Rocío Blanco: "Por primera vez, en Andalucía hay ya más autónomos que parados"
Los datos que hará público el Gobierno el lunes suponen un hito histórico en una región en plena transformación pero que aún arrastra un desempleo muy superior al nacional y europeo
Rocío Blanco es la única consejera que se mantiene en el Gobierno de Juanma Moreno desde el primer día que el dirigente popular asumió la Presidencia de la Junta de Andalucía en enero de 2019. A pesar de ello, la decana de los consejeros sigue manteniendo un perfil discreto y prefiere trabajar "como técnica" (es Inspectora de Trabajo) junto a su equipo con el objetivo más complejo de su vida: reducir el desempleo en una comunidad que llegó a tocar un 36% de paro en el año 2013, en plena crisis económica, con hasta un millón y medio de desempleados.
La consejera de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo de la Junta apabulla con sus datos, que suelta de memoria durante una hora de entrevista sin un solo papel y sin beber agua. Se siente cómoda en su despacho, todo lo contrario que en la tribuna del Parlamento o ante la prensa. Pero llega año electoral y además las cifras le son favorables, así que le quedan meses por delante para hacer repaso de la gestión y poner en valor los logros conseguidos. Empieza 2026 atendiendo a El Confidencial y deseando descansar un par de días con la familia aprovechando que "el presi" estará ocupado representando a Baltasar en la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla.
PREGUNTA. El lunes se hará público que el año 2025 ha acabado en Andalucía por debajo de la barrera simbólica de los 600.000 parados. ¿Qué valoración hace?, ¿está satisfecha?
RESPUESTA. Bueno, nunca estamos satisfechos con ese resultado porque todavía tenemos un número de desempleados que es inasumible pero si echamos la vista atrás, donde estábamos en enero del 2019, vemos que se ha reducido casi un 27% el número de desempleados en Andalucía. Entramos aquel año con una tasa del 21,3% y ahora se sitúa en un 15,2%.
P. Pero en España la tasa es del 10,5% y en la UE es del 6%...
R. Es cierto. Queda mucho por hacer pero todo el mundo coincide en que en Andalucía se ve una transformación positiva en cuanto a la cantidad y a la calidad del empleo en los últimos 7 años. Tenga en cuenta que llevamos 55 meses seguidos bajando el número de desempleados, que llevamos 35 meses seguidos siendo líderes en bajada de desempleo a nivel nacional, que tenemos un número de ocupados récord (3,6 millones en Andalucía), que desde enero de 2019 se han creado 506.000 ocupados, y que tenemos 422.000 afiliados más...
P. ¿Y cuándo podrá acercarse Andalucía a esa media española o europea?
R. Estamos en el buen camino y una buena muestra es que comenzamos el año con un dato histórico: por primera vez, tenemos ya más autónomos que desempleados en Andalucía. Creo que es la mejor foto de lo que se está produciendo en esta comunidad, que se ha pasado de una economía ideológicamente muy subvencionada a una economía en la que se propicia el talento y el emprendimiento. Ahora, la región avanza porque hemos dejado atrás el modelo de resignación. El cambio se nota: hoy hay más oportunidades, menos paro y más confianza empresarial.
P. ¿Cómo prevé que sea el año 2026 a nivel de empleo?
R. Bueno, en los presupuestos de la comunidad para el 2026 se prevé que se creen 85.750 empleos. Siempre es una previsión muy prudente con respecto a lo que luego pasa, porque en 2023 se preveía la creación de 68.000 empleos y fueron 108.000; en 2024 se preveían 53.300 y fueron 78.000. Para este nuevo año, la previsión es que el desempleo ronde el 14% y sigamos así bajando la tasa de paro.
P. Andalucía bate récords de autónomos y ronda los 600.000. ¿Eso es porque hay más emprendedores que nunca o por desesperación de los parados que ven imposible encontrar empleo por cuenta ajena?
R. Nosotros estamos orgullosos de que Andalucía lidere el número de autónomos a nivel nacional. Desde enero de 2019, hay 70.000 autónomos más y ya rondamos los 600.000, por encima de Cataluña y Madrid. Además, esos autónomos tienen empleados a otros 210.000 trabajadores. Es decir, que su fuerza laboral se eleva a 810.000 personas en Andalucía. Seguiremos apoyándolos porque son la columna vertebral de la región. Si hay autónomos por desesperación o falsos autónomos o autónomos trade será en la misma proporción que en la media española, pero en Andalucía los datos nos dicen que aumenta la permanencia como autónomo o las contrataciones que hacen de empleados y eso es muy buena señal.
P. Que un autónomo contrate a un empleado es ya para premio…
R. Bueno, en general, crear empleo para las empresas en España con este Gobierno es un deporte de riesgo. En el caso de los autónomos, debemos facilitarles ese paso aún más. En Andalucía, por ejemplo, les damos una subvención de hasta 20.000 euros para contratar a un primer trabajador, porque somos conscientes de ese vértigo al que se enfrentan. Es que cuando un autónomo contrata a alguien tiene las mismas obligaciones administrativas que una empresa de 100 trabajadores… Es la maraña burocrática del Gobierno de España, pero nosotros en la Junta, en lugar de hostigar a los autónomos o de castigarlos como se hace a nivel nacional, lo que intentamos es protegerlos en el ámbito de nuestras competencias y de nuestra capacidad presupuestaria. Al final, cada autónomo es el germen de una gran empresa.
P. Una de las cosas más inexplicables para cualquiera es que Andalucía tenga un 15% de paro mientras los empresarios insisten en que no encuentran trabajadores. ¿Cómo se afronta ese desajuste laboral?
R. España es de los países de la Unión Europea que mayor holgura laboral tiene. La última encuesta trimestral de costes laborales habla de que en España hay unas 150.000 vacantes. En Andalucía sería un 16%, o sea, unas 24.000, con un 39% en los últimos tiempos. Eso dicen las encuestas, pero la realidad parece muy superior porque los sectores nos están diciendo continuamente que necesitan más mano de obra: el sector de la construcción dice que necesita casi 150.000 trabajadores en Andalucía; el de la metalurgia, 350.000 trabajadores; hostelería, 120.000; solo en Almería el otro día el sector del transporte decía que necesitaba 4.000 trabajadores… Pero es que un sector tan puntero como la tecnología necesita 110.000 trabajadores. La Comisión Europea ha dado la voz de alarma hace muy poquito diciéndole a todos los países de la UE que tienen que bajar ese desajuste entre la oferta y la demanda. El Foro Económico Mundial, por ejemplo, nos dice que en España esa holgura laboral es uno de los grandes problemas junto con la deuda pública, junto con la polarización, junto con la sequía y junto con el estancamiento económico.
P. Y con ese panorama terrible que describe, ¿qué se puede hacer?
R. Ahora mismo hay un cambio de equilibrio de poder dentro de la relación laboral. Ahora el trabajador manda más y exige un entorno laboral que le aporte, exige conciliación, exige una formación profesional continua, exige también una recompensa a su trabajo de forma que pueda escalar posiciones dentro de la empresa por promoción interna. Y el mercado laboral es un juego de oferta y demanda. Los trabajadores que están en la franja que quieren las empresas se han reducido más de un 12% desde la pandemia. En España hemos aguantado gracias a los trabajadores inmigrantes, pero ahora están yendo a otros países donde tienen un trabajo mejor remunerado. Además, tenemos una población más envejecida, y por eso tenemos que apostar por los trabajadores seniors. Desde la Consejería creemos que la Formación Profesional para el Empleo es la mejor herramienta para mejorar la productividad y la competitividad de las empresas, pero también para mejorar la empleabilidad de los trabajadores y tener esos perfiles profesionales, porque ya no se necesitan tantas titulaciones, sino competencias…
P. ¿Se está desinflando la burbuja de la universidad a favor de la FP y otros estudios?
R. Bueno, yo creo que en el mercado laboral existe sitio para todos. Lo que pasa que hasta hace muy poquito todo era la universidad y poco a poco la Formación Profesional para el Empleo está ya a la misma altura o la Formación Profesional reglada del sistema educativo. Al final, la formación universitaria y el resto son un medio para propiciar la inserción en el mercado laboral. Necesitamos de todos los perfiles. Las empresas necesitan cada vez más trabajadores con habilidades, las soft skill o competencias blandas: gente con capacidad de liderazgo, con espíritu crítico, con habilidades directivas, con capacidad de trabajo en equipo, con conocimientos de idiomas, de comunicación…
P. Otro de los grandes problemas que sigue creciendo desde la pandemia es el absentismo laboral. La patronal andaluza recuerda que cada día faltan ya al trabajo unos 250.000 empleados en la región…
R. Es un problema enorme a nivel nacional pero he de decir que Andalucía es de las pocas comunidades autónomas que está por debajo de la media española, lo que desmitifica el tópico de que en Andalucía somos vagos e indolentes. El País Vasco, por ejemplo, está por encima de la media nacional. En cualquier caso, este tema nos preocupa enormemente porque es uno de los grandes agujeros negros que tiene ahora mismo el mercado laboral. La factura total del absentismo en 2025 va a superar los 32.000 millones de euros en España. Eso supone para las empresas un coste de unos 16.000 millones con un incremento del 233% desde el 2015, y para la Seguridad Social unos 16.800 millones con un incremento del 214% desde el 2015. Es como si un millón y medio de personas no fuera a trabajar cada día. Es decir, la población ocupada de Málaga y Sevilla. Y estoy hablando de bajas médicas, pero es que hay otras 234.000 personas que no van a trabajar sin una baja médica.
P. ¿Qué solución propone la Junta?
R. Nosotros no tenemos competencias en esta materia pero creemos que es fundamental impulsar una cultura preventiva como eje. El Gobierno central ha pedido ayuda a la OCDE, que va a hacer un estudio y lo tendrá dentro de 2 años, pero las empresas no pueden esperar tanto. Una propuesta sería pues incrementar la participación de las mutuas colaboradoras para gestionar integralmente algunos procesos de baja laboral. Por ejemplo, en Navidad se han disparado un 60% desde 2018. Además, los datos nos demuestran que el 19% de los trabajadores copan el 69% de las bajas. Es decir, hay un 19% de trabajadores que tiene una reincidencia. La Comisión Europea ya le ha advertido a España de que este coste es inasumible para nuestro país y no digamos para las empresas, que en Andalucía son micropymes que no pueden permitirse que un trabajador falte y que se sobre cargue a otro trabajador.
P. ¿Qué valoración hace de la política del Gobierno central? También podrá presumir de la bajada del paro en Andalucía en estos últimos 7 años.
R. Yo veo que la política laboral del gobierno central es errática y sobre todo supone una intromisión grande dentro de la libertad de empresa. Tenemos unos costes laborales que están un 7% por encima de la media de la Unión Europea y tenemos un impuesto de sociedades que también está por encima de la media de la UE. Además, la reforma laboral, que era como la política con mayúscula que el Gobierno de España ha hecho para mejorar el tejido productivo, lo que ha hecho es cambiar la precariedad del trabajo temporal al trabajo indefinido.
P. ¿Puede dar algunos datos?
R. Los fijos discontinuos se han disparado y los temporales también están creciendo. Por ejemplo, la duración media de un contrato de trabajo indefinido ahora mismo es de 47 días cuando antes de la reforma laboral eran 86 días. Los fijos discontinuos se han disparado un 160%. ¿Por qué? Porque si tú le quitas a las empresas la posibilidad de hacer contratos temporales, el contrato por obra o servicio, y se le incrementa la cotización de los contratos temporales, al final las empresas que tienen trabajos temporales o estacionales, ¿qué utilizan?: el periodo de prueba. Entonces, contratan un trabajador a sabiendas de que va a estar solo un tiempo, con la diferencia de que esa “no superación del periodo de prueba” no tiene preaviso y no tiene finiquito. Solo 17 de cada 100 contratos son indefinidos a tiempo completo, hoy, a nivel nacional. Y seis de cada 10 duran menos de un mes. Son datos que nos llevan a pensar que por cambiarle el título a un contrato, como ha hecho el Gobierno central, no cambia la estructura del tejido productivo.
P. Uno de los grandes logros del Gobierno central ha sido el aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) un 60% estos últimos años, de 735 a 1.184 euros. ¿Lo comparte?
R. Vamos a ver, ningún Gobierno puede estar en contra de que los trabajadores tengan un salario digno y que sea suficiente para sus necesidades. En la Carta Social Europea hay una recomendación que dice que el SMI tiene que estar en el 60% del salario medio modal neto de un territorio. A eso ya se llegó en 2022. A partir de ahí existen territorios y grupos de población a los que les perjudica la subida. Por ejemplo, empleados de hogar, del sector servicio, de atención sociosanitaria, del sector agrícola…
P. No me queda claro si está a favor de la subida.
R. Lo que digo es que ningún Gobierno va a estar en contra de la subida, pero hay comunidades autónomas como Andalucía o Extremadura, donde el SMI ya está por encima del 60% del salario medio y eso empieza a ser peligroso, pero también tenemos que ser conscientes de que hay trabajadores que con 1.184 euros al mes no llegan y por eso acuden a la economía sumergida.
P. ¿Qué balance hace de su Consejería en estos siete años?
R. Bueno, yo en primer lugar tengo que decir que en la Consejería hay un gran equipo que cree en el servicio público. Cuando llegamos en 2019 me decían algunos funcionarios de aquí que a ellos les daba vergüenza decir que estaban trabajando en la Consejería de Empleo porque se la asociaba a fraude, a corrupción, que salían en los medios a nivel nacional por todo tipo de noticias desagradables. Y ahora me dicen que están orgullosos de decir que están trabajando aquí. Yo creo que para mí eso es el resumen de lo que hemos hecho en estos siete años. Hemos conseguido que la Consejería de Empleo de Andalucía recobre la reputación que tenía.
P. ¿Y en la gestión?
R. Creo que hemos sido avanzadilla de determinados procedimientos en toda la Junta de Andalucía. Cuando llegamos nos encontramos una administración decimonónica, con todo papeles, con muchísimos procedimientos administrativos. Entonces, para empezar, apostamos por la automatización de procesos y hemos llegado a dar ayuda en 35 días. Empezamos en la pandemia con la ayuda a los autónomos, con los ERTEs que tramitamos ya con procedimiento automatizado y con la ayuda de insolvencia empresarial. Y desde entonces, hemos ido mejorando procedimientos cada año y acercándonos más a las necesidades reales de los andaluces.
P. Ha conseguido poner de nuevo en marcha la Formación Profesional en Andalucía tras la paralización por los casos de corrupción de la etapa socialista. ¿Qué ha supuesto?
R. La formación es la política estrella que nos encontramos estrellada. Cuando llegamos en 2019 nos encontramos con 1.700 expedientes pendientes de reintegro por 480 millones de euros, con una formación profesional paralizada y con una imagen terrible. Tuvimos que atender todos esos expedientes y reactivar la formación. Creo que la hemos superado claramente porque para nosotros la Formación Profesional para el Empleo es la herramienta más eficaz que tenemos para para dotar de esos perfiles y esas competencias que demandan las empresas. Lo hacemos como un traje a medida con lo que ellos necesitan y para las personas que se incorporan al mercado laboral o las ocupadas que se van reciclando. Un ejemplo: en todo el periodo 2015-2018 hubo 46.000 trabajadores en formación mientras que sólo en el año 2025 hemos tenido 116 000.
P. Una de las cuestiones pendientes es conseguir que el Servicio Andaluz de Empleo (SAE) deje de ser el sitio para sellar la tarjeta del paro y se convierta en un lugar de intermediación en el mercado laboral. ¿Cree que podrá cambiarlo?
R. Claro, pero cuesta. Ya estamos en el momento de hacerlo, de contarle a las empresas y trabajadores lo que hemos hecho para que crean que ese cambio es posible. Llevamos un tiempo trabajando con el objetivo de transformar el SAE en un servicio útil y moderno. Hemos modificado la cartera de servicios digitales para dotar de mayor autonomía a los usuarios, pero también para dejar a nuestro personal que se dedique a atender a usuarios que necesitan una prescripción sobre el terreno. Y además, hemos cambiado la orientación y la intermediación con las empresas. ¿Todo eso qué ha supuesto? Pues que el 95,5% de las 3,3 millones de renovaciones de demandas que se ha hecho en este año sean por medios digitales, y que cada vez más empresas se apoyen en nosotros. A principios de año vamos a lanzar una campaña de publicidad para promocionar este nuevo SAE.
P. ¿Tiene la Junta algún tipo de estudio de cómo va a afectar la Inteligencia Artificial a Andalucía?
R. Estudios fiables no hay ni a nivel nacional. El Foro Económico Mundial dice que se van a crear 69 millones de puestos de trabajo y se van a destruir 83 millones. Hasta ahora todas las revoluciones que ha habido han sido de mano de obra. Esta es diferente porque es de conocimiento. Lo que sí está claro es que va a cambiar el tipo de empleo y la forma de trabajar; ya lo está cambiando con entornos cada vez más colaborativos, más simplificados y, eso sí, las empresas van a tener que estar al día de la tecnología, porque si no, tienen serio riesgo de desaparecer. Lo que sí pienso es que no hay que tenerle miedo a la tecnología.
P. Si otra madre le pregunta a usted dónde puede estar el futuro de sus hijos, ¿qué sectores le recomendaría?
R. Bueno, Andalucía tiene mucha fortaleza ahora mismo y está abriendo brecha en sectores que hace años no existían. Tenemos las energías renovables, con la energía solar, la térmica, el hidrógeno verde, que realmente apuntan a muy buenas perspectivas de empleo, pero también tenemos un sector agrícola que se está transformando en agroindustria y que también tiene un empleo muy potente, como toda la industria en general. Son sectores que, junto con el turismo, son los que están tirando de nuestra economía.
"Trabajar por los andaluces engancha"
PREGUNTA. Entró con perfil técnico pero tras estos siete años, ¿se considera ya una política profesional?
RESPUESTA. En mi cabeza no. Bueno, no sé lo que es ser una política profesional. Yo soy una servidora pública. Lo que pasa es que de donde yo venía, ejecutaba lo que otros pensaban, y aquí tenemos la capacidad de pensar y de intentar mejorar la vida. Eso es muy potente y es un privilegio: la capacidad de pensar en medidas para mejorar la vida de los andaluces. No es demagogia, es que de verdad creo que es lo que engancha el estar aquí, porque por otro lado la vida es un poco dura aquí.
P. ¿Cómo le convenció Moreno para coger un consejería conocida como la "del paro en Andalucía"?
R. Al principio, cuando me llamó pensé que yo no tenía un perfil de consejera y dije que no. Yo decía, "qué locura, pero si yo soy una técnico, ¿qué hago yo ahí?”. Pero al final mis tres hijos me cogieron y me dijeron que llevaba toda la vida protestando por cómo estaba Andalucía y que me iba a arrepentir siempre si no daba el paso. Y entonces acepté aunque sabía que era una consejería que no tenía la mejor fama, pero era en la que sí podía aportar.
P. ¿Qué lección ha aprendido como política?
R. Que a veces haces cosas con la mejor intención y no se traslada a la sociedad como tú quieres o se malinterpreta, porque para unos todo le parece bien lo que haces y para otros le todo le parece mal. Me parece que la que política es dura en ese sentido. Muchas veces no se piensa en contarle la verdad a los ciudadanos, sino en la ideología por encima de todo. Yo creo que los ciudadanos agradecerían que que no nos peleáramos tanto, que no hubiera tanto ruido…
P. ¿De qué se siente orgullosa en estos 7 años?
R. Me siento orgullosa de recuperar la credibilidad de la Consejería de Empleo en Andalucía.
P. ¿Y qué le ha faltado?
R. Bueno, quedan muchas cosas todavía pero, sobre todo, tenemos que seguir trabajando con el tejido productivo para reducir esa tasa de desempleo.
P. ¿Por qué cree que es la única consejera que sigue?
R. No lo sé, eso se lo tenía que preguntar al presidente. Yo me sigo sorprendiendo porque yo cuando entré pensé que no iba a durar aquí ni dos días por mi nula experiencia política.
P. ¿Repetiría si Moreno lograra gobernar una tercera legislatura?
R. Eso habría que preguntarle al presidente.
P. Pero, ¿le gustaría?
R. Pues sí. La verdad es que, como he dicho antes, trabajar por los andaluces engancha, aunque no tienes vida, porque mira que yo trabajaba antes de llegar a esta responsabilidad, pero aquí es que es 24/7.
P. ¿Y si Juanma Moreno le manda al paro?
R. Cuando me dicen, "tú eres consejera” siempre respondo: "Yo no soy consejera; yo estoy de consejera”. Esto es una etapa. Yo soy inspectora de Trabajo, que es lo que tengo por oposición.
Rocío Blanco es la única consejera que se mantiene en el Gobierno de Juanma Moreno desde el primer día que el dirigente popular asumió la Presidencia de la Junta de Andalucía en enero de 2019. A pesar de ello, la decana de los consejeros sigue manteniendo un perfil discreto y prefiere trabajar "como técnica" (es Inspectora de Trabajo) junto a su equipo con el objetivo más complejo de su vida: reducir el desempleo en una comunidad que llegó a tocar un 36% de paro en el año 2013, en plena crisis económica, con hasta un millón y medio de desempleados.