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Más allá del tópico: las casas cueva de Andalucía salen del limbo para ser hogares del siglo XXI
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Más allá del tópico: las casas cueva de Andalucía salen del limbo para ser hogares del siglo XXI

Estas edificaciones han sido reguladas con la aprobación de la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio. Este tipo de viviendas subsisten en municipios de Almería y Cádiz, si bien Granada concentra la mayoría

Foto: Vista de Guadix, uno de los municipios de Granada que atesora casas cueva. (EFE/Pepe Torres)
Vista de Guadix, uno de los municipios de Granada que atesora casas cueva. (EFE/Pepe Torres)

Atrás ha quedado la imagen de los habitantes de las casas cueva de Andalucía posando para el fotógrafo como si fueran una especie en peligro de extinción, mirando con aire desconfiado a la cámara. O con ojos cansados como los gitanos del Sacromonte, que exorcizaban su hambre a golpe de baile para los turistas de la posguerra, algunos de ellos ilustres estrellas de Hollywood como Anthony Quinn o Ingrid Bergman, atraídos por el costumbrismo y una alegría comprada a base de jamón y vino. Pero hoy, las casas cueva, lejos de los tópicos, pueden ser hogares confortables del siglo XXI. Con ventajas indiscutibles en plena crisis energética, ya que al mantener una temperatura entre los 18 y los 22 grados a lo largo de todo el año no necesitan ni calefacción ni aire acondicionado. Estos espacios, que comenzaron a habitarse en el siglo XV, momentos antes de la Guerra de Granada, cuando los moriscos encontraron un refugio ante lo que estaba por venir, han sido regulados con la aprobación de la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA).

placeholder Setenil de las Bodegas, Cádiz (Andrei Dimofte)
Setenil de las Bodegas, Cádiz (Andrei Dimofte)

Este tipo de viviendas subsisten en diferentes puntos de la comunidad, en los municipios de Cuevas de Almanzora y Canjáyar, en Almería; o Arcos de la Frontera o Setenil de las Bodegas, en Cádiz, pero donde más abundan es en Granada. El Inventario de Viviendas Cueva realizado por la Diputación de la provincia identificó un total de 20.252 repartidas en 27 municipios de las comarcas de Guadix, Baza y Huéscar, sin contar las del barrio del Sacromonte de la capital. De ellas, el 42% se encontraba en buenas condiciones y, el resto, en un estado malo, regular o de ruina. Pero todas estaban en un limbo legal con el que acaba la nueva norma, ya en vigor.

Un búnker a prueba de terremotos

Una cueva no tiene por qué ser un espacio abigarrado con pequeñas habitaciones y cortinas alpujarreñas. Luis Manuel Villalba vive en una de 200 metros cuadrados con su mujer y sus dos hijas en el barrio de La Teja de Guadix y, además, ha hecho de la rehabilitación de estos hogares uno de los signos distintivos de su empresa de reformas. Por sus manos ya han pasado seis y, a sus 33 años, es una referencia a la hora de convertir una humilde cueva en un espacio en el que se podría posar para la portada de cualquier revista de diseño. De hecho, su flamante hogar era anteriormente un corral de ovejas.

Pero rehabilitar una cueva requiere de un alto grado de especialización. Su próximo encargo en Purullena es de un hombre que intentó ampliar una cueva por su cuenta y le cayeron encima más de 6.000 kilos de tierra. "Es muy diferente a hacer un piso normal, se hace tipo búnker y se consigue mantener la temperatura todo el año, se ahorra un montó en electricidad y aire acondicionado", explica el propietario de Villalva Construcciones y Rehabilitaciones. Además, gracias a unos circuitos de entrada y salida de aire las estancias pueden "orearse" sin necesidad de tener abierta una ventana. El único pero es que es que en la parte más profunda no llega la señal de móvil.

Foto: Horizontal V House: la casa del futuro que se fusiona con la naturaleza (Instagram: @veliz_arquitecto)

Luis Manuel presume de que las cuevas son "a prueba de terremotos" y es casi un Vitrubio del siglo XXI. De hecho, se basa en la arquitectura romana y utiliza los arcos para dar solidez a la construcción. "En una cueva tienes que tener conocimientos especiales, hay mucha matemática a la hora de calcular los medios puntos a los arcos, por ejemplo".

Villegas, que creció en Murcia, volvió hace diez años a la tierra de su familia, Guadix. Siempre había vivido en un piso pero se decidió a alquiler una cueva por 400 euros al mes hasta que decidió comprarse una. Le costó 25.000 euros y en la reforma se gastó unos 50.000, teniendo en cuenta que era al mismo tiempo director de obra y peón de albañil. En total, 75.000 euros para una vivienda de 200 metros cuadrado que podría fácilmente triplicar.

Un sector en expansión

Francisco Rivera, presidente de la Asociación Andaluza de Casas Cueva, matiza el limbo legal en el que estaban y subraya que estas fincas están inscritas en el Registro de la Propiedad. "Urbanísticamente, a nivel gubernamental, no estaban reguladas, pero en la mayoría de los municipios están en sus planes generales especificando qué se puede y qué no se puede hacer en ellas".

placeholder Imagen de archivo de la demolición de varias casas cueva en Granada. (EFE/Jesús Ochando Chaves)
Imagen de archivo de la demolición de varias casas cueva en Granada. (EFE/Jesús Ochando Chaves)

Rivera, que es aparejador de formación, señala que la Ley LISTA viene a completar los planeamientos municipales y defiende una serie de normas generales para que los pequeños ayuntamientos tengan una figura jurídica en la que apoyarse. Sin embargo, distintos colectivos han presentado alegaciones a la ley porque limita la construcción de nuevas cuevas. "Estas viviendas son una forma de vida y, si cumplen con las condiciones, la gran mayoría no las cambiaría por otra al uso", señala Rivera, que aleja también el estigma de que se trata de infraviviendas. "Hay infraviviendas de todos los tipos, pero precisamente es más fácil adecentar una cueva que otro tipo de construcciones", apunta, aunque sí reconoce las limitaciones que tienen con el código técnico. "Hay algunos puntos que no se pueden cumplir en una cueva por sus propias características y habría que hacer una excepción", continúa Rivera, que espera una reunión con la Junta para afinar la nueva norma. "Es importante que se pueda construir, respetando por supuesto todas las normativas, porque quien vive en una cueva no quiere otra cosa, mis padres vivían en una y construyeron una casa con todas las comodidades donde durmieron dos o tres noches, enseguida volvieron", recuerda.

La Semana Santa ha confirmado el crecimiento de este sector que antes era muy poco conocido fuera de la provincia de Granada y que incluso aquí tenía el estigma de ser viviendas de segunda categoría. "Viene muchísima gente de España y del extranjero parea conocer este tipo de alojamientos, hay que tener en cuenta que se trata de comarcas vírgenes que no están sobreexplotadas por el turismo, donde te pones a caminar por un sendero y no encuentras a nadie", apunta Rivera sobre las señas de identidad de este destino: la tranquilidad, la diferenciación y la singularidad.

Foto: Montaje: EC.

Andalucía cuenta con cerca de 12.000 cuevas como alojamientos de turismo rural y se ha consolidado como un destino seguro vinculado al ecoturismo, el turismo activo, el apego a la tierra, la gastronomía y el producto de kilómetro cero. Se trata de un sector que recibe a una media de 50.000 usuarios y factura unos doce millones de euros anuales y que, en la provincia de Granada, ha sumado el atractivo y la promoción del Geoparque, reconocido por la Unesco.

Pero hay gente que va más allá y no sólo se plantea habitar una cueva durante unos días. En la comarca de Guadix, donde se ha registrado un repunte del empleo gracias a la instalación de empresas, algunos han visto la posibilidad de vivir con todas las comodidades a un coste más que asequible. De hecho, el precio de una cueva puede oscilar entre los 20.000 y los 100.000 euros, dependiendo de si está rehabilitada o no y las calidades empleadas. "Hay que tener en cuenta que la cimentación, la estructura y la cubierta ya están hechas, queda revestir, instalaciones, suelos, sanitarios... Pero poco más hay que hacer, sólo las ventilaciones, pero hay muchas cuevas en las que mayoría de las habitaciones tienen ventana al exterior y las que no la tienen poseen una chimenea de ventilación y no tienen mayores problemas, puede haber humedades pero como en cualquier otra edificación", concluye el presidente de la entidad.

El nuevo reglamento

Hasta ahora estas casas cueva no se contemplaban en ninguna regulación urbanística, una situación que viene a resolver la LISTA. El nuevo reglamento de la Ley dedica su título IX, en cuya regulación se dedican 12 artículos, a las casas cueva como parte del hábitat troglodítico, una forma de asentamiento tradicional caracterizado por la ocupación del subsuelo de un determinado ámbito geográfico mediante cuevas destinadas en su mayor parte a uso residencial. Distingue entre cueva (edificación adosada al terreno natural con una superficie inferior al 50% de la superficie total); barrio de cuevas (zona de suelo urbano ocupado por un hábitat troglodítico) y municipios troglodíticos, que son aquellos donde más de un 15% de las viviendas existentes en el suelo urbano son cuevas, más de un 50% del suelo urbano está formado por ellas o las mismas son un elemento singular del municipio con valores patrimoniales o de relevancia turística cuyas características procede preservar.

El Reglamento prevé que en las cuevas existentes puedan realizarse obras de rehabilitación y de conservación para mejorar sus condiciones de seguridad y habitabilidad o mejorar el medio urbano y natural en el que se localizan.

Foto: Imagen de Jörg Hertle en Pixabay.

Asimismo establece que será el Plan General de Ordenación Municipal o el Plan de Ordenación Urbana, en su caso el Plan Básico de Ordenación Municipal, los que deberán identificar los ámbitos de hábitat troglodítico conforme a la clase del suelo en el que se localice. En estos planes, "cuando proceda preservar sus características", se establecerán las determinaciones precisas para su protección, conservación y mejora, que incluye el mantenimiento tanto de la capa exterior del terreno donde se encuentra excavada como de los canales naturales de evacuación de aguas pluviales.

Además, se establece un régimen complementario de las cuevas irregulares que se equiparan a las edificaciones irregulares en situación de asimilado fuera de ordenación y fija que estas deberán tener unos servicios mínimos de agua y saneamiento, accesibilidad, una superficie mínima de 30 metros cuadrados o garantizar tanto la correcta evacuación de las aguas pluviales de la zona superior del terreno como que esté protegida de la humedad exterior y haya seguridad estructural. Asimismo establece que la cueva debe tener huecos abiertos al exterior que sean de al menos un 3% de la superficie interior de la cueva o que deben contar como mínimo con una chimenea que se utilice tanto para la evacuación de humos como para ventilación de la vivienda.

Atrás ha quedado la imagen de los habitantes de las casas cueva de Andalucía posando para el fotógrafo como si fueran una especie en peligro de extinción, mirando con aire desconfiado a la cámara. O con ojos cansados como los gitanos del Sacromonte, que exorcizaban su hambre a golpe de baile para los turistas de la posguerra, algunos de ellos ilustres estrellas de Hollywood como Anthony Quinn o Ingrid Bergman, atraídos por el costumbrismo y una alegría comprada a base de jamón y vino. Pero hoy, las casas cueva, lejos de los tópicos, pueden ser hogares confortables del siglo XXI. Con ventajas indiscutibles en plena crisis energética, ya que al mantener una temperatura entre los 18 y los 22 grados a lo largo de todo el año no necesitan ni calefacción ni aire acondicionado. Estos espacios, que comenzaron a habitarse en el siglo XV, momentos antes de la Guerra de Granada, cuando los moriscos encontraron un refugio ante lo que estaba por venir, han sido regulados con la aprobación de la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA).

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