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'Guerra cultural' en la plaza Vieja de Almería: Los Coloraos no tienen relación con la República
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Y LA POLÉMICA POR LA TALA DE UNOS FICUS

'Guerra cultural' en la plaza Vieja de Almería: Los Coloraos no tienen relación con la República

La propuesta de traslado de un monumento que rinde homenaje a una batalla de 1824 provoca un enfrentamiento entre el Gobierno del PP, la oposición y varias asociaciones

Foto: Plaza Vieja de Almería.
Plaza Vieja de Almería.

El pasado mes de mayo el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) declaraba nula una decisión del pleno del Ayuntamiento de Almería: una modificación del PGOU para talar los ficus centenarios de la plaza de la Constitución. Lo celebrado de la sentencia era que argumentaba que dichos árboles “mejoran la calidad de la vida” de la ciudad. El fallo judicial además censuraba que el Consistorio no había realizado una evaluación ambiental estratégica que ponderase los valores medioambientales de los mismos. Estimaba de esta manera, solo parcialmente, el recurso que habían presentado varias asociaciones ciudadanas y el PSOE (gobierna el PP con 13 concejales de 27 y el apoyo puntual de Cs y Vox). Pero la polémica esconde otros muchos ingredientes, veamos.

Lo llamativo del caso es que esta sentencia sobre una tala de lo que apenas son una veintena de árboles se mezcla con una discusión histórica sobre la Guerra Civil… y Fernando VII… además de suponer un episodio más en la eterna batalla del centro de muchas ciudades españolas, recrudecida por la pandemia, entre las terrazas de la hostelería y todo lo demás. Además de los árboles, a cuya retirada el Gobierno municipal ya ha renunciado, está en juego la ubicación del Monumento a los Coloraos, columna de mármol blanco de Macael de 17 metros y 179.000 kilos de peso que homenajea a un grupo de militares liberales que en 1824 intentaron derribar el régimen absolutista de Fernando VII, y que actualmente decora el centro de la conocida popularmente como plaza Vieja.

placeholder Monumento de los Mártires de la Libertad, en Almería. (Wikipedia)
Monumento de los Mártires de la Libertad, en Almería. (Wikipedia)

Francisco Verdegay, presidente de la Asociación Amigos de la Alcazaba, una de las denunciantes, opina que esto “va más allá de los árboles. Pero los árboles pueden salvar ‘El Pingurucho’ [nombre popular que recibe el monumento]”. Su asociación recurrió tanto la tala de los árboles como el traslado previsto de la columna, sin destino conocido. Una de las opciones que se barajan para su nueva ubicación es el Parque Nicolás Salmerón —presidente de la I República, precisamente—, cerca del puerto, aunque el TSJA decidió no pronunciarse sobre esta cuestión por entender que no le afectaba la modificación del PGOU, así que está pendiente de un tribunal provincial. Esperan, afirma Verdegay, “que los árboles salven el monumento”.

Verdegay añade que existen “motivos políticos” para retirar la columna el homenaje a los liberales del XIX

“Planteamos las primeras protestas cuando nos enteramos del proyecto de remodelación de la Plaza Vieja, que es un espacio que tiene 1.000 años de antigüedad y siempre ha tenido las mismas funciones institucionales” explica. La oposición y las asociaciones recuerdan unas declaraciones de la concejal de Fomento, Ana Martínez Labella (PP), cuando se anunció el proyecto de reforma en las que defendía entoldados y aumentar las terrazas de los locales de hostelería: “Moderniza la ciudad y le aporta frescura y elegancia". La edil posteriormente matizó la explicación.

Foto: Rafael Montoya explica en el salón de su casa la batalla que mantiene con el Ayuntamiento de Almería para que le abone una indemnización. (M. A. S.)

Verdegay añade que existen “motivos políticos” para retirar la columna en homenaje a los liberales del XIX. “El Ayuntamiento dice que es para poder celebrar eventos en la plaza, pero siempre se han podido hacer y lleva ahí desde los 80”. Verdegay añade “que es una creencia popular que tiene algo que ver con la Guerra Civil, he corregido a guías por la calle diciendo que era conflictiva porque era de la República, y no es cierto, se refiere a un hecho histórico 100 años anterior”. Los Amigos de la Alcazaba y la Plataforma Bicentenario de los Coloraos —efeméride que se celebrará en 2024—, no obstante, han intentado que la columna pase a formar parte del catálogo de Bienes de Interés Cultural y goce, por tanto, de protección. De momento, sin éxito.

La columna de la discordia, 'El Pingurucho' o 'Monumento a Los Coloraos', oficialmente el Monumento a los Mártires de la Libertad, rinde homenaje a un grupo de algo más de 100 combatientes que desembarcaron, o lo intentaron, en la ciudad entre el 2 y el 6 de agosto de 1824 para intentar emular el pronunciamiento militar de Riego de 1820 y establecer un gobierno liberal con la Constitución de 1812, La Pepa, como ley fundamental.

Los expedicionarios partieron de Gibraltar en dos grupos, el primero de 65 personas y que zarpó el 2 de agosto al mando del coronel Francisco Valdés, encontrándose mal tiempo y regresando hasta Tarifa, donde fueron capturados y fusilados. El segundo grupo, de 49 soldados, lo mandaba otro militar liberal, Pablo Iglesias —ya es casualidad— y sí logró llegar hasta Almería, el 6 de agosto, pero su golpe de mano fracasó y él y todos sus hombres fueron fusilados el 24 del mismo mes en la Plaza de Toros. Como el punto de partida era la colonia británica, llevaban ropa prestada por el ejército inglés, las célebres casacas rojas, de manera que recibieron el sobrenombre de 'Los Coloraos'.

Foto: Una persona pasea a su perro la semana pasada entre fuertes rachas de viento en Almería. (EFE/Carlos Barba)

La columna se encargó en 1868 tras la Revolución Gloriosa, que expulsó del país a Isabel II, la heredera de Fernando VII, y se inauguró en 1870, poco antes del comienzo del breve reinado de Amadeo I de Saboya. Sobrevivió a la I República, los cantones, los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera y hasta la Guerra Civil. Pero en 1943, ante una visita de Franco, alguien pensó que el homenaje a ‘Los Coloraos’ podía tener interpretaciones indeseadas y fue desmontado, aprovechándose sus partes de mármol para arreglos en la ciudad. La columna actual es de 1988, financiada en parte por suscripción y a propuesta del Gobierno de la ciudad, entonces del PSOE.

La edil considera “una salida de tono” atribuir la tala a querer potenciar la hostelería

La concejal Ana Martínez Labella atiende a El Confidencial por teléfono para puntualizar que la “readaptación” del arbolado no tiene nada que ver con el traslado de la columna ni con ningún fomento de las terrazas, sino con una reforma integral del casco antiguo de la ciudad que se sigue ejecutando en otras fases en diferentes espacios, como la vecina Plaza de la Administración Vieja. “Se quería crear un espacio diáfano para poner en valor el patrimonio de la plaza, ahora estamos estudiando la forma de adecuarlo porque acatamos la sentencia del TJSA”.

La edil considera “una salida de tono” atribuir la tala a querer potenciar la hostelería, en un intento de “criminalizar una actividad empresarial que es buena para la ciudad”, y en cuanto al Monumento a Los Coloraos considera que “quien lo politiza es el Partido Socialista” por sumarse a las denuncias de las asociaciones. "Solo proponemos un traslado”, zanja. A esto último, además del PSOE, se oponía Ciudadanos por considerarlo “un gasto innecesario”, ya que el tamaño de la pieza hace muy compleja cualquier operación, aunque el Gobierno defiende que es “técnicamente viable", si no, "ni lo plantearíamos”.

Foto: Una caravana aparcada en Roquetas de Mar. (M. A. Santiago)

Carmen Ravassa, historiadora y presidenta de la Plataforma Bicentenario de los Coloraos, niega “politización” en las asociaciones y cree que todas las reformas propuestas “son capricho o excusa para entregar la plaza a negocios de restauración”. Cree que el monumento “no debería moverse de la plaza donde está el Ayuntamiento y es defensa de los valores, pero además el actual monumento se financió al 50% con donaciones y deberían dejar a todos los almerienses opinar sobre ese traslado. ‘El Pingurucho’ no es una figura para adornar o embellecer, sino un recuerdo sobre el precio de las libertades democráticas”, opina.

En uno de los bares para tomar algo cercanos a la plaza Vieja, alrededor de la cual se concentran algunas de las calles más comerciales de la ciudad, uno de los hosteleros se atreve a opinar a condición de que no aparezca su nombre ni el del local: “La verdad es que nos hemos enterado muy por encima. A nosotros ni nos va ni nos viene mientras el centro de la ciudad esté limpio y cuidado. Y sí, tengo el negocio más o menos cerca del Ayuntamiento, pero intento no saber de lo que se discute allí dentro porque me pongo nervioso”.

El pasado mes de mayo el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) declaraba nula una decisión del pleno del Ayuntamiento de Almería: una modificación del PGOU para talar los ficus centenarios de la plaza de la Constitución. Lo celebrado de la sentencia era que argumentaba que dichos árboles “mejoran la calidad de la vida” de la ciudad. El fallo judicial además censuraba que el Consistorio no había realizado una evaluación ambiental estratégica que ponderase los valores medioambientales de los mismos. Estimaba de esta manera, solo parcialmente, el recurso que habían presentado varias asociaciones ciudadanas y el PSOE (gobierna el PP con 13 concejales de 27 y el apoyo puntual de Cs y Vox). Pero la polémica esconde otros muchos ingredientes, veamos.

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