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La "fría" gestora que llegó a apagar el fuego de la sanidad andaluza y se quemó en un año
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La "fría" gestora que llegó a apagar el fuego de la sanidad andaluza y se quemó en un año

La crisis provocada por el error de comunicación en los cribados del cáncer de mama ha hecho saltar las costuras de la gestión de Rocío Hernández en la Consejería de Salud, principal dolor de cabeza de la Junta

Foto: Rocío Hernández, consejera andaluza de Salud y Consumo. (EP / M. J. López)
Rocío Hernández, consejera andaluza de Salud y Consumo. (EP / M. J. López)

Una gestora con experiencia, perfil técnico e independiente se antojaba como la mejor opción para la gestionar la sanidad pública andaluza en la segunda mitad de la legislatura. A ese perfil se ajusta Rocío Hernández Soto (Irún, 1971), consejera de Salud y Consumo de la Junta desde julio de 2024. Médica especialista en Pediatría, llegó a lo más alto del departamento después de 17 años escalando en los puestos directivos del Servicio Andaluz de Salud, sobre todo en materia de Atención Primaria. Por esas credenciales la fichó Juanma Moreno, con el objetivo de apagar el incendio que se estaba extendiendo por la puerta de entrada del mayor sistema público del país.

La sensación dentro del Gobierno regional es que Hernández Soto lo está consiguiendo, con una labor callada pero efectiva. En San Telmo están convencidos de que el ruido de la oposición es eso, una alharaca con objetivos electorales. Por eso la titular de Salud, en la entrevista con Angels Barceló de hace unos días habló de "manipulación sanitaria". En la Junta insisten en que la inversión ha crecido de forma notable. Y es cierto. Por primera vez el gasto per cápita en Andalucía, con casi 1.800 millones de euros, supera la media nacional. Pero esa mejora ha quedado empañada con un par de errores de bulto que han puesto contra las cuerdas la figura política de esta médica vasca que ha hecho casi toda su carrera en Sevilla.

El primer aviso, como en las plazas de toros, llegó hace unas semanas en el mismo Parlamento. Dos madres con hijos en cuidados paliativos acudieron al viejo Hospital de las Cinco Llagas y le echaron una formidable reprimenda al propio Juanma Moreno. El motivo era que hacía un año que les prometieron que tendrían un servicio telefónico 24 horas para poder atender sus necesidades. La promesa se la hizo su antecesora Catalina García, pero el retraso se produjo ya con Hernández Soto a los mandos. El presidente de la Junta insistió en que, esta vez sí, el servicio echaría a andar de forma inminente. En presencia de la titular de Salud, el barón popular garantizó a estas madres que si al finalizar el año no tenían teléfono 24 horas, cesaría a la consejera.

Eso fue el 24 de julio. Han pasado dos meses y el servicio va a empezar a funcionar en Málaga como prueba piloto para extenderse después a toda la comunidad. Pero el fuego está ahora en otro sitio. El error en los cribados del cáncer de mama ha desembocado en la crisis más relevante para la sanidad pública andaluza bajo el mandato de Moreno, si se obvia la pandemia de covid. Ni las largas listas de espera quirúrgica, ni las acusaciones de la oposición sobre la "privatización, ni la judicialización de los contratos de emergencia". Los relatos de mujeres que han visto cómo su diagnóstico llegaba tarde y los tratamientos eran más invasivos han abierto una vía de agua que todavía no está claro cómo se taponará.

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Como ocurrió con las madres con hijos en cuidados paliativos, el presidente de la Junta y su equipo se han implicado personalmente en la gestión de este problema. Sobre todo tras la confusión de los primeros momentos, cuando todavía no estaba claro dónde estaba el fallo. Ahora parece claro que el protocolo tenía un agujero: una falta de comunicación a las pacientes cuyas mamografías no eran concluyentes, es decir, tenían una "lesión probablemente benigna", pero para dilucidarlo era necesaria una segunda prueba. Y en ese momento, en tierra de nadie, nadie avisaba a las mujeres de esa situación, con la consiguiente incertidumbre.

Según Salud, son 2.000 mujeres las que han sufrido esa situación dentro de las 1,2 millones que forman parte del programa de cribado de cáncer de mama. "No veáis el vaso medio vacío", les dijo Hernández Soto a las representantes de la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama (Amama), que es la entidad que dio la voz de alarma a principios de esta semana. Era su forma de defender que el error está ya subsanado y que a partir de ahora todas las mujeres con una prueba no definitiva serán llamadas para evitar el desasosiego de no saber si tienen un cáncer o no.

La duda es si esa solución será suficiente, sobre todo cuando el debate no sólo responde a un problema puntual en la gestión, sino a la respuesta que ha dado la consejera de Salud a la bronca política y la alarma social que se ha generado. "No me importan que me digan fría o témpano", advirtió Hernández Soto en la comisión de Salud del pasado miércoles en el Parlamento. Ese es el otro debate que se ha abierto, ya que los portavoces de la oposición tacharon a la jefa de la sanidad pública de "insensible" y le recriminaron "falta de empatía".

Lo llamativo es que dentro del Gobierno andaluz también hablan, en privado, de esa frialdad de la consejera de Salud. Y en su propio equipo son conscientes de que el estilo de Hernández Soto no va a cambiar. Su perfil técnico y su falta de ambición política han conformado su forma de afrontar estas crisis que requieren más piel. Tiene sentido que la respuesta que dan en San Telmo sobre qué solución tiene este problema es tajante: "Que se acabe la legislatura". Esto es así porque no parece probable, salvo que la situación escale a niveles que hoy no se atisban, que Moreno cese a su consejera de Salud apenas a seis meses de la campaña electoral.

"Tiene que afanarse y esforzarse en su trabajo", dijo el jefe del Ejecutivo andaluz el miércoles cuestionado sobre una hipotética destitución. "No voy a someter a vaivenes a una consejería tan importante", añadió. Dos días después la propia Hernández Soto se pronunció en un sentido similar. "Eso sería lo fácil", afirmó en un acto en Granada. Nada hace pensar en un final abrupto de la incursión de esta médica, con formación de postgrado en comunicación para profesionales sanitarios, pero la cercanía de la fecha electoral no permite dar nada por definitivo.

Una gestora con experiencia, perfil técnico e independiente se antojaba como la mejor opción para la gestionar la sanidad pública andaluza en la segunda mitad de la legislatura. A ese perfil se ajusta Rocío Hernández Soto (Irún, 1971), consejera de Salud y Consumo de la Junta desde julio de 2024. Médica especialista en Pediatría, llegó a lo más alto del departamento después de 17 años escalando en los puestos directivos del Servicio Andaluz de Salud, sobre todo en materia de Atención Primaria. Por esas credenciales la fichó Juanma Moreno, con el objetivo de apagar el incendio que se estaba extendiendo por la puerta de entrada del mayor sistema público del país.

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