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El tranvía 'fake' que tiene en pie de guerra al barrio de Sevilla que clama por un metro que no llega
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Costará 21 millones de euros

El tranvía 'fake' que tiene en pie de guerra al barrio de Sevilla que clama por un metro que no llega

Tras meses de atascos por las obras, los vecinos de Sevilla Este protestarán contra el bus de tránsito rápido. El vehículo va por el mismo trayecto que debía ir el suburbano proyectado hace casi 25 años

Foto: Obras en una de las paradas del Tranvibús que echa a andar el 29 de septiembre, en Sevilla Este. (EP / Rocío Ruz)
Obras en una de las paradas del Tranvibús que echa a andar el 29 de septiembre, en Sevilla Este. (EP / Rocío Ruz)

Al tranvibús de Sevilla le ocurre algo parecido a lo que le pasaba al pato del poeta estadounidense James Withcomb Riley, que dijo aquello de "si anda como un pato, nada como un pato y grazna como un pato, probablemente sea un pato". Este nuevo medio de transporte, que echará a andar en la capital andaluza el próximo 29 de septiembre, circula como un autobús, parece un autobús y suena como un autobús, por lo que probablemente sea un autobús. Y a pesar de que está llamado a solucionar parte de los problemas de movilidad de Sevilla Este, el barrio más poblado de la ciudad, no parece que nadie esté demasiado satisfecho por su puesta en marcha.

Se trata de una línea que parte desde Torreblanca, cruza las principales arterias de Sevilla Este y el Polígono de San Pablo para llegar a Santa Justa. Ahí tiene su estación término y servirá para reducir a la mitad los tiempos de llegada, desde los 44 minutos que se toman ahora los autobuses convencionales a 28 minutos. El material rodante son autocares articulados de 18 metros que funcionan con energía eléctrica y circulan por un carril segregado que se ha convertido en el epicentro de los dolores de cabeza de los vecinos de esta parte de la capital andaluza.

Tras varios meses de obras que ya han complicado el tráfico, el veto a la circulación por el carril destinado al tranvibús ha acabado por encender a los habitantes de Sevilla Este. "Quitar un carril para que vaya un bus... brillante", rezaba un mensaje acompañado de un vídeo en el que se ve un fenomenal atasco y que suma 1,1 millones de visualizaciones desde el pasado 17 de septiembre. "Sevilla es una ciudad que tiene el coche en su ADN, pero es que nunca ha tenido alternativa", sostiene Enrique de Álava, uno de los portavoces de la asociación Sevilla Quiere Metro.

¿Qué tiene que ver el tranvibús con el metro? Es sencillo. La línea que echará a andar el próximo lunes recorre precisamente las mismas calles por las que debería ir la línea 2 de metro, que cruza la capital andaluza de este a oeste. Tanto es así que la ampliación del tranvibús que ya está en marcha llegará en septiembre de 2026 a la Plaza del Duque, en pleno centro neurálgico de Sevilla, y por donde también pasará (si es que llega algún día) la citada línea 2. El problema es que el proyecto constructivo de esa parte del suburbano está en el limbo desde hace casi dos décadas.

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El debate sobre el metro en Sevilla es otro de esos asuntos enquistados en la capital andaluza. La ley del Metro de Sevilla es del año 1976, pero el primer convoy no salió hasta 2009 después de una larga historia en la que el PSOE incluso creó un eslogan del que hoy todavía se arrepienten: "El metro, un túnel sin salida". Es en ese largo historial donde De Álava sitúa esa cultura del uso del coche privado y las múltiples quejas que se han registrado en los últimos días sobre este nuevo sistema de transporte público que ha costado 21 millones y que se ha financiado con fondos europeos.

El tranvibús, que será gestionado por la empresa pública de autobuses Tussam, comenzó su andadura bajo el mandato del socialista Antonio Muñoz, pero ha sido culminado por el popular José Luis Sanz, que ganó las municipales en 2023. En un desayuno informativo organizado por El Correo de Andalucía este jueves, el regidor hispalense ha garantizado que la puesta en marcha de estos autobuses eléctricos no supondrán "una renuncia" a la línea 2. Ahora mismo, el proyecto está en los despachos de la Consejería de Fomento de la Junta, que se comprometió a finales de 2024 a actualizar la propuesta diseñada en la primera década de este siglo para poder después comenzar el debate sobre su financiación.

Esta misma semana, el PSOE ha propuesto al Gobierno de José Luis Sanz la búsqueda de una alianza entre Administraciones para garantizar que cuando el plan constructivo esté listo haya un acuerdo entre Junta y Gobierno central para poner los fondos que hagan posible la línea 2 del metro. Es la fórmula que se está utilizando para la línea 3, que recorre Sevilla de norte a sur y que ya tiene la mitad de su tramo norte en obras. "Creo que el tranvibús va a dar soluciones cuando llegue a la Campana", dijo José Luis Sanz sobre la nueva infraestructura.

"Todo transporte es bienvenido", abunda Enrique de Álava, que cree que el tranvibús será un "parche" y también "un alivio", pero insiste en la necesidad de acelerar los plazos del suburbano por las ventajas que supone. Entre ellas cita la mayor capacidad para llevar viajeros, la velocidad comercial y la garantía de que los eventos que se celebran en la superficie —desde procesiones hasta manifestaciones— no impiden su funcionamiento. "La red de metro es la solución definitiva", remarca el responsable de Sevilla Quiere Metro, que reclama al Ayuntamiento un plan de acción para alinear a todas las administraciones y así facilitar la construcción del suburbano.

Mientras eso ocurre y no los ciudadanos de Sevilla Este y quienes visiten esta zona de la ciudad tendrán que conformarse con este autobús rápido que en el Ayuntamiento no descartan extender a otras zonas de la ciudad para paliar los problemas de movilidad en la única urbe europea de su tamaño que no tiene una red de metro.

Al tranvibús de Sevilla le ocurre algo parecido a lo que le pasaba al pato del poeta estadounidense James Withcomb Riley, que dijo aquello de "si anda como un pato, nada como un pato y grazna como un pato, probablemente sea un pato". Este nuevo medio de transporte, que echará a andar en la capital andaluza el próximo 29 de septiembre, circula como un autobús, parece un autobús y suena como un autobús, por lo que probablemente sea un autobús. Y a pesar de que está llamado a solucionar parte de los problemas de movilidad de Sevilla Este, el barrio más poblado de la ciudad, no parece que nadie esté demasiado satisfecho por su puesta en marcha.

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