Andalucía sigue dividida sobre la apertura de comercios en domingos y festivos
Un 52% de los entrevistados por Sigma Dos apoya la apertura de más días, pero ayuntamientos populares como Jerez, Córdoba y Granada recurren la Ley de la Junta
La sociedad andaluza no logra ponerse de acuerdo sobre hasta dónde debe llegar la libertad comercial. Según un estudio de Sigma Dos elaborado para la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), un 52% de los andaluces defiende ampliar los domingos y festivos de apertura, mientras que el resto prefiere mantener las restricciones actuales. El dato refleja un equilibrio frágil entre quienes reclaman más flexibilidad para adaptar las compras a sus horarios y quienes temen que la liberalización acabe perjudicando al pequeño comercio.
Andalucía es actualmente la segunda comunidad autónoma española con más domingos y festivos de apertura autorizados, solo por detrás de Madrid, con un total de 16 días al año, frente al mínimo legal de diez que marca la ley estatal. La Junta defiende que ese calendario combina dinamismo económico con protección del comercio local, pero su aplicación es desigual y cada municipio introduce sus propias permutas.
La división sobre este tema no solo se percibe en la calle. También se traslada a las instituciones. Pese a que el Gobierno de Juanma Moreno ha impulsado una ley más abierta en favor de la libertad horaria, varios ayuntamientos gobernados por el Partido Popular, como los de Jerez, Córdoba o Granada, han recurrido su aplicación en la parte referente a la declaración de zonas de gran afluencia turística (ZGAT) -que permite abrir sin límite horario-, alegando que invade competencias locales o no se ajusta a la realidad de la demanda.
Así, en la capital cordobesa, el conflicto por la zona de gran afluencia turística se ha convertido en uno de los más intensos de Andalucía. La Junta ha aprobado este mismo mes que el régimen de libertad horaria se aplique durante cinco meses —marzo, abril, mayo, septiembre y octubre—, frente a los tres que estaban vigentes hasta ahora. El Ayuntamiento cordobés, también gobernado por el Partido Popular, considera que esa ampliación no responde a una afluencia turística real y ha anunciado un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). El consistorio sostiene que los meses añadidos no alcanzan el nivel de visitantes que justificaría la medida y que la Junta no atendió las alegaciones presentadas durante el proceso.
El Ayuntamiento que preside José Antonio Nieto pide recuperar la autonomía municipal en la definición de las ZGAT y limitar la aplicación de la norma a los periodos de mayor demanda turística, especialmente Semana Santa y otoño, cuando la ciudad sí alcanza niveles de visitantes equiparables a los de otras capitales andaluzas.
En Granada, la Junta decidió este 2025 reducir la zona de gran afluencia turística al casco histórico y limitarla a cuatro meses —abril, mayo, septiembre y octubre—, después de varios años en los que el régimen liberalizado afectaba a todo el municipio. La medida fue fruto de un acuerdo entre el Ayuntamiento que preside la exconsejera de la Junta Marifrán Carazo y las asociaciones de comerciantes, que pedían restringir la apertura dominical a las áreas con mayor presencia de visitantes.
Sin embargo, la decisión no ha cerrado el conflicto: las grandes superficies han presentado recursos ante el TSJA, y el tribunal llegó a dictar medidas cautelares que permitieron abrir durante la Semana Santa, incluso fuera del perímetro restringido. El resultado es una regulación incierta, sujeta a resoluciones judiciales que se revisan año a año.
En Jerez, el caso ha seguido el camino opuesto. La ciudad gobernada por la alcaldesa María José García-Pelayo -también presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias- perdió su declaración de zona de gran afluencia turística tras una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que anuló la liberalización por defectos en la tramitación y falta de justificación técnica.
El fallo tuvo efectos inmediatos: los comercios jerezanos tuvieron que volver al calendario general, sin posibilidad de abrir en domingos ni festivos no autorizados. Los sindicatos han exigido que se cumpla la resolución judicial, mientras que las patronales reclaman una nueva declaración que devuelva a Jerez la libertad de horarios durante los periodos de mayor afluencia, como Semana Santa y Feria del Caballo.
Detrás de esta batalla se encuentra el interés de las grandes empresas de distribución, muchas de ellas situadas en centros comerciales en las afueras de las ciudades, en que las Zonas de Gran Afluencia Turística se aplique a todo el municipio y no solo a las áreas para las que fueron concebidas inicialmente.
Un buen ejemplo es Sevilla, que cuenta con una ZGAT en su casco histórico y parte de Triana. Sin embargo, el gran centro comercial Lagoh, situado en Palmas Altas, lleva años reclamando poder acogerse a esta legislación, al considerar que también genera una fuerte afluencia de visitantes y que su exclusión crea una competencia desigual frente a los grandes almacenes del centro. El caso está actualmente pendiente de resolución judicial, después de que el TSJA admitiera a trámite el recurso.
El resultado es un mapa andaluz desigual: ciudades con regímenes horarios distintos y un debate sin cerrar entre turismo, empleo y convivencia urbana. La encuesta de Sigma Dos no despeja las dudas, pero sí deja claro que el consenso social sigue lejos. Andalucía se mueve entre la defensa del comercio de proximidad y la necesidad de adaptarse a unos consumidores que —cada vez más— compran cuando pueden, no cuando la normativa se lo permite.
La directora general de Comercio de la Junta de Andalucía, Cecilia Ortiz, recordó en la presentación de la encuesta de Sigma Dos los avances llevados a cabo por el Gobierno de Juanma Moreno para avanzar en la liberalización de horarios en este sector, pero también subrayó la complejidad de la situación, sobre la que no existe un consenso.
En ese sentido, destacó la “permanente escucha activa” de los diferentes actores a través del Consejo Andaluz de Comercio, y mostró su satisfacción por la reducción de trabas burocráticas aprobadas en estos años para los empresarios en general y para los comerciantes especialmente.
Previamente a esas palabras se produjo la intervención del director general de ANGED, Pablo de la Cruz, quien defendió el espíritu liberalizador de esta organización y llegó a señalar que en ocasiones la legislación del sector en cuanto a horarios “es más propia del siglo XX que del siglo XXI”.
En el mismo acto también participó el economista José María O’Kean, que insistió en que "el mundo se mueve y tenemos que adaptarnos a ese círculo de viabilidad en lugar de pretender que el mundo se adapte a mí". Así, consideró que cada domingo que está cerrado un comercio físico está dejando su espacio al comercio on line.
El informe, presentado este jueves en Sevilla por la directora general de Sigma Dos, Rosa Díaz, acompañada por la responsable del sondeo, Elisa Espinosa, constata que la tienda física sigue siendo el canal de compra preferido, con un 49,8% de las adquisiciones, aunque el cierre dominical ha desplazado parte del consumo hacia las plataformas digitales. Seis de cada diez andaluces dicen sentirse perjudicados por las limitaciones vigentes y ocho de cada diez opinan que prohibir la apertura en domingos favorece al comercio electrónico.
El estudio también revela el impacto territorial de la normativa: más de la mitad de los andaluces se desplaza a otros municipios o provincias para comprar en festivos, y un 63% lo hace cuando viaja fuera de la comunidad. Entre los menores de 30 años y la población ocupada, la preferencia por una apertura más flexible es significativamente mayor.
La sociedad andaluza no logra ponerse de acuerdo sobre hasta dónde debe llegar la libertad comercial. Según un estudio de Sigma Dos elaborado para la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), un 52% de los andaluces defiende ampliar los domingos y festivos de apertura, mientras que el resto prefiere mantener las restricciones actuales. El dato refleja un equilibrio frágil entre quienes reclaman más flexibilidad para adaptar las compras a sus horarios y quienes temen que la liberalización acabe perjudicando al pequeño comercio.