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Jesús Aguirre, de la crisis de la carne 'mechá' a consejero talismán de Moreno
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Jesús Aguirre, de la crisis de la carne 'mechá' a consejero talismán de Moreno

El titular andaluz de Salud, que fue célebre y polémico por sus salidas de tono, se convierte en una estrella en redes sociales y en un valor para el PP de Moreno, que presume de gestión sanitaria tras el covid-19

Foto: Jesús Aguirre, consejero de Salud y candidato del PP en Córdoba, en un paseo electoral en Sevilla.
Jesús Aguirre, consejero de Salud y candidato del PP en Córdoba, en un paseo electoral en Sevilla.
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Jesús Aguirre estaba de descanso en El Rompido (Huelva) cuando su director general de Salud Pública, José María de Torres, le mandó una foto con una placa de Petri plagada de colonias de listeria. Era 14 de agosto de 2019, en medio de un puente estival. Aguirre llevaba poco más de seis meses como consejero de Salud y Familias del primer Gobierno no socialista de la Junta. Esa placa de Petri fue el preludio del segundo mayor brote de listeriosis del que hay registros, con 300 casos y tres fallecidos. Estallaba la crisis de la carne 'mechá'. Entonces, este médico cordobés de 66 años comenzó a salir en los telediarios, en unas ocasiones por su responsabilidad como consejero y en otras por algunas salidas de tono que le han costado un disgusto. Tres años después —y con una pandemia de por medio—, Aguirre es una de las caras visibles (y amables) del Ejecutivo de Juanma Moreno, se presenta como número uno por su provincia y es la imagen de la gestión de la crisis del covid.

"Solo quedamos tres consejeros de Salud de los que empezamos la pandemia", presume Aguirre después de una mañana de actos electorales e institucionales. Ha dormido cuatro o cinco horas, como suele, y ha comenzado la jornada con un congreso de médicos jubilados. Luego se ha dado un paseo por el centro de Sevilla con su compañera Patricia del Pozo, consejera de Cultura y número uno en la provincia. Y cierra la mañana con otro cónclave, esta vez de directivos de atención primaria, antes de viajar a Córdoba, donde su mujer, también médica, lo espera con un salmorejo fresco en la primera ola de calor del año. "Tenemos un déficit de besos y abrazos y yo ya tengo síndrome de abstinencia", les dice a sus compañeros del segundo acto institucional, que estallan en una carcajada.

Foto: El consejero de Salud, Jesús Aguirre, con el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. (EFE)

Entre congreso y congreso, Aguirre se ha quitado la corbata y la americana para dar besos y abrazos y repartir abanicos de cartón con el lema de campaña de los populares. Del Pozo y un grupo numeroso de cargos del PP de Sevilla —Javier Arenas incluido— le habían pedido que dejase un rato Córdoba para aprovechar el tirón de Aguirre. "Es la estrella invitada", dice la consejera de Cultura, que no es la única candidata que ha reclamado al titular de Salud para su campaña. Se entiende por qué poco después, cuando se pasan por una tienda de suplementos deportivos plagada de fotos de culturistas. "En esa foto me han cogido de espaldas", dice Aguirre señalando a un muchacho que levanta pesas. El siguiente paso es una tienda 'gourmet', donde admite que es "de buen yantar" y prueba una loncha de jamón. "Yo tendría que haber sido catador", bromea mientras cuenta que le ha dicho a Alberto Garzón, ministro de Consumo, que no equipare el aceite de oliva con la Coca-Cola.

"Yo les he dicho que a mí me tienen que sacar a pasear, no a dar mítines", defiende Aguirre, consciente de su tirón en las calles, pero también en las redes. El consejero de Salud sabe que es carne de 'meme' y lo aprovecha. Jugador de pádel "con buena muñeca", asegura una de sus colaboradoras, un día un compañero de pala le comentó que la gente solía llevar la mascarilla, pero que se la ponía más en el codo que para tapar nariz y boca. Se quedó con la idea y, al día siguiente, antes del Consejo de Gobierno, pidió una segunda mascarilla a un miembro de su equipo. En medio de su intervención explicó: "No hay ninguna evidencia científica de que la mascarilla tenga algún efecto cuando se lleva en la muñeca". La explicación saltó a los telediarios y, aunque hubo cierto pánico en su equipo, Aguirre se sintió satisfecho. "Me he dedicado toda la vida a la salud pública, cuando salgo a hablar, soy el médico de Fuente Palmera", el pueblo donde ha pasado la mayor parte de su carrera.

placeholder El consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, en un paseo electoral en Sevilla.
El consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, en un paseo electoral en Sevilla.

El dirigente popular descubrió al poco tiempo de su llegada a la Junta el poder comunicativo de sus ruedas de prensa. Le fue muy útil en la pandemia, con ejemplos como el de la mascarilla o el famoso "culillo". Con ese término se refirió al resto que quedaba en los viales de las vacunas contra el covid-19 y que comenzó a aprovecharse con el uso de jeringuillas más eficientes. "Entonces una vacuna era oro", recuerda Aguirre, que asegura que lloró de felicidad el 27 de diciembre de 2020, cuando tocó el primer recipiente con el suero creado por Pfizer para atajar la pandemia. Pero ese 'culillo' le granjeó una reprimenda de las izquierdas, que lo acusaron de frívolo, a pesar de que, asegura, tuvieron que borrar los tuits donde lo criticaban por el éxito del concepto.

Esa campechanía le ha supuesto también algún que otro dolor de cabeza. Al poco tiempo de llegar al cargo, aludió a la práctica de abortos en la sanidad pública y afirmó que "lo fácil es llegar y el chupetón". "Fue inapropiado", reconoce tres años después. No es la primera vez que tiene que recular, ya que recientemente se posicionó a favor del uso del término 'violencia intrafamiliar', como prefiere Vox, ya que, aseguró, incluye también la violencia de género. El político cordobés tuvo que salir a mostrar su compromiso contra la violencia machista, al igual que hizo el Gobierno en pleno, después de una llamada de la titular de Igualdad, Rocío Ruiz. Entre medias, hay que recordar cómo, al principio de la legislatura, reconoció que, cuando llegó a la consejería, montó su equipo "en tres días, todos amigos míos". Esa frase, explica tiempo después, tiene un sentido. Aguirre comenzó a montar equipos en 2008, cuando Javier Arenas le encargó encargarse del ámbito sanitario en una suerte de Gobierno en la sombra creado para intentar dar el salto a la Junta.

Jesús Aguirre pudo ser consejero en 2012, cuando el PP acariciaba la mayoría absoluta en las encuestas, pero acabó dándose de bruces con las urnas. "Al final, el equipo fue el mismo, pero 10 años más mayores", se ríe este médico, que fue "un político tardío" después de años enfrascado en la política colegial. Fue José Antonio Nieto, que ha sido portavoz del PP en el Parlamento andaluz esta legislatura, quien le propuso encabezar la lista al Senado en 2008, cargo que revalidó en 2011 y 2016. "A mi escaño lo llamaban la consulta", recuerda sobre la cantidad de dudas médicas que le llegaban en la Cámara Alta. Esto mismo se ha repetido en el legislativo andaluz y en el salón donde se reúne el Consejo de Gobierno. Cuando el Ejecutivo de Juanma Moreno se reunió en Almería, a principios de este año, fue Aguirre el primero que atendió a Juan Marín, que sufrió una indisposición y perdió el conocimiento.

La intención de este médico de familia, que sacó plaza en 1979, cuando todavía no existía el Servicio Andaluz de Salud, es seguir adelante. Si Juanma Moreno saca su "mayoría suficiente" y cuenta con él, no tendrá dudas en aceptar el ofrecimiento. A pesar de sus polémicas, Jesús Aguirre se ha convertido en el buque insignia de la gestión sanitaria de la pandemia. "En la calle saben que hemos trabajado bien", saca pecho el consejero, que inauguró la campaña delante del Hospital Militar de Sevilla, un símbolo del Ejecutivo de PP y Ciudadanos, recuperado para el uso público en plena crisis del covid después de más de una década abandonado. Sobre la saturación que vivió la atención primaria, sobre todo en la sexta ola de la pasada Navidad, el titular de Salud defiende que se trató más de una oleada "burocrática" por el alto número de gestiones que tuvieron que hacer los centros de salud, pero que no se tradujo en presión hospitalaria gracias a las vacunas.

Foto: El popular Jesús Aguirre, durante el acto de toma de posesión como nuevo consejero de Salud y Familias. (EFE)

Con el SARS-CoV-2 camino de convertirse en un virus epidémico, Aguirre no piensa en retirarse. Cuando lo haga, habrá acumulado un buen puñado de 'memes' como los que publica habitualmente la cuenta de Twitter Malacara. "Voy a sacar una gráfica, aunque luego me saquen 'memes", dijo un día en San Telmo casi para provocar al tuitero, que entró en el juego e hizo una broma sobre el consumo de los polvorones navideños y las curvas de incidencia del covid. Cada vez que eso ocurre, Aguirre les pide a sus colaboradores que los guarden, que vayan haciendo un archivo que quiere conservar en un 'pendrive' para reírse cuando lo necesite. "A mi mujer no le hacía mucha gracia al principio, pero hay que saber reírse de uno mismo".

Jesús Aguirre estaba de descanso en El Rompido (Huelva) cuando su director general de Salud Pública, José María de Torres, le mandó una foto con una placa de Petri plagada de colonias de listeria. Era 14 de agosto de 2019, en medio de un puente estival. Aguirre llevaba poco más de seis meses como consejero de Salud y Familias del primer Gobierno no socialista de la Junta. Esa placa de Petri fue el preludio del segundo mayor brote de listeriosis del que hay registros, con 300 casos y tres fallecidos. Estallaba la crisis de la carne 'mechá'. Entonces, este médico cordobés de 66 años comenzó a salir en los telediarios, en unas ocasiones por su responsabilidad como consejero y en otras por algunas salidas de tono que le han costado un disgusto. Tres años después —y con una pandemia de por medio—, Aguirre es una de las caras visibles (y amables) del Ejecutivo de Juanma Moreno, se presenta como número uno por su provincia y es la imagen de la gestión de la crisis del covid.

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