¿Qué ha pasado con los cribados de mama? Un mes de crisis sanitaria y política en Andalucía
La Junta se afana en atajar la polémica tras las denuncias de mujeres por los retrasos injustificados en su diagnóstico con más inversión y aumentos de plantilla, pero no convence a la oposición, que ha visto un filón a ocho meses de las elecciones
Antonio Sanz y Juanma Moreno, en el Parlamento de Andalucía. (Europa Press)
El 1 de octubre la Junta de Andalucía admitió que mujeres que se habían sometido al programa de cribado de cáncer de mama habían sufrido "retrasos injustificados" en su diagnóstico por un problema de comunicación, tras someterse a una primera mamografía. Tres días antes, el 28 de septiembre, la Cadena Ser informó que varias afectadas habían denunciado esta situación. La primera respuesta de la Administración autonómica fue limitar el problema a "tres o cuatro casos". Pero este viernes, 24 de octubre, la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias ha informado que son 2.317 las pacientes que no fueron informadas del resultado no concluyente de la prueba y que debían volver a pasar por el mamógrafo o el ecógrafo.
El martes se cumple un mes del estallido de la crisis de los cribados, que se ha convertido en un problema político de primer orden para el Gobierno de Juanma Moreno. Hasta este viernes, los distintos portavoces de la Junta se limitaban a hablar de 2.000 mujeres afectadas, lo que da pistas de la complejidad del asunto. El Servicio Andaluz de Salud, un mastodonte con una plantilla de más de 130.000 empleados, no ha sido capaz de delimitar por completo la magnitud del error hasta que no han pasado tres semanas.
En ese intervalo han dimitido la ya exconsejera de Salud, Rocío Hernández, y dos altos cargos del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. También se ha anunciado la contratación de más de 4.000 profesionales entre finales de este año y 2026, de los cuales 1.200 serán médicos. E incluso Juanma Moreno avanzó la puesta en marcha de un proceso de remodelación del SAS para adaptar sus estructuras y la gestión de los años 80 a la actual pirámide poblacional de Andalucía.
Todo eso no ha convencido a la oposición, que mantiene desde hace casi un mes un asedio constante sobre San Telmo, conscientes de que faltan, como mucho, ocho meses para que vuelvan a abrirse las urnas. Y es la primera vez que han visto cómo la coraza que protegía al barón popular parece haberse resquebrajado. El propio político malagueño admitió el 12 de octubre que la mayoría absoluta de junio de 2022 está ahora en riesgo, aunque en el PSOE aseguran que ya ha perdido los 55 escaños que marcan en Andalucía el control de la política regional.
¿Dónde está el origen del problema?
El programa de detección precoz del cáncer de mama en Andalucía es, como casi todo en la comunidad, una idea puesta en marcha bajo los gobiernos del PSOE. Es lógico si se tiene en cuenta que los socialistas gobernaron en la región desde 1982 hasta 2018. Quien ha gestionado durante más tiempo esta iniciativa es, además, María Jesús Montero, responsable la política sanitaria andaluza entre 2004 y 2013. El sistema parte del envío de cartas las mujeres andaluzas de entre 49 y 71 años, pero hasta hace no tanto sólo llegaba a las de 50 a 65, ya que fue Juanma Moreno quien puso en marcha esa ampliación.
Una vez recibida la carta, las pacientes van a hacerse una mamografía, que puede arrojar tres resultados. Si la prueba es negativa, esa mujer volverá a ser convocada a los dos años para mantener el seguimiento. Si es positiva, es derivada a los servicios de Oncología de los hospitales andaluces para determinar su tratamiento, como les ha ocurrido a unas 1.700 pacientes en la primera mitad del año en curso. Existe una tercera posibilidad, que la aludida presente unas lesiones que no permitan concluir si tiene o no cáncer, por lo que debe someterse a una segunda prueba, habitualmente una ecografía, que permita dilucidar su situación.
Sanidad ha anunciado la contratación de más de 4.000 sanitarios, pero no informa de cuántos se han incorporado ya al SAS
Es ahí donde está el punto negro que ha desembocado en esta crisis. Un número inicialmente indeterminado de mujeres no fue avisada de que estaba en ese estado, aunque ahora la Junta asegura que son 2.317. La primera explicación de la Consejería de Salud fue un problema en el protocolo aprobado en 2011 que no dejaba claro si la comunicación debía ser inmediata o no. Es también la última explicación que dio el titular de Sanidad, Antonio Sanz, tras el consejo de Gobierno celebrado este miércoles en San Telmo, pero no está claro del todo.
El propio Juanma Moreno, un día antes, no aludió al protocolo, sino a los problemas derivados por la ampliación del cribado y el problema endémico de falta de profesionales que sufre la sanidad andaluza. El presidente de la Junta recordó en un acto organizado por ABC de Sevilla que cada año se hacen "casi medio millón de mamografías". Hace sólo un lustro eran 245.000 las pruebas, por lo que se ha duplicado el número de pruebas que se hacen a las mujeres en un contexto de falta de radiólogos, como han venido denunciando los profesionales, con el consiguiente aumento de carga de trabajo para los profesionales del SAS.
¿Todas las afectadas son del Virgen del Rocío?
El epicentro de la crisis está en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, el mayor complejo hospitalario de la comunidad. Con las fechas aportadas hasta ahora por Sanidad, 1.800 mujeres de las 2.000 mencionadas inicialmente recibían su tratamiento en este centro. Por eso es allí donde se han producido las dos dimisiones y donde se centrará gran parte del refuerzo del programa de cribados, que se extenderá también a la detección precoz del cáncer de colon y de cérvix, ambos puestos en marcha bajo los gobiernos del PP.
Casi un mes después del arranque de la crisis, surgen nuevas preguntas. ¿Las 317 mujeres que superan esa cifra inicial de los dos millares están en otras provincias? Sanidad todavía debe aclarar ese detalle, que seguro se analizará en la Comisión de Participación y Seguimiento del Cribado de Cáncer de Mama que ha empezado a funcionar este viernes y supervisará la atención a estas pacientes. Hasta el 21 de octubre ya habían vuelto a hacerse las pruebas 1.778 y el resto pasarán por los mamógrafos antes del 30 de noviembre.
La portavoz de Por Andalucía, Inmaculada Nieto, con una mamografía. (EFE/Julio Muñoz)
La comunicación ha sido uno de los principales errores del Gobierno de Juanma Moreno, como demuestra el baile de cifras y la dimisión de Rocío Hernández tras hablar de "manipulación sanitaria". La ya exconsejera utilizó esta expresión en una entrevista radiofónica para intentar colocar un mensaje habitual del Ejecutivo popular: la sanidad pública andaluza ha experimentado un aumento de recursos sin precedentes desde que el malagueño llegó a San Telmo.
Esa afirmación es indiscutible, Sanidad contará con más de 16.000 millones de euros en los Presupuestos de la Junta para 2026 y por primera vez el gasto sanitario per cápita en Andalucía está por encima de la media. Moreno ha puesto gran parte de sus esfuerzos en abrir nuevas infraestructuras y acabar las que el PSOE dejó sin terminar. Y ha habido un aumento de las plantillas desde 2018, pero también es cierto que el problema de la falta de facultativos no se ha solucionado. Para muestra, otro ejemplo de la falta de información. Sanidad no ha querido desvelar a cuántos de los primeros 119 profesionales del plan de choque anunciado hace ya dos semanas han incorporado. Sanz no ha respondido a esta pregunta cuando se le ha hecho en ruedas de prensa y tampoco su departamento ofrece el dato.
¿Se han modificado pruebas?
El problema sanitario ha derivado en una crisis de confianza, como quedó demostrado el martes, cuando la asociación Amama denunció el supuesto "borrado y manipulación" de las pruebas que las mujeres afectadas tienen disponibles en Clicsalud, el sistema de información al ciudadano del SAS. Amama es la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama que desveló el problema el 28 de septiembre y el principal dolor de cabeza para el Gobierno andaluz. Su denuncia sobre una supuesta modificación en los historiales derivó en una oleada de consultas por parte de miles de mujeres que, según Sanidad, derivó en una caída de los sistemas, lo que elevó aún más la alarma.
Ese gesto es una muestra de que esta crisis es transversal, que hay miles de pacientes preocupados por sus diagnósticos, sobre todo después de que los plazos de espera para acceder a las pruebas diagnósticas se hayan elevado en los últimos tiempos. No se conoce el dato exacto, pero no hay nadie que no tenga cerca a alguien a quien no se le haya retrasado la cita para una colonoscopia o una citología para el cáncer de cérvix. Esa realidad es la que provocó el éxito de la concentración que el pasado 8 de octubre hubo ante las puertas del SAS y que tendrá su réplica este domingo ante la fachada de San Telmo.
Más allá de la indignación ciudadana, la crisis de los cribados ha contaminado toda la vida política de Andalucía, como quedó patente en el debate monográfico que se celebró el miércoles en el Parlamento y la sesión de control del jueves. La crispación se ha elevados a niveles no vistos en la comunidad en los dos mandatos que Juanma Moreno lleva al frente de la Junta. La portavoz de Por Andalucía, Inma Nieto, mostró una mamografía supuestamente modificada, para enfado del presidente andaluz, que acusó a la dirigente izquierdista de minusvalorar a los profesionales del SAS.
Desde ese momento la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias ha dejado claro que es imposible modificar los historiales sin una orden judicial o sin que quede rastro de ello. Nieto mostró dos mamografías, una con una lesión señalada y otra no. Según el departamento de Sanidad se trata de algo normal, ya que son dos los radiólogos que analizan la prueba y existe la posibilidad de que cada uno registre una imagen distinta con el resultado de la mamografía, una señalando la lesión y otro no.
"El SAS reitera así que todas las pruebas diagnósticas quedan siempre conservadas en la historia clínica de la paciente, garantizando su trazabilidad y seguridad", indican desde Sanidad. "No es posible hacer cambios", explicó el viernes Luis Santiago Sánchez, responsable de infraestructuras digitales del Servicio Andaluz de Salud para responder a la crítica de Por Andalucía y Amama, que incluso ha llevado este asunto a la justicia.
Independientemente de la guerra política, a la que todavía le quedan varios capítulos, habrá un frente judicial, ya que la Fiscalía abrió diligencias el jueves tras las denuncias de particulares, el defensor del paciente y los partidos Adelante Andalucía e IU. El viernes hizo lo propio con la denuncia de Amama sobre la "manipulación" de las pruebas que Sanidad descarta.
El 1 de octubre la Junta de Andalucía admitió que mujeres que se habían sometido al programa de cribado de cáncer de mama habían sufrido "retrasos injustificados" en su diagnóstico por un problema de comunicación, tras someterse a una primera mamografía. Tres días antes, el 28 de septiembre, la Cadena Ser informó que varias afectadas habían denunciado esta situación. La primera respuesta de la Administración autonómica fue limitar el problema a "tres o cuatro casos". Pero este viernes, 24 de octubre, la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias ha informado que son 2.317 las pacientes que no fueron informadas del resultado no concluyente de la prueba y que debían volver a pasar por el mamógrafo o el ecógrafo.