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Altadis, el proyecto de vanguardia que transformará Sevilla tras 15 años de polémica
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URBANISMO

Altadis, el proyecto de vanguardia que transformará Sevilla tras 15 años de polémica

Las instalaciones, sin uso desde 2007, son el último suelo de la trama urbana por explotar, en un enclave singular y cotizado. El Ayuntamiento trabaja a contrarreloj para tramitar los cambios urbanísticos

Foto: Recreación del proyecto previsto en la antigua fábrica de Altadis de Sevilla. (Cedida)
Recreación del proyecto previsto en la antigua fábrica de Altadis de Sevilla. (Cedida)

La Sevilla que viene contará con un nuevo hito: un gran complejo cultural con espacios también para el turismo y la innovación que transformará la trama urbana de la capital. Una arquitectura de vanguardia dará forma a un proyecto en los terrenos que ocupó la fábrica de tabacos de Altadis, a la orilla del río, en el barrio de Los Remedios y a escasos metros del centro monumental. La parcela ha permanecido durante 15 años a la espera de un plan para la reutilización de los que son los únicos suelos por explotar en ese entorno, revalorizado y que cotiza ahora al alza.

Foto: El alcalde de Sevilla con los promotores del proyecto.

“Altadis va a ser un puzzle muy interesante y desconocido aún que va a funcionar como un gran motor económico de la ciudad”, sostiene el alcalde, Antonio Muñoz, que compara el efecto que tendrá el proyecto con el que supuso el Museo Guggenheim para Bilbao o la Ciudad de las Artes para Valencia. De entrada, los nuevos usos para estos terrenos industriales contemplan un nuevo hotel de máxima categoría que abrirá la cadena Mandarin, un nuevo puente sobre el río que se convertirá en una pasarela peatonal que unirá el Palacio de San Telmo, sede de la Junta de Andalucía, con el complejo; zonas verdes y espacios para uso privado y público.

La operación que ha permitido desbloquear esta asignatura pendiente de la ciudad es una compra-venta entre Altadis, la propietaria de esta antigua 'company town', y el fondo de inversión KKH cuyo montante total se desconoce pero que supondrá una inversión de 200 millones de euros para la ciudad. Y esto justifica también la intermediación que ha realizado el Gobierno municipal, que ha tutelado la hoja de ruta de esta negociación dada la confluencia de intereses y su difícil equilibrio, pues se trata de un enclave estratégico para la ciudad desde el punto de vista económico y también urbanístico, pues se requieren modificaciones en el planeamiento general. De hecho, la antigua tabacalera tiene una superficie de 28.659 metros cuadrados calificados hasta ahora como de Industria Singular IS y el resto es espacio libre público.

15 años de enredo

La intención de evitar pelotazos urbanísticos en una zona de la ciudad necesitada de equipamientos públicos explica las cautelas. Pero menos el bloqueo que ha sufrido este proyecto en los últimos tres lustros. Desde que Altadis cerró el día de los inocentes de 2007, el fantasma de la especulación sobrevoló los terrenos. El Gobierno de coalición de entonces, PSOE-IU, paralizó la situación para evitar usos residenciales y terciarios, incluidos los hoteles. La intención era expropiar a la tabacalera parte de la parcela, en la que se incluye una capilla sede de una hermandad de Semana Santa, y otras zonas ideales para equipamientos municipales. En 2011, con el cambio de gobierno que entregó la Alcaldía al PP, la fábrica se había convertido ya en la única de España clausurada por Altadis sin desarrollo posterior y fue cuando se avanzó en un convenio con la propiedad para dividir la parcela y rescatar dos terceras partes, dejando el resto para usos comerciales o turísticos, como ya apuntó la compañía. Y ahí se desató de nuevo la polémica, pues la oposición clamó al considerar que se primaba el interés de un particular sobre el de la ciudad. Y los pasos que ya se habían dado para modificar el PGOU se paralizaron, el nuevo Gobierno del PSOE hizo borrón y cuenta nueva en 2015 para desesperación de una empresa que ya llevaba nueve años manteniendo unas instalaciones sin uso.

Foto: Presentación de las obras en la Fábrica de Artillería de Sevilla, (J. L. Losa)

Altadis se convirtió en moneda de cambio política: el pacto que había aupado al socialista Juan Espadas a la Alcaldía con el apoyo de la izquierda no contemplaba esos planes para la antigua tabacalera cuyo papel se relega al de vendedor, no promotor, y que ha defendido siempre usos rentables que han apuntado siempre hacia hoteles y complejos comerciales antes que por centros de emprendimiento o culturales. Al Ayuntamiento de Sevilla le ha costado otros cuatro años reconducir una situación que, si el calendario electoral no la ralentiza, verá su final no antes de 2023. ¿Y cuáles son las claves del acuerdo que han permitido el desbloqueo? Un equipamiento híbrido con el que todos ganan, pues permite compatibilizar el interés general de la ciudad con nuevos equipamientos públicos y sumando una instalación vanguardista y de referencia con el interés del particular que ha vendido finalmente la fábrica a un fondo de inversión que habría pagado, según algunas fuentes cercanas a la negociación, unos 45 millones de euros.

El proyecto

No obstante, el gran hito de este complejo será un hotel premium, uno más en la ciudad, pero un estándar hasta ahora inédito en Sevilla, cuyo diseño ya se ha encargado a Carlos Ferrater, Premio Nacional de Arquitectura. Vanguardia que se integra en un paisaje protegido, lo que multiplica el reto. Este establecimiento sumará 200 habitaciones a la ciudad y generará 400 empleos. Al margen de los equipamientos, que serán de gestión pública y privada, se contemplan dos parkings, una pasarela peatonal y una gran reurbanización de las calles del entorno que permitirán abrir al barrio estos terrenos. Es el plus para la ciudad, pues el derribo de la valla que cerraba el complejo abrirá un corredor hasta el paseo fluvial y el río, creando nuevas zonas verdes y de ocio para el sevillano.

placeholder Carlos Ferrater. (EFE/Ismael Herrero)
Carlos Ferrater. (EFE/Ismael Herrero)

La calidad y sostenibilidad del proyecto están en el punto de mira. Y para salvarlo la apuesta contempla la participación de arquitectos de prestigio. El principal desafío es evitar el conflicto urbanístico y, por ello, el hotel se construirá en segunda línea y tendrá la misma altura de las viviendas de la zona. La actuación se divide en tres ámbitos que desarrollarán varios arquitectos de prestigio: la zona norte, con el cubo y varios edificios que se conservarán al estar protegidos (la capilla, la casa del guarda, las de los ingenieros y los almacenes de rama) se ha encargado al japonés Kengo Kuma, el autor del estadio olímpico de Tokio, y se destinarán a equipamientos públicos y privados, es posible que a una industria tecnológica; la zona sur con el hotel que será de Ferrater; y un entorno paisajístico de casi cuatro hectáreas que se ha encomendado al sevillano Guillermo Vázquez Consuegra, otro arquitecto consagrado. La pasarela peatonal es un encargo que ha aceptado con gusto el prestigioso ingeniero francés Michel Virlogeux. Una de las opciones que se habían barajado era la reutilización del puente de Hierro, una infraestructura emblemática y legada de la Exposición Iberoamericana de 1929 que duerme tras 18 años de abandono y expolio en un solar del Puerto de Sevilla y para la que la ciudad busca también una segunda vida.

Foto: Aficionados del Rangers montan en coche de caballos. (Reuters)

El papel de las Administraciones públicas es esencial para evitar un nuevo bloqueo de este proyecto. No sólo del Ayuntamiento de Sevilla, también la Junta de Andalucía, que es la que ha tenido que dar el visto bueno para permitir el cambio de usos y que, a través de la Comisión Provincial de Patrimonio, ha velado por el respeto a elementos arquitectónicos que son “intocables” y que suponen más del 80% del complejo. El Gobierno andaluz declaró hace un mes de interés estratégico esta iniciativa, un paso que presumiblemente acelerará los trámites administrativos. En cualquier caso, quedan meses para cerrar toda la burocracia necesaria, según confirman fuentes municipales. Antes de que la promotora presente la licencia de obras, que no verán la luz hasta 2024, deberán cerrarse varios procesos de participación y alegaciones ya en marcha para que la gran transformación de Sevilla sea una realidad.

'Boom' cultural

Altadis, con espacios para el turismo y el ocio, pero también para el emprendimiento y la innovación, amaga con ser un gran impulso cultural para Sevilla que sumará otros dos proyectos de envergadura en los próximos años: la reutilización de las Atarazanas, el astillero medieval mayor de España, y su conversión en un contenedor cultural, al igual que la Fábrica de Artillería, otro patrimonio industrial sin uso también desde hace tres décadas y que se perfila como un nuevo referente cultural para las industrias creativas de toda Europa.

placeholder Vista parcial del interior de las Reales Atarazanas de Sevilla. (EFE/Julio Muñoz)
Vista parcial del interior de las Reales Atarazanas de Sevilla. (EFE/Julio Muñoz)

El proceso de Altadis ha tenido en cuenta otras reconversiones industriales en la ciudad y en otros puntos en España y otros países. Por ejemplo, la transformación de la fábrica de cerámica de Pickman en la Cartuja de Sevilla, un monasterio que hoy acoge el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y la Universidad Internacional de Andalucía; la fábrica de cerveza El Águila de Madrid, complejo de 1912 que es BIC y que acoge el Centro de las Artes y la Cultura de la Comunidad madrileña; la antigua fábrica de tambores de São Paulo, donde se combina hoy ocio, cultura y deportes; y la antigua central eléctrica de Bankside Power Station de Londres, singular reconversión de un edificio industrial en una galería de arte, la TATE Modern.

La Sevilla que viene contará con un nuevo hito: un gran complejo cultural con espacios también para el turismo y la innovación que transformará la trama urbana de la capital. Una arquitectura de vanguardia dará forma a un proyecto en los terrenos que ocupó la fábrica de tabacos de Altadis, a la orilla del río, en el barrio de Los Remedios y a escasos metros del centro monumental. La parcela ha permanecido durante 15 años a la espera de un plan para la reutilización de los que son los únicos suelos por explotar en ese entorno, revalorizado y que cotiza ahora al alza.

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