Sevilla, laboratorio del futuro: de 'la ciudad de la Expo' al centro de la innovación
Ha pasado de soñar con el mañana a construirlo. En su parque científico y tecnológico, Sevilla TechPark, la investigación, la empresa y la universidad se dan la mano para impulsar un modelo de crecimiento sostenible y humano
Mesa redonda 'Sevilla TechPark, laboratorio de la Sevilla del futuro'.
Desde que en 1992 abriera sus puertas al mundo con la Exposición Universal, Sevilla ha mantenido viva una vocación que trasciende el tiempo: la de ser punto de encuentro entre tradición y vanguardia, entre la memoria de lo que fue y la visión de lo que está por venir. Tres décadas después, aquella mirada al futuro se materializa en un modelo de ciudad que apuesta por el conocimiento, la investigación y la tecnología como motores de desarrollo sostenible.
Ese espíritu innovador encuentra su epicentro en Sevilla TechPark, un espacio donde conviven más de 575 empresas, universidades e instituciones públicas en una alianza que une ciencia, talento y emprendimiento. Allí, la innovación no es solo una estrategia económica, sino una forma de pensar el progreso: colaborativa, abierta y comprometida con el bienestar de la sociedad.
Con el propósito de analizar los retos y oportunidades que ofrece este ecosistema de innovación, El Confidencial, con el patrocinio del Ayuntamiento de Sevilla y de Telefónica, y la colaboración de Ayesa, celebró el foro “Sevilla invierte: investigación, tecnología e innovación”. Una cita, moderada por el periodista José Luis Losa, para reflexionar sobre cómo la ciencia, la empresa y la educación pueden construir juntas el futuro de una ciudad que vuelve a situarse en el mapa global de la innovación.
El encuentro fue inaugurado por Nacho Cardero, director de El Confidencial, quien destacó el papel de Andalucía como polo emergente de innovación y atracción empresarial. “En los últimos tres años, Andalucía ha sido un foco de atracción de grandes proyectos, y Sevilla, junto a Málaga y Granada, ha captado estos desembarcos dibujando los vértices del triángulo de la innovación y la economía digital andaluza”, afirmó. Una reflexión que situó el debate en el contexto de una región que avanza decididamente hacia el liderazgo tecnológico.
Tras las palabras de Cardero, tomó la palabra el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz Ruiz, quien subrayó el momento de transformación que vive la ciudad, “un territorio que ha sabido reinventarse y mirar al futuro sin renunciar a su identidad”. Sevilla, afirmó, se consolida como un polo de tecnología e innovación de referencia, impulsado por el extraordinario impacto económico de Sevilla TechPark y por su liderazgo indiscutible en el sector aeroespacial. Este ecosistema, que combina conocimiento, empresa y talento, convierte a la capital andaluza en un actor clave en el escenario global.
Como prueba de ello, Sanz Ruiz compartió datos que reflejan la magnitud del impulso económico y tecnológico de la ciudad: Sevilla TechPark reúne 575 empresas, genera 32.000 empleos y alcanza una facturación de 6.000 millones de euros, lo que equivale al 11% del PIB sevillano. A su vez, el sector aeroespacial, con más de la mitad de los centros de producción de Andalucía y 2.500 millones de euros en exportaciones, refuerza el posicionamiento de Sevilla como epicentro de innovación. “Sevilla ha perdido muchas oportunidades de negocio en los últimos años, y estamos obsesionados con que eso no vuelva a ocurrir. Invertir en esta ciudad es una apuesta segura, y hacerlo en uno de sus principales motores económicos es, sin duda, una apuesta muy segura”.
El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz Ruiz.
Un debate sobre el presente y el futuro de la innovación
A continuación se celebró una mesa de debate que reunió a cinco voces representativas del ecosistema: Luis Pérez (director general de Sevilla TechPark), Germán del Real (director general de Ayesa), Joaquín Segovia (director territorial Sur de Telefónica España), Camila Puentes (CEO y cofundadora de Duponte Group) y Germán Torrado (fundador de VESS). Una conversación coral, con datos, experiencia de campo y una idea compartida: Sevilla ya no solo imagina futuro, lo está construyendo.
Luis Pérez abrió la conversación subrayando la fortaleza del ecosistema que representa Sevilla TechPark. “Hay una gran industria tecnológica, centros de investigación que apoyan a las empresas y una universidad potente que forma talento. Lo importante es que ese talento, en sitios como el parque, consiga quedarse aquí”. Recordó que el crecimiento de los últimos años ha sido fruto del esfuerzo conjunto: “Es mérito de las empresas, no del parque. Nosotros ponemos nuestro granito de arena, pero son ellas las que, con su esfuerzo y sacrificio, están haciendo que los números crezcan de esta manera”.
Por su parte, Germán del Real destacó el papel que ha jugado Ayesa en la evolución del parque: “Fuimos de los primeros en llegar, en 1993, cuando aún se respiraba la inercia de la Expo. Apostamos por quedarnos porque teníamos claro que aquello estaba destinado a ser un ecosistema innovador”. Hoy, explicó, “ese ecosistema lo forman más de 560 empresas, universidades, escuelas de negocios y startups que aportan ideas rompedoras. Nosotros les damos la escala que necesitan para competir”.
Desde Telefónica, Joaquín Segovia reivindicó la importancia de las infraestructuras digitales que sostienen este desarrollo. “Sevilla TechPark tiene una de las mejores infraestructuras de telecomunicaciones del mundo. Contamos con fibra óptica en todo el parque, red 5G Plus, conectividad NB-IoT y un nodo de Edge Computing que permite servicios de baja latencia como el coche autónomo o los drones. Eso nos posiciona en la vanguardia tecnológica”.
Camila Puentes (Duponte Group) y Joaquín Segovia Alonso (Telefónica).
Además, recordó que la compañía ha impulsado la creación de un tejido de emprendimiento local: “El programa Open Future ha recibido más de 700 solicitudes y acelerado 140 startups. Un 65% de ellas factura hoy y un 35% ha conseguido inversión. Y algo que nos enorgullece especialmente: casi un 30% están lideradas por mujeres”.
La innovación también llega a la salud: la emprendedora Camila Puentes explicó cómo su empresa surgió de una investigación sobre artritis reumatoide. “Nos dimos cuenta de que casi el 98% de los pacientes tiene alguna variante genética que influye en su respuesta a los fármacos. A partir de ahí desarrollamos una herramienta de inteligencia artificial que permite personalizar tratamientos a partir del ADN del paciente”. Puentes subrayó el papel de Sevilla en su desarrollo: “Encontramos en el parque un entorno ideal para conectar con universidades, laboratorios y centros de investigación. Eso marca la diferencia”.
Desde una mirada más global, Germán Torrado -que regresó a Sevilla tras 17 años emprendiendo en China- puso en valor el momento que vive la ciudad: “He visto cómo funcionan los grandes ecosistemas tecnológicos del mundo y puedo decir que Sevilla tiene todos los ingredientes: talento, creatividad, empatía y una forma de entender los negocios que combina innovación con humanidad”. A su juicio, “no hacen falta solo grandes eventos, sino cambios de mentalidad cotidianos que nos permitan construir desde aquí proyectos con ambición internacional”.
Talento, ecosistema y oportunidad
El debate giró a continuación hacia los factores que hacen de Sevilla un entorno especialmente competitivo para la innovación. “El gran valor es el talento”, señaló Pérez. “Contamos con universidades públicas y privadas muy sólidas y con una conexión real entre investigación y empresa. Ese triángulo -ciencia, universidad y empresa- genera proyectos que se traducen en empleo y riqueza”.
Luis Pérez (Sevilla TechPark) y Germán Torrado (Venture Studio Capital).
Segovia insistió en la idea de “ecosistema” como clave del éxito. “Está formado por administraciones que apoyan, grandes corporaciones, pymes, universidades y emprendedores. La clave es conectarlo todo. Sevilla TechPark ofrece espacios inspiradores donde ese talento se asocia y se retroalimenta”. Añadió que Sevilla figura entre las diez ciudades europeas más atractivas para los nómadas digitales, “gracias a su infraestructura, su calidad de vida y su seguridad. Si unimos eso al ecosistema, podemos atraer proyectos y generar empleo de calidad”.
"La ciudad está en un punto de inflexión", coincidió Torrado: “Durante años hubo una brecha entre el potencial y lo que realmente aportábamos al país en innovación. Hoy esa brecha se está cerrando gracias a la coordinación entre empresas y administraciones”. Para él, Sevilla “tiene ahora una oportunidad única: infraestructuras sólidas, talento local y costes aún competitivos. Es el momento de atraer inversión tecnológica y de pensar en grande”.
Puentes apuntó la necesidad de reforzar la visibilidad internacional y fomentar la conexión con instituciones de referencia. “Tenemos que hacer que Sevilla figure en el mapa global de la biotecnología y la IA. Podríamos crear algo similar a un Media Lab, un espacio de colaboración y prototipado que atraiga talento internacional, igual que lo hace el MIT en Boston”.
Desde Ayesa, del Real insistió en la importancia de las infraestructuras críticas: “Gestionamos sistemas de información de bancos, eléctricas y hospitales. No podrían funcionar sin la conectividad y fiabilidad que ofrece Sevilla. Es una ventaja competitiva enorme”.
Otro de los temas sobre la mesa fue la necesidad de acercar el parque a la ciudad y fomentar su conocimiento entre los propios sevillanos. “Durante mucho tiempo, Cartuja vivió de espaldas a Sevilla”, reconoció Segovia. “Tenemos que abrir el parque, llevar allí más eventos, acercar a los estudiantes y fomentar las vocaciones STEM. Hoy hay más de 1.100 plazas tecnológicas sin cubrir en Sevilla. Hay que inspirar a los jóvenes para que vean que aquí está su futuro”.
Germán Torrado (VESS), Germán del Real (Ayesa) y Camila Puentes (Duponte Group).
Pérez añadió que el carácter urbano del parque es un valor diferencial: “Estamos a diez minutos del centro, en un espacio sin viviendas, lo que nos permite desarrollar proyectos piloto únicos en Europa. Es un laboratorio real de ciudad inteligente”. Entre ellos, destacó los avances en movilidad autónoma: “Estamos trabajando con el Ayuntamiento y la Junta en un piloto que conectará los aparcamientos del parque con las empresas mediante transporte inteligente”.
Mirando a 2030: legado y visión de futuro
El coloquio concluyó con una mirada al porvenir: ¿dónde estará Sevilla TechPark en 2030? Los ponentes coincidieron en que el parque está llamado a convertirse en un referente europeo de innovación sostenible, un auténtico laboratorio urbano donde se desarrollen las soluciones que marcarán la nueva economía digital.
Segovia auguró que “el parque será un espacio inspirador de sostenibilidad, movilidad y nuevas tecnologías”, mientras Puentes imaginó “una nueva Expo dedicada al emprendimiento y la tecnología”. Torrado avanzó que ese sueño está en marcha: en 2026 se celebrará en el bulevar Albert Einstein un gran evento internacional de innovación y emprendimiento. Del Real proyectó “una Cartuja ampliada, descarbonizada y orgullo del sur de Europa”, y Pérez cerró con una nota optimista: “El futuro no lo decidirán las instituciones, sino las empresas. Ellas pondrán a Sevilla en el lugar que merece”.
Tras escuchar atentamente el debate, el alcalde José Luis Sanz fue invitado a tomar la palabra para cerrar la jornada. “Me gustaría que en 2030 Sevilla TechPark hubiera ocupado ya el canal de los descubrimientos y se consolidara como un instrumento para retener y atraer talento”, afirmó. Recordó que Sevilla cuenta con más de 90.000 estudiantes universitarios, “un potencial único en el sur de Europa”. Y concluyó con una idea que resume el espíritu del encuentro: “Queremos que este parque no sea solo un barrio tecnológico, sino una ciudad del conocimiento dentro de la ciudad”.
Desde que en 1992 abriera sus puertas al mundo con la Exposición Universal, Sevilla ha mantenido viva una vocación que trasciende el tiempo: la de ser punto de encuentro entre tradición y vanguardia, entre la memoria de lo que fue y la visión de lo que está por venir. Tres décadas después, aquella mirada al futuro se materializa en un modelo de ciudad que apuesta por el conocimiento, la investigación y la tecnología como motores de desarrollo sostenible.