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Los "inquietantes" hermanos que acumulaban un arsenal: "No sabemos lo que hubiesen hecho"
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EN EL CENTRO DE MÁLAGA

Los "inquietantes" hermanos que acumulaban un arsenal: "No sabemos lo que hubiesen hecho"

Introvertidos, pero muy inteligentes para aprender solos a modificar armas, utilizaban identidades falsas para adquirirlas en Europa del Este. Su casa estaba blindada y disponían de una cabina insonorizada para probarlas

Foto: Una agente sujeta uno de los subfusiles intervenidos en la operación. (Guardia Civil)
Una agente sujeta uno de los subfusiles intervenidos en la operación. (Guardia Civil)

La investigación se prolongó durante algo más de seis meses. Un tiempo de aburridas vigilancias que comenzaron a diseccionar dos “personalidades inquietantes”. Los hermanos sospechosos apenas salían de casa, no se relacionaban con los vecinos y nunca rompían esa rutina casi monacal que los hacía invisibles. Eran un misterio para el resto del mundo. Un peligroso enigma. Porque esos dos cincuentones introvertidos, raros para la mayoría, acumulaban un arsenal con un fin aún por determinar. Rompían las motivaciones habituales, “y eso es lo preocupante” para los agentes. No tenían nexos conocidos con grupos de narcotraficantes, como otros objetivos que en el pasado trajeron a tierras andaluzas a los especialistas de la Jefatura de Información (UCE3) de la Guardia Civil, ni eran los típicos coleccionistas de armas. Entonces, ¿para qué querían cinco subfusiles? ¿O seis pistolas? ¿Y una escopeta táctica semiautomática? Los investigadores esperan encontrar la clave a estas preguntas en los ordenadores y terminales electrónicos que intervinieron el pasado 3 de agosto, el día en que decenas de efectivos de distintas unidades del Instituto Armado se desplegaron en la calle Barcenillas de Málaga para detener a los sospechosos. Fue el desenlace de la operación Terral. Fue el inicio de la operación Terral.

El reloj marcaba las 7:00 y los miembros del Grupo de Acción Rápida (GAR) tomaron posiciones frente a la puerta. El primer golpe de ariete reveló que esa empresa no iba a ser fácil. El impacto solo dañó la pintura. “Estuvieron más de 10 minutos golpeando” hasta que finalmente lograron derribarla, explican fuentes cercanas al caso, para las que el domicilio parecía “Fort Knox”. El acceso estaba blindado, con placas de acero de gran grosor, que se extendían por los marcos. Mejor que las que utilizan los narcos para bunkerizar los puntos de venta de droga.

Foto: Un subfusil incautado a los traficantes. (Guardia Civil)

Entraron en fila india, como marcan las técnicas, pertrechados tras un escudo antibalas y con las armas desenfundadas. Aseguraron las distintas estancias de la casa hasta que dieron con el objetivo: los dos hermanos que llevaban tantos meses investigando. Callados, “sin oponer resistencia”. Con esa forma de ser turbadora cuando los investigadores hallaron una serie de armas “manipuladas, municionadas y listas para ser utilizadas en cualquier momento”. A algún agente le recordaron a los hermanos de los asesinatos múltiples de Puerto Hurraco.

Uno rondaba los 40, mientras que el otro había rebasado ya la cincuentena. Se mostraban introvertidos, silenciosos, pero con sus hechos dejaban traslucir una enorme inteligencia. Durante los meses de investigación adoptaron multitud de medidas de seguridad. “Utilizaban varias líneas de teléfono a nombre de otras personas y disponían de DNI falsificados para comprar las armas”, apuntan las fuentes próximas a la investigación, que explicaron que “aplicaban la lógica”. “Si sé que lo que estoy haciendo es ilegal, y tengo que dar un teléfono, una dirección o un documento, no van a ser los míos”, debieron pensar.

Pero a pesar de no ser su ambiente —solo uno de ellos tenía un antecedente, por violencia de género—, los hermanos se desenvolvían como pez en el agua en la red y el mundo de las mascaradas y las múltiples identidades. “No aprendieron tras haber sido detenidos un montón de veces, ni porque hubieran pasado por prisión, que es la universidad para muchos delincuentes; ellos son autodidactas, se formaron a sí mismos, con internet, viendo tutoriales”. “Ensayo, error; ensayo, error”. Hasta perfeccionar la técnica y “culminar el proceso” de modificación de las armas.

El domicilio estaba blindado con placas de acero. Una puerta mejor que las que utilizan los narcos para bunkerizar los puntos de venta de droga

Se interesaban por pistolas o revólveres originalmente letales —calibre 9 milímetros parabellum—, pero recalibradas al sistema Flobert. La capacidad de daño de estas armas se reducía notablemente, con una penetrabilidad muy inferior, aunque no deja de ser mortal. Este era el sistema del arma que mató en Estoril (Portugal) al hermano del rey Juan Carlos en un accidente. Son de venta libre en algunos países del este de Europa, pero no en España, donde para su legal adquisición y tenencia se precisa licencia. Los detenidos, aplicando sus conocimientos, y utilizando maquinaria adecuada, revertían el proceso para que recuperaran su letalidad.

¿Para qué un arsenal?

Lo habitual es que las personas que se dediquen a esta actividad delictiva persigan un fin lucrativo. Comprar armas a un precio bajo y, una vez readaptadas, multiplicar su precio en el mercado negro. Pero lo que desconcierta a los investigadores de estos dos hermanos es que no se han detectado contactos con organizaciones criminales. Ni tampoco encajan con el perfil del coleccionista obsesionado. Lo que inicialmente hace pensar que el arsenal no estaba destinado “a la venta a terceros”, por lo que “hay que seguir tirando del hilo”: “Las que sabíamos estaban allí, pero aparecieron más de las que creíamos”.

Desconocer qué pretendían hacer “es uno de los peligros que hay con este tipo de delincuentes”. “No sabemos lo que hubiesen hecho, porque no les hemos dado la oportunidad”, inciden las fuentes consultadas, que añaden que si eran personas con algún tipo de patología mental “tenían un arsenal a su alcance”.

“El riesgo estaba ahí”. Y tanto. Porque esta es la lista de lo que se halló en la casa: Cinco subfusiles, seis pistolas, seis revólveres, una escopeta táctica semiautomática, tres aparatos de descargas eléctricas disimulados bajo la apariencia de teléfonos móviles, 895 cartuchos metálicos de diferentes calibres, barras de cañón en bruto para la fabricación artesanal de cañones y numerosos cargadores de pistola y subfusil.

Además, habían habilitado un taller clandestino dotado de herramientas y maquinaria para la manipulación de armas de fuego, aunque una de las cosas que más llamó la atención de los investigadores es que disponían de una cabina insonorizada para probar las armas en el domicilio sin ser detectados por los vecinos. Valorada en unos 6.000 euros, se adquiere en tiendas especializadas, ya que se destinan a estudios radiofónicos o para músicos que precisan ensayar en su casa. “Era como una antigua cabina de teléfono, pero más grande. Entrabas y cerrabas la puerta”, describen. Dentro, podían disparar y probar las armas sin que la detonación trascendiera.

Foto: Imagen: EC.

Nacidos fuera de la región, pero asentados en la provincia malagueña, los arrestados adquirieron el inmueble poco antes de la pandemia. Se trasladaron a la capital después de haber residido en la zona de Benalmádena y en ese inmueble de la calle Barcenillas establecieron su cuartel general. Allí instalaron un taladro vertical de columna, amoladoras y otras herramientas para confeccionar su taller clandestino. También se hicieron con copias de DNI falsificados con identidades de terceras personas y diversos equipos informáticos y documentación para su estudio. Lo necesario para operar.

Las pesquisas en torno a ellos se iniciaron cuando, a través de los canales de cooperación policial internacional, se alertó sobre una persona residente en España que había adquirido en un país del este de Europa varias pistolas de última generación. Los especialistas en tráfico de armas de la Jefatura de Información (UCE3) se hicieron cargo del caso y lograron averiguar que el DNI utilizado para las compras de estas armas había sido falsificado mediante programas informáticos.

placeholder El arsenal del que disponían los arrestados era mayor del que pensaban los investigadores. (Guardia Civil)
El arsenal del que disponían los arrestados era mayor del que pensaban los investigadores. (Guardia Civil)

Los agentes identificaron a esta persona, que carecía de cualquier licencia y que había adquirido más armamento con la colaboración de su hermano. Entre ambos, detalló el Instituto Armado, llegaron a falsificar hasta siete documentos de identidad para adquirir numerosas piezas den países como Eslovaquia, República Checa o Francia.

La investigación tratará de profundizar en las motivaciones de los dos arrestados y se vuelcan los esfuerzos en el análisis de la información que se pueda extraer de los ordenadores y dispositivos electrónicos hallados en el domicilio. Ambos, tras ser puestos a disposición judicial, ingresaron en prisión provisional. El caso ha contado con la colaboración de la Agencia Nacional contra el Crimen de Eslovaquia, la Gendarmería Nacional francesa, la policía de República Checa y Europol.

La investigación se prolongó durante algo más de seis meses. Un tiempo de aburridas vigilancias que comenzaron a diseccionar dos “personalidades inquietantes”. Los hermanos sospechosos apenas salían de casa, no se relacionaban con los vecinos y nunca rompían esa rutina casi monacal que los hacía invisibles. Eran un misterio para el resto del mundo. Un peligroso enigma. Porque esos dos cincuentones introvertidos, raros para la mayoría, acumulaban un arsenal con un fin aún por determinar. Rompían las motivaciones habituales, “y eso es lo preocupante” para los agentes. No tenían nexos conocidos con grupos de narcotraficantes, como otros objetivos que en el pasado trajeron a tierras andaluzas a los especialistas de la Jefatura de Información (UCE3) de la Guardia Civil, ni eran los típicos coleccionistas de armas. Entonces, ¿para qué querían cinco subfusiles? ¿O seis pistolas? ¿Y una escopeta táctica semiautomática? Los investigadores esperan encontrar la clave a estas preguntas en los ordenadores y terminales electrónicos que intervinieron el pasado 3 de agosto, el día en que decenas de efectivos de distintas unidades del Instituto Armado se desplegaron en la calle Barcenillas de Málaga para detener a los sospechosos. Fue el desenlace de la operación Terral. Fue el inicio de la operación Terral.

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