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Ensayo del portazo en la Verja: controles y colas de trabajadores para entrar en Gibraltar
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Ensayo del portazo en la Verja: controles y colas de trabajadores para entrar en Gibraltar

El alcalde de Algeciras denuncia que este viernes las autoridades del Peñón han reclamado el pasaporte en la frontera. Juan Franco, regidor de La Línea, pesimista sobre un acuerdo entre Madrid y Londres

Foto: Colas para entrar en Gibraltar desde La Línea de la Concepción. (EFE/ A. Carrasco)
Colas para entrar en Gibraltar desde La Línea de la Concepción. (EFE/ A. Carrasco)

En la Verja que separa Gibraltar de La Línea de la Concepción han tenido este viernes un ensayo del caos que se puede hacer habitual si España y Reino Unido no llegan a un acuerdo sobre el estatus de la colonia en los próximos meses. A las 07:00, hora punta para los trabajadores transfronterizos que cruzan cada día de la provincia gaditana al peñón, se ha formado una cola formidable. Los funcionarios de fronteras gibraltareños han empezado a requerir los pasaportes a todo aquel ciudadano no británico o residente en Gibraltar. Según explican desde el Gobierno de Fabian Picardo, esta medida era la respuesta a la decisión del lado español de la frontera, donde a las 23:00 del jueves comenzaron a hacer lo propio con los gibraltareños que intentaban salir de la colonia. El asunto se acabó solucionando, pero la preocupación ha cundido en los dos lados de la Verja.

Fue el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, quien denunció la formación de las colas a primera hora de la mañana. Después el Gobierno de la colonia, dio su versión de los hechos y responsabilizó a un inspector de Policía Nacional de La Línea de dar la orden de aumentar los controles en la Verja por escrito. Según el Ejecutivo que encabeza Picardo, ante el problema generado por la cola, los funcionarios de la frontera española dejaron de pedir el pasaporte a los gibraltareños que llevasen su identificación habitual. Una vez ocurrió esto, los policías de Gibraltar hicieron lo propio, aunque durante un intervalo de la mañana los funcionarios del lado español volvieron a reclamar los pasaportes a los habitantes del peñón. Una vez pasado este momento, volvió la normalidad, pero la tensión sigue vigente.

El incidente llega después de que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, apremiase al Reino Unido a avanzar en el acuerdo que Madrid y Londres llevan meses negociando con la participación de Bruselas. El cambio en Downing Street, donde los laboristas gobiernan desde el pasado julio, no ha supuesto un avance, a pesar de que Albares comparte familia política con David Lammy, nuevo responsable del Foreign Office. El miércoles, en una reunión del jefe de la diplomacia española con los 8 alcaldes del Campo de Gibraltar, los principales afectados por la incertidumbre sobre la relación que tendrá la colonia con España cuando los efectos del Brexit empiecen a dejarse notar.

Albares aludió a la fecha del 10 de noviembre como el momento límite, ya que estaba previsto que el nuevo modelo de entradas y salidas del espacio Schengen entrase en vigor ese día, en apenas un mes. La Comisión Europea ha dejado esa fecha en el aire este viernes, por lo que la presión desciende. Pero eso no es suficiente para los regidores campogibraltareños, que llevan meses alertando sobre los problemas que se pueden generar en la Verja, que cada día cruzan 15.000 trabajadores transfronterizos. Sobre todo si los controles son biométricos, como ha denunciado el alcalde de La Línea de la Concepción, el independiente Juan Franco.

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"Me temo que va a provocar colas y retenciones importantes", dijo el regidor linense el jueves en una entrevista en Canal Sur que se anticipó a lo que ocurrió este viernes. Franco viene mostrándose pesimista en los últimos meses sobre las posibilidades de que Londres y Madrid lleguen a un acuerdo, por lo que ha reclamado ya a Exteriores que piense un plan alternativo si no llega a una entente con los británicos. No hay muchos detalles sobre por qué se ha ralentizado un acuerdo que antes del verano muchos daban por inminente, pero parece claro que el motivo de disenso es el traslado del control de fronteras al puerto y el aeropuerto del Peñón.

El acuerdo de Nochevieja de 2021, que estableció las bases de la relación entre España y Gibraltar tras el Brexit esbozaba una propuesta por la cual sería la agencia europea de fronteras, Frontex, la que se encargase del control del pasaporte en las dos entradas de la colonia. Así quedaría garantizada su permanencia en el espacio Schengen para evitar la presencia de una frontera dura en este rincón de la provincia de Cádiz. También había posturas dispares en la situación fiscal en la que quedaría el peñón, que ahora mismo tiene una presión tributaria menor que la que tienen los municipios del Campo de Gibraltar. Por eso, en la Junta de Andalucía advierten del riesgo que supone tener un paraíso fiscal en una comarca azotada por el paro.

"Seguiré apostando por un tratado entre el Reino Unido y la UE", defendió Fabian Picardo este viernes, a pesar de los mensajes nacionalistas que ha remitido en las últimas fechas el ministro principal de Gibraltar. El dirigente del peñón aseguró en su comunicado que "la pelota está en el tejado de España", sin dar más pistas sobre el estado de las conversaciones. Y calificó la situación en la Verja de este viernes como "una táctica de presión".

La decisión del inspector de La Línea

Fuentes policiales consultadas por El Confidencial consideran que la decisión, al parecer, unilateral, adoptada por el inspector jefe, está dentro de la legalidad y que "difícilmente pueden actuar contra él porque lo que ha hecho es aplicar la ley". Explicaron que, "si los policías nacionales no sellan a una persona que proviene de un tercer país, y que quiere entrar a España, podrían estar prevaricando". Y alguno, incluso, declaró que el mando "se ha quedado corto", porque "podría pedir más requisitos".

Antonio Flores, secretario provincial del Sindicato Unificado de la Policía (SUP) en Cádiz, apunta a un doble baremo en los controles fronterizos y espera que los dirigentes faciliten "normas claras por escrito" que acaben con la indefensión a la que exponen los agentes que trabajan en estos puestos.

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Flores utiliza un ejemplo para remarcar los privilegios fronterizos de los que supuestamente están disfrutando los gibraltareños, a pesar de que ya no pertenecen al espacio Schengen. "Ahora mismo hay un agente destinado en el puerto de Tarifa que está expedientado porque se ha considerado que no tuvo suficiente diligencia. La cuestión es que fallaban los sistemas y no pudo comprobar en el ordenador los datos de un marroquí que entraba al país y sobre el que pesaba una averiguación de paradero".

El representante sindical, de este modo, señala la distinta permeabilidad de dos pasos fronterizos situados a tan solo 40 kilómetros de distancia. ¿El motivo? Según considera, "porque unos son marroquíes, y otros británicos". "Las autoridades deben entregar directrices claras y por escrito", pues una de las cuestiones que apuntaron las fuentes consultadas por este periódico es que muchas órdenes que afectan a los filtros fronterizos se trasladan verbalmente.

El secretario provincial del SUP confesó que, con la situación actual, "los policías quedan expuestos", pero advirtió de que no se quedarán quieto si se adopta alguna medida en contra de ellos.

En la Verja que separa Gibraltar de La Línea de la Concepción han tenido este viernes un ensayo del caos que se puede hacer habitual si España y Reino Unido no llegan a un acuerdo sobre el estatus de la colonia en los próximos meses. A las 07:00, hora punta para los trabajadores transfronterizos que cruzan cada día de la provincia gaditana al peñón, se ha formado una cola formidable. Los funcionarios de fronteras gibraltareños han empezado a requerir los pasaportes a todo aquel ciudadano no británico o residente en Gibraltar. Según explican desde el Gobierno de Fabian Picardo, esta medida era la respuesta a la decisión del lado español de la frontera, donde a las 23:00 del jueves comenzaron a hacer lo propio con los gibraltareños que intentaban salir de la colonia. El asunto se acabó solucionando, pero la preocupación ha cundido en los dos lados de la Verja.

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