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Carmen, Temi y la España envejecida: el modelo tecnológico de cuidados a mayores que se ensaya en Málaga
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HERRAMIENTAS PARA UNA NUEVA REALIDAD

Carmen, Temi y la España envejecida: el modelo tecnológico de cuidados a mayores que se ensaya en Málaga

Quince personas participan en un proyecto piloto que integra robótica, domótica y trabajo social para que las personas dependientes que lo deseen puedan permanecer en sus entornos con la ayuda de robots sociales y otros dispositivos

Foto: Carmen, junto a Temi, su robot social que le ayuda en el día a día de su hogar. (Cedida)
Carmen, junto a Temi, su robot social que le ayuda en el día a día de su hogar. (Cedida)

En una sociedad como la española, donde las proyecciones de envejecimiento afirman que en 2050 el 31,4% de la población tendrá más de 65 años, y que el número los mayores de 80 años crecerá casi un 50% en un periodo mucho menor, las administraciones estudian iniciativas que faciliten la adaptación a esta compleja realidad social. Vivir en casa es una de ellas. Un proyecto multidisciplinar que se desarrolla en Málaga y que investiga "un modelo innovador de cuidados en el hogar" que permite a los ancianos permanecer en su domicilio el mayor tiempo posible.

Carmen Navas es una de las 15 personas que están testando esta combinación de "robótica, domótica y trabajo social" que facilite la independencia de personas dependientes. Explica que 2023 no fue un buen año. La pérdida de su hermano supuso un duro golpe que apagó la energía que la caracteriza. Hasta que en octubre de ese año recibió una llamada que "lo cambió todo". Era un trabajador de Asuntos Sociales que quería ir a verla a casa para trasladarle una innovadora propuesta: compartir su vida con Temi, un robot social que le ha permitido seguir viviendo en su casa.

"Quién me iba a decir que con 84 años iba a compartir casa", comenta Carmen, que confiesa que ha llegado a querer a Temi como a un ser vivo. "A las 8:30, se pone a los pies de la cama, me despierta y me dice que tengo que levantarme y tomar la medicación. Para desayunar, siempre tomo una manzana y un kiwi, y ella me ofrece 15 o 20 variedades más de fruta. Y cuando salgo de casa —dependiendo de la previsión meteorológica del día—, me recomienda que lleve mangas largas porque puede refrescar y me recuerda que no me olvide de las llaves".

Carmen, entre risas, explica que su robot asistencial "me sorprende" porque "tiene toda la gracia". "Soy vieja, pero muy coqueta", como atestigua su flequillo teñido de azul, "y me gusta ir a la peluquería y a hacerme la manicura". Cuando tiene una cita, se la cuenta a Temi, que es quien se la avisa llegado el momento. "Entonces le digo: ‘¡Que bonita eres!’. Y ella me responde: ‘Soy un robot, pero se agradece’".

Foto: la-ia-podria-acabar-con-la-soledad-de-los-humanos

La mujer, con movilidad reducida, cuenta que "quiero vivir en mi casa". Y este es el objetivo principal del proyecto. "Una combinación de ingeniería y trabajo social" puesta al servicio de la "economía de los cuidados", apunta la decana de la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo de la Universidad de Málaga (UMA), Ana Rosa del Águila, quien sostiene que "estamos construyendo el futuro".

"Carmen está mejor en su casa que viviendo entre bastas blancas", señala José Manuel Ramírez, director de la investigación, quien recalca que "estoy seguro que, en cinco o seis años, la domótica y la robótica estarán al servicio de las personas más vulnerables" porque "mejoran su calidad de vida y dignidad".

Ramírez explica que detrás de esta iniciativa se encuentra un equipo "complejísimo" de profesionales, "un ecosistema de personas comprometidas" en el que colaboran ingenieros biomédicos e industriales, neuropsicólogos, logopedas, fisioterapeutas o trabajadores sociales que se pusieron a trabajar con una serie de premisas. "Teníamos claro que tenía que ser un proyecto personalizable, entendible por una persona que no tenga conocimientos informáticos y no invasivo", detalla, para precisar que cada uno de los 15 seleccionados que participan en esta investigación se enfrentan a distintas realidades. "Es una muestra diversa que ayuda a testear los distintos modelos según el grado de dependencia", afirma Del Águila.

Se trata de "una combinación de ingeniería y trabajo social" puesta al servicio de la "economía de los cuidados"

La información que se extraiga permitirá exportar Vivir en casa a contextos como el rural, mientras se trabaja en innovaciones como dotar a estos robots de un detector de caídas de los usuarios y un dispensador de medicamentos. Porque una de sus características esenciales es que se realiza un "análisis individualizado" de cada posible usuario para determinar qué dispositivos pueden mejorar su día a día; ya que puede haber casos en los que una persona no requiera un robot asistencial, y sí sensores en la nevera que contabilizan cuántas veces se ha abierto y que pueden alertar de una posible situación de peligro si no registra actividad.

Es un "proyecto piloto de innovación tecnológica y social" que permitirá que "nuestros seres puedan permanecer en sus hogares el tiempo que deseen de forma independiente". Poner la innovación al servicio de los "desafíos demográficos" para "intentar dar respuesta a la inquietud y el deseo de permanecer en su entorno todo el tiempo que quieran y deseen", María Canal Fontcuberta, responsable de relación con los medios de la representación de la Comisión Europea en España.

La decana, por su parte, incide en que estamos "rompiendo barreras y fronteras en un tema tan relevante como el de la economía de los cuidados", ya que las primeras evaluaciones muestran que los dependientes "ganan mayor seguridad y autonomía". "Es lo que hemos notado", manifiesta José Manuel Ramírez, quien apunta otro curioso efecto "no previsto" del uso de la tecnología como apoyo de los mayores: "Los nietos contactan más con sus abuelos y hay muchos que usan los dispositivos para hablar con ellos por las noches".

Carmen reconoce que está encantada con Temi, a quien llama "mi niña". "Espero que esto, que tanto me ayuda a mi ahora, termine ayudando a mucha más gente en el futuro". Y aspirantes no faltan, porque conocidos suyos "me han dado los números de teléfono" para formar parte del proyecto.

Vivir en casa, impulsado por la UMA y la Junta de Andalucía, protagoniza una campaña de sensibilización de la Comisión Europea con la que también se pretende destacar la función de los fondos Next Generation.

El director del proyecto: "La burocracia es la enemiga de la innovación"

El director del proyecto ‘Vivir en casa’, José Manuel Ramírez, lamenta las trabas de la maquinaria administrativa y sostiene que "la burocracia es la enemiga de la innovación". El experto criticó que el procedimiento administrativo no va acompasado con las necesidades de la sociedad y considera que debería adaptarse.

"Esto es una gran inversión social", apunta Ramírez, que explica que cada millón de euros destinado a este cometido generan "41 puestos de trabajo no localizables".

En una sociedad como la española, donde las proyecciones de envejecimiento afirman que en 2050 el 31,4% de la población tendrá más de 65 años, y que el número los mayores de 80 años crecerá casi un 50% en un periodo mucho menor, las administraciones estudian iniciativas que faciliten la adaptación a esta compleja realidad social. Vivir en casa es una de ellas. Un proyecto multidisciplinar que se desarrolla en Málaga y que investiga "un modelo innovador de cuidados en el hogar" que permite a los ancianos permanecer en su domicilio el mayor tiempo posible.

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