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Ni lavar el coche ni llenar la piscina: los pueblos preparan multas para contener la sequía
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DE 300 EUROS A 3.000

Ni lavar el coche ni llenar la piscina: los pueblos preparan multas para contener la sequía

Municipios de la provincia de Málaga consensúan medidas de ahorro y penalizarán el exceso de consumo. La situación también es compleja en Córdoba y Almería, con los pantanos andaluces al 31% de su capacidad

Foto: Grave sequía en el embalse de Guadalteba, cerca de Málaga. (Reuters/Jon Nazca)
Grave sequía en el embalse de Guadalteba, cerca de Málaga. (Reuters/Jon Nazca)
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“El lobo ya está aquí, y nuestros vecinos deben ser conscientes. Ya no hay más prórrogas”. Quien pronuncia estas proféticas palabras es José García, alcalde de Alameda, un municipio de la zona norte de Málaga de aproximadamente 5.500 habitantes donde el agua va a comenzar a considerarse un bien de lujo. Las bombas que la extraen de los dos pozos que nutren al pueblo han ido descendiendo hasta 35 metros para poder seguir suministrando a las casas, pero la ausencia de lluvia está provocando que las reservas se agoten y se aproxime el momento crítico: “Dejaremos de tener agua o no será potable”.

Las expectativas no son halagüeñas. Con temperaturas 10 puntos por encima de la media histórica de estas fechas y jornadas con máximas de 20 grados que están llenando las playas de la provincia en pleno febrero, el aviso de un par de días con precipitaciones no es un consuelo para nadie. Es necesario que llueva, que llueva mucho, o las administraciones tendrán que comenzar a pensar en realizar trasvases” desde otras zonas, porque “si no hay agua, no hay futuro”, apunta Miguel Asencio, regidor de Humilladero, una localidad vecina que junto a otras dos —Fuente de Piedra y Mollina— ha decidido consensuar medidas para tratar de contener el consumo hídrico. Otros han optado por jugar la baza divina con procesiones extraordinarias.

Foto: Vista del embalse de La Viñuela, en Málaga. (EFE/Jorge Zapata)

Se prohíbe utilizar agua potable para el riego de huertos, el baldeo de aceras o lavar el coche, así como para llenar piscinas”, anunciaba este miércoles Siro Pachón, alcalde villafontense. “La obligación es lo que nos trae aquí”, afirmaba para justificar un paso que sabe que no gustará a todos sus vecinos. Sobre todo, porque en los próximos plenos de estas cuatro localidades se someterán a votación las modificaciones de las ordenanzas que recogerán las multas con las que se sancionará el incumplimiento de unas medidas preventivas, pero también "solidarias". La horquilla no es baladí: 300 euros para los casos leves y 3.000 para los excesivamente graves. Son conscientes de que sin un aliciente coercitivo, habrá quien no haga caso de las recomendaciones.

Su homólogo mollinato, Eugenio Sevillano, añade que puede que no se detengan en estas iniciativas que apelan al sentido común y no descartan penalizar “los consumos más elevados”, como ya están estudiando en el municipio de Alhaurín de la Torre y el propio Fuente de Piedra. Allí saben bien lo que son las restricciones. Han pasado cuatro años bebiendo agua que llegaba en camiones cisterna porque la que salía del grifo no era potable. La construcción de una planta de tratamiento, que comenzó a funcionar hace unos meses, ha revertido el problema, "pero ahora nos encontramos con esta sequía", lamenta Pachón, que especifica que la idea es gravar un 25% a los usuarios que superen el tercer tramo de consumo —75 metros cúbicos—.

Los pueblos han comenzado a sacar los santos en procesión y a pedir en las misas que llueva

Y es que el estado de los pantanos —al 31% de su capacidad, 14 puntos menos que el año pasado por estas mismas fechas y 30 por debajo de la media de la última década— hace que el temor se haya instalado en toda la comunidad andaluza. En Almería y Córdoba, la situación es complicada, y hay quien recurre a la mediación divina para que los cielos se llenen de nubes. La Archidiócesis de Sevilla remitió días atrás una circular en la que pedía a los sacerdotes que incluyeran rogativas para que llueva y hay municipios en los que estos días ya han sacado sus santos a la calle. La imagen de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Nazareno de Vejer de la Frontera (Cádiz) lo hacía en procesión extraordinaria, al igual que la sevillana Virgen de los Reyes o San Francisco de Paula, el 'protector de los campos', en Alhaurín de la Torre. Escenas similares a las que se vivieron en la gran sequía de 1986 y la que se produjo en mitad de la década de los noventa, periodos en que los cortes de agua se convirtieron en algo cotidiano.

La preocupación por la sequía se está extendiendo por toda la provincia y hasta los municipios para los que aún es una posibilidad remota comienzan a prepararse. Ronda, por ejemplo, anunciaba este miércoles que llevará al pleno un plan de emergencia a pesar de que actualmente cuenta con reservas. “No sabemos cómo será la situación en meses y queremos adelantarnos”. “Nuestra intención no es llegar a las restricciones obligatorias, salvo que sea realmente necesario. Lo que buscamos es que sean los propios vecinos quienes hagan un uso muy responsable de los recursos, para evitar medidas drásticas. Para ello, lanzaremos campañas de concienciación sobre el uso y la necesidad de ahorrar agua”, anunciaba durante las últimas horas su alcaldesa, María de la Paz Fernández.

placeholder Los embalses andaluces están esta semana al 31% de media de su capacidad. (EFE)
Los embalses andaluces están esta semana al 31% de media de su capacidad. (EFE)

El problema principal es la ausencia de precipitaciones, que ha convertido los embalses en paisajes desérticos donde el suelo tradicionalmente cubierto por agua se cuartea al secarse por el sol. Lo demuestra que la práctica totalidad de las estaciones de medición de la comunidad recogieran en enero valores muy inferiores a la media histórica de este mes. En algunas, como la de Sierra de Luna, con hasta 130 litros por metro cuadrado de diferencia. Aunque el ejemplo más brutal de esta realidad es el del indicador de Grazalema (Cádiz), donde se han contabilizado 21,9 litros frente a un promedio de 242,1.

El alcalde de Humilladero recurre a un sencillo cálculo matemático para mostrar el futuro incierto al que se enfrentan: “Compartimos con Fuente de Piedra un acuífero que recibe 0,7 hectómetros cúbicos cada año. Una cantidad insuficiente si tenemos en cuenta que cada pueblo consume al año 1,5”, apunta Miguel Asencio, que considera que es el momento de que las administraciones comiencen a valorar la opción de autorizar trasvases. Una medida que siempre genera polémica entre territorios y partidos. Y así está ocurriendo con el del pantano de Iznájar a la comarca de Antequera. Las organizaciones agrarias cordobesas piden al Gobierno central que lo impida, mientras que la delegada territorial del Gobierno andaluz en Málaga, Patricia Navarro, exige al PSOE que lo agilice.

Foto: El presidente de la CHG, Joaquín Páez, bebiendo agua. (J. L. Losa)

Lo complejo del actual contexto es que las previsiones no son positivas, según comentaba en Canal Sur el delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Andalucía, Luis Fernando López, quien respondió con un “somos pesimista” a la pregunta de si se puede producir un cambio en esta tendencia. El experto aseguró que la región se enfrentaba a uno de los años más secos de los últimos 25 y adelantó que la situación no variará “por lo menos hasta que finalice el invierno”.

“Es la peor sequía en los últimos 80 años en nuestros municipios y la comarca. La escasez de reservas en los acuíferos nos lleva a hacer un llamamiento y adoptar medidas comunes y consensuadas”, sostiene Siro Pachón, a lo que el regidor de Alameda añade: “Abrir el grifo y que salga agua no es un hecho natural, se debe al progreso de la sociedad”. “Hace 50 años no teníamos esa facilidad, por lo que hay que hacer un uso responsable”.

Los expertos creen que la ausencia de precipitaciones continuará durante el invierno

“No son plato de buen gusto”, reconocen los alcaldes sobre las medidas que se han visto obligados a adoptar. Ahora toca consensuarlas con el resto de grupos. “Llevábamos años avisando de que venía el lobo, y ya está aquí”, insiste García. “Si no llueve, el futuro es muy incierto”. Por eso, los cuatro dirigentes van a intentar sumar a su iniciativa una decena de municipios más de la zona norte de Málaga y dotar de más peso a sus reivindicaciones. Mientras tanto, cada día mirarán al cielo esperando que una gota de lluvia caiga sobre ellos.

“El lobo ya está aquí, y nuestros vecinos deben ser conscientes. Ya no hay más prórrogas”. Quien pronuncia estas proféticas palabras es José García, alcalde de Alameda, un municipio de la zona norte de Málaga de aproximadamente 5.500 habitantes donde el agua va a comenzar a considerarse un bien de lujo. Las bombas que la extraen de los dos pozos que nutren al pueblo han ido descendiendo hasta 35 metros para poder seguir suministrando a las casas, pero la ausencia de lluvia está provocando que las reservas se agoten y se aproxime el momento crítico: “Dejaremos de tener agua o no será potable”.

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