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La marcha de Macarena Olona deja a Vox descabezado y sin influencia en Andalucía
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La portavoz alega motivos de salud

La marcha de Macarena Olona deja a Vox descabezado y sin influencia en Andalucía

El partido de Santiago Abascal no tendrá una figura política de primer nivel para adaptarse a un nuevo modelo de oposición. Deberá reconfigurarse en medio de una lucha soterrada por el nuevo liderazgo

Foto: Macarena Olona, durante la investidura de Juanma Moreno. (EFE/Julio Muñoz)
Macarena Olona, durante la investidura de Juanma Moreno. (EFE/Julio Muñoz)
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Vox tendrá que hacer una catarsis en Andalucía para decidir qué quiere ser. La mayoría absoluta del PP ya obligó al partido a cambiar el modelo de oposición. Todavía estaba buscando la fórmula cuando Macarena Olona anunció, por sorpresa, que abandona la política por motivos de salud. Su marcha deja a la formación, en cierto modo, desconcertada. Los 14 diputados no son necesarios para la gobernabilidad de Andalucía y ya no tienen una figura política de primer orden que supla esta falta de influencia. Un obstáculo más para el rearme tras el duro revés del 19-J.

El futuro de Macarena Olona siempre estuvo en duda, por más que ella garantizase una y otra vez que iba a ser la referente del partido en Andalucía. En la carta en la que desvela su marcha deja ver que la condición sanitaria que la aparta de la política estaba ya presente durante la campaña. Cobra así cierto sentido aquella comparecencia en la que habló de los "designios de Dios", cuando le preguntaron sobre si seguiría siendo portavoz en la comunidad o no. La misiva, publicada en su cuenta de Twitter, también garantiza que, una vez se recupere, Olona no volverá a la vida pública, sino que se incorporará a su puesto en la Abogacía del Estado.

Foto: Macarena Olona durante un acto del partido. (EFE/Raúl Caro)

La salida de la todavía portavoz de Vox en Andalucía se debe a motivos de fuerza mayor, pero coincide con una pérdida de influencia. Había buscado vivienda en Sevilla y ya había matriculado a su hijo en un colegio de la zona sur de la capital hispalense para el próximo curso. Su viaje a Andalucía supuso la salida del núcleo duro del partido. La alicantina llegó como paracaidista a un territorio que no conocía, a pesar de que fue diputada en el Congreso por la circunscripción de Granada tras las elecciones generales de abril y noviembre de 2019. Vox hizo una arriesgada apuesta que terminó pasándole factura: abrió un importante agujero en su grupo parlamentario y, además, no logró la meta a la que había fiado comenzar el nuevo ciclo político en plena forma.

La polémica del empadronamiento en Salobreña enturbió su llegada en el inicio de la campaña. Y la suspensión parcial de su agenda como candidata añadió más ruido y alimentó las dudas sobre si la decisión de enviar a Olona como candidata había sido acertada. Santiago Abascal, en el mitin del barrio sevillano de Los Remedios, puso el listón en el millón de votos y los resultados del 19 de junio fueron justo la mitad: 493.932 sufragios.

La "granaína de adopción", como ella abanderó durante la campaña, recibió varios toques de compañeros de la dirección nacional durante la errática campaña, que plagó de discursos grandilocuentes y estereotipos por los que "muchos andaluces se sintieron agraviados". Ella hizo caso omiso de las llamadas de atención. Fuentes de la cúpula de Madrid sueltan lastre y evitan responsabilizar a Abascal de los fallos de cálculo de su candidata. La responsabilidad de la dirección nacional, dicen, comienza y termina en el "error" que algunos asumen por haber apostado por un perfil político atractivo por encima de unas siglas, aunque evitan personalizarlo en Olona.

Foto: Macarena Olona, durante una entrevista con El Confidencial. (Sergio Beleña)

Pero todo se torció cuando arrancó la campaña. Algunas fuentes del partido señalan que desde Madrid se miraba con recelo el devenir de una estrategia comandada de principio a fin por la propia Olona. "Era completamente autónoma", señalan. Es este el argumento al que se aferran en el partido dirigido por Santiago Abascal para sostener que lo sucedido en Andalucía "no marca un precedente" para la formación, y que el primer frenazo que registró Vox en las urnas desde 2018 fue solo un bache por el que no volverán a pasar.

Una vez se cerraron las urnas, el partido soltó lastre y descartó recuperar a Olona en la arena nacional. Al menos no en el corto plazo. Abascal descartó recuperarla en el Senado —muy transitado últimamente por la condición de senador del jefe de la oposición—, y ella rechazó también esa plaza. Los problemas sanitarios de los que adolece la alicantina han terminado poniendo fin a la vida pública de una dirigente que, durante años, fue la 'mujer fuerte' de Vox, pero que terminó sus días en política como soldado raso de la formación.

Olona ha liderado el grupo parlamentario de Vox durante menos de un mes y medio. Los primeros contactos con el PP, concretamente con Elías Bendodo, sí los protagonizó ella. Pero pronto la sustituyó el almeriense Rodrigo Alonso, un hombre de la confianza de Santiago Abascal. Es presidente del grupo parlamentario y jefe del sindicato asociado a Vox, Solidaridad, que ya tuvo un papel protagonista en la pasada legislatura. Según desvela 'El País', Alonso es el responsable del nombramiento de María José Rodríguez de Millán como senadora autonómica en lugar de Jacobo González-Robatto. El jefe de campaña de Olona no podía serlo por incumplir la ley de Igualdad, pero la alicantina no fue consultada para buscar a su sustituta.

Terna de candidatos

Alonso es uno de los posibles sustitutos de la todavía portavoz, pero hay más candidatos. El partido descarta posicionarse en este momento, pero los nombres de Manuel Gavira y Javier Cortés están en las quinielas. Gavira, diputado por Cádiz, ya desempeñó esa responsabilidad en la pasada legislatura, cuando Abascal optó por una oposición más incisiva. Ahora es secretario general del grupo parlamentario. Cortés es el presidente provincial de Vox en Sevilla y también sonó como candidato cuando Olona no había sido designada.

placeholder Rodrigo Alonso, presidente del grupo parlamentario de Vox, en la pasada legislatura. (EFE)
Rodrigo Alonso, presidente del grupo parlamentario de Vox, en la pasada legislatura. (EFE)

Los tres 'candidatos' tienen un perfil duro, distinto a esa "oposición de la sonrisa" que Olona había inaugurado en su etapa andaluza. La alicantina quería inaugurar un nuevo periodo, alejado de la durísima oposición que protagonizó en el Congreso contra Pedro Sánchez, al que llegó a calificar como "sepulturero" durante los peores compases de la pandemia. Un apelativo que provocó algún arqueo de ceja entre algunos de sus compañeros. Pero no habrá tiempo para comprobarlo, ya que la exdirigente solo pudo subirse a la tribuna para el debate de investidura de Juanma Moreno. "Este es el Gobierno fuerte que Andalucía necesita", dijo durante una comparecencia en San Telmo.

El tono amable no solo lo practicó en la tribuna, a pesar de la imitación del encendido discurso de Giorgia Meloni, su "referente". Olona ha buscado una buena relación con los medios de comunicación a pesar de las habituales críticas de su partido a la labor de los periodistas. También se ha dejado ver en momentos de cierta complicidad con el líder del PSOE, Juan Espadas, al que conoce de su etapa trabajando en Mercasa como abogada del Estado. En privado, incluso le ha dedicado algún halago al dirigente socialista.

Foto: Manuel Martín (d) y Macarena Olona. (Twitter de Macarena Olona)

Si Gavira no es el sustituto de Olona, Vox habrá cambiado en cuatro ocasiones de portavoz desde que irrumpió en Andalucía, en diciembre de 2018. El candidato en aquellas elecciones, el exjuez Francisco Serrano, también dejó el cargo y ahora está inmerso en una causa judicial acusado de fraude de subvenciones públicas. Alejandro Hernández, que sucedió a Serrano, fue apartado por un cambio de estrategia. Y ahora la alicantina deja paso al siguiente.

Vox tendrá que hacer una catarsis en Andalucía para decidir qué quiere ser. La mayoría absoluta del PP ya obligó al partido a cambiar el modelo de oposición. Todavía estaba buscando la fórmula cuando Macarena Olona anunció, por sorpresa, que abandona la política por motivos de salud. Su marcha deja a la formación, en cierto modo, desconcertada. Los 14 diputados no son necesarios para la gobernabilidad de Andalucía y ya no tienen una figura política de primer orden que supla esta falta de influencia. Un obstáculo más para el rearme tras el duro revés del 19-J.

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