'Manual de convivencia' de Juanma Moreno: contra el "terraplanista" Sánchez, "añora" al PSOE de Felipe
Recorre su vida política en un libro que valora la dureza de Ayuso al confrontar con Moncloa y defiende la inmigración por necesaria: "Me cuesta pensar que [quien llega en patera] viene con la intención de delinquir"
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en una reunión en el Palacio de la Moncloa. (EFE/Kiko Huesca)
"Al final Pedro Sánchez se ha convertido en un populista más que niega la realidad, como cualquier terraplanista". Así define Juanma Moreno al presidente del Gobierno en su Manual de convivencia, esa suerte de antítesis al Manual de resistencia del líder socialista en el que el barón popular recorre su carrera política y su forma de ver la política. Una visión de la vida pública "sin colmillo", con un talante "tranquilo, amable, casi dulce" y que incluso reivindica una de las críticas que recibió el hoy jefe del Ejecutivo andaluz cuando se hizo con las riendas del PP andaluz, hace ya más de una década.
El político malagueño recuerda cuando su bajo nivel de conocimiento le permitía usar el metro o sentarse tranquilamente en la barra de un bar. Entonces escuchó alguna vez cómo decían de él que hacía menos daño "que el pescado en blanco", esa receta andaluza que se recomienda a quien pasa por algún mal estomacal. Con esa premisa, resulta lógico que en las 265 páginas que tiene el libro editado por Espasa apenas lance unas cuantas críticas y todas estén dirigidas al secretario general del PSOE, al que acusa de contagiar de un "populismo institucional" a la formación socialista para "levantar muros que dividen a los ciudadanos entre buenos y malos españoles".
"Vive una guerra política en la que no hay adversarios a los que vencer, sino enemigos a los que destruir", insiste Moreno, que afea la capacidad de resistencia de Sánchez "a base de dar nuevos giros de tuerca a la polarización". Y teme la posibilidad de que acabe concediendo un referéndum sobre independencia a sus socios catalanes después de conceder la amnistía y pactar con Podemos, dos líneas rojas que, recuerda, el propio presidente del Gobierno marcó antes. Por eso asegura que "añora" a un PSOE "socialdemócrata" y "con el que se pueda dialogar y pactar".
Por eso cita a Felipe González, al que incluye en el recorrido fotográfico de su trayectoria que ilustra el libro, o al recientemente fallecido Javier Lambán. Incluso alaba al exlíder del PSOE andaluz, Juan Espadas, del que ensalza su "moderación" y su "disposición al diálogo". Moreno llega a teorizar sobre el motivo que llevó al exalcalde de Sevilla a abandonar la secretaría general de los socialistas en un dardo discreto a María Jesús Montero. "A Pedro Sánchez le gusta rodearse de perfiles agresivos", dice sin nombrar a su principal oponente en las elecciones que se celebrarán en la próxima primavera, a la que apenas nombra una vez durante su etapa como consejera de Hacienda.
Portada de 'Manual de Convivencia', de Juanma Moreno.
"La política en la que yo creo, la que defiendo, es un ejercicio de empatía, de diálogo, de escucha", propugna el jefe del Ejecutivo andaluz. Y ese es el leitmotiv del libro, una suerte de anecdotario sobre su ya extensa carrera política muy centrado en cómo logró convertirse en el primer presidente no socialista de Andalucía. Moreno afirma que la primera pista de su llegada a San Telmo la recibió en las generales de 2016, que ganó el PP con 1,5 millones de votos. Son, más o menos, los mismos que le dieron la mayoría absoluta de 2022, pero muchos más que los que logró en 2018, cuando una alianza con Ciudadanos y Vox hizo posible el cambio en una comunidad donde la alternancia era "un amor platónico o imposible".
Moreno recuerda la condescendencia que recibía de sus interlocutores cuando contaba su "sueño" de convertirse en presidente de la Junta. Y también anécdotas de aquella campaña del otoño de 2018, cuando se fotografió con una vaca frisona para guasa de sus adversarios, aunque acabó convertida en su "talismán". Tiene palabras de agradecimiento para Elías Bendodo, su mano derecha aquellos días, y también para el que fue su vicepresidente y exlíder de Ciudadanos, Juan Marín. Dedica un capítulo entero a Javier Imbroda, consejero de Educación fallecido en el cargo y entrenador de baloncesto, y alaba a su primer consejero de Salud, Jesús Aguirre.
Al ahora presidente del Parlamento lo califica de "fundamental" durante la pandemia por su "gestión sanitaria", pero también por su "cercanía y afabilidad". Ese mensaje adquiere ahora relevancia, sobre todo tras recordar que la dimisión de su sucesora, Rocío Hernández, en la crisis de los cribados del cáncer de mama ha respondido, entre otros motivos, a la falta de empatía de esta facultativa. Moreno pasa de puntillas en su libro por el principal dolor de cabeza que ha afrontado en sus dos mandatos, que es precisamente la gestión de la sanidad pública, aunque es lógico que omita la actual polémica dada su cercanía a la fecha de publicación del Manual de convivencia.
El barón popular si entra de lleno en asuntos como la violencia de género, la igualdad de hombres y mujeres, la sequía o el cambio climático. Y también en la inmigración, que formará parte del debate en la larga precampaña que queda hasta las autonómicas. Moreno recuerda en varias ocasiones que es hijo de emigrantes malagueños que se fueron a Barcelona en busca de un futuro mejor. Y fue allí donde nació. "Un pueblo con la historia de emigración que tiene Andalucía no puede abordar frívolamente el asunto de la inmigración", abunda el barón popular, que admite que le cuesta pensar que quien se juega la vida en una patera a España llegue "con intención de delinquir". "No niego que hay de todo (...) pero quien está dispuesto a levantar un futuro con sus manos (...) no debe ser tratado como un delincuente", sentencia.
Moreno defiende que el éxito electoral de Ayuso es una de las "principales fortalezas" del PP y servirá para "catapultar" a Feijóo a Moncloa
El Manual de convivencia de Juanma Moreno pasa de puntillas por los debates orgánicos del PP, aunque hay lugar para algunos piropos a Isabel Díaz Ayuso, a quien alaba su capacidad de resistencia frente a Sánchez. "Es una política tenaz y firme en sus principios y la primera en dar un paso adelante cuando alguna de las decisiones del Gobierno van en contra de los intereses de los madrileños", defiende el barón popular, que afirma que el éxito electoral de su homóloga en Madrid "es una de las principales fortalezas" del PP y servirá para "catapultar" a Alberto Núñez Feijóo a Moncloa.
Loas a Feijóo
Con su jefe de filas es aún más generoso. Lo define como uno de los mejores presidentes autonómicos que ha habido y destaca virtudes como su "sentido de Estado, coherencia, capacidad de diálogo, vocación de servicio público y moderación en las formas". Augura que será el próximo presidente del Gobierno y presume de tener con él una relación "directa y fluida", sobre todo después de compartir fines de semana en vacaciones junto a sus dos familias. "España necesita un tratamiento de rehabilitación a base de reformas profundas (...) y cuenta con mi apoyo más leal y sincero para conseguirlo", zanja.
En la parte más emotiva destaca el capítulo dedicado a su padre, que murió poco antes de su designación como líder del PP andaluz y que murió un 18 de enero, el mismo día que años después él tomó posesión como jefe del Ejecutivo andaluz por primera vez. También llama la atención el papel que otorga a su mujer, Manuela Villena, a la que califica como su "principal asesora". E incluso admite que el apoyo de esta politóloga granadina fue clave al tomar la decisión de volver a Andalucía desde Madrid aún a costa de renunciar a tener una carrera política.
"Al final Pedro Sánchez se ha convertido en un populista más que niega la realidad, como cualquier terraplanista". Así define Juanma Moreno al presidente del Gobierno en su Manual de convivencia, esa suerte de antítesis al Manual de resistencia del líder socialista en el que el barón popular recorre su carrera política y su forma de ver la política. Una visión de la vida pública "sin colmillo", con un talante "tranquilo, amable, casi dulce" y que incluso reivindica una de las críticas que recibió el hoy jefe del Ejecutivo andaluz cuando se hizo con las riendas del PP andaluz, hace ya más de una década.