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La carretera que cabrea a Sevilla: 15 años de obras, 100 M perdidos y un puente que nadie quiere
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La carretera que cabrea a Sevilla: 15 años de obras, 100 M perdidos y un puente que nadie quiere

La solución anunciada por el Gobierno para avanzar en la SE-40 tras décadas de espera desata una oleada de indignación. El Ministerio cambia los túneles que frenaban la inversión por un viaducto que provoca el rechazo general

Foto: Una autovía de Sevilla. (EFE/Julio Muñoz)
Una autovía de Sevilla. (EFE/Julio Muñoz)

Hace ya tres décadas que se proyectó una nueva circunvalación para Sevilla, quince años desde que se iniciaron las primeras obras del primer tramo y sólo están en servicio menos de la mitad, exactamente 38 de los 77,6 kilómetros de esa ronda vital para descongestionar el tráfico en la capital y su área metropolitana y dar servicio a infraestructuras como el Puerto. El ritmo de la autovía es de risa, pues no llega a 3 kilómetros por año, pero nadie en Sevilla encuentra un motivo para sonreír ante un bloqueo por el que ningún partido ha dado explicaciones, a pesar de que han pasado hasta ocho ministros de distinto color político y se han enterrado más de 100 millones de euros por los cambios introducidos en el proyecto inicial.

Foto: Foto: EFE.

Hay todavía cinco tramos sin licitar en el norte de esta futura circunvalación. Dos están previstos para 2023, a pesar de que había presupuesto consignado para este año en curso, y faltan otros tres para cerrar el anillo por arriba. Pero para concluir el trazado por el sur y unir los dos trayectos ya en servicio hace falta salvar el escollo más importante: una solución para cruzar el Guadalquivir entre Dos Hermanas y Coria del Río. El Gobierno aprobó en 2009 un proyecto para que fuesen túneles, pero luego fue alegando otros motivos técnicos que frenaron en seco las obras y comenzó a barajar la opción de un puente, rechazada mayoritariamente en Sevilla porque en el fondo subyace una cuestión económica más que técnica.

La pasarela sobre el río sería más barata que la opción elegida y evitaría modificar el proyecto original que se había topado con problemas de filtraciones. Y precisamente ésa fue una de las razones que llevó al Ministerio de Transportes a convocar un concurso para estudiar la mejor alternativa para que la SE-40 cruzase el río, mientras los plazos se han ido alargando más allá de lo razonable.

Este jueves el Gobierno ha confirmado finalmente que esta opción es un puente, alegando que es la solución más rápida para desbloquear el proyecto, pues podría estar listo en 2028 mientras que el túnel más corto se aplazaría a 2033. Y también la más barata: 523 millones frente a los 2.120 que costaría la versión menos costosa de los túneles. El viaducto es, por tanto, la recomendación de un informe técnico que el Ejecutivo de Pedro Sánchez encargó y que esgrime otros “argumentos sólidos” para defender esta alternativa como la más sostenible y de menor impacto ambiental, según la información trasladada por el secretario general de Infraestructuras, Xavier Flores, a los alcaldes de Sevilla, Coria del Río y Dos Hermanas, a quienes asegura que escuchará también antes de que se adopte la decisión final.

De hecho, el anuncio ha provocado una oleada de indignación en Sevilla, donde, antes que festejar una buena noticia, la mayoría la ha visto como un desagravio frente a otras provincias. Pesa una opinión generalizada: Sevilla sigue pagando la factura de la Expo del 92. Una apreciación que se basa en datos objetivos: Sevilla es la provincia española que menos inversión en infraestructuras ha recibido desde 1985 y el bloqueo de la SE-40 confirma el desagravio y supone un gran jarro de agua frío. En los últimos siete años el Ministerio de Transportes ha invertido en la provincia 403 millones de euros, menos de la cantidad por la que se adjudicaron los túneles de la autovía en 2009: 436 millones sin IVA.

“Exijo que la diferencia económica se reinvierta en Sevilla con un plan en infraestructuras, carreteras, conexiones ferroviarias, metro… para la cuarta ciudad de España con un área metropolitana de 1,5 millones de personas”, ha advertido el alcalde de Sevilla, Antonio Muñoz, antes incluso de hacerse pública la comunicación del Ministerio. Un mensaje lanzado en las redes sociales en consonancia con el discurso reivindicativo y muy crítico también con el Gobierno de Madrid ha mantenido en las últimas semanas. Muñoz, al igual que una amplia representación de los agentes económicos y sociales de la ciudad que iniciaron hace unos años un movimiento crítico, insiste en que el Ministerio debe ahora aportar un calendario, plazos, presupuesto y compromisos reales y concretos para que finalice la “condena” que ha supuesto para la provincia el retraso en esta carretera.

La historia de la SE-40 es un auténtico “desastre” en palabras del alcalde que todo el mundo suscribe en Sevilla. El hilo argumental se retrotrae a 1995, cuando el Gobierno decidió la construcción de una segunda autovía de circunvalación exterior, al comprobar cómo la ronda inaugurada para la Expo del 92 que modernizó las infraestructuras de la capital y su área metropolitana se había saturado en sólo tres años. Los estudios informativos y la pertinente tramitación se iniciaron y las obras comenzaron por fin en 2007, por el sur. No obstante, en 2004 se aprobó la solución para que la carretera salve el río, uno de los puntos sensibles del proyecto, y se descartó de entrada un puente al presuponerse un mayor coste e impacto visual, según ha reconocido ahora el Ministerio de Transportes.

La opción elegida de partida fue un túnel de dos kilómetros y dos tubos en cada sentido y se aprobaron los proyectos que, nada más empezar las obras, se revelaron como inadecuados para hacer frente a la realidad geotérmica e hidráulica del terreno. Y en 2012 se paralizan las obras y se inicia un periodo de casi diez años de silencios administrativos y freno en las inversiones que ha terminado con la resolución de los contratos de las obras de los túneles que ha costado también más de 30 millones de euros, a lo que habrá que sumar ahora otros costes por la tuneladora, que no llegaron a estrenar, que supuso casi 40 millones de euros y ha permanecido desde entonces bajo una carpa en Coria del Río, un mantenimiento que, según la UTE adjudicataria de las obras, ha ido engordando una factura de más de diez millones de euros. ¿Cuál será el futuro de esta máquina ahora? Aún no se conoce, pero ya circuló hace unos meses el bulo de que se iba a vender como chatarra.

Los primeros kilómetros de la SE-40 entraron en servicio en noviembre de 2011 y unen La Rinconada (A-4) con Alcalá de Guadaíra (A-92). El segundo tramo, que discurre por el término de este último municipio y une las carreteras A-90 con la A-376, se puso en funcionamiento en marzo de 2013 y no fue hasta diciembre de 2019 cuando se continuó alargando el trayecto hasta Dos Hermanas (A-4). En el arco suroeste, los tramos de Coria del Río y Almensilla y entre Almensilla y Espartinas se inaguraron en julio de 2018. Durante muchos años las obras parecían en un túnel sin salida, especialmente, durante los últimos tres. El Gobierno asegura que 2023 será el año de la SE-40 y en Sevilla nadie acaba de creérselo. Si se hubieran construido los túneles cuando se licitaron las obras ya estarían en servicio y ahora la ficha vuelve a la casilla de salida.

El Ministerio de Transportes ha admitido este jueves “la deuda” con Sevilla pero, no obstante, ha vendido la actuación como la oportunidad también de contar con “un puente icónico” en la provincia, poniendo como ejemplos el Golden Gate o el puente de Brooklyn, en Estados Unidos, el de Sidney, en Australia, o el del Canal de Suez o el Centenario que cruza el Canal de Panamá. El anteproyecto presentado recoge un viaducto de 3,6 kilómetros de longitud con cuatro carriles, un gálibo de 70,8 metros de alto y un vano principal de entre 200 y 400 metros para garantizar el tráfico marítimo en el Guadalquivir.

La actuación, sobre cinco kilómetros de autovía que unen Dos Hermanas y Coria del Río incluye también una nueva superficie forestal, un corredor verde asociado al proyecto, así como 3,5 kilómetros de carril bici y otros tantos de vías peatonales y ciclistas en el entorno de la Vega del Guadalquivir. Un proyecto que lleva la etiqueta de sostenible tras décadas de retrasos difíciles de sostener que abren paso al debate político.

Foto: La estación de metro del Aljarafe sevillano. (EFE/José Manuel Vidal)

El alcalde de Dos Hermanas, el socialista Francisco Rodríguez, fue el único de los afectados que ayer asumió con resignación la noticia del puente y celebró que, por fin, se cierre este asunto estratégico, en consonancia con el mensaje lanzado desde el PSOE de Sevilla, para el que es “una gran noticia” que el Gobierno de España vuelva a situar esta infraestructura de la provincia como una gran prioridad. El alcalde de la capital, también socialista, ha mantenido su discurso advirtiendo que va a defender los intereses de Sevilla “por encima de todo”. El alcalde de Coria del Río, el andalucista Modesto González, ha manifestado “su gran decepción”; lideró un frente político y ciudadano para exigir los túneles y que apeló incluso al Consejo de Transparencia y Buen Gobierno para obligar al Gobierno a facilitar la información sobre el estado de la SE-40.

Este jueves ha trascendido y el Gobierno ha confirmado que da por enterrados definitivamente los túneles y que aún quedan otros tres tramos sin fecha de licitación. Por tanto, la polémica sigue en Sevilla, donde hay amplio consenso sobre la afrenta que supone la decisión. En el mejor de los casos, la provincia se tardará un mínimo de seis años en ver la SE-40 concluida, dos décadas desde el inicio de una carretera cuyo avance habrá sido de poco más de 3 kilómetros por año.

Hace ya tres décadas que se proyectó una nueva circunvalación para Sevilla, quince años desde que se iniciaron las primeras obras del primer tramo y sólo están en servicio menos de la mitad, exactamente 38 de los 77,6 kilómetros de esa ronda vital para descongestionar el tráfico en la capital y su área metropolitana y dar servicio a infraestructuras como el Puerto. El ritmo de la autovía es de risa, pues no llega a 3 kilómetros por año, pero nadie en Sevilla encuentra un motivo para sonreír ante un bloqueo por el que ningún partido ha dado explicaciones, a pesar de que han pasado hasta ocho ministros de distinto color político y se han enterrado más de 100 millones de euros por los cambios introducidos en el proyecto inicial.

Pedro Sánchez