Málaga TechPark esprinta: genera un tercio de la riqueza de la ciudad (4.836 M) y recorta a Sevilla
Su crecimiento ha sido notable en los últimos tres años. Su facturación asciende a 4.181 millones de euros y tiene 27.940 trabajadores. Un nuevo "filón" para el parque será la llegada de Imec, una planta de microchips, en 2030
Málaga TechPark (en origen, PTA) se inauguró hace 33 años como una apuesta arriesgada. Construido en unos terrenos baldíos a las afueras de la ciudad, arrancó con solo ocho empresas y 130 trabajadores. Apenas diez meses después abrió Sevilla TechPark (primero bajo el nombre de Cartuja 93 y más tarde como PCT Cartuja) con seis compañías y otras 28 en proceso de instalación en los pabellones heredados de la Expo 92. Hoy, ambos son referentes de innovación y encadenan récords anuales, pero los números que los separan se han estrechado a causa del sprint de la tecnópolis malacitana, que ya genera más de un tercio de la riqueza de la capital, de acuerdo con un estudio del Institute of Economics and Business for Society de la Universidad de Málaga.
La buena marcha de sendos recintos la refrenda la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España, que sitúa a la infraestructura sevillana como líder de la red nacional. Esta lectura se extrae de su destacada facturación, que representa el 17,4 % del total (5.513 millones de euros), y su peso en el empleo, que supone el 18,8% (31.667 profesionales).
El parque malagueño, pese a estar por detrás en los principales indicadores, le va a la zaga con 4.181 millones de euros y 27.940 trabajadores. Su crecimiento ha sido especialmente notable en los últimos tres años, en los que ha recortado la diferencia en 34,4 y 6,2 puntos porcentuales en ambos frentes. En número de empresas, el PTA posee 715 sociedades, frente a las 575 firmas, 85 startups y spin offs y 852 proyectos I+D+i de la Cartuja.
¿Pero qué supone este acelerón del Málaga TechPark en términos de impacto económico? El estudio de IEBSociety, que se ciñe a los datos de 2023, los últimos disponibles para esta medición, arroja resultados contundentes al tener en cuenta los efectos directos, indirectos e inducidos.
Aplicando esta fórmula se obtiene que el PTA tiene una contribución al PIB andaluz de 4.836 millones de euros (un 2,33%), un aporte a la producción de 10.119 millones y que genera 70.968 puestos de trabajo. Esto es, aproximadamente, una tercera parte de lo que aporta el sector de la construcción en la comunidad autónoma. La radiografía completa, según el investigador principal, Fernando Isla, es que "cada euro del parque genera tres en la economía andaluza" y que "cada empleo se convierte en casi cuatro".
El resultado es más abultado si el ámbito de comparación es la provincia. A este nivel, la infraestructura es responsable del 10,7% del PIB y del 9,6% empleo. Si se traslada a la realidad de la ciudad, los valores se disparan hasta un 34,9% del PIB local y un 31,5% del total de los puestos de trabajo.
Estas cifras, en opinión de la consejera de Hacienda y presidenta del Málaga TechPark, Carolina España, confirman a la tecnópolis "como uno de los grandes motores de Andalucía", a la par que como una "infraestructura esencial y estratégica para el presente y el futuro económico". La clave para todo ello, según destaca el estudio, reside en el empuje de tecnologías como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, el software, las energías renovables o la biotecnología. Pero aún queda un amplio margen de crecimiento en actividades de alto valor añadido como la microelectrónica.
Imec y la microelectrónica
Un nuevo "filón espectacular" para el PTA, en palabras de su director general, Felipe Romera, será la llegada de Imec en 2030. La puesta en funcionamiento de una planta puntera de desarrollo e investigación de microchips se interpreta como una oportunidad de oro para expandirse en este campo, con escasa presencia en el parque.
Se trata de una asignatura que la capital hispalense tiene aprobada con creces al poseer, desde 1989, el Instituto de Microelectrónica, aunque no fue hasta 2008 cuando se instaló en el Sevilla TechPark, en el que comparte espacio, y sinergias, con compañías como Alter Technology, Anafocus y WoodSwallow.
Es el modelo que se atisba en Málaga, donde las obras para levantar el centro de Imec ni siquiera han comenzado, pero su simple anuncio ya ha despertado el interés de "tres o cuatro" firmas con las que se mantienen conversaciones. Estos u otros desembarcos similares, desvela Romera, supondrían inversiones "de más de 50 y 60 millones de euros" cada uno. Son desembolsos muy por encima de lo que acostumbran otras empresas, puesto que requieren "servicios más específicos" como pudieran ser una sala blanca, purificación de agua o producción de aire seco.
La estrategia del PTA, igual que en el caso sevillano, pasará por el diseño y el testeo de chips en lugar de su fabricación a gran escala, una decisión marcada por la falta de espacio disponible y la gran exigencia de esta industria. Los terrenos para levantar una factoría de tamaño amplio "pueden llegar a casi 200 hectáreas". Es la superficie que ocupa, redondeando, cada uno de estos recintos.
No es un problema: el desarrollo y la investigación lo llevan a cabo empresas que no tienen plantas de producción. Y esa es la liga en la que jugará Málaga dentro de unos años, abriendo una nueva vía de crecimiento. Aunque lo cierto es que los principales parques andaluces ya afrontan retos que no podían ni imaginar hace tres décadas.
Málaga TechPark (en origen, PTA) se inauguró hace 33 años como una apuesta arriesgada. Construido en unos terrenos baldíos a las afueras de la ciudad, arrancó con solo ocho empresas y 130 trabajadores. Apenas diez meses después abrió Sevilla TechPark (primero bajo el nombre de Cartuja 93 y más tarde como PCT Cartuja) con seis compañías y otras 28 en proceso de instalación en los pabellones heredados de la Expo 92. Hoy, ambos son referentes de innovación y encadenan récords anuales, pero los números que los separan se han estrechado a causa del sprint de la tecnópolis malacitana, que ya genera más de un tercio de la riqueza de la capital, de acuerdo con un estudio del Institute of Economics and Business for Society de la Universidad de Málaga.