El calvario de Sandra: un año de acoso y silencio desde un colegio al que acusan de "cómplice"
La familia de la menor sevillana que se suicidó el martes critica la inacción de las Irlandesas de Loreto, un centro que mantiene el mutismo. "Tiene que ser un punto de inflexión", dice el tío de Sandra, Isaac Villar
Las tapias de las Irlandesas de Loreto, en el barrio de San Carlos de Sevilla, amanecieron este viernes llenas de pintadas. "Francisco, cómplice", "asesinos", "justicia", "culpables" o "dad la cara" son algunas de las consignas que pueden verse en los muros color naranja que circundan el colegio donde estudió toda su vida Sandra Peña. A literalmente dos metros está el altar improvisado que recuerda a esta joven sevillana de 14 años que el pasado martes, al salir de clase, se tiró desde la azotea de su bloque. En ese mismo punto, su tío materno, Isaac Villar, relató el calvario por el que pasó la adolescente antes de suicidarse, a pesar de que en el centro eran conscientes de que la menor sufría acoso desde, al menos, la primavera de 2024.
"Desde el centro nunca ha habido comunicación con la familia", explicó Villar el viernes, en una comparecencia en la que explicó ante los medios la situación por la que pasó su sobrina. Él mismo y su hermana, la madre de Sandra, realizaron los estudios primarios en el mismo colegio y asegura que no tenían constancia del runrún sobre cómo atendían a los casos de acoso, como queda reflejado en las reseñas publicadas en Google. "Es un colegio del barrio de toda la vida y no habíamos escuchado nada", añadió antes de asegurar que incluso algunos profesores con los que han podido hablar tampoco habían sido informados del acoso que sufría Sandra.
Según el relato del portavoz de la familia, fueron tres compañeras las responsables del acoso que sufría Sandra desde el segundo trimestre del curso 2024-2025. Fue entonces cuando la madre de la menor dio el primer aviso a la dirección del centro. El segundo fue a comienzos de este curso y ya para entonces la familia Peña Villar aportó los informes psicológicos que había recabado después de que la niña comenzase a recibir atención.
"Al principio no quería", admitió el tío de la joven sevillana, que insistió en que la dirección del colegio no se puso en contacto con la familia para abordar la situación "ni antes, ni durante, ni ahora tampoco". La única medida que tomó el centro, garantizó Villar, fue atender la petición de la madre de Sandra de evitar que la menor coincidiese en la misma clase con las niñas que la acosaban. "No coincidían en el aula, pero sí en el patio y los pasillos", añadió para ilustrar la inefectividad de esta decisión por parte de la dirección.
Villar sí confirmó que la Policía Nacional estuvo el jueves en la zona para las pesquisas de la investigación que tiene abierta de forma paralela a la que se pondrá en marcha con toda seguridad en la Fiscalía después de que la Consejería de Desarrollo Educativo constatase que el centro concertado religioso no había puesto en marcha el protocolo antiacoso ni el de prevención de conductas autolíticas. La titular del departamento, María del Carmen Castillo, confirmó el viernes esta situación y también abrió la posibilidad de que las niñas implicadas tengan responsabilidad penal al ser mayores de 14 años.
"Con 14, 15 y 16 años sí sabemos lo que estamos haciendo", expresó la consejera, que alertó contra el uso de redes sociales en casos de acoso. Por el momento no se tiene constancia de que Sandra sufriera ese tipo de agresiones. De hecho, las redes sociales se han convertido en un lugar de homenaje para la adolescente. Aficionada del Real Betis, jugaba al fútbol en el CD Honeyball, que tiene su sede apenas a 500 metros del colegio. Ambas entidades publicaron mensajes de apoyo a la familia, igual que las hermandades del Cerro del Águila, de la que formaba parte, y de San José Obrero, la corporación del barrio donde se crio la joven.
El tío de Sandra quiso dejar claro que su sobrina no había intentado suicidarse en una ocasión anterior y también que no se había autolesionado más allá de hacerse unas "marcas". "Quien no lo supiera [la situación de acoso] no se puede imaginar por lo que estaba pasando", expresó Isaac Villar, que se emocionó al afirmar que su sobrina era una niña "maravillosa, siempre alegre y siempre feliz". "Siempre con un beso o un abrazo" añadió el portavoz de la familia, que desveló que en el colegio se comentaba la situación por la que pasaba la menor.
"Ojalá esto sirva para que todos tomemos consciencia de lo que ocurre y que nadie se vea como estamos nosotros", expresó el tío de la menor, que pasó toda la mañana en los alrededores del bloque donde vivía su sobrina atendiendo a los medios de comunicación. Por la mañana allí habían estado los padres de Sandra, su hermano y también su abuelo, que participaron en la concentración junto al altar improvisado que homenajea a la joven sevillana y donde se vivieron momentos de emoción.
También hubo tensión en la concentración, una sensación que se mantuvo a lo largo de la jornada y también al final del día, cuando los padres de alumnos se acercaron a recoger a los niños más pequeños. La puerta por la que entran y abandonan estos menores el colegio está justo al lado de la puerta del bloque de Sandra Peña e incluso hubo algún rifirrafe con los cámaras de televisión allí apostados. Desde el centro no ha habido más comunicados desde el mensaje que lanzaron el miércoles para dar el pésame por el fallecimiento de la adolescente, aunque sin alusiones al acoso escolar que sufría ni a la causa de su muerte.
Las tapias de las Irlandesas de Loreto, en el barrio de San Carlos de Sevilla, amanecieron este viernes llenas de pintadas. "Francisco, cómplice", "asesinos", "justicia", "culpables" o "dad la cara" son algunas de las consignas que pueden verse en los muros color naranja que circundan el colegio donde estudió toda su vida Sandra Peña. A literalmente dos metros está el altar improvisado que recuerda a esta joven sevillana de 14 años que el pasado martes, al salir de clase, se tiró desde la azotea de su bloque. En ese mismo punto, su tío materno, Isaac Villar, relató el calvario por el que pasó la adolescente antes de suicidarse, a pesar de que en el centro eran conscientes de que la menor sufría acoso desde, al menos, la primavera de 2024.