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Noche de cofradías en el improvisado campamento sevillano en Bruselas
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Noche de cofradías en el improvisado campamento sevillano en Bruselas

Dos jóvenes músicos de una banda cofrade son acogidos una noche por el equipo de Juan Ignacio Zoido tras sufrir el robo de la cartera y no poder volar de vuelta con sus compañeros

Foto: Los músicos de la agrupación Virgen de los Reyes en el Parlamento Europeo. (AMVR)
Los músicos de la agrupación Virgen de los Reyes en el Parlamento Europeo. (AMVR)

Manuel es un chico de 19 años que forma parte de la Agrupación Musical Virgen de los Reyes, una de las bandas cofrades más reconocidas de España. Allí toca el tambor desde hace cinco años, ahora ya con los mayores después de mucho tiempo con la Juvenil.

Sus compañeros se han convertido en su segunda familia, con la que se encuentra varios días a la semana cuando acude a ensayar en una sede situada en las afueras de Sevilla, más allá del cementerio de San Fernando. Allí, cómo él, casi 200 personas van casi a diario por la noche desde distintos puntos de la ciudad y de algunos pueblos cercanos con una vocación e ilusión a prueba de distancias o de cansancio.

Gracias a ello, y a su inquieto director Antonio Velasco, esta agrupación musical ha conseguido importantes cotas de calidad que cuenta con miles de seguidores por toda España. Por ello, además de tocar durante la Semana Santa por las calles de Sevilla en varias cofradías, también son habituales sus salidas a dar conciertos por toda Andalucía y distintos puntos del país.

Sin embargo, en esta ocasión, la cita era especial y nada menos que en la capital de la Unión Europea. Hasta Bruselas han volado 85 músicos (casi la mitad de esta agrupación) para participar en una exposición de Arte Sacro que ha organizado el Ayuntamiento de Sevilla con la Asociación Gremial de este sector en la sede del Parlamento comunitario.

Uno de los artífices de esta muestra (que ha llevado hasta Bruselas piezas tan destacadas como un palio, los respiraderos de un paso, una túnica bordada o una talla cofrade) ha sido el europarlamentario Juan Ignacio Zoido, que en su día fue alcalde de Sevilla y posteriomente ministro del Interior en el Gobierno de Mariano Rajoy.

Para promocionar esta exposición, la Agrupación musical Virgen de los Reyes ofreció el martes por la tarde un concierto en la imponente iglesia gótica Notre Dame des Victoires au Sablon, donde interpretaron alguna de sus marchas más conocidas ante una audiencia conformada casi en su totalidad por españoles y con poca presencia belga.

Sin embargo, al día siguiente dieron la campanada con otro recital al mediodía a las puertas de la sede del Parlamento Europeo para sorpresa de cientos de funcionarios que salían a comer y se encontraban con casi un centenar de músicos con traje de gala y tricornio. “¿Qué cuerpo militar es?”, preguntaba alguno despistado. Varios cientos de personas se congregaron en la plaza situada ante la institución comunitaria para disfrutar ese momento que supuso un hito para esta agrupación y para la música cofrade.

Tras esa actuación, los componentes de la banda debían subir a dos autobuses que les llevarían hasta el aeropuerto de Charleroi, ubicado a una hora de Bruselas, para volar a las 9 de la noche hasta el aeropuerto de Faro, en el Algarve (Portugal). Desde allí, aún debían viajar más de dos horas por carretera hasta Sevilla, donde tenían previsto llegar sobre las 3 de la madrugada y así poder acudir al trabajo o a clase a partir de las 7 de la mañana de este jueves.

Sin embargo, el viaje no tuvo el final esperado para todos. Fue en plena emoción tras el éxito del concierto a las puertas del Parlamento Europeo cuando se desató el drama para Manuel. Allí se dio cuenta de que en aquel revuelo de gente le habían robado la cartera. Comenzó entonces una búsqueda desesperada sin éxito hasta que asumió que estaba sin documentación alguna a más de 2.000 kilómetros de casa.

Manuel vive en la barriada de La Oliva, en el humilde Polígono Sur de Sevilla, y era la primera vez que volaba en avión y salía de España. Este chico, alumno de un ciclo de Ayuda a Personas en Situación de Dependencia y que sueña con estudiar Enfermería, vivió entonces uno de los momentos más angustiosos de su vida. Tal y como le aconsejaron, llamó al banco para anular su tarjeta de crédito, con lo que se quedaba sin herramienta de pago, y preguntó dónde poner la denuncia por la sustracción del DNI en Bruselas.

A la desesperada

Pero el problema al que se enfrentaban era la falta de tiempo. Los músicos debían coger el bus que les llevara hasta el lejano aeropuerto para no perder el vuelo de regreso. El director de la agrupación, Antonio Velasco, también se enfrentaba a su decisión más difícil. En ese momento tenía la responsabilidad de guiar a ese gran grupo de vuelta pero tampoco podía dejar solo al joven percusionista en Bruselas, sin documentación y sin saber cómo actuar.

Pidió entonces a uno de los componentes de la agrupación que acompañara a Manuel y permaneciera en Bruselas. Christopher, al que llaman “guiri”, trabaja en la factoría de Airbus en el aeropuerto de Sevilla y domina el inglés, así que era la persona adecuada para esos momentos tan complejos. El compañero no lo dudó un instante y decidió quedarse en tierra con su compañero aunque finalmente no hizo falta ese sacrificio. El equipo de Juan Ignacio Zoido, al enterarse de la situación, se movilizó inmediatamente para intentar conseguir que Manuel pudiera volar en el avión previsto a las 9 a Faro.

Uno de los asistentes del europarlamentario, el también sevillano José Antonio Merat, licenciado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la Universidad Loyola, llevó al joven músico hasta el Consulado de España en Bruselas para poner la denuncia pertinente y que le expidieran una documentación provisional, todo contra reloj porque el tiempo pasaba.

A pesar del trato exquisito de los funcionarios de guardia, estos le dieron una noticia que no quería escuchar. El Consulado español podía expedir un salvoconducto para que volara de vuelta a España, pero casualmente el avión previsto esa noche era a Faro, en el país vecino, por lo que no le servía ese documento. La fatalidad se había cebado con Manuel. La única solución posible entonces era que se quedara en Bruselas y que cogiera el siguiente vuelo a Sevilla, pero ya no había previsto otro hasta el día siguiente, el jueves, a las 14 horas.

Manuel no pudo evitar hundirse tras conocer que no podía volar con sus compañeros y que se tenía que buscar la vida para pasar una noche en la fría Bruselas, solo, sin dinero, sin ropa (la maleta se la había llevado los compañeros) y sin dominar el idioma. Sin embargo, en ese momento, José Antonio, el joven asistente de Zoido, le ofreció su propia casa para pasar la noche y avisó a su jefe de la situación.

El europarlamentario, tras conocer la noticia, llamó primero al joven músico para tranquilizarle. Después, se puso en contacto con el director de la agrupación y finalmente telefoneó también al padre de Manuel para explicarle lo ocurrido y asegurarle que se haría cargo de él hasta el día siguiente. Tras ello, el exministro se lo llevó a cenar con su equipo (José Antonio, David y Alejandra) en un local cercano al Parlamento.

placeholder Juan Ignacio Zoido con el músico sevillano 'perdido' en Bruselas.
Juan Ignacio Zoido con el músico sevillano 'perdido' en Bruselas.

Cuando todo parecía encauzado, aún quedaba una última sorpresa esa noche. Terminando ya la cena conocían que otro músico, Alejandro (25 años), que toca la trompeta en la agrupación, había tenido un problema similar al llegar al aeropuerto y se tenía que quedar también en Bruselas, por lo que acompañaría a Manuel esa noche.

Así pues, el apartamento de José Antonio Merat se convirtió esa noche en un improvisado campamento sevillano en la capital belga donde compartieron anécdotas de lo vivido y se pudieron relajar un rato hasta caer agotados de la tensión vivida a lo largo del día.

Ya por la mañana, el asistente parlamentario se llevó a los dos chicos al centro de la ciudad para mostrarles agunos de los monumentos más conocidos, como la Grand Place o el Manneken Pis. Tras ello, puso a disposición de ambos jóvenes un coche hasta el aeropuerto de Charleroi para que cogieran su vuelo directo a Sevilla, donde les recibieron el jueves por la tarde sus familias y compañeros.

placeholder Alejandro y Manuel, músicos de la agrupación Virgen de los Reyes, visitando el Manneken Pis de Bruselas.
Alejandro y Manuel, músicos de la agrupación Virgen de los Reyes, visitando el Manneken Pis de Bruselas.

Fue al llegar y contar su historia cuando fueron realmente conscientes de la compleja situación que habían vivido la noche anterior en la fría Bruselas, aunque lo que empezó como un drama terminó como una gran aventura gracias a la solidaridad en el corazón de Europa.

Manuel es un chico de 19 años que forma parte de la Agrupación Musical Virgen de los Reyes, una de las bandas cofrades más reconocidas de España. Allí toca el tambor desde hace cinco años, ahora ya con los mayores después de mucho tiempo con la Juvenil.

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