Cuenta atrás para un pacto PP-PSOE en Andalucía con las mareas blancas en la calle
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LAS NEGOCIACIONES SE ESTANCAN

Cuenta atrás para un pacto PP-PSOE en Andalucía con las mareas blancas en la calle

El calendario aprieta y las negociaciones no avanzan para un nuevo presupuesto. Vox está descontando. Todo depende de los socialistas y las protestas de los sanitarios alejan el pacto

Foto: Juan Espadas y Juanma Moreno. (EFE)
Juan Espadas y Juanma Moreno. (EFE)

El calendario aprieta y las negociaciones no avanzan. Después de que PP y PSOE proclamaran en Andalucía su voluntad de llegar a un acuerdo para aprobar los presupuestos de la comunidad, nada se mueve. Es más, si primero fue la aprobación de un paquete de rebajas fiscales lo que tensó un posible pacto, ahora son las protestas de los sanitarios y la vuelta de las mareas blancas en Andalucía tras el despido de 8.000 profesionales lo que está haciendo subir el ruido y alejando la posibilidad de un pacto. Es cuestión de voluntad política y parece que el deseo de consenso se está diluyendo, a pesar de que a nivel nacional el PSOE y el PP hayan sido capaces de cerrar la renovación de los órganos constitucionales pendientes, menos el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Mientras que un acuerdo que parecía imposible se sellaba entre Gobierno central y oposición, el de Andalucía, que tenía mejores pronósticos, se esfuma.

El PSOE ha dado un ultimátum. O se renuevan todos los contratos a los sanitarios antes de que este miércoles arranque el debate sobre el estado de la comunidad en el Parlamento andaluz o la posibilidad de acuerdo se habrá esfumado. El presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, y el líder socialista, Juan Espadas, se reunieron el pasado 1 de octubre. Ambos dibujaron un panorama absolutamente proclive al acuerdo. Hubo un parón. 18 días después, el pasado martes, se volvió a reunir la Consejería de Hacienda con una delegación socialista. Durante cuatro horas, escudriñaron los números, pero no salió nada, ni avance ni retroceso. ¿Diría que el acuerdo está más cerca o más lejos?, se le preguntó al día siguiente de ese encuentro al socialista Antonio Ramírez de Arellano. "Igual. Ni más cerca ni más lejos", respondió uno de los negociadores y exconsejero socialista de Hacienda.

Foto: El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. (EFE)

A partir de ahí, las declaraciones públicas han ido subiendo de tono. El problema no está, de momento, en las cifras ni en las condiciones que ha puesto el PSOE, sino en que todos están negociando pensando en el rédito electoral. Sobre las conversaciones hay una nube demasiado importante, la del adelanto de las elecciones andaluzas. Si ya es difícil un acuerdo entre PP y PSOE, la amenaza constante de que del pacto de presupuestos depende la convocatoria de comicios no ayuda nada. Las encuestas dibujan un buen panorama para los populares, pero dependiendo de Vox, y malo para los socialistas y el resto de las izquierdas. Espadas necesita tiempo, pero Moreno tampoco tiene ninguna gana de ir a elecciones, confirman en su equipo. Menos cuando las protestas por la sanidad amenazan con complicarle de forma importante su gestión.

El "veto de Ferraz"

Juan Manuel Moreno concluyó el pasado viernes: "Me empieza a sonar la música de que [Pedro] Sánchez ha vetado el acuerdo". Insinuó que el PSOE andaluz ha recibido la orden de Ferraz de no salvar el próximo presupuesto de la comunidad. Hizo esa consideración después de que la portavoz socialista, Ángeles Férriz, señalara en una entrevista en Canal Sur que el despido de 8.000 profesionales sanitarios no facilita el acuerdo. Moreno insiste en pedir "valentía" a los socialistas para que cierren un acuerdo, mientras que Espadas remarca que no va a dejarse intimidar por la amenaza de un adelanto de los comicios. "Si hay que ir a elecciones, pues vamos a elecciones", declaró el líder de la oposición en una entrevista en la Cadena SER. Moreno directamente le recriminó que no pida los fondos que ha retirado el Gobierno de Sánchez para poder mantener todos los contratos. Ese pimpampum caldeó toda la semana sin avances presupuestarios.

El Gobierno andaluz ha confirmado que 8.000 de los 20.000 sanitarios que se contrataron para reforzar la plantilla durante la pandemia irán a la calle. Se quedan 12.000, lo que permite incrementar los equipos respecto a la etapa anterior a la pandemia. Renuevan el 100% de los médicos y el 70% del personal de enfermería. La Junta alega que el Gobierno ha retirado los fondos extraordinarios que mandó por el covid y que no hay recursos para mantener auxiliares, técnicos de laboratorio o celadores. Los despidos coinciden con un nuevo plan de la Junta para la atención primaria, la puerta de entrada a la sanidad y el área más castigada, que tiene el rechazo de los médicos y despierta los recelos del personal de enfermería. El Gobierno andaluz se ha fajado durante toda la semana para tratar de defender su gestión de la sanidad pública. La oposición ha hincado el diente en este asunto, que ya costó la puntilla al anterior Ejecutivo socialista, y las acusaciones de que PP y Cs apuestan por la sanidad privada y por desmantelar lo público cobran vuelo. El descontento ciudadano crece. El último barómetro del Centro de Estudios Andaluces, publicado la pasada semana, señalaba que la sanidad era la principal preocupación para los andaluces, por encima del paro, si se preguntaba por el problema que más les afectaba.

Foto: Imagen de archivo del último acto de agradecimiento a los sanitarios celebrado a las puertas del hospital Regional de Málaga. (EFE)

En este ambiente, el sábado, las mareas blancas volvieron a la calle y los profesionales sanitarios se han concentrado a las puertas de los hospitales públicos contra los despidos a lo largo de la pasada semana. El jueves por la tarde, se vivió un momento muy tenso. Moreno acudió a Sevilla para inaugurar, como había hecho en otras provincias, una escultura como homenaje a los sanitarios por su dedicación durante la pandemia. El PSOE cargó contra ese acto, tildando el homenaje de "vomitivo" tras relacionarlo con los 8.000 despidos. El Gobierno acusó a los socialistas de querer agitar las protestas y veladamente señaló a Espadas haber maniobrado para que la inauguración coincidiera con el momento de máxima tensión con la plantilla sanitaria. Al acto, que finalmente discurrió sin protestas, acudieron Moreno y Espadas, como alcalde de Sevilla.

Los plazos

La semana que arranca se celebra en el Parlamento el debate sobre el estado de la comunidad. Moreno se examina el miércoles y jueves y se podrá medir la crispación en la Cámara con la oposición. No hay fecha de nuevas reuniones para el presupuesto. El 3 de noviembre, el Ejecutivo tiene previsto aprobar las cuentas en Consejo de Gobierno. Quedará aún mucho margen para negociar, ya que el debate final del presupuesto se ha fijado en el Parlamento autonómico agotando todos los plazos, los días 22 y 23 de diciembre.

Primero habrá otro trance fundamental. Un mes antes, el 24 y 25 de noviembre, las cuentas que el Gobierno envíe a la Cámara deberán pasar su debate de totalidad. Ahí se decide ya si prosiguen su tramitación o son devueltas. Unidas Podemos presentará enmienda a la totalidad y Vox amaga también con hacerlo. Eso deja en manos del PSOE la decisión de tumbar el presupuesto o de darle curso para seguir negociando. Si avanzaran en estos días en el contenido del proyecto de ley y se incluyeran las demandas concretas de los socialistas en el texto, habrá más posibilidades de que estos no se sumen al resto de partidos de la oposición. Por eso el proyecto de ley que salga del Gobierno dentro de una semana y llegue a la Cámara es importante, pese a que luego pueda modificarse.

Ya ocurrió con el proyecto de la ley del suelo. Fue el primer gran revés para el Gobierno de Moreno. PSOE y Vox se sumaron a la enmienda a la totalidad que presentó Unidas Podemos. Después, gracias a que el partido ultra cambió de posición y volvió al redil, el Gobierno rescató su ley, que está ahora pendiente de aprobación. Con los presupuestos andaluces, esa segunda oportunidad no cabe. Si decaen, habrá prórroga de las actuales cuentas en vigor. Si este es finalmente el escenario, la idea de no celebrar elecciones hasta noviembre de 2022 se hace mucho más difícil y la posibilidad de autonómicas en primavera gana muchos enteros.

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