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"A veces pienso que le he dado el último beso a mi mujer": dentro de la guerra "amañada" contra el narco en Andalucía
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"A veces pienso que le he dado el último beso a mi mujer": dentro de la guerra "amañada" contra el narco en Andalucía

Tiroteos, persecuciones y riesgo. Los guardias civiles ponen en juego su vida a diario y ven cómo en la costa andaluza "ha crecido el peligro". "Algunos narcos usan material más avanzado que nosotros", lamentan los agentes

Foto: Imagen de dos guardias civiles de Cádiz. (EFE/Román Ríos)
Imagen de dos guardias civiles de Cádiz. (EFE/Román Ríos)
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Hoy es uno de esos días. De los que Juan (nombre ficticio, debido a que quiere preservar su anonimato) no quiere abrir los ojos, despertarse y salir de la cama. Pero el despertador, puntual a su cita, rompe el silencio de la habitación para poner fin a su descanso. Mira a su izquierda y ahí está su mujer con la mirada clavada en él. Apenas han podido dormir. Un nudo en el estómago, fuerte, que asfixia, les acompaña. Juan, agente de la Guardia Civil, tiene que desarticular hoy junto a un puñado de sus compañeros una peligrosa banda de narcotráfico de la costa gaditana.

“Esos días pienso que quizá le doy el último beso a mi mujer o el último abrazo a mi hija”, confiesa el agente, que además asegura que las operaciones de la Guardia Civil contra el narcotráfico en Andalucía “cada vez son más peligrosas”. El guardia, tal y como ha denunciado en varias ocasiones Jucil, afirma que los narcos, en los últimos años, están usando instrumentos de mayor calibre de los que disponen en la Guardia Civil, que “han quedado obsoletos”.

Son varios los casos en los últimos años que ponen de relieve la fuerte amenaza de las bandas de narcos en la costa andaluza. En febrero de 2024 tuvo lugar el caso más sonado, el de los dos guardias civiles asesinados por el conductor de una narcolancha en Barbate. Sin embargo, hay casos mucho más recientes, como el de este mismo mes de octubre, en el que cuatro agentes resultaron heridos en una persecución a narcotraficantes por el Guadalquivir.

Para combatir casos como estos, desde la Guardia Civil inciden en la necesidad de que les faciliten un material “renovado y adecuado”. “Nosotros somos conscientes de lo que tenemos y valoramos los riesgos en cada redada u operación para hacerlo lo mejor posible, pero tratando de minimizar riesgos, aunque muchas veces sea casi imposible”, expone Juan, y resume: “Muchas veces pensamos, metafóricamente, que quieren que derribemos aviones con bolas de papel”.

placeholder Agentes de la Guardia Civil durante una operación contra el narcotráfico en Cádiz. (EFE/A.Carrasco Ragel)
Agentes de la Guardia Civil durante una operación contra el narcotráfico en Cádiz. (EFE/A.Carrasco Ragel)

Armas con menor alcance que los narcos, lanchas más lentas o material obsoleto no es lo único que condiciona negativamente la labor de los guardias civiles. “Es que también nos falta gente”, lamentan desde Jucil. El secretario provincial de la asociación en Cádiz denuncia que se enfrentan diariamente a “desafíos críticos: atender un territorio muy extenso con plantillas insuficientes y cada vez más envejecidas”.

Desde la asociación de la Guardia Civil apuntan a un momento “crítico”: la retirada del OCON-Sur, que “significó una gran derrota en la lucha contra el narcotráfico en Andalucía”. OCON-Sur era un cuerpo de agentes de élite de la Guardia Civil conformado por 150 personas especializadas en la lucha contra el tráfico de drogas y el crimen organizado. Fue creado en 2018 para reforzar la lucha contra el narcotráfico en Andalucía y quedó disuelto en 2022.

“Aquello fue muy extraño y, bajo mi punto de vista, fue un gran error, funcionábamos bien y desarticulamos algunos de los mayores cárteles de droga de la zona, no sé por qué se prescindió de ellos”, afirma el agente Juan. Desde el Ministerio del Interior apuntaron en su momento que “no fue una desaparición, sino una reorganización”. Según el departamento liderado por Fernando Grande-Marlaska, los integrantes del OCON-Sur fueron reubicados en unidades territoriales de la Policía Judicial.

En esas situaciones "el corazón te late muy rápido y tienes que tomar decisiones en cuestión de segundos, vives momentos difíciles"

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) tacha de “incomprensible” el movimiento de Interior y junto a Jucil reclama “de forma urgente” que “se restituya el Organismo de Coordinación de Operaciones contra el Narcotráfico (OCON-Sur)”.

“Sentimos que la guerra contra el narco está amañada, jugamos con desventaja, y lo peor es que sentimos que las personas que podrían ayudarnos no lo hacen y no son conscientes del calibre de este problema”, denuncia un agente de la Guardia Civil.

La actividad del narcotráfico va in crescendo en el flanco sur de España y obliga, cada vez más, a que se amplíen los esfuerzos policiales. Según los últimos datos de Interior, en 2024 Policía Nacional y Guardia Civil impulsaron 12.068 operaciones contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico y el contrabando en el territorio abarcado por el Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar, lo que significa un 43% más que el año anterior.

Tiroteos, persecuciones e “incluso ver cómo hieren a un compañero por un disparo delante de ti”. Juan ha vivido muchas situaciones de riesgo que “podrían ser parte perfectamente de una película o serie”. En esas situaciones "el corazón te late muy rápido y tienes que tomar decisiones en cuestión de segundos, vives momentos difíciles y hay que estar muy preparado para eso", afirma.

El guardia civil hace hincapié en que “a pesar de los sacrificios” él hace “lo que siempre ha querido” y que el sentimiento de "estar haciendo lo correcto y defendiendo a los ciudadanos y a España" de "un cáncer de la sociedad como es el narcotráfico", es un "sentimiento de orgullo indescriptible".

"Es difícil de sobrellevar psicológicamente"

“Hay circunstancias y épocas en las que tienes que saber gestionar tu mente y tus emociones y es difícil de sobrellevarlo psicológicamente”, expone Juan. El agente apunta a que cuidar la salud mental es una de las cuestiones que presentan un mayor reto para los agentes que se ponen a diario en riesgo.

Pese a que la presión y peligrosidad implícitas en su labor hacen mella en su mente, el guardia civil expone que lo que más le cuesta es pensar en la carga mental que le puede suponer a su familia. “Me duele mucho pensar que hago sufrir a mi mujer y a mi hija por mi trabajo y ellas no se merecen esa sensación; eso es muy jodido”, reconoce Juan.

Foto: eurocamara-declaracion-marlaska-obtruir-investigacion

Los datos de absentismo laboral entre 2014 y 2025 ponen el foco en este problema. Las cifras confirman el aumento de las bajas relacionadas con la salud mental dentro de la Guardia Civil. Según los datos publicados por la AUGC, las bajas por causas psiquiátricas ya superan los 1,4 millones de días en el periodo analizado, lo que representa el mayor incremento de la serie histórica. Solo en 2025, el índice de absentismo alcanzó el 7,87 %, el dato más elevado de la última década, junto con 2020.

La presión psicológica, la sobrecarga de trabajo y la falta de recursos específicos han disparado las bajas psiquiátricas, situándose como un problema estructural que amenaza la salud y la operatividad de los agentes.

Para “mantener la cordura”, como dice el agente Juan, emerge la figura del psicólogo en su vida. “Para mí es clave tener cita habitual con él, me ayuda a saber gestionar situaciones que son duras y complejas, sin él todo sería más difícil”, esgrime.

Asimismo, el guardia civil cuenta que no solo él tiene la necesidad de ir al psicólogo por aquello que vive en su trabajo, sino también su mujer. “Un día me dijo que ella también lo necesitaba, que no soportaba la idea de que algún día me pudiese pasar algo”. Y confirma: “A los dos nos está viniendo muy bien, el psicólogo se ha convertido en una parte imprescindible de nuestras vidas”.

El guardia civil finaliza enfatizando la necesidad de que "los que tengan el poder de hacerlo" analicen la dificultad de la lucha contra el narcotráfico en el flanco sur de España y "nos ayuden escuchando nuestras demandas".

Hoy es uno de esos días. De los que Juan (nombre ficticio, debido a que quiere preservar su anonimato) no quiere abrir los ojos, despertarse y salir de la cama. Pero el despertador, puntual a su cita, rompe el silencio de la habitación para poner fin a su descanso. Mira a su izquierda y ahí está su mujer con la mirada clavada en él. Apenas han podido dormir. Un nudo en el estómago, fuerte, que asfixia, les acompaña. Juan, agente de la Guardia Civil, tiene que desarticular hoy junto a un puñado de sus compañeros una peligrosa banda de narcotráfico de la costa gaditana.

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