Eurovegas que se proyectó en Málaga. (Cedida)
Proyecto American Dream de Triple Five, similar al Eurovegas que se proyectó en Málaga. (Cedida)

Parque de la Comarca

En 2015, Rincón de la Victoria viajó a Fitur con dos figurantes disfrazados de orcos y otro de Frodo para mostrar su idea de Parque de la Comarca, inspirado en el universo Tolkien, autor de El Hobbit y El Señor de los Anillos. El alcalde, Francisco Salado, lo vendió como un recinto mágico de elfos y cuentos de hadas, pero con una aclaración clave: la inspiración sería libre. No había derechos comprados de las novelas ni de las películas, y cada figura sería un diseño propio.

El debate en torno a la creación de un gran pulmón verde en el municipio data de 2011, aunque el primer proyecto concreto, este de 2015, quedó en vía muerta con el cambio de Ejecutivo. En 2018, con la vuelta de Salado, se reactivó, ya sin referencias a Tolkien. En febrero de 2025 se puso la primera piedra del renombrado Parque Periurbano del Mediterráneo, que cuenta con una inversión inicial de 4,4 millones y casi 138.000 metros cuadrados (26 campos de fútbol). El regidor lo considera "el mayor proyecto de la historia de Rincón".

Expo 27

Si el sueño del emperador Marco Aurelio fue Roma —Máximo Décimo Meridio dixit——, el del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, fue acoger la Expo 27. Pero no pudo ser y en 2023 la ciudad quedó fuera: la Asamblea del Buró Internacional de Exposiciones otorgó el evento a Belgrado (Serbia) por 11 votos con una propuesta basada en música y cultura, frente a la hoja de ruta malagueña centrada en la sostenibilidad. Fue el tercer varapalo para el Ayuntamiento tras no lograr la Copa América de Vela, la Capital Europea de la Cultura ni la Agencia Europea del Medicamento.

Según las previsiones de Analistas Económicos de Andalucía, la Expo habría atraído 11 millones de visitantes, generado 2.900 millones de euros y más de 31.000 empleos. Los terrenos, propiedad del Gobierno central, siguen sin uso, aunque ya se ha aprobado un convenio de colaboración con el Banco Europeo de Inversiones. La aspiración del Consistorio es que el espíritu de su propuesta internacional permanezca vivo construyendo un parque empresarial de soluciones urbanas sostenibles.

Foto: frenazo-al-hotel-rascacielos-del-puerto-de-malaga

Un puente de 11 kilómetros sobre el mar

El objetivo era ambicioso: transformar la bahía de Málaga con un proyecto al estilo de San Francisco combinando infraestructura y paisaje urbano en un solo golpe de ingenio. La idea la abanderó en 2008 el por entonces recién elegido presidente del PP de Málaga, Elías Bendodo, y se llegó a realizar el estudio previo.

Aquella pasarela, de unos 11 kilómetros de largo y 70 metros de alto para no entorpecer el tráfico marítimo, discurriría entre el Palacio de Deportes Martín Carpena y La Cala del Moral. Estaría alejada del litoral unos 3,5 kilómetros como máximo y contaría con carriles para coches, bicicletas y ferrocarril —por allí pasaría el tren de la costa, que uniría Algeciras con Motril, al que aún se espera—. Su coste estimado estaba entre 500 y 800 millones de euros. Las dudas sobre su financiación, viabilidad técnica y política, y el impacto ambiental propiciaron su caída en desgracia.

Circuito de F1 en Fuengirola

A principios de los 80, Fuengirola intentó sumarse al gran circo de la Fórmula 1. Impulsado por el Ayuntamiento y promotores privados, el proyecto buscaba aprovechar el tirón turístico de la Costa del Sol con un trazado urbano de 4,4 kilómetros junto al paseo marítimo, semejante al glamuroso Mónaco y con un desembolso de unos 300 millones de pesetas (3,8 millones de euros). El acuerdo era que el municipio acogiese el Gran Premio durante cinco años.

La idea llegó a rodar, literalmente: se celebraron pruebas y exhibiciones con monoplazas de F2 y F3 para demostrar su viabilidad en 1983. Pero el salto a la categoría reina del motor nunca llegó. Los altos costes de seguridad, la complejidad logística y la falta de financiación dejaron el circuito en un espejismo. Bernie Ecclestone, en aquel momento presidente de la Asociación de Constructores de F1 y que negoció el circuito, calificó de "tontería" la polémica que se generó por los costes: la inversión de retorno se cifró en medio millón por cada uno invertido. El inglés añadió que se supliría con una ganancia de prestigio y aseguró que había otros seis países que habrían pagado "cinco o seis veces más" que Fuengirola por tener aquella oportunidad.

Mundial 2030

En el caso del Mundial 2030, fue la propia Málaga la que declinó ser sede, saltando del barco a última hora el pasado mes de julio. El alcalde, Francisco de la Torre, aseguró que era "lo más prudente y sensato", ya que los plazos para remodelar el estadio de La Rosaleda estaban al límite y las obras, valoradas en 257 millones de euros, no podrían completarse a tiempo. El proyecto se había presentado en 2023 y se invirtieron 500.000 euros en estudios.

Foto: malaga-renuncia-sede-organizacion-mundial-2030

Además, sería necesario trasladar los partidos del Málaga CF al estadio de atletismo durante dos temporadas, con solo la mitad del aforo de abonados; y ampliarlo se antojó igual de complicado. El Ayuntamiento llegó a alegar que el acceso a esta infraestructura alternativa se colapsaría por culpa de la rotonda que gestiona el tráfico de entrada y salida, que es responsabilidad del Gobierno central.

Jurapark Mijas

Jurapark prometía convertir Mijas en tierra de dinosaurios. Presentada en 2010 en Fitur y luego en el municipio, la iniciativa planteaba un gran parque temático de 279.000 metros cuadrados con 150 réplicas prehistóricas, museo interactivo, una zona de juegos infantiles y un auditorio. La previsión de visitantes era de un mínimo de 500.000 al año y la inversión de 12 millones.

Sin embargo, la empresa —única detentora de los derechos a nivel mundial excepto en Polonia— aseguró que hubo conversaciones para hacer el parque que "nunca se concretaron" y solicitó en una carta al Ayuntamiento "el cese inmediato en la utilización de los elementos distintivos de Jurapark sujetos a copyright", además de un desmentido público. Al final todo quedó en un anuncio que, como los dinosaurios, acabó extinguiéndose.

Rascacielos de Marbella

Marbella llegó a dibujar sobre plano en 2013 hasta seis rascacielos, unas torres de gran altura que aspiraban a cambiar el perfil de la ciudad y atraer inversión internacional, con edificios de entre 20 y 50 plantas y la firma asociada del arquitecto catalán Ricardo Bofill. El planteamiento de los promotores era que albergaran pisos de lujo, con servicios de alta gama añadidos como spa, circuitos deportivos y seguridad privada. El equipo municipal defendió que se ejecutarían con un diseño "moderno e icónico".

Hoy esa conclusión hay que extraerla al cotejarla con infografías porque ninguno de los edificios se llegó a levantar. La polvareda levantada por una plataforma vecinal, las opiniones en contra que lamentaban las coincidencias con el modelo de ciudad del gilismo y la refriega política hicieron que el Consistorio diese marcha atrás.

Torre de telecomunicaciones en el Puerto de Málaga

El polémico hotel-rascacielos del Puerto de Málaga, cuyos trámites se demoran ya una década, no fue la primera torre que se quiso erigir en el dique de Levante. En 2001, World Trade Center —la misma empresa detrás de las Torres Gemelas— cogió el guante del PP e ideó una megatorre de 200 metros de altura, 56 más que la que ahora se dirime y con la que nada tiene que ver.

placeholder Puente sobre la bahía de Málaga. (Cedida)
Puente sobre la bahía de Málaga. (Cedida)

El edificio tendría dos funciones: una de iluminación y otra de telecomunicaciones. Se pensó para dar cobertura a toda la bahía, la costa e incluso el norte de África. Estaría coronada por tres mástiles variables y una plataforma que habría albergado tiendas y un hotel. Su coste estimado era de 3.500 millones de pesetas (33,6 millones de euros). Apuntaba alto… pero nunca pasó del papel.

Embarcadero de la Cala del Moral

En ausencia de un puerto deportivo, el Ayuntamiento de Rincón de la Victoria propuso en 2019 un embarcadero desmontable en el entorno de los acantilados de El Cantal, en La Cala del Moral, para facilitar el acceso al mar y fomentar actividades náuticas. La idea, que costaría 1,2 millones, surgía de los presupuestos participativos, que recogen sugerencias de los ciudadanos.

Contaba con los permisos del Gobierno central y la Junta de Andalucía, sin embargo, se topó con el rechazo de los vecinos, que alegaban la pérdida de espacio público y el impacto ambiental que tendría en una zona emblemática del municipio. En octubre de 2025, el alcalde, Francisco Salado, anunció que no se realizaría: "Los he escuchado [a los vecinos] y hemos tomado la decisión de abandonar este proyecto".

Museo de las Gemas

Apenas duró dos horas abierto el 18 de enero de 2012, pero el fallido Museo de las Gemas fue un agujero para las arcas municipales. Gestionado por Art Natura y apoyado en la colección privada de Royal Collections, prometía ser un gran escaparate cultural y aún hoy se anuncia en la web de la empresa como "la mayor exposición de piedras preciosas hasta ahora exhibida en todo el mundo". La realidad fue bien distinta: abrió con vitrinas vacías y fue clausurado por Policía Local y Bomberos al carecer de licencias de apertura y de las condiciones de seguridad exigidas.

Un paso en falso que costó caro. Los pagos al promotor ascendieron a 6,3 millones de euros en concepto de canon, las sentencias judiciales posteriores obligaron a pagar otros dos millones, y la rehabilitación del edificio de Tabacalera, donde ahora se ubica el Museo Ruso, costó alrededor de 20. En total, más de 28 millones de euros por un museo fantasma.

Centro cultural de Antonio Banderas

Antonio Banderas, el malagueño más famoso de Hollywood, quiso dejar su huella en la ciudad con un gran centro cultural en la parcela de los antiguos cines Astoria y Victoria, que en el futuro ocupará la sede de Fundación Unicaja y a la que el Consistorio dará por fin uso 15 años después de comprarla.

La propuesta de Banderas comenzó a fraguarse en 2014, no obstante, chocó con críticas y acusaciones de trato de favor municipal y Banderas decidió retirarse en 2017 ante lo que calificó de "insultos y trato humillante". Antes de aquello, el artista quiso levantar el Teatro del Puerto en 2004, que tampoco cuajó. Al menos en este caso sus planes se cumplieron de otra forma al adquirir el Teatro Alameda, hoy convertido en el Teatro del Soho CaixaBank, y lanzar el Espacio Sohrlin, un centro de artes escénicas.

¿Quién no se ha pasado de frenada alguna vez con sus propósitos de año nuevo? A las administraciones y a las empresas también les ocurre. La Costa del Sol, con un largo expediente de proyectos prometidos, lo sabe bien. Pero más allá de esos planes sumidos en eternas tramitaciones —el tren litoral o el auditorio, por poner dos ejemplos— convive un larguísimo historial de variopintas ideas que nunca llegaron a materializarse.

Antonio Banderas Fórmula 1 Málaga