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El polvorín del campo andaluz pone contra las cuerdas al PSOE
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PREOCUPACIÓN POR LAS ELECCIONES

El polvorín del campo andaluz pone contra las cuerdas al PSOE

Los socialistas advierten de que Vox está penetrando en pueblos que fueron sus graneros: "Quienes los votan son los hijos de los que nos votaban a nosotros, no nos equivoquemos"

Foto: El secretario general del PSOE de Andalucía, Juan Espadas. (EFE/Pepe Torres)
El secretario general del PSOE de Andalucía, Juan Espadas. (EFE/Pepe Torres)

La controvertida posición del PSOE andaluz a cuenta de la ampliación de regadíos en Doñana esconde la preocupación de un partido que advierte que en muchos rincones de Andalucía hay “un Lorca a punto de estallar”. La infiltración de Vox en el tuétano de muchos pueblos de la comunidad ha encendido las alarmas y los socialistas aseguran que el clima es “irrespirable”. Si las macrogranjas centraron el arranque de la campaña en Castilla y León, en la comunidad andaluza ya dan por descontado que el campo traerá de cabeza a la izquierda. Aproximadamente un tercio del voto en la región se decide en el ámbito rural, que durante años fue de hegemonía socialista.

El PP ya decidió hace meses salir a disputar el voto a Vox y se pliega a sus planteamientos para achicarle terreno, como con los freseros en el entorno del parque nacional. Los populares recorren las provincias donde los de Abascal escalan posiciones, según las encuestas, para coger algunas de sus banderas y competir de tú a tú. No es el condado de Huelva el único rincón donde hay un estallido social. El profundo malestar de un campo levantado en armas contra el Ministerio de Agricultura, con precios que siguen hundidos en origen, la PAC o la luz y el gasóleo disparados, más el agravamiento de la situación por la sequía, forman una tormenta perfecta contra los socialistas. En el PSOE, después del encontronazo con el Ministerio de Transición Ecológica, deslizan la queja clara de que los ministros “no pisan el territorio”.

Foto: La secretaria general de Vox en el Congreso, Macarena Olona. (EFE)

“Es muy fácil dictar políticas medioambientales desde un despacho en Madrid”, señalan fuentes próximas a Juan Espadas, que recuerdan que tiene “un sólido currículo” en esta materia. "Él trabajó codo con codo con la ministra Teresa Ribera, no tienen que darle lecciones de nada", subrayan en su equipo. Espadas fue viceconsejero de Medio Ambiente antes de ser consejero de Vivienda y esta es su especialización profesional. El líder socialista defiende que no se puede defender el medio ambiente sin contar con las personas que viven en el territorio, con un discurso muy parecido al del presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, del PP.

Vox lleva ya más de dos años desplegando un plan para quedarse con ese voto del medio rural. Su mensaje ha calado, señalan los socialistas, que ven una transformación palpable en muchos pueblos que en su día fueron graneros suyos. “Son los hijos de quienes nos votaban los que ahora están con Vox, que no se equivoque nadie”, señalaba este jueves en el Parlamento un diputado. En las filas andaluzas del partido creen que hay que dar un paso al frente y sentarse a dialogar con los agricultores. El frente de las organizaciones agrarias contra el Gobierno sigue siendo unánime. Desde la patronal Asaja hasta COAG o UPA, vinculada tradicionalmente a UGT. El alcalde de uno de esos pueblos sevillanos acorralados por las protestas y el malestar de los agricultores expresaba en una conversación este miércoles su desazón: “Cuando vengan a hacer un mitin y se les planten 1.500 agricultores a reventarlo, ya será tarde. A mí que no me busquen, lo aviso”. El sector ha reactivado sus movilizaciones y prepara “la protesta del siglo” el 20 de marzo en Madrid. Las federaciones andaluzas también calientan motores. Están levantadas en armas contra el reparto de la nueva política agraria común (PAC) avalada por el ministro Luis Planas.

"Hay que pisar los pueblos. No podemos dejarle vía libre a Vox"

El sector agrario es clave en el PIB de la comunidad. La pandemia además ha empoderado a unos trabajadores que han tirado del carro de la economía tras el estancamiento del turismo. Los agricultores y ganaderos, sin embargo, no se sienten correspondidos por el Gobierno. Todo lo contrario, se quejan de estar maltratados. Andalucía es una potencia agroalimentaria y los ‘lobbies’ piden su sitio. Solo el sector de la fresa y los frutos rojos facturó en la última campaña 1.200 millones de euros. Las exportaciones agroalimentarias de la región alcanzaron los 7.756 millones en los primeros siete meses de 2021, batiendo su propio récord.

Foto: Luis Planas, ministro de Agricultura, posa para la entrevista con El Confidencial. (Patricia J. Garcinuño)

El Gobierno central, por su parte, ha aprobado un Peerte agroalimentario con una inversión pública de 1.000 millones de euros hasta 2023, y aunque sacó adelante la ley de la cadena agroalimentaria para garantizar un precio de los productos más justo para los agricultores y ganaderos, las asociaciones denuncian que no se está cumpliendo.

Desavenencias Madrid-Sevilla

El mensaje desde el equipo de Juan Espadas es muy claro. Insisten en que si compran el marco que ha impuesto Vox, que dibuja una izquierda alejada del mundo rural y dirigida desde la urbe capitalina, están perdidos. “No podemos enfrentarnos a nuestros agricultores”, avisan. El mensaje que han lanzado en Doñana se repetirá mucho a partir de ahora: el campo necesita soluciones. “Hay que bajar al territorio, pisar los pueblos y poner cara a los problemas. Decirle a la gente que nos tiene a su lado. Si eso supone enfrentarnos al Gobierno de la nación, lo haremos. No podemos dejarle vía libre a Vox. Cada uno tiene su papel”, remarcan fuentes de la ejecutiva del PSOE andaluz.

Foto: Espadas junto a Sánchez el pasado mes de enero. (EFE/Pepe Torres)

Las indicaciones del Ministerio de Transición Ecológica sobre Doñana fueron claras. La vicepresidenta Teresa Ribera supo de la abstención del PSOE andaluz ante el plan del regadío a través de la llamada de un diputado socialista que estaba en contra de ese posicionamiento. En un último intento, Ribera instó a Espadas a votar en contra, pero ignoró la petición. El malestar en el Gobierno es importante. Advierten de que una cosa es no comprar el marco de Vox y otra dejar que el partido de ultraderecha arrastre a posiciones que son medioambientalmente "inasumibles". "Nuestro electorado no lo entiende", defienden. En el caso de Doñana, además, la Comisión Europea y la Unesco emitieron severas advertencias sobre el peligro de aprobar más hectáreas de regadío contraviniendo toda la normativa europea. La preocupación, consideran, tendría que estar en el cierre inminente de todos los pozos ilegales y no en dar más permisos de tierras agrícolas en zonas sensibles próximas al parque. "El PSOE no puede secuestrar sus principios firmes por los votos de una provincia", insisten desde el Gobierno central.

El fantasma de las elecciones

Sin embargo, los socialistas andaluces articulan su propia ofensiva por el campo pensando ya en la campaña electoral. Si tienen que recorrer este camino marcando diferencias con el Gobierno de Pedro Sánchez, lo harán. Espadas defendió públicamente que no admitirá consignas y defenderá los intereses andaluces. Los socialistas enarbolan un discurso muy similar al del PP de Moreno con los freseros de Huelva. Hablan de “un problema por resolver”, de “injusticias” en el plan de 2014 que puso freno a las explotaciones intensivas que en el entorno del Parque Nacional de Doñana esquilmaban su acuífero. Fueron los socialistas los que negociaron durante casi ocho años por un plan que firmó la paz social, pero dejó algunos incendios en esos pueblos que quedaron fuera de la ordenación. De hecho, este se ha convertido en un problema enquistado. "Que les pregunten a los socialistas en Lucena del Puerto. Allí nuestra compañera tuvo que irse a vivir a otro municipio porque cada día amanecía con basura en la puerta de su casa", recuerdan en el PSOE de Huelva. "Tenemos que poder pasearnos por los pueblos que fueron socialistas sin que nos pinten la cara", añaden en el PSOE-A.

Foto: Agricultores cortan la AP-4. (EFE/Julio Muñoz)

El PSOE de Espadas advierte de que nadie habla de dar licencias a pozos ilegales, sino de preocuparse por traer agua y culminar infraestructuras pendientes desde la época de Franco. Ahí ponen el acento, no solo para Huelva, sino para otros puntos de Andalucía. En la provincia onubense hay una gran manifestación para reclamar esos proyectos que nunca se ejecutaron. Se celebrará el próximo 4 de marzo y el PSOE ya ha anunciado que piensa asistir. “La lista de inversiones hidráulicas del Estado pendientes es muy larga y Andalucía y sus agricultores tienen un problema grave con la sequía”, subrayan fuentes de la dirección andaluza. Tras los trasvases de Tinto, Odiel y Piedras y la presa de Alcolea, también hay debate medioambiental. Los técnicos ya han advertido de que esas infraestructuras no servirán para terminar con el problema del agua en Doñana y que es imprescindible limitar la agricultura intensiva de la fresa.

La controvertida posición del PSOE andaluz a cuenta de la ampliación de regadíos en Doñana esconde la preocupación de un partido que advierte que en muchos rincones de Andalucía hay “un Lorca a punto de estallar”. La infiltración de Vox en el tuétano de muchos pueblos de la comunidad ha encendido las alarmas y los socialistas aseguran que el clima es “irrespirable”. Si las macrogranjas centraron el arranque de la campaña en Castilla y León, en la comunidad andaluza ya dan por descontado que el campo traerá de cabeza a la izquierda. Aproximadamente un tercio del voto en la región se decide en el ámbito rural, que durante años fue de hegemonía socialista.

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