Murciélagos vs. virus del Nilo: la cruzada de una empresa malagueña contra los mosquitos
La firma emplea estos animales noctámbulos como alternativa natural a los pesticidas y aprovecha para derribar mitos sobre su figura. La compañía cuenta actualmente con una red de 140 refugios en Málaga
Técnicos fumigan un campo de cultivo de arroz en Andalucía para evitar la propagación del virus del nilo. (EFE/Julio Muñoz)
Cuando era niño, Antonio Moret pedaleaba a toda velocidad por las riberas del Guadalhorce para escapar de los enjambres de mosquitos. Aunque sin mucho éxito: no lograba evitarlos ni con repelente. Cumplidos los 37 años, este emprendedor malagueño intenta su revancha utilizando murciélagos. Y la va ganando.
Los números a su favor son rotundos. Cada uno de estos animales se come entre 1.000 y 3.000 insectos en una noche. Incluyendo polillas y saltamontes. Su voraz apetito los convierte en aliados contra las plagas. También frente a la expansión del virus del Nilo Occidental, que se transmite por la picadura de mosquitos del género Culex infectados.
Murciélagos Málaga, la empresa capitaneada por Moret, cuenta en estos instantes con una red de más de 140 refugios que dan cobijo a estos animales en distintos puntos de la provincia. "Hacemos un estudio previo para determinar zonas propensas, en las que abunden los insectos, y ahí las colocamos", relata el fundador de la compañía.
Estas cajas, que a lo lejos parecen bucólicas casitas para pájaros, cuentan con una capacidad para unos 50 murciélagos. Una vez instaladas en el medio natural, deben ser los propios ejemplares quienes las localicen y las hagan suyas. No es un proceso relámpago: pueden tardar "un mes o un año" en encontrarlas. Pero sí que son una alternativa a largo plazo y, por descontado, más ecológica.
Fumigar funciona, aunque causa efectos colaterales en aves o anfibios, que se alimentan de los pequeños organismos envenenados. "Gracias a los murciélagos podríamos reducir considerablemente el uso de pesticidas en medios naturales. Y gastar menos. ¿Cuánto pagan las administraciones por fumigar? Esto es mucho más barato", asegura este técnico superior en Gestión Forestal y del Medio Natural. En el ámbito nacional, la empresa estima que podrían ahorrarse hasta 10 millones de euros anuales en estos productos para áreas agrícolas.
En Málaga, los municipios en riesgo alto por la circulación de este virus en este momento son nueve: Alhaurín de la Torre, Alhaurín el Grande, Antequera, Cártama, Coín, la propia capital, Guaro, Almargen y Pizarra. El primer humano que contrajo la Fiebre del Nilo en la provincia se registró en 2024, precisamente en Guaro; mientras que en toda la región se superó el centenar de afectados y se contabilizaron diez fallecidos.
Un operario coloca uno de los refugios que Murciélagos Málaga ha instalado en varios puntos de la provincia. (Cedida)
Este 2025, los planes de choque y las llamadas a la prevención han dado sus frutos, con solo tres contagios en las ocho provincias andaluzas. Pese a ello, la circulación del virus se mantiene en cotas altas, y ahí es donde se puede profundizar trabajando con murciélagos.
Pero… ¿los murciélagos chupan la sangre?
Lejos de limitarse al trabajo de campo, los seis trabajadores de Murciélagos Málaga también llevan a cabo una amplia labor divulgativa con charlas en eventos, colegios o a través de las Bat Night, una jornada en la que todo gira en torno a ellos, con observación al aire libre o demostraciones con detectores de ultrasonidos que permiten escuchar cómo se comunican.
Dentro de las preguntas frecuentes, una de las imprescindibles es si estos animales chupan la sangre. La respuesta es que nada más que tres especies, de las más de 1.400 que existen, lo hacen. Ninguna de ellas con presencia en Europa. Tampoco son seres violentos, ni ciegos, ni les gusta enredarse en el pelo; en contraposición a lo que sostiene la creencia popular. Mucho menos son ratones con alas.
Charla divulgativa de Murciélagos Málaga. (Cedida)
"Nos gusta hablar, sobre todo, de conservación. En Málaga no tenemos cuevas que alberguen grandes colonias, pero las que hay sí que se visitan demasiado. Muchas veces sin tenerlos en cuenta. Hay periodos en los que es mejor no molestarlos", lamenta Moret.
Como respuesta, esta empresa ha puesto en marcha un proyecto pionero que combina realidad virtual, tecnología 3D y conservación ambiental. La misión: permitir a los usuarios visitar cuevas reales que albergan murciélagos, que puedan observar su comportamiento y entender su papel en el ecosistema "sin causar impacto ambiental". Igual que con su cruzada contra los mosquitos libre de pesticidas.
Cuando era niño, Antonio Moret pedaleaba a toda velocidad por las riberas del Guadalhorce para escapar de los enjambres de mosquitos. Aunque sin mucho éxito: no lograba evitarlos ni con repelente. Cumplidos los 37 años, este emprendedor malagueño intenta su revancha utilizando murciélagos. Y la va ganando.