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Una tirita para curar un balazo: por qué falla la estrategia contra el fraude eléctrico de la marihuana 'indoor'
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La Fiscalía lleva alertando desde 2020

Una tirita para curar un balazo: por qué falla la estrategia contra el fraude eléctrico de la marihuana 'indoor'

Endesa defiende el éxito de las intervenciones contra las plantaciones en barrios de Sevilla y Granada frente a las quejas de los vecinos por los cortes de luz y plantea la necesidad de endurecer las penas por este delito

Foto: Un cultivo indoor de marihuana en San Juan de Aznalfarache, Sevilla. (EFE)
Un cultivo indoor de marihuana en San Juan de Aznalfarache, Sevilla. (EFE)

A mediados del pasado octubre, el barrio de las Tres Mil Viviendas de Sevilla fue tomado por unos 300 agentes de Policía Nacional y más de 50 vehículos en una operación contra el cultivo indoor de marihuana. La operación Vulcano permitió desmantelar varias de estas plantaciones. Tras seis días de registros y una fuerte presencia de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, se registró una reducción de la demanda eléctrica en la zona muy llamativa. Cuando los policías empezaron a irse, el consumo volvió a crecer poco a poco hasta que volvió a niveles algo inferiores al pico detectado antes de la intervención.

El patrón se repite en más ocasiones, según explican en Endesa, que colabora con la Policía Nacional en este tipo de actuaciones, que son hasta cierto punto habituales en Sevilla, Granada o Almería, zonas donde la población sufre cortes que Endesa achaca a este fenómeno por el exceso de tensión que requieren estos cultivos. Los vecinos niegan la mayor y ponen el foco en una supuesta falta de inversiones de la compañía eléctrica. En cualquier caso, la pelea recuerda al mito de Sísifo, el griego que fue condenado por los dioses a cargar todos los días con una piedra por una colina que nunca llegaba a culminar, ya que la piedra volvía a caer para volver a empezar.

Con un símil médico, es como poner una tirita para taponar un agujero de bala o dar paracetamol a un enfermo en lugar del antibiótico que curaría la infección, un mal que las compañías eléctricas que sufren este problema achacan a un fallo del Código Penal. A diferencia de lo que ocurre en Italia, Francia o Alemania, el fraude del suministro eléctrico no tiene penas privativas de libertad y quien comete este delito recibe sólo una multa de hasta 12 meses. Es ahí donde pone el foco Endesa al tiempo que invierte en las zonas afectadas, a pesar de que su director general, José Bogas, afirmó en una entrevista reciente que el gasto en reparar y dotar de más capacidad a las áreas donde se ha detectado el fraude tiene un "efecto llamada" para las mafias que se dedican al tráfico de marihuana, muchas de ellas con origen en países del Este.

Volviendo a la operación Vulcano, lo que ocurrió durante esa importante reducción del consumo no fue sólo el efecto de la desconexión de la red de los enganches ilegales de las plantaciones desmanteladas. Según las fuerzas de seguridad y Endesa, hubo más cultivos que se desconectaron de forma voluntaria para evitar ser detectados y luego volvieron a engancharse cuando la presión policial disminuyó. Este mes de julio ha ocurrido lo mismo en la barriada de Padre Pío, otra de las afectadas por los cortes de luz en la capital andaluza, donde se detectó que 26 de los 81 suministros revisados (32%) eran fraudulentos. A los tres días, el consumo volvió a elevarse a niveles algo menores al inicial.

Foto: violencia-clanes-albaneses-marihuana-almeria

Sí hay actuaciones exitosas, como dos registradas en Granada en octubre de 2024, que acabaron con los cortes de electricidad en el barrio de la Paz, en la zona norte de la capital nazarí, y las redujeron en un 90% en un barrio de la localidad de Pinos Puente, en la zona metropolitana granadina. Pero también allí hay ejemplos de esa batalla a la que no se le ve el fin. En el barrio de San José de Pinos Puente se colocó en abril de 2024 un centro transformador tras un incendio provocado por las sobrecargas. En julio, aseguran desde Endesa, ese equipo volvió a arder tras ser manipulado para quitarle las protecciones con las que cuenta.

Según la compañía energética, una plantación indoor de marihuana consume la misma electricidad que 80 viviendas, lo que provoca consumos extraordinarios en zonas con una población mucho menor. Según el Instituto de Diversificación y Ahorro de la Energía, un centro dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, el consumo medio anual de electricidad por hogar en España roza los 3.500 kilovatios/hora. En la zona norte de Granada se detectó en 2023 un consumo de casi 20.000 kilovatios/hora, empujado por esta práctica delictiva que perjudica a los vecinos que acaban sin luz por los cortes provocados por los problemas de tensión que genera el cultivo de droga.

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Esa situación ha provocado un descontento muy sonoro entre los vecinos de las dos ciudades, que incluso ha llegado al Defensor del Pueblo Andaluz. En Sevilla hubo una manifestación que sacó a las calles a un millar de personas tras los encierros en edificios públicos que se registraron en 2022. Como hace tres años, los momentos más duros de este fenómeno coinciden con las olas de calor del verano, que elevan el consumo normal de los aires acondicionados. Por esto, los representantes de entidades como Barrios Hartos, en la capital hispalense, señalan a Endesa por una falta de inversiones y mantenimiento de la red y también a las administraciones, a las que exigen más implicación en sus reclamaciones a la empresa suministradora.

Endesa niega esta realidad y asegura que ha invertido más de 13 millones de euros en los barrios afectados en Sevilla desde 2020 para duplicar la potencia en zonas en las que no hay "nuevas promociones inmobiliarias, ni industrias". Esa inversión consiste en una docena de transformadores que la empresa garantiza que están en funcionamiento, al contrario de lo que denuncian en Barrios Hartos. En Granada la inversión llega a 11 millones para renovar la red en baja, media y alta tensión, así como la instalación de hasta 19 transformadores, lo que ha permitido contar con 5 veces más potencia que la que corresponde a los habitantes de la zona norte.

En los informes de los últimos 5 años, la Fiscalía Superior de Andalucía ha hecho mención de este problema, incluido el señalamiento a la levedad del delito de fraude eléctrico. En la memoria de 2023, todos los fiscales delegados aludieron al problema, que comenzó sobre todo en Granada y ahora está presente en toda la comunidad, con un aumento de la violencia detectado entre los clanes que se dedican al cultivo de marihuana.

A mediados del pasado octubre, el barrio de las Tres Mil Viviendas de Sevilla fue tomado por unos 300 agentes de Policía Nacional y más de 50 vehículos en una operación contra el cultivo indoor de marihuana. La operación Vulcano permitió desmantelar varias de estas plantaciones. Tras seis días de registros y una fuerte presencia de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, se registró una reducción de la demanda eléctrica en la zona muy llamativa. Cuando los policías empezaron a irse, el consumo volvió a crecer poco a poco hasta que volvió a niveles algo inferiores al pico detectado antes de la intervención.

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