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Cerrado por fusión: Ciudadanos se diluye en el Gobierno de Juanma Moreno
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El 15% de altos cargos procede de Cs

Cerrado por fusión: Ciudadanos se diluye en el Gobierno de Juanma Moreno

La entrada de la última portavoz naranja en la estructura territorial de la Junta es un símbolo de la imbricación de los cuadros del partido de Arrimadas, casi fuera de juego en Andalucía, en el organigrama del Gobierno de Juanma Moreno

Foto: Rocío Blanco, consejera de Empleo de la Junta, que entró de la mano de Ciudadanos en 2019. (Cedida/Parlamento de Andalucía)
Rocío Blanco, consejera de Empleo de la Junta, que entró de la mano de Ciudadanos en 2019. (Cedida/Parlamento de Andalucía)
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"Es mucho mejor así, con abrazos". La frase, entre risas, corresponde a una asesora del organigrama del Gobierno andaluz, que estuvo en una consejería del PP en la pasada legislatura. Junto a ella, un compañero de uno de los departamentos de Ciudadanos le da la razón. La buena relación entre populares y naranjas fue la tónica dentro del primer Ejecutivo de Juanma Moreno. Ahora lo sigue siendo, aunque el equipo de San Telmo es, en teoría, monocolor. Y mientras gran parte de los asesores, muchos cuadros y una consejera de Ciudadanos se han integrado sin problemas en el segundo Gobierno del malagueño, el partido de Inés Arrimadas pasa por una travesía del desierto incierta.

Andalucía ha sido la única comunidad donde las relaciones entre PP y Cs no han acabado en tragedia, como ocurrió en Murcia, Madrid y Castilla y León. Las especulaciones sobre una alianza electoral aparecían y desaparecían como el Guadiana. Juan Marín y Elías Bendodo se compaginaban mejor que muchos compañeros de partido. Hubo incluso agradecimientos públicos y un intento de Moreno de fichar a todos sus consejeros naranjas para sus listas, un movimiento que paró Arrimadas.

Foto: Marín y Moreno conversan durante una rueda de prensa en Málaga. (EFE/Carlos Díaz) Opinión
Divorcio a la andaluza
Fernando Matres

Ciudadanos comenzó a saltar por los aires en la moción de censura de Murcia, que Marín y Moreno capearon como pudieron entre las presiones de Génova, controlada entonces por Pablo Casado y Teodoro García Egea. La dupla de dirigentes populares apostó por una opa hostil a los naranjas en cuanto detectaron su debilidad. En Andalucía apostaron por 'encapsular' la alianza que hizo posible el primer Gobierno del cambio. Ciudadanos va camino de perder toda su presencia institucional en las comunidades y Andalucía no es una excepción, pero no por la vía hostil de Casado y García Egea, sino en una suerte de fusión blanda.

Rocío Blanco es el paradigma de este proceso. La consejera de Empleo, independiente propuesta por Cs en 2019, se ha identificado con el PP y, de hecho, conserva a gran parte de su equipo. Lo mismo ocurre con muchos de los directivos de la Consejería de Educación y Deporte de Javier Imbroda. Ahora están repartidos entre las carteras que son de Patricia del Pozo (Desarrollo Educativo) y Arturo Bernal (Turismo, Cultura y Deporte). En total, 20 de los 132 altos cargos del nuevo Gobierno de Juanma Moreno, un 15%, ya lo fueron a propuesta naranja durante el pasado mandato.

Foto: Juan Marín, en Sanlúcar, junto a sus dos hijos antes de acudir a votar el pasado 19-J. (EFE/Román Ríos)

Pero hay nombramientos simbólicos que todavía están por llegar. Muchos miran a la expresidenta del Parlamento, la almeriense Marta Bosquet, pero sobre todo a Juan Marín. El exvicepresidente y exlíder naranja dejó todos sus cargos en la noche del 19-J y aseguró que se embarcaría en un periodo de reflexión. Quería disfrutar de sus hijos, aseguró, pero también desveló que tenía ofertas de "lo público y lo privado". Pudo volver a ser consejero, tras ofrecérselo Juanma Moreno, pero se da por hecho que volverá al organigrama de la Junta en un breve plazo. Lo más probable es que ocupe algún puesto directivo en una de las empresas del sector público instrumental relacionadas con el turismo, materia en la que tiene más experiencia y en la que fue consejero.

El exvicepresidente de la Junta mantiene buena relación con sus excompañeros de gabinete, incluido el presidente. Y parte de los nombramientos naranjas en el nuevo Ejecutivo de Moreno tienen detrás su firma. Es el caso de la nueva jefa de gabinete del malagueño, Ella Núñez, que ocupa ahora el mismo puesto en el equipo del líder popular. También hay quien no ha sido recuperado y lo achaca a un veto del exvicepresidente de la Junta por no formar parte de su círculo más cercano.

Entre los que sí están dentro de la arquitectura institucional autonómica destaca especialmente la última portavoz parlamentaria que tuvo Ciudadanos en Andalucía. Teresa Pardo es desde hace dos semanas la delegada de Justicia en la provincia de Málaga. Esta abogada tuvo un papel relevante en el golpe de mano que protagonizó Juan Marín hace poco más de un año, cuando se hizo con el control del grupo parlamentario y desalojó a su anterior número dos en el partido, Sergio Romero. En Sevilla, la delegación de Justicia ha quedado en manos de Javier Millán, exportavoz naranja en el ayuntamiento de la capital que ya era responsable de este departamento cuando la consejería estaba en manos de Ciudadanos.

Todo esto ocurre mientras los naranjas, sin más poder institucional que un puñado de ayuntamientos, están enfrascados en su refundación y en la conformación de un nuevo equipo en Andalucía. El partido está en manos de una gestora que dirige Andrés Reche, secretario de Organización de la anterior dirección y concejal de Cs en Málaga capital. El resto de miembros de la cúpula interina procede del ámbito local, dado que los principales dirigentes de la etapa de Juan Marín están fuera del partido. Su principal contrincante en lo orgánico, la exconsejera de Igualdad Rocío Ruiz, también rompió el carné naranja poco después del 19-J.

En sus redes sociales, Ciudadanos se ha quejado del aumento del número de altos cargos que ha experimentado el actual Gobierno respecto al anterior. La tensión ha ido más allá en el pleno del Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda, ciudad natal de Marín. Como ocurrió en otros lugares, como Granada o Huelva, la formación acabó enfangada en la lucha interna y ahora varios de los concejales están fuera del partido. Uno de ellos afeó en un pleno municipal a las dos concejalas que siguen en la formación naranja que varios de estos nuevos cargos del Gobierno del PP hayan cogido "las puertas giratorias que mi partido, Ciudadanos, rechazaba".

"Es mucho mejor así, con abrazos". La frase, entre risas, corresponde a una asesora del organigrama del Gobierno andaluz, que estuvo en una consejería del PP en la pasada legislatura. Junto a ella, un compañero de uno de los departamentos de Ciudadanos le da la razón. La buena relación entre populares y naranjas fue la tónica dentro del primer Ejecutivo de Juanma Moreno. Ahora lo sigue siendo, aunque el equipo de San Telmo es, en teoría, monocolor. Y mientras gran parte de los asesores, muchos cuadros y una consejera de Ciudadanos se han integrado sin problemas en el segundo Gobierno del malagueño, el partido de Inés Arrimadas pasa por una travesía del desierto incierta.

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