El PP de Almería, una máquina de ganar bajo la sombra de la corrupción y con Vox al acecho
Es uno de los bastiones del PP de Juanma Moreno, que mantiene a Gabriel Amat con cargo en la cúpula regional y se enfrenta al auge de los de Abascal en una provincia con mucho peso de la inmigración
Juanma Moreno, junto con la alcaldesa de Almería, María del Mar Vázquez, y el presidente de la Diputación, Javier Aureliano García. (EFE/Carlos Barba)
El PP de Almería tiene algo de ese dinosaurio del relato de Augusto Monterroso. Cuando los populares andaluces se despiertan cada día, la maquinaria que diseñó Gabriel Amat —y que cuenta sus convocatorias electorales por victorias— siempre está ahí. El veteranísimo alcalde de Roquetas de Mar ya no manda en el bastión oriental del PP andaluz y sigue logrando mayorías absolutas en la decimotercera ciudad más poblada de Andalucía. Pero su sucesor al frente del PP de Almería y en la Diputación Provincial se ha convertido este noviembre en una china en el zapato de Juanma Moreno al volver a arrojar una sombra de sospecha de corrupción sobre el partido.
La detención de Javier Aureliano García ha obligado a los populares a ponerse a la defensiva en materia de corrupción, algo a lo que no están acostumbrados. Y esto ocurre sólo unos días después de que el barón malagueño presumiese, durante su congreso regional, de que su llegada a San Telmo había desterrado ese tipo de problemas en Andalucía. Después de alegar un desconocimiento inicial, la reacción ha sido rapidísima y el Comité de Derechos y Garantías ha propuesto la suspensión de la militancia para García y los otros dos dirigentes detenidos este martes en una operación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil por orden del juzgado de instrucción número 1 de Almería.
"Pinta feo, pero a ver qué se va sabiendo", expresa un mando del PP andaluz. La diligencia con la que la cúpula popular ha despachado a los tres detenidos no figura en ningún estatuto, que suele poner el listón del castigo orgánico en la apertura del juicio oral. Pero por más que la reacción sea contundente, la investigación de la UCO en Almería vuelve a dar pistas del hecho diferencial que define a la formación en la provincia más oriental de Andalucía. Almería es, quizás, donde los efectos de la renovación que emprendió Moreno en su partido hace ahora 3 años y medio han tenido menos intensidad.
El político malagueño lleva más de diez años intentando armar un PP andaluz a su imagen y semejanza, pero su debilidad orgánica no se lo permitió hasta que no logró la mayoría absoluta de junio de 2022. En los últimos tres años y medio, con su secretario general, Antonio Repullo, como escudero, ha pisado el acelerador de la renovación de un partido que hace no tanto generaba "rechazo social" en la comunidad más poblada del país. Ahora, asegura, es "el partido de la tierra" tras un salto generacional donde muchos ubicaban a Javier Aureliano García.
"Eso parecía", expresa un político almeriense, que muestra cierta decepción tras la detención del presidente de la Diputación. Pero hay que recordar que el también concejal del Ayuntamiento de la capital no es un morenista de pata negra. Llegó al poder en Almería en una compleja sucesión que se hizo lejos de San Telmo, ya que tanto García como su antecesor, Gabriel Amat, se colocaron tras Pablo Casado en las primarias que abrieron al PP en canal en 2018. El patriarca de los populares almerienses apoyó primero a María Dolores de Cospedal y después al joven dirigente abulense mientras que Juanma Moreno estuvo con Soraya Sáenz de Santamaría.
Aquella alianza con la exvicepresidenta provocó parte de la inestabilidad orgánica del presidente de la Junta en su primera legislatura y le impidió tener mayor margen de maniobra en la sucesión de Amat, que se produjo en 2021. "Nadie se atreve a tocarlo", apunta un dirigente socialista sobre el funcionamiento del PP almeriense y la influencia del alcalde de Roquetas, que nunca ha sido condenado a pesar de haber tenido que enfrentarse a numerosas investigaciones judiciales. Y no hay que olvidar el ascendente que tiene sobre el PP almeriense el histórico Javier Arenas, que ocupó escaño en el Congreso por esta provincia durante años e incluso optó a la presidencia de la Junta desde allí.
Pese a esa distancia inicial entre Moreno y el PP de Almería, la mayoría absoluta de 2022 y las victorias en los sucesivos comicios han acabado por aplacar las aguas. Y así quedó demostrado en el congreso regional del PP-A hace apenas una semana: Javier Aureliano García figura como vocal en el Comité Ejecutivo Autonómico y Gabriel Amat, preside el Comité Intermunicipal tras el cónclave celebrado en Sevilla. "El partido está muy bien, cuando tienes un partido que gobierna el 88% de la población de la provincia...", expresó el jefe de la Diputación en la mesa en la que participó en el congreso junto con el resto de presidentes provinciales.
Vox se frota las manos
El PP de Almería fue el que logró un mejor resultado de Andalucía en las generales de julio de 2023, con un 40,94% de los apoyos, 4,5 puntos porcentuales más que el partido a nivel autonómico y casi 8 más que la media del país. "El partido funciona como una máquina cuando llega una convocatoria electoral", expresa un cargo del PP almeriense, que reconoce que el resto del tiempo no están tan apiñados como en otras provincias, como en Málaga o Córdoba. Esta fórmula no es incompatible con su éxito para laminar al PSOE en el territorio donde, quizás, los socialistas son más débiles de toda Andalucía. Pero la competición está al otro lado del espectro ideológico.
La provincia más oriental de la comunidad es también donde la batalla con Vox es más relevante. Almería, con un 62,22%, fue la segunda provincia, sólo por detrás de Murcia (62,99%), donde PP y Vox sumaron un mayor porcentaje de apoyo el 23-J. A finales de septiembre Vox lanzó una campaña en localidades como El Ejido para equiparar a populares y socialistas en materia de inmigración y acusó a ambos partidos de "repartir ilegales". En San Telmo afirman en privado que el adversario en las próximas elecciones autonómicas es el partido de Santiago Abascal y que el alza de la formación ultra es la principal amenaza de la mayoría absoluta de Juanma Moreno. "Nadie sabe cómo enfrentarse a ellos", apunta una fuente del Gobierno, aunque los populares almerienses apuestan, sobre el terreno, por una integración que evite la creación de guetos.
Almería, con un 62,22%, fue la segunda provincia, por detrás de Murcia (62,99%), donde PP y Vox sumaron un mayor porcentaje de apoyo el 23-J
Vox anunció el martes que se personará como acusación particular en el caso que investiga a Javier Aureliano García en un contexto cada vez más crispado entre los dos partidos. "Vox está obsesionado por erosionar al PP", expresó este martes en la comisión de Agricultura del Parlamento andaluz el dirigente popular José Ramón Carmona, uno de los cerebros demoscópicos de Génova que recordó a los de Abascal que su partido "ya apoyaba la caza mucho antes de que existiera Vox".
El PP de Almería tiene algo de ese dinosaurio del relato de Augusto Monterroso. Cuando los populares andaluces se despiertan cada día, la maquinaria que diseñó Gabriel Amat —y que cuenta sus convocatorias electorales por victorias— siempre está ahí. El veteranísimo alcalde de Roquetas de Mar ya no manda en el bastión oriental del PP andaluz y sigue logrando mayorías absolutas en la decimotercera ciudad más poblada de Andalucía. Pero su sucesor al frente del PP de Almería y en la Diputación Provincial se ha convertido este noviembre en una china en el zapato de Juanma Moreno al volver a arrojar una sombra de sospecha de corrupción sobre el partido.