La conversión de cultivos en zona forestal en Doñana comenzará en primavera
Las ayudas para los agricultores que quieran renaturalizar sus parcelas, con hasta 70.000 euros pueden solicitarse hasta el 15 de enero. La subvención complementaria de la Junta sólo llega a 5 de los 14 pueblos del entorno del parque
La clave de bóveda del acuerdo de Doñana esta a punto de echar a andar. Las ayudas para la renaturalización de parcelas de cultivos en el entorno del espacio natural comenzarán a concederse en fechas próximas, ya que el plazo para solicitarlas finaliza el 15 de enero. Una vez se produzcan las adjudicaciones, la previsión es que los proyectos de conversión de zonas agrarias en zonas forestales comience en primavera. Para entonces habrán pasado dos años y medio de la firma del acuerdo entre el Gobierno central y la Junta de Andalucía que sirvió para acabar con un conflicto político que llegó hasta Bruselas, ya que la Comisión Europea se implicó para intentar paralizar el plan de PP, Ciudadanos y Vox de ampliar las zonas regables que circundan al humedal más importante del país.
Las ayudas del Ministerio de Transición Ecológica salieron finalmente el pasado octubre después de casi dos años de elaboración, dada su complejidad. El Consejo de Ministros las aprobó el 7 de octubre, pero no fue hasta el día 27 cuando la Fundación Biodiversidad lanzó la convocatoria, dotada con 28,5 millones de euros. Esa cantidad servirá para subvencionar la transformación de regadíos en los 14 municipios que se incluyen en la zona de influencia de Doñana en las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz. Los agricultores podrán recibir hasta 70.000 euros por hectárea en una década si cumplen con los requisitos establecidos por el departamento que encabeza Sara Aagesen.
Inicialmente, estaba previsto que fueran 20 millones de euros los dedicados a renaturalización, pero Transición Ecológica detectó un gran interés entre los productores, por lo que amplió el crédito inicial de esta línea de subvenciones. Según explican desde la Oficina Técnica de Doñana, que coordina las actuaciones estatales relacionadas con la recuperación del espacio natural, ese interés se ha mantenido y hay numerosos borradores con el trámite ya iniciado, pero pendientes de terminar para poder solicitar de forma definitiva la ayuda del Gobierno.
El objetivo de esta sustitución de los cultivos por zonas forestales encaja con la mayoría de medidas del marco estatal, que suma más de 700 millones entre obras hidráulicas, renaturalización de parcelas públicas y ayudas a los municipios del entorno de Doñana. Todo el plan está encaminado a reducir el estrés hídrico que sufre el humedal, que se nutre de una red de acuíferos considerados sobreexplotados por la UE. La supresión de parcelas de regadío permite en este caso reducir las necesidades de agua subterránea para mantener los centenares de hectáreas de frutos rojos que hay en esta zona de Andalucía, epicentro del cultivo de especies como la fresa, la frambuesa o los arándanos.
"Será fundamental para contribuir a la recuperación de Doñana y adecuar los usos del territorio a los recursos hídricos existentes", explican desde la oficina técnica que dirige Emilio Rodríguez. Los potenciales beneficiarios de estas ayudas son los titulares de "derechos reales" de los terrenos, titulares de superficies de uso agrícola registrados y ayuntamientos en el área de influencia de Doñana. Para poder acceder las parcelas de regadío deberán estar contempladas tras la entrada en vigor de la normativa de organización del territorio aprobada en 2004, el Potad, mientras que quedan fuera superficies incorporadas al regadío tras anunciarse el acuerdo, en noviembre de 2023.
Para poder recibir la subvención tendrán que mantener la renaturalización en los plazos previstos y permitir a Transición Ecológica el seguimiento de los trabajos. Las ayudas pueden cubrir el total del coste de renaturalización y se prevé que alcancen hasta 400 hectáreas, aunque el departamento de Sara Aagesen contempla lanzar futuras convocatorias para ampliar la cantidad de suelo que deja el regadío. Los invernaderos darán paso en estas zonas a parcelas reforestadas, pero también se prevé la restauración de cauces naturales, la eliminación de infraestructuras agrícolas en desuso o la rehabilitación de edificaciones que puedan ser aprovechadas por la fauna de la zona.
Entre los trabajos previstos destacan la clausura de pozos y balsas, la recuperación del perfil del terreno o la plantación de especies autóctonas, como está haciendo el propio ministerio en la finca pública de Los Mimbrales, entre Almonte y El Rocío. Los proyectos deberán ejecutarse en un plazo máximo de un año desde la concesión de la ayuda, que llega a los 14 municipios del entorno de Doñana: Almonte, Bollullos Par del Condado, Bonares, Hinojos, Lucena del Puerto, Moguer, Palos de la Frontera, Rociana del Condado (Huelva), Aznalcázar, Isla Mayor, Pilas, La Puebla del Río, Villamanrique de la Condesa (Sevilla) y Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).
El acuerdo rubricado por Juanma Moreno y la entonces ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, incluía también una ayuda complementaria a cargo de la Junta y otra de la Diputación de Huelva. La autonómica contempla una ayuda de 20.000 euros en una década y la gestionada por la entidad supramunicipal asciende a 10.000 euros, lo que permite a los agricultores que reciban las tres contar con hasta 100.000 euros por hectárea para los trabajos. La ayuda autonómica depende de la Consejería de Sostenibilidad y está en tramitación previa a su lanzamiento, mientras que no hay noticias sobre la subvención provincial.
Según el borrador de la ayuda que depende de la Junta, el complemento autonómico sólo podrán cobrarlo los productores que hayan recibido la ayuda estatal, pero en los cinco pueblos más cercanos a Doñana, que son Almonte, Moguer, Bonares, Rociana del Condado y Lucena del Puerto. Estos son los municipios a los que afectaba el proyecto legislativo que abrió la caja de los truenos hace ya un lustro y que abría la puerta a ampliar los regadíos, fruto de la presión de los regantes y también de Vox.
Ante la tardanza de Transición Ecológica en lanzar las subvenciones estatales, la formación de Santiago Abascal amagó con reactivar la proposición de ley para ampliar las zonas regables, aunque finalmente no ocurrió. El origen de este conflicto hay que buscarlo en el foco de Vox en las zonas del entorno de Doñana y en un movimiento del PP de Huelva para atender las reivindicaciones de los regantes. El resultado de la pugna política no tuvo grandes efectos en los ayuntamientos de los cinco municipios citados, pero hay que tener en cuenta que el PP logró en las últimas municipales gobernar en la Diputación onubense por primera vez en democracia.
La clave de bóveda del acuerdo de Doñana esta a punto de echar a andar. Las ayudas para la renaturalización de parcelas de cultivos en el entorno del espacio natural comenzarán a concederse en fechas próximas, ya que el plazo para solicitarlas finaliza el 15 de enero. Una vez se produzcan las adjudicaciones, la previsión es que los proyectos de conversión de zonas agrarias en zonas forestales comience en primavera. Para entonces habrán pasado dos años y medio de la firma del acuerdo entre el Gobierno central y la Junta de Andalucía que sirvió para acabar con un conflicto político que llegó hasta Bruselas, ya que la Comisión Europea se implicó para intentar paralizar el plan de PP, Ciudadanos y Vox de ampliar las zonas regables que circundan al humedal más importante del país.