¿Vox se hace andalucista? Gavira recupera a Carlos Cano para negar el cambio de Moreno
La formación de Abascal se mantiene como la única del tablero andaluz que no se envuelve en la blanquiverde, pero su choque con el PP les lleva a enarbolar las reclamaciones del proceso andalucista
Mientras todo el espectro político andaluz celebraba el 4 de diciembre con banderas blanquiverdes, las cuentas afines a Vox se empeñan en recordar que hubo un tiempo que a Andalucía se la llamó "Castilla Novísima". O hay quien aboga por utilizar como enseña el pendón del rey Fernando III, que conquistó la mayor parte del suroeste de la península ibérica en el siglo XIII. La formación de Santiago Abascal se estrenó en las instituciones españolas en el Parlamento andaluz hace ya siete años con un discurso muy crítico con el andalucismo que abrazan hoy todos los partidos, pero justo en ese aniversario el portavoz de la formación ultra en la Cámara, Manuel Gavira, reivindicó a uno de los principales referentes del movimiento andalucista.
En la sesión de control al Gobierno el pasado jueves, Gavira entonó partes de la Murga de los currelantes, una suerte de himno oficioso de las manifestaciones por la autonomía de 1977 que popularizó Carlos Cano. "Se acabe el paro, haiga trabajo, medicina, escuela gratis y hospital", parafraseó el político gaditano al autor granadino. Era su forma de decir que la situación actual de Andalucía no es tan distinta de la que había hace medio siglo, que las reivindicaciones de entonces siguen hoy vigentes en parte. Y, por lo tanto, que el cambio del que presume Juanma Moreno desde hace siete años no es tal. O al menos no tiene la intensidad que venden los portavoces del Gobierno andaluz en cada comparecencia.
Aquel vuelco después de 37 años de mandatos ininterrumpidos del PSOE fue posible precisamente gracias al apoyo externo de Vox a una coalición formada por PP y Ciudadanos. Desde entonces, mientras Moreno se abrazó al andalucismo como nunca antes un líder del PP lo había hecho, el partido ultraconservador hizo justo lo contrario. Nunca participan en los homenajes a Blas Infante, al que han acusado de querer "islamizar" España por su filia con el pasado andalusí de la península ibérica y, sobre todo de Andalucía. Tampoco estuvieron el pasado 4 de diciembre en la celebración del día de la bandera institucionalizado por Moreno hace un par de años con el aval precisamente del extinto Partido Andalucista.
En medio de ese rechazo fue llamativa la intervención de Gavira, que debe enmarcarse en el distanciamiento que llevan tiempo practicando desde Vox respecto a Juanma Moreno. "Andalucía sigue liderando el paro y nuestros jóvenes siguen buscándose la vida fuera de Andalucía porque aquí no tienen oportunidades", dijo el dirigente gaditano de Voz, que recordó cómo en 1977 se pedía "pan y prosperidad". "Esto es lo que hay en Andalucía, lo mismo que había hace 48 años", abundó el portavoz del partido de Santiago Abascal antes de preguntarse si "esto es el cambio".
"Yo soy de Cádiz", dejaba claro después de su intervención Gavira para justificar su alusión a Carlos Cano, granadino pero muy vinculado a la tacita de plata, ciudad a la que dedicó sus célebres habaneras. En Vox no tienen intención alguna de subirse a la ola andalucista que recorre la comunidad en los últimos tiempos, aunque eso no tenga efectos electorales. Hace ya diez años que el PA de Alejandro Rojas Marcos quedó extinguido y el capital político del partido, que llegó a tener diputados en el Congreso y en Parlamento de Cataluña, está más que repartido.
En lo simbólico, fue el PSOE el primero en lograr éxito en capitalizar los valores de la blanquiverde. El nombre completo de IU en la comunidad es Izquierda Unida-Los Verdes-Convocatoria por Andalucía. Moreno acabó con el pecado original del centroderecha andaluz, que estuvo en contra del movimiento andalucista en los años 70, aunque es cierto que Javier Arenas dio el primer paso de esa rehabilitación al pactar con el PSOE de Manuel Chaves la reforma del Estatuto en 2007. Además, en 2020 surgió una nueva formación andalucista tras una escisión de la izquierda, Adelante Andalucía, el partido fundado por Teresa Rodríguez y que ahora encabeza José Ignacio García en el Parlamento.
El auge del sentimiento andalucista es innegable, a pesar de que siguen siendo mayoría quienes se sienten tan andaluces como españoles. Según el sondeo del Centra publicado el pasado 28 de febrero, el 54,1% de los encuestados así lo afirman, pero hay que tener en cuenta que sólo cuatro años atrás, en 2021, el porcentaje era del 77,1%. Con los que se sienten más andaluces que españoles ha ocurrido lo contrario, ya que eran el 11,8% en 2021 y en la investigación de este año ha escalado al 26,8%. Uno de cada cuatro andaluces se siente más andaluz que español mientras que sólo uno de cada diez se siente más español que andaluz.
En este contexto resulta lógico el guiño de Vox a un referente del andalucismo. Sobre todo en una región en la que es incluso habitual que en una discoteca se pinche el himno que escribió Blas Infante y los que acuden allí lo cantan sin dudar con la letra. Los buenos datos de la formación de Santiago Abascal en todo el país se sustentan precisamente sobre su éxito entre los menores de 45 años, que son los andaluces que se han criado bajo el estado autonómico y han estudiado los símbolos andalucistas en los colegios donde, cada 28 de febrero, se desayuna un mollete con aceite para celebrar el Día de Andalucía.
Mientras todo el espectro político andaluz celebraba el 4 de diciembre con banderas blanquiverdes, las cuentas afines a Vox se empeñan en recordar que hubo un tiempo que a Andalucía se la llamó "Castilla Novísima". O hay quien aboga por utilizar como enseña el pendón del rey Fernando III, que conquistó la mayor parte del suroeste de la península ibérica en el siglo XIII. La formación de Santiago Abascal se estrenó en las instituciones españolas en el Parlamento andaluz hace ya siete años con un discurso muy crítico con el andalucismo que abrazan hoy todos los partidos, pero justo en ese aniversario el portavoz de la formación ultra en la Cámara, Manuel Gavira, reivindicó a uno de los principales referentes del movimiento andalucista.