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El flamenco para 'guiris' es ya una industria en Sevilla
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Paralelo al boom turístico

El flamenco para 'guiris' es ya una industria en Sevilla

Los tablaos, las academias de baile y la moda flamenca mueven a miles de visitantes extranjeros que buscan las raíces de una cultura singular e identificada como marca España

Foto: Imagen del Tablao "Palacio Andaluz"
Imagen del Tablao "Palacio Andaluz"

A principios de siglo, en la década del boom inmobilario, empresarios, directivos y gente adinerada, especialmente de Madrid, se peleaban al visitar Sevilla por conseguir sitio para pasar una noche en el conocido bar de “La Anselma”. Esta dicharachera exempleada de El Corte Inglés dejó su trabajo para montar este negocio porque pronto descubrió el interés de los foráneos por el flamenco, pero no necesariamente por uno de calidad, sino por uno que fuera supuestamente “auténtico” (con todos sus “tópicos”) y bien regado por vino de Jerez.

Curiosamente, este local contó con la complicidad de los propios sevillanos, que tradicionalmente habían dado la espalda a los tablaos flamencos por considerarlos un producto comercial para 'guiris'. Sin embargo, recomendaban este sitio a sus visitas o incluso les llevaban cuando querían sorprender a sus invitados.

La Anselma estuvo 36 años con este bar en pleno corazón de Triana hasta el año 2016, cuando cerró definitivamente. Sin embargo, en la última década, los tablaos y los espectáculos de flamenco han ido proliferando en una ciudad cuyo crecimiento turístico ha sido paralelo a la demanda de unos visitantes que no entendían que hubiera más oferta de estos shows en Barcelona que en la propia capital de Andalucía.

La Bienal de Flamenco de Sevilla, cuya última edición se clausuró hace una semana, se convierte cada dos años en el gran escaparate de este arte. Esta muestra está enfocada especialmente a los propios aficionados, mientras que los tablaos han sido vistos por los artistas como un simple negocio secundario.

placeholder Entrada al Tablao Las Setas de Sevilla. (Foto: J. L. Losa)
Entrada al Tablao Las Setas de Sevilla. (Foto: J. L. Losa)

Sin embargo, la pandemia de 2020 cambió esta perspectiva para el propio sector. La falta de movilidad hundió la industria de los espectáculos y canceló todas las giras nacionales e internacionales. Muchos de los artistas flamencos se refugiaron en esos tablaos, que también se profesionalizaron.

De hecho, cuando el sector pidió ayudas públicas para sobrevivir salió a la luz una dura realidad: muchos de los artistas no estaban dados de alta en su profesión porque se les hacían contratos de camareros o con otra fórmula menor. Aquella denuncia permitió dignificar a los “trabajadores del flamenco” y crear la conciencia de que esta actividad no podía operar nunca más bajo la economía sumergida.

Por el contrario, en los últimos años, han proliferado grandes negocios de calidad que atraen cada tarde-noche a miles de turistas a ver sus espectáculos flamencos. En estos momentos, uno de los mayores exponente es “El Palacio Andaluz”.

placeholder Exterior del 'Palacio Andaluz'. (Foto: J. L. Losa)
Exterior del 'Palacio Andaluz'. (Foto: J. L. Losa)

Sobre las seis y media de la tarde, en la isla de la Cartuja, decenas de autobuses colapsan la rotonda que da acceso al puente de la Barqueta. Allí, junto a la entrada del parque temático Isla Mágica, se encuentra el que fuera Pabellón de Cruzcampo en la Expo 92 de Sevilla.

Este gran recinto fue comprado por 2,5 millones de euros en noviembre de 2018 por el empresario sevillano Salvador Carrasco, que lo convirtió en el tablao flamenco más grande de la ciudad, con capacidad para unas 500 personas asistiendo al espectáculo mientras cenan. Sus funciones, a las 19 h y las 21:30 h, se han convertido en cita obligada para muchos turistas extranjeros que visitan la capital andaluza, como lo era previamente su anterior ubicación en el centro de Sevilla.

Otro de los referentes es “El Patio sevillano”, el tablao más antiguo de Sevilla, que data de 1952. Actualmente, esta empresa la dirige Ruth Majó Cortés, nieta de Juan Cortés, quien la fundó hace 72 años. Hace unos meses, este tablao también tuvo que dejar su mítico emplazamiento a orillas del río junto a la Plaza de Toros porque los dueños del edificio decidieron construir allí apartamientos turísticos.

placeholder Actuación en 'El Patio Sevillano'.
Actuación en 'El Patio Sevillano'.

Por este motivo, el tablao se ha instalado en las naves del Puerto de Sevilla que se construyeron para acoger espectáculos en la Exposición Iberoamericana de 1929 y que se están recuperando para crear un nuevo distrito urbano. Allí, la empresa ha alquilado una gran nave de 1.375 metros cuadrados que le permite acoger a 450 personas en cada uno de los dos pases diarios que ofrece, también a las 19 h y a las 21:30 h.

Su propietaria muestra a El Confidencial su alegría por haber encontrado este sitio y salvar no sólo este tablao histórico, sino los 35 empleos que genera, entre artistas y personal de sala (camareros, cocineros, etc.) La mayor parte de su público es también internacional, de los que aproximadamente la mitad son de origen asiático y la otra mitad europeos y norteamericanos.

A pesar de ese traslado, en el centro de Sevilla se mantienen algunos tablaos históricos como Los Gallos, en pleno barrio de Santa Cruz, con unas 100 plazas aproximadamente, o El Arenal, en la zona que da nombre al recinto, con otro centenar de plazas. Pero son numerosos los tablaos o recintos de distinto tipo que han surgido en estos últimos años del boom turístico para dar respuesta a la gran demanda existente. La Casa de la Memoria, Las Setas o el Museo del Baile Flamenco son algunos de los que han abierto recientemente junto a otras salas mucho más pequeñas en el centro y Triana, especialmente. A esta oferta se unen también teatros como el Pathé, en la misma zona que los tablaos anteriores, que ofrece un espectáculo flamenco de una hora por la tarde, previo a los espectáculos programados por la noche.

placeholder El Teatro Pathé acoge actuaciones de flamenco por la tarde. (Foto: J. L. Losa)
El Teatro Pathé acoge actuaciones de flamenco por la tarde. (Foto: J. L. Losa)

Ese modelo de sala, sin cena, también ha proliferado en los últimos años. Quizá uno de los mayores exponentes hoy en día sea el “Teatro Flamenco de Triana”, en la calle Pureza. Esta coqueto escenario junto al río se ha convertido en el complemento perfecto para la Fundación Cristina Heeren. La conocida mecenas norteamericana creó en 1993 esta organización dedicada a la promoción, enseñanza y conservación del arte flamenco, con la que constituyó una escuela que este año cuenta con 80 alumnos, muchos de ellos llegados desde distintos puntos del mundo. En 2017, la Fundación se trasladó a este nuevo enclave, donde además de la escuela cuenta con un teatro de 120 plazas que ofrece cada día hasta tres funciones de una hora aproximadamente, lo que le permite financiar sus actividades.

La directora artística, Alexandra Hoffer, subraya la calidad de estos espectáculos donde actúan artistas profesionales, aunque ella da prioridad a aquellos que han salido de sus propias aulas, como Antonio Molina “El Choro” o Lucía Álvarez “La Piñona”.

placeholder Actuación en el 'Teatro Flamenco de Triana'.
Actuación en el 'Teatro Flamenco de Triana'.

Otro ejemplo es Alberto Sellés, un bailaor de San Fernando (Cádiz) que hace unas semanas triunfaba sobre el escenario del Teatro de la Maestranza durante la Bienal de Flamenco como parte del elenco del espectáculo “Muerta de amor” de Manuel Liñán.

Sin embargo, este artista compagina espectáculos vanguardistas como ese o los que realiza con la compañía Estévez-Paños, con sus continuas intervenciones en tablaos nacionales y en espectáculos internacionales, en los que le suelen reclamar un repertorio más clásico. Gracias a esa versatilidad, en los últimos tres años no ha parado de viajar por medio mundo. “En la pandemia creíamos que era el fin del sector, pero hemos salido con más fuerza y ahora hay más demanda que nunca de ocio en general y de flamenco en particular”, reconoce.

Sellés ha actuado en buena parte de los tablaos flamencos de Sevilla y se siente muy orgulloso de ello porque “el nivel que hay en estos espectáculos es muy bueno, aunque sigue habiendo quien nos mira con cierto desprecio como un show para extranjeros de menor calidad”, se lamenta.

placeholder El bailaor Alberto Sellés en una actuación.
El bailaor Alberto Sellés en una actuación.

Esta semana, el bailaor se encuentra en Sevilla dando un curso intensivo de baile flamenco, otro de los subsectores de los que apenas se habla pero que mueve a miles de personas y suponen la base para muchas academias y también para muchos artistas.

Durante el mes de la Bienal de Flamenco, estas academias no dan abasto para la alta demanda de visitantes que vienen unos días a Sevilla y aprovechan para recibir unas clases de baile, cante o guitarra. Tampoco es menor el dinero y empleo que mueve en estas fechas la moda flamenca, si bien se trata de una industria que se está profesionalizando y su trabajo abarca todo el año. Sin embargo, y a pesar de su importancia en la economía de la ciudad, no existen estudios sobre el peso del flamenco en la capital andaluza, sus tablaos y salas, sus academias, sus instrumentos, su vestuario, etc.

Foto: traje-gitana-moda-lujo-internacional-andalucia

En esta última Bienal de Flamenco de Sevilla, celebrada en el mes de septiembre, la Delegación de Turismo ha realizado un estudio del impacto que esta muestra genera en la ciudad, lo que no se realizaba desde 2016. Para ello, se han realizado un total de 606 encuestas presenciales. Ahora sabemos, gracias a este estudio, que el 54,3% de los espectadores son residentes en Sevilla, el 13,4% excursionistas y el 32,3% turistas. De estos últimos, el 90% eligieron Sevilla para pernoctar en Andalucía. Estos turistas tienen una estancia media de 6 noches en la ciudad y un gasto medio de 126 euros diarios; y de 57 euros por parte de los excursionistas.

El desembolso medio de un turista motivado por la Bienal de Flamenco es de 48 euros más que el gasto medio de un turista en Andalucía, según datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Respecto a su procedencia, el 60% de los turistas asistentes a La Bienal son nacionales, entre los que destacan los propios andaluces (30%) y madrileños (11%). La demanda extranjera supone el 40% del total, donde destacan Francia (11,7%) y Alemania (7,6%) como los principales países de procedencia; Por sexos, el público femenino se sitúa por encima del masculino: el 55% frente al 45%.

La celebración de este evento cobra importancia no sólo por lo que genera directamente con su conmemoración, sino también por lo que pueda influir de cara a futuros viajes, donde el 63,5% de los encuestados declaran su intención de regresar a Sevilla y el 93% recomendaría la Bienal de Flamenco.

Foto: sevilla-se-pone-flamenca-para-reivindicar-el-peso-de-su-bienal

Por primera vez en la historia, la recaudación de venta de entradas ha alcanzado el millón de euros y han sido más de 39.900 espectadores los que han disfrutado de los 60 espectáculos programados en casi todos los grandes teatros de la ciudad.

Ahora, hasta la próxima edición dentro de dos años, los tablaos de Sevilla toman el relevo para ofrecer a los aficionados y los visitantes el otro flamenco de la ciudad. Cada día, más de 2.000 personas acuden a alguno de la docena de espectáculos flamencos que ofrece la ciudad. Eso suponen más de 60.000 espectadores al mes, toda una industria que merece ser reconocida.

A principios de siglo, en la década del boom inmobilario, empresarios, directivos y gente adinerada, especialmente de Madrid, se peleaban al visitar Sevilla por conseguir sitio para pasar una noche en el conocido bar de “La Anselma”. Esta dicharachera exempleada de El Corte Inglés dejó su trabajo para montar este negocio porque pronto descubrió el interés de los foráneos por el flamenco, pero no necesariamente por uno de calidad, sino por uno que fuera supuestamente “auténtico” (con todos sus “tópicos”) y bien regado por vino de Jerez.

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