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¿Harto de que los ladrones de cobre te fastidien? Así atajó Málaga este problema
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DOS DÉCADAS DE PELEA

¿Harto de que los ladrones de cobre te fastidien? Así atajó Málaga este problema

Mientras la Policía cambió sus protocolos de actuación y se centró en perseguir a los grandes receptores del valioso metal, ayuntamientos como el de Estepona reforzaron la seguridad del alumbrado con sensores antirrobo

Foto: Imagen de archivo de la incautación de 80 toneladas de cable de cobre ferroviario robado. (EFE)
Imagen de archivo de la incautación de 80 toneladas de cable de cobre ferroviario robado. (EFE)

Con una frecuencia que denota la gravedad del fenómeno, periódicos, radios y televisiones hacen hueco para contar que una conexión ferroviaria está paralizada por un robo de cobre y fibra. Cientos y cientos de personas con sus rutinas quebradas, esperando en los andenes una solución que se prolonga durante horas. Este lunes, en Cataluña, fue el último ejemplo. Pero habrá más. Porque esta modalidad delictiva se ha cronificado y no hay punto en el país donde no haga estragos. Bueno, en alguno sí. Quizá no erradicarla por completo, pero sí minimizarla notablemente. En Málaga, tras muchos años, y después de distintas estrategias, se ha convertido en una problemática residual. Desde cambios en los patrones de investigación hasta sensores en el alumbrado. Así han conseguido ponérselo difícil a los ladrones.

Corrían finales de los noventa y la Costa del Sol estaba en plena ebullición. La expansión del ladrillo llenaba el horizonte de grúas y la inversión pública se traducía en carreteras, terminales de transporte y otras infraestructuras. Camiones transportando material de un lado a otro de la provincia se convirtieron en algo habitual. Tráileres sobre los que descansaban grandes bobinas de cable atraían a los ladrones como un panal de miel a un oso. Grupos organizados que no dudaban en emplear maquinaria pesada para hacerse con un botín que podía ser millonario. Bandas que dejaban a oscuras urbanizaciones enteras y que no tenían reparos en sangrar las redes eléctricas municipales.

Foto: EC.

No era el Far West, pero hubo momentos en que se le parecía. Porque era rara la semana que en una dependencia policial no se comunicase un robo de estas características. La situación se descontroló y las autoridades tuvieron que poner freno a una actividad delincuencial cuyos beneficios comenzaban a atraer a personas ajenas a ese mundillo. Hasta ese momento habían estado persiguiendo a los autores de los robos, pero era un no parar. Por cada banda que se desarticulaba, surgían otras dos. Y el número de agentes era el que era. Así que se decidió cambiar de estrategia. El objetivo prioritario, ir por los que se lucraban realmente: desguaces o chatarrerías que adquirían el cobre sustraído sin hacer muchas preguntas sobre su procedencia.

Un responsable policial que fue testigo de aquellos momentos recordaba cómo fueron a los distintos polígonos industriales de la capital malagueña y, “uno por uno”, se entrevistaron con los responsables de cada uno de estos negocios y les dejaron las cosas claras. Sabían que la mayor parte del cable de cobre robado acababa allí e iban a cortar de raíz ese flujo.Se les advirtió de que se iban a hacer inspecciones diarias, y así se hizo”. Los policías acudían a las instalaciones y pedían la documentación de compra del último gramo de cobre que encontraran. Si no podían justificar su procedencia legal, se les imputaba por receptación y se intervenía el material.

La Policía ejerció presión en los chatarreros y desguaces para frenar el flujo de cobre robado

De este modo, acusación tras acusación, los propietarios de estos negocios fueron siendo conscientes de que el escenario había cambiado y el boca a boca hizo el resto. Los ladrones de cobre tenían más dificultades para darle salida a la mercancía y los compradores que aún se atrevían a dar el paso condicionaban el riesgo en el precio a pagar.

“Los robos cayeron de una forma notable”, señalan fuentes policiales, que aclaran que los grandes ‘palos’ pasaron a ser anecdóticos y quedaron reducidos a golpes menores, perpetrados en muchas ocasiones por gente sin recursos, toxicómanos que trabajaban la chatarra u oportunistas. El barrio marginal de Los Asperones, en la capital malagueña, es la huella humeante de esta suerte delictiva. El punto adonde, con cierta asiduidad, tienen que acudir los bomberos para sofocar los fuegos que provocan con las hogueras que utilizan para separar el plástico del metal.

Ingenio y tecnología

Pero el cambio de actuación policial no ha sido el único factor de cambio. El ingenio y la tecnología han sido también importantes en este proceso de desgaste. El inventor vallisoletano Juan Andrés Díaz Gaona presentó un sistema que evita que los ladrones se lleven grandes cantidades de cable porque se parte al tirar; mientras que el Ayuntamiento de Estepona implantó en 2013 un sistema de sensores que alertaba de cualquier robo en su alumbrado público.

placeholder Un operario controla los sensores que alertan de los robos en Estepona. (Ayuntamiento de Estepona)
Un operario controla los sensores que alertan de los robos en Estepona. (Ayuntamiento de Estepona)

“Es un dispositivo que se encuentra instalado en una veintena de cuadros de mando de la red eléctrica, que avisan de forma inmediata, y a través de mensajes de texto de móvil que reciben la Policía Local y los responsables de las brigadas operativas que se encuentran en servicio, sobre cualquier intento de robo”, explican fuentes municipales, que precisan que “la mayoría se encuentra en urbanizaciones y en zonas del extrarradio”. Lugares más propicios para que actúen estos delincuentes.

Este sistema “también garantiza el blindaje de los cuadros de mando, de manera que ninguna persona no autorizada puede manipularlo de forma indebida para planificar un robo”. “De hecho, el operario municipal responsable del mismo debe introducir, vía Bluetooth, una clave para que así quede registrada la fecha, hora y usuario que ha accedido a la instalación”, añaden las mismas fuentes. Una vez cerrado, se conectan automáticamente de nuevo las alarmas que blindan el circuito.

Foto: Mina de Riotinto explotada por Atalaya Mining. (Cedida)

El consistorio, no obstante, explora nuevos dispositivos. En la actualidad, según detallan a El Confidencial, se estudia implantar a corto plazo un sistema de telegestión que mejorará toda la red de alumbrado público al detectar, mediante un aviso inmediato, cualquier incidencia o manipulación en los cuadros de mando. Aunque el objetivo de ponerlo en marcha es que el ayuntamiento, además de tener conocimiento de una avería “en el mismo momento en el que se produce, y repararla con mayor celeridad”, sepa “al instante” qué cuadro de mando está siendo manipulado sin autorización, este se expandiría a todos los repartidos por el municipio.

Si finalmente se opta por este sistema, convivirá con una clara apuesta por la instalación de farolas fotovoltaicas en el alumbrado público. Ya que no solo reducen el consumo energético, sino que carecen de cableado que los ladrones puedan robar. En los últimos meses, se han instalado alrededor de 70 puntos con baterías que proporcionan luz durante el horario nocturno. Se han colocado en los accesos al hospital y en la avenida Andalucía y en breve se van a licitar otras 80 luminarias de este tipo que se instalarán en zonas del extrarradio como Guadalmansa, Las Joyas o Selwo.

Con una frecuencia que denota la gravedad del fenómeno, periódicos, radios y televisiones hacen hueco para contar que una conexión ferroviaria está paralizada por un robo de cobre y fibra. Cientos y cientos de personas con sus rutinas quebradas, esperando en los andenes una solución que se prolonga durante horas. Este lunes, en Cataluña, fue el último ejemplo. Pero habrá más. Porque esta modalidad delictiva se ha cronificado y no hay punto en el país donde no haga estragos. Bueno, en alguno sí. Quizá no erradicarla por completo, pero sí minimizarla notablemente. En Málaga, tras muchos años, y después de distintas estrategias, se ha convertido en una problemática residual. Desde cambios en los patrones de investigación hasta sensores en el alumbrado. Así han conseguido ponérselo difícil a los ladrones.

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