Linares vuelve a producir coches gracias a la apuesta china en Santana Motor
Zhengzhou Nissan Automobile y Anhui Coronet reabren la histórica factoría jiennense y entregan los primeros modelos ante representantes del Gobierno central y la Junta de Andalucía
La localidad jiennense de Linares volvió a escuchar este viernes el sonido de los motores de Santana Motor, una marca ligada a esta ciudad desde 1958 pero que cerró sus puertas en 2011 tras años de crisis y mala gestión pública por parte de la Junta de Andalucía, que enterró allí cientos de millones.
Las empresas chinas Zhengzhou Nissan Automobile y Anhui Coronet firmaron el pasado mes de mayo un acuerdo para reabrir parte de las enormes instalaciones y en apenas unos meses han conseguido lo imposible. Este viernes entregaban las primeras unidades de dos modelos pickup, llamados Santana 400PHEV y Santana 400D, híbrido enchufable y diésel, respectivamente.
La expectación era máxima en Linares, hasta donde se desplazaron la vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, entre otras muchas autoridades, para rivalizar sobre la autoría de este hito industrial que prevé situar a Linares entre las capitales europeas de la automoción. El máximo responsable autonómico recordó que el pasado año acudió a China para facilitar este acuerdo y criticó la presencia en este acto de la representante del Ejecutivo central, administración que no ha apoyado con fondos públicos este proyecto.
La reapertura se produce después de más de una década con las instalaciones cerradas. Según los datos difundidos este jueves, la inversión global del proyecto supera ya los 20 millones de euros, muy por encima de los alrededor de cinco millones iniciales destinados a reactivar las líneas de producción. Las compañías chinas han optado por un modelo dual que combinará fabricación de vehículos CBU (completamente montados) con unidades SKD, que se ensamblarán en la propia planta de Linares a partir de kits semimontados.
Los dos primeros modelos presentados —los Santana 400PHEV y 400D— forman parte de esta fase inicial, centrada en volúmenes moderados y en la apertura de una red comercial que incluirá distintos mercados europeos a medida que avancen las homologaciones. La previsión de empleo también se actualiza: la fase inicial arrancará con una plantilla reducida (70–80 trabajadores), pero con la previsión de expandirla hasta entre 200 y 300 empleos directos en los próximos años, entre personal técnico, operarios y administración, con efecto inducido en el entorno que podría superar los 1.500 empleos, según las cifras hechas públicas en la inauguración.
La producción inicial prevista es de 3.000 unidades en 2026, aunque a medio plazo, la planta aspira a ensamblar hasta 5.000 vehículos al año en un solo turno; el plan contempla ampliar la producción con una segunda línea y alcanzar cifras mayores si la demanda responde.
La planta ocupa alrededor de 270.000 metros cuadrados y llevaba sin actividad desde 2011, cuando cerró definitivamente Santana Motor tras varios intentos fallidos de reconversión. Con la puesta en marcha de la nueva sociedad, rebautizada como Santana Factory, se reactiva uno de los mayores espacios industriales de Andalucía y se establece un calendario que prevé ir aumentando ritmo y capacidad productiva conforme se estabilice el suministro de componentes y se amplíen los modelos disponibles.
En el proyecto también participa el grupo chino BAIC, uno de los mayores conglomerados automovilísticos estatales de China. BAIC —socio industrial de fabricantes como Mercedes-Benz y Hyundai— opera marcas como Foton, Arcfox y Beijing, y mantiene plantas de ensamblaje en distintos países mediante esquemas SKD y CBU. Su implicación en la reactivación de la factoría de Linares se enmarca en la estrategia de internacionalización del grupo y en su interés por disponer de capacidad productiva dentro del mercado europeo.
La localidad jiennense de Linares volvió a escuchar este viernes el sonido de los motores de Santana Motor, una marca ligada a esta ciudad desde 1958 pero que cerró sus puertas en 2011 tras años de crisis y mala gestión pública por parte de la Junta de Andalucía, que enterró allí cientos de millones.