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El aplicado narco que suspendió "Primero de traficante": 7,5 kilos de coca rosa en el canapé
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OPERACIÓN LARIOS

El aplicado narco que suspendió "Primero de traficante": 7,5 kilos de coca rosa en el canapé

A.G.V. siempre mantuvo un perfil bajo y su historial de detenciones estaba en blanco. Un unicornio en el mundo del narcotráfico. Pero cometió un fallo de novato: guardar bajo su cama el segundo alijo más grande del país de 2CB

Foto: La cocaína rosa estaba en una maleta hallada en el canapé de una cama. (Policía Nacional)
La cocaína rosa estaba en una maleta hallada en el canapé de una cama. (Policía Nacional)

El tipo pasaba completamente “desapercibido”. Un piso corriente, pero con “bastantes lujos”. Confort sin dar el cante. Un coche asequible para no llamar la atención, y poco más. Lo básico para escapar al radar de los sabuesos de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Costa del Sol. Aunque siempre hay lagunas. Transformarse en un fantasma con un historial delictivo virgen debe imbuir una seguridad que degenera en relajación. Es la única explicación que barajan los investigadores de la Sección de Estupefacientes desde que levantaron el canapé del dormitorio principal y, en su interior, junto a algún juguete, ropa de cama y un par de cajas de almacenaje con todo tipo de objetos, hallaron 7,5 kilos de cocaína rosa, también conocida como 2CB o Tuci. El segundo alijo de esta sustancia más grande que se ha incautado en España y cuyo destino se piensa que eran exclusivas fiestas en esta zona de Málaga.

Esos casi ocho kilogramos solo eran una parte de lo que iban a encontrar los agentes de la Policía Nacional tras cuatro meses de una investigación con ramificaciones en Madrid y que ha posibilitado la detención de siete personas, acusadas de tráfico de drogas y asociación ilícita. Entre los arrestados, un joven colombiano de 22 años que supuestamente ejercía de intermediario con los proveedores, el notario de la droga que debía certificar su calidad y un taxista que presuntamente iba a transportarla a Málaga en un vehículo caleteado.

Foto: Muestrario de drogas incautadas en la operación. (Policía Nacional)

El cabecilla de esta organización, formada mayoritariamente por españoles asentados en Marbella, era un tipo de 40 años que jamás había sido detenido. Un unicornio en el mundo del narcotráfico, a donde llegan fulanos con una lista de antecedentes adornada por robos, amenazas, lesiones y otros términos recogidos en el Código Penal. A.G.V. nunca había lucido unos grilletes, ni se había visto frente a un juez que le pidiera explicaciones. Era una sombra. Alguien que huía de la ostentación y que se concedía caprichos de puertas para adentro. En la calle, un tipo normal.

Este barniz de invisibilidad lo aplicaba a sus turbios negocios, y una de las fórmulas para lograrlo era tratando con un número reducido de personas. Por eso se barrunta que debió torcer el gesto cuando uno de los integrantes se asentó en un casoplón de la localidad y comenzó a conducir un BMW X3 de 500 caballos. Un llamativo capricho que contrastaba con la discreción que los había mantenido a salvo y que había mantenido alejados a los agentes de su pista.

Su nombre llegó a la Udyco Costa del Sol a principios de año, cuando los especialistas antidroga tuvieron conocimiento de la existencia de una organización criminal asentada en el sur de España que estaría importando grandes cantidades de cocaína procedente de Latinoamérica. Los alijos, informó el citado cuerpo policial, iban ocultos en maletas que evitaban los controles aeroportuarios gracias a la colaboración de trabajadores de los aeropuertos de origen.

Entre los arrestados figura un catador, una de las 'narices de oro' que certifica la calidad

Esta información fue el germen de la operación Larios, adelantada por Diario Sur, que rápidamente dio resultados con la identificación del intermediario de la red como paso previo al conocimiento del resto de investigados. Las distintas averiguaciones desencadenaron un primer operativo que culminó con la incautación de una maleta que contenía 24 kilogramos de coca y que acababa de ser introducida en nuestro país a través del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. En la intervención, también se localizaron casi 120.000 euros en efectivo.

La interceptación fue el pistoletazo de salida para la detención de los siete integrantes de la organización criminal. Cuatro de ellos, los principales, cayeron en Madrid cuando supuestamente iban a realizar una transacción para la que llevaban una fuerte suma de dinero. Estaban A.G.V., el intermediario, un notario encargado de autorizar la operación tras certificar la calidad del producto—una especie de nariz de oro de la droga— y un taxista que presuntamente iba a transportar la droga hasta Málaga en un coche con un doble fondo. Los otros tres implicados fueron arrestados en la Costa del Sol. Los principales investigados están en Soto del Real, según confirmaron a El Confidencial fuentes cercanas al caso.

Los agentes realizaron cuatro registros, en los que se incautaron, además, de nueve vehículos, varios teléfonos y relojes de alta gama, 110.000 euros en efectivo, más de 26 kilos de coca, un arma de fuego y 500 cartuchos, más 7,5 kilogramos de cocaína rosa. Esta sustancia, que se vende al consumidor con un precio aproximado de 100 euros el gramo, estaba empaquetada en bolsas que se guardaban en una maleta que el cabecilla de la organización no se había molestado en ocultar demasiado, pues se encontraba en el canapé de una cama de matrimonio, fácilmente accesible a cualquiera y sin un simple candado que al menos hiciera el paripé.

No tener la droga en casa u ocultarla mucho mejor, “es de Primero de traficante”, señalaron las citadas fuentes, a los que sorprendió que alguien que se preocupaba tanto por no ser detectado cometiese un error de principiante. “La única explicación es que se sintiese tan impune” por no haber sido capturado hasta el momento que “pensase que nunca íbamos a llegar hasta él”.

Foto: Un empleado toma la temperatura a un joven en un 'pub'. (EFE)

Las informaciones apuntan a que esta colorida sustancia estupefaciente posiblemente iba a ser vendida en exclusivas fiestas del triángulo de oroMarbella, Estepona y Benahavís— a través de distribuidores que se harían con partidas de medio kilo.

Habitualmente se piensa que esta droga es un derivado de la coca, cuando realmente es una metanfetamina cuya procedencia es un laboratorio. “Es como el MDMA, te la hace un breaking bad”, precisaron, para añadir que otros dos nombres por los que es conocida son 2CB y Tusi y que se comenzó a detectar en España en 2015. La descubierta en el domicilio de A.G.V. estaba en dos formatos: píldoras con forma de corazón, para su ingesta oral, y en polvo, para ser esnifada.

El tipo pasaba completamente “desapercibido”. Un piso corriente, pero con “bastantes lujos”. Confort sin dar el cante. Un coche asequible para no llamar la atención, y poco más. Lo básico para escapar al radar de los sabuesos de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Costa del Sol. Aunque siempre hay lagunas. Transformarse en un fantasma con un historial delictivo virgen debe imbuir una seguridad que degenera en relajación. Es la única explicación que barajan los investigadores de la Sección de Estupefacientes desde que levantaron el canapé del dormitorio principal y, en su interior, junto a algún juguete, ropa de cama y un par de cajas de almacenaje con todo tipo de objetos, hallaron 7,5 kilos de cocaína rosa, también conocida como 2CB o Tuci. El segundo alijo de esta sustancia más grande que se ha incautado en España y cuyo destino se piensa que eran exclusivas fiestas en esta zona de Málaga.

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