El último prófugo del caso Malaya: "Chaves controlaba el urbanismo en Marbella a través de Isabel Pantoja"
Carlos Fernández atiende a El Confidencial en exclusiva tras 20 años fugado de la Justicia en Argentina. Pide perdón a la ciudad de Marbella y se presenta como una víctima, con el nombre de Isabel Pantoja muy presente
Algunos le llaman el Carles Puigdemont de Malaya, el prófugo del caso de corrupción municipal más importante de España. Carlos Fernández concede su primera entrevista a El Confidencial en exclusiva tras su regreso dos décadas después. Como dice el tango argentino “veinte años no es nada” y el político, que comparecerá el próximo miércoles en la Audiencia Nacional, hace balance disparando prácticamente a todo y a todos. Entre sus palabras destacan las alusiones a Isabel Pantoja, a la que acusa de sentarse en el sillón del ayuntamiento y utilizar como una marioneta a Julián Muñoz, al que empoderó hasta el punto de que tuvieron que derrocarle con la famosa moción de censura que dio al traste con todo el Gobierno de Marbella. Ahora también pide perdón.
PREGUNTA. Todo el mundo está convencido de que usted fue la garganta profunda de la Operación Malaya. ¿Qué le queda por contar ahora que regresa a España tras veinte años fugado?
RESPUESTA. Queda todo por contar. Se han dicho tantas mentiras sobre mi que es irrisorio. Cuando yo gobernaba se armó una trama para expulsarme del gobierno por el caso Camisetas. Intentaron chantajearme diciendo que políticamente cerraban ese caso judicial y dije que no. Me echaron a los lobos. En ese juicio un fiscal, que luego fue concejal del PSOE en Málaga, fue el que acabo con mi honorabilidad.
P. Está citado en la Audiencia Nacional el miércoles día 5 de noviembre por el caso Saqueo. ¿Qué le espera allí?
R. Me presento simplemente para solventar unos flecos que pactamos con la Fiscalía para cerrar este tema. Todo está prescrito ya y por eso volví. Llevo siete años en libertad en Argentina y ahora queremos cerrarlo aquí, con este fleco técnico que solucionaremos por fin el miércoles. Estamos hablando de 2.000 euros para cerrar esta etapa, donde empieza mi cuarta vida.
P. Usted fue concejal con el GIL, clave en una moción de censura contra Julián Muñoz y huyó, según los jueces, porque se enfrentaba a penas de entre 8 y 10 años de cárcel que no ha cumplido. ¿Qué puede decir sobre la acusación del juez Godino de haber recibido sobornos?
R. Pues que esa acusación no la puede argumentar, porque un juez tiene que escuchar a todas las partes. No comparto para nada su escrito. Yo he trabajado por Marbella, tenía un partido por financiar y se financió honestamente. No he tomado dinero de nadie como dice el señor Godino. Todo lo que diga un juez lo tiene que demostrar en un juicio. Igual si hubiera ido a juicio tal vez hubiera salido absuelto, pero no había garantías procesales.
P. En el banquillo de Malaya no estuvieron todos. ¿Quién faltaba de la Junta de Andalucía?
R. Hay una realidad que a nadie se le escapa. No es normal las barbaridades que durante años se hizo con las recalificaciones de terreno y todo eso lo sabía la Junta de Andalucía. No estuvieron todo los que son. La Junta ganaba dinero. Manuel Chaves y Gaspar Zarrías controlaban el urbanismo de Marbella a través de Isabel Pantoja.
P. Algunos le llaman el Puigdemont de Malaya, uno de los cinco listos ausentes de cumplir las penas en el procedimiento. ¿Es justo que unos hayan pagado y otros os hayáis fugado?
R. Yo he pagado mi pena, no te confundas. He pagado un destierro, estar fuera de mi país, de mis afectos, de mi gente. Eso es peor que la cárcel. Es una cuestión de personalidad. He estado en una situación muy jodida. Yo me fui porque no estaba conforme cómo se hicieron las cosas. ¿Dónde está el juez Torres ahora? Su conciencia tendrá que analizarla. Yo hice lo que correspondía y el precio lo he pagado con creces.
P. Malaya estalló mientras hacía el Camino de Santiago. Usted estaba en León, donde le instan a volver a Marbella, y entonces se fuga...
R. Recibo una llamada de la Policía y me dicen que el juez Torres quiere hablar conmigo. Pero no me dicen de qué se trata. En mi tiempo de concejal hice buenos amigos y he colaborado en numerosas ocasiones con el CNI y recibo la llamada de un amigo de ahí. Reflexioné y tomé la decisión de decir que me marchaba del país. Salí legal, me fui lícitamente. Yo gané tiempo.
P. ¿Se ha hecho tantas operaciones de cirugía estética como dicen las malas lenguas?
R. Ya ves la cara que tengo. Se han contado tantas mentiras... Mira, me hice una operación de nariz, por una desviación que tenía del tabique. Luego por el estrés se me cayó el pelo y me hice un implante de cabello. Y ya está.
P. Durante estos 20 años fugado ha sido visto en múltiples lugares al mismo tiempo...
R. Se ha hecho una leyenda de mi que no me corresponde. Me habían visto en Marruecos, luego saliendo de un convento de monjas que me escondieron en Cádiz…Inventaron destinos que jamás pisé. La realidad es que fui desde Lisboa a Rio de Janeiro y de ahí a Argentina. El tango dice que “veinte años no es nada”, pero es mucho.
P. Todo esto lo hizo con la ayuda de su amigo Judah Binstock, el judío que sufragó la moción de censura marbellí. ¿Él nunca le abandonó?
R. Judah murió. Me hubiera gustado despedirme porque no pude hacerlo. Él era mi amigo, mi mentor, me ayudó mucho en todo. No le gustaba nada lo que veía en Marbella y por eso impulsó la moción de censura, pero lo hizo más anímicamente que económicamente. La moción no tuvo gastos… solo el viaje a Portugal.
P. Pero se le pagó un dinero a cada concejal por apoyar la moción. ¿Eso también lo va a negar?
R. No es cierto, al menos de mi equipo de Gobierno nadie cobramos nada. Lo hicimos porque era imposible derrocar a Julián Muñoz si no era desde dentro. En Marbella no gobernaba Julián, sino Isabel Pantoja con las decisiones que tomaba.
P. También decían que entraba a Marbella a escondidas por la bocana de Cabo Pino para ver a sus padres...
R. Nada es cierto. Otro bulo más. Acabo de ver a mis padres después de ocho años. Ellos fueron a verme en alguna ocasión, pero ya son mayores. Ahora he visto a gente por fin que no veía desde que me marché.
P. Su padre, Manuel Fernández, siempre nos decía en entrevistas que usted estaba "exiliado" y que la culpa de todo la tenía Julián Muñoz.
R. Es que Julián Muñoz se portó muy mal. Son palabras de mi padre, cierto es que no se portó bien con él. Se envalentonó y no hizo las cosas bien. Le faltó el respeto a mi padre. Él ahora está muerto, pero mientras estuvo vivo me enfrenté a él y lo haría una y mil veces.
"Nadie cobramos nada. Lo hicimos porque era imposible derrocar a Julián si no era desde dentro. En Marbella gobernaba Isabel Pantoja"
P. ¿Julián era tan peligroso para Marbella? ¿Dónde están los 46 millones que no aparecen? ¿Está en paraísos fiscales?
R. Podríamos decir que era el menos apto para el cargo y de esa manera Jesús Gil creyó que podría dirigir a la marioneta. Pero le falló porque el muñeco se le revolvió. La señora Pantoja fue realmente quien empoderó a Julián Muñoz, le dio todo el poder que él no tenía. Yo hice la moción de censura porque quería saber dónde se escondía ese dinero que nunca apareció. Yo nunca he tenido dinero en paraísos fiscales o dinero que no era mío.
P. ¿Me está usted diciendo que Isabel Pantoja era quien se sentaba en el sillón de la alcaldía de Marbella?
R. Totalmente. Las decisiones las tomaba ella unilateralmente. Yo he padecido a Isabel Pantoja personalmente. A mi me deseó la muerte. Sin ningún escrúpulo me echó una maldición de esas que echan ellos, menos mal que yo no soy supersticioso. La vida de Julián se convierte en un caos desde que conoce a Pantoja.
P. Estuvo tres meses en prisión. ¿Qué aprendió en la cárcel?
R. Crecimiento personal. En Argentina no estuve en celda, estuve como en una nave donde había más gente privada de libertad y era como una casa. Monté allí mi propio consultorio como coach y me dio tiempo a todo. Crecí como persona. Por eso cuando alguien me dice que Marisol Yagüe acabó mal en la cárcel, yo contesto que cada uno se adapta como puede. Unos se fortalecen y otros se hunden, como ella. Para mí fue un aprendizaje.
P. Al llegar a Marbella se encuentra en el poder a una antigua compañera suya, que era concejala del PP y ahora es alcaldesa de la ciudad. ¿Qué opina de la trama de narcotráfico que envuelve a los familiares de Ángeles Muñoz?
R. Hay cosas inentendibles. Si esto me hubiera ocurrido a mi hace años, ella me hubiera destruido. Cualquier trama de narcotráfico me parece un escándalo. Es un tema moral. Y la Justicia actuará, aunque no lo haga la dirección del PP. Yo no la voy a acusar a ella, como ella me acusó a mí en su día. Lo que debería hacer es dar un paso atrás.
P. Es devoto de Nuestro Padre Jesús Cautivo y uno de los diez mandamientos es “No robarás”. ¿Cómo le explicará a sus hijos que le llamen ladrón?
R. Mi hija Carmen sabe todo desde el primer día. Los niños se meten en redes y leen. Con diez años ya me preguntó si era verdad lo que se decía de mí y le conté. Mi hijo varón aún no sabe nada, solo tiene once años, pero le acabaré contando todo también.
P. Ha rehecho su vida, con mujer e hijos.
R. Sí, me casé con una periodista, Carla, y tengo dos hijos. Santiago, que le puse el nombre por el camino de Santiago, que tanto me dio, y Abril Carmen, la niña de mis ojos.
P. En su día fue el niño bonito de Jesús Gil. ¿Qué paso para acabar tan mal?
R. Antes de morir Jesús nos vimos una vez en un restaurante en Madrid. Fue tras la moción de censura. El se acercó a mí y me dijo: 'tengo que decirte algo, el único que ha tenido cojones de enfrentarse a todos has sido tú y te admiro'. Nuestra relación siempre fue buena, el que la intoxicó todo fue Tomás Reñones para afianzarse él y desacreditarme a mí.
P. Dice que estos años ha hecho de todo para sobrevivir y que no se avergüenza de nada...
R. Me he formado culturalmente, soy psicólogo, hice la carrera de coaching de asesoramiento... Me he reinventado y de lo malo he sacado lo bueno.
P. Roca también parece que se ha reinventado. ¿Qué opina del que fue el cerebro de Malaya?
R. Pues eso, que fue el cerebro. Si hubiera contado el cien por cien de lo que sabe, nada tendría que ver con lo que es ahora. Nunca se supieron las iniciales de su agenda, quiénes eran, y para salvar a su hija y a su mujer imputó a todo el mundo, dándole igual quien cayera.
P. ¿Y ahora, qué? ¿Volverá a Argentina? ¿Cómo ve la situación allí?
R. Ahora es mi cuarta vida la que empieza. No sé lo que haré ahora. San Juan me ha dado mucho. Mi empresa la contratan muchas empresas y allí tengo una vida. Con Milei aún no se sabe. Es un Jesús Gil, pero en argentino. Gil le hablaba a los caballos y Milei, a los perros.
P. ¿Y algo que decir a los ciudadanos de Marbella?
R. Quiero pedir perdón a la ciudad de Marbella. No me siento culpable, pero sí responsable. Unir mi nombre a esta ciudad le ha hecho daño y por eso pido perdón de corazón a todos los ciudadanos.
Algunos le llaman el Carles Puigdemont de Malaya, el prófugo del caso de corrupción municipal más importante de España. Carlos Fernández concede su primera entrevista a El Confidencial en exclusiva tras su regreso dos décadas después. Como dice el tango argentino “veinte años no es nada” y el político, que comparecerá el próximo miércoles en la Audiencia Nacional, hace balance disparando prácticamente a todo y a todos. Entre sus palabras destacan las alusiones a Isabel Pantoja, a la que acusa de sentarse en el sillón del ayuntamiento y utilizar como una marioneta a Julián Muñoz, al que empoderó hasta el punto de que tuvieron que derrocarle con la famosa moción de censura que dio al traste con todo el Gobierno de Marbella. Ahora también pide perdón.